Ejemplares únicos: Una fiesta bibliófila de puertas abiertas

Por Pedro Perucca

Los seguidores de esta página ya conocen a Patricio Rago, alma mater de Aristipo libros, quien periódicamente comparte con Sonámbula sus recomendaciones literarias, siempre sorprendentes y criteriosas. Pero como hoy vamos a hablar de su reciente libro de crónicas, pasará de recomendador a recomendado.

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Es cierto, estamos en un momento de auge de los “libros sobre libros”. Tal vez por la necesidad de volver a lo corpóreo como reacción al auge digital o por el reconocimiento de la imposibilidad de eliminar el fetichismo con el que los humanos erotizamos distintos objetos. En versiones más pesimistas, el fenómeno podría explicarse como el canto del cisne de un soporte cultural que agoniza. Pero no, claro que no. En cualquier caso, Ejemplares únicos está muy lejos de ser un libro de ocasión. Más bien es un aleph bibliófilo, una fiesta libreril, una celebración no sólo de la lectura (que lo es) sino de esa maravillosa enfermedad de las bibliotecas.

Se trata de 25 crónicas -él las llama así, pero nadie le discutiría si les dijera cuentos- sobre los amorosos quehaceres del librero porteño. Pero Ejemplares únicos es sobre todo un canto de amor al libro en papel (pesado, frágil, perfumado, bello) y un salvoconducto para curiosear en la trastienda de ese oficio centenario que exige dotes de docente como de psicólogo, de tendero como de detective. Si Aristipo Libros puede operar como contraseña para reconocer a un lector o una lectora, Ejemplares bien podría ser el manifiesto de esa cofradía tenaz y analógica, integrada por bibliófilos suicidas incapaces de suspender la lectura ni siquiera mientras caminan por las criminales callecitas de Buenos Aires, por fetichistas dispuestos a reventar el aguinaldo en “esa” edición y por obsesivxs que no pueden hallar la paz hasta hacerse con la bibliografía completa de sus escritorxs favoritxs, incluyendo prólogos y diversas traducciones del mismo texto.

Cuenta Pato en un reciente artículo: “En todo este tiempo conocí a personas muy particulares, seres extraordinarios que parecían salidos de una novela de Marechal, locos solitarios, genios desconocidos, jóvenes soñadores, lectores voraces, libreros obsesivos, poetas, filósofos, coleccionistas, buscadores de tesoros, amantes de la literatura; todos ellos, de alguna manera maravillosa, convocados por ese objeto mágico y misterioso que es el libro. También viví alguna que otra aventura al ir a comprar una biblioteca, y escuché muchas historias”. Magia, libros, bibliotecas, lectores.

En las páginas