Colombia: ¡Viva el paro! No a los allanamientos e intimidaciones

Por Pablo Solana

Pablo Solana, militante popular, periodista, activista cultural y amigo de Sonámbula, comparte un texto sobre la creciente violencia desplegada por el gobierno reaccionario del presidente colombiano Iván Duque en los días previos al primer paro general contra su gobierno que este jueves paraliza al país.

.

En los días previos al primer paro general contra el gobierno de Iván Duque, el ejército colombiano llevó adelante cerca de 20 allanamientos a los domicilios de militantes del Congreso de los Pueblos, en la ciudad de Bogotá, y de otras organizaciones en Medellín y Cali. Numerosos activistas, artistas urbanos y comunicadores populares que se manifestaron a favor de la medida de fuerza están siendo intimidados y perseguidos en un clima de tensión creciente a medida que se acerca el jueves 21 de noviembre.

La estrategia del presidente colombiano fue, por un lado, negar la validez de los argumentos de los convocantes al paro, afirmando que no se encuentra en riesgo el sistema de pensiones del país y…. y, por otro, acusarlos de un intento desestabilizador contra su gobierno.

En Colombia el plan neoliberal se viene aplicando hace por lo menos tres décadas, con consecuencias tan graves como una reprimarización económica, un elevado porcentaje de la sociedad viviendo en condiciones de precarización y un desempleo que supera el 10%. Frente a esto, los principales reclamos del paro general tienen que ver con la oposición a los proyectos de reforma del sistema de pensiones, de reforma laboral y de reforma del derecho a la salud, además de planes de privatización educativa. También se denuncia un incremento de la represión policial, de las violaciones de los derechos humanos, el asesinato de líderes y lideresas sociales y se exige el cumplimiento de los acuerdos de paz con la guerrilla.

Pablo Solana, militante argentino en el movimiento piquetero y en el Frente Popular Darío Santillán, vive en Colombia desde 2013 y allí participa de distintos espacios político-culturales del Congreso de los Pueblos. Actualmente es editor de la Revista Lanzas y Letras y responsable de la editorial La Fogata y envía para Sonámbula este texto sobre la difícil situación que atravesó el sector en la víspera del paro que este 21 de noviembre paraliza al país.

Llevo más de 6 años en Colombia y aún, cada tanto, me preguntan por qué elegí venir acá. Para aprender de este pueblo heroico, de esta militancia tan berraca, siempre digo. Ya debería haberme acostumbrado, pero sigo sorprendiéndome por las muestras de valor, decisión, entrega y claridad de las y los compas con los que tengo la suerte de militar (aunque nunca es apenas suerte, ya saben).

Hoy, en la previa de una de las protestas más esperadas de los últimos tiempos contra el gobierno más repudiado, la policía del Estado más terrorista de América Latina, responsable de los crímenes y violaciones a los DDHH más flagrantes, allanó las casas de más de 20 compas y de medios alternativos. Hay algunos detenidos y, como siempre, acusaciones que, aunque basadas en montajes, pueden derivar en pesadas condenas.

Yo, qué quieren que les diga, tengo miedo. Supongo que cualquier persona tiene miedo ante tal amenaza. Pero la diferencia es que lxs compas desafían el miedo con una convicción que me asombra, me hace abrir grande los ojos. A la vez que de esa forma se dan fuerza ellxs, me ayudan a mí a despejar los sustos y confirmar las convicciones.

Siempre creí que haber pasado mi infancia bajo la dictadura argentina forjó en mí ese temor y vocación por cuidarse ante la represión, y entiendo eso, pero entonces qué queda para lxs compas que, en Colombia, vienen pasando todas sus vidas, por décadas, bajo un Estado Terrorista que logra reciclarse sin dar descanso. Pero a diferencia de quienes quedamos marcados por el miedo que Videla y compañía nos legó, acá aprendieron a superarlo o a sobrellevarlo, a procesarlo políticamente como parte de la resistencia. Y esa es una enseñanza fundamental para todos los pueblos que, lamentablemente, deberemos enfrentar este tipo de violencias represivas en los caminos de la liberación.

“Soy Johana Hincapie, mujer líder social convencida de que necesitamos transformar este país. Hoy en mi casa la policía se presentó de manera violenta y realizó un allanamiento, revisando cada centímetro de mis cosas –cuenta ella en su feis esta mañana–. Obviamente no encontraron más que libros de pensamiento crítico, imágenes y fotografías alusivas a la dignidad de la humanidad. Pese a esto estoy firme, tranquila y con más ganas de seguir luchando. Envío un saludo a todas las personas que, como yo, están siendo víctimas de allanamientos irregulares. No nos detendrán”.

“Soy Johan Pinzón, joven líder social entregado a las justas luchas del pueblo. Esta mañana la policía se presentó en mi casa de manera violenta y realizó un allanamiento, intimidando a mi familia y dejando mi imagen por el piso ante el barrio Alamos Sur, del cual presido la Junta de Acción Comunal -también publicó hace un rato-. Claramente lo único que encontraron fueron libros, carteles, afiches, camisetas y gorras mías de la organización a la que pertenezco. Luego de lo ocurrido estoy firme y convencido de la necesidad de seguir trabajando por los pobladores y pobladoras de este país. De igual forma, extiendo mi mayor solidaridad con los más de 21 compañeros que, como yo, fueron víctimas de esta cacería de brujas orquestada por el “gobierno” de Iván Duque. #NoTenemosMiedo”.

“Hoy allanaron mi otra casa: Revista Cartel Urbano. Tienen miedo, le tienen miedo a la prensa alternativa, al arte, a contar la verdad sin depender de los grandes empresarios. No les tenemos miedo y no somos terroristas. Aguante siempre los medios alternativos, populares y los que están naciendo ahora con el mismo objetivo”, publicó Andrea Puentes después.

Sebastián Quiroga Pardo fue severamente amenazado hace un año para que deje toda actividad política. Hoy fue uno de los primeros en denunciar los allanamientos, en poner la cara por sus compañeros y en reafirmar: “¡No nos van a intimidar! ¡Aquí no se rinde nadie! En las calles nos vemos…”. Algo más: no solo él fue amenazado hace un año, sino toda su familia.

Hacemos una nota para la radio en Argentina con Andrea R. Acevedo, que explica el panorama y reafirma: “Desde ayer tienen acuarteladas a todas las fuerzas militares. Nos tienen miedo, y ante estos hechos, vamos a salir con más fuerza a movilizarnos a las calles”.

A todxs ellxs lxs conozco. La casa de Johan, la amistad de Andrea R., la familia de Sebas, la sonrisa de Johana, el empuje permanente de Andrea P.

Yo nunca había aprendido a militar así. Aún me cuesta seguirles la energía, la firmeza, la convicción. Tenemos mucho por aprender de este pueblo, de esta militancia. Forjarse enfrentando las más duras adversidades ayuda, además, a evitar enroscarnos en el chiquitaje: el desafío que tenemos enfrente es enorme, luchar por sociedades con justicia e igualdad es la tarea, y el enemigo se encarga de dejarnos en claro dónde está, aunque a veces parezcamos empecinados en buscarlo donde no es. A quienes lean estas líneas lejos de Colombia, les propongo que se pongan por un segundo en la piel de estxs compas perseguidos (hoy como podría ser cualquier otro día en la de las familias de lxs líderes indígenas asesinados, o lxs excombatientes de FARC, o lxs líderes sociales injustamente encarcelados). Cuando el golpe es tan cruel y tan grande se achican los espacios para las mezquindades, las pretensiones de “purismos” y absurdos trazos hiperfinos.

Espero haberles podido transmitir, con estas líneas, la respuesta al por qué elegí Colombia para venirme a militar.

Toda mi admiración, respeto y amor a lxs compas de lxs que tanto estoy aprendiendo, cada día, cada minuto, acá.

#Paro21N #DuqueTieneMiedo #VivaElParoCarajo!

Comentá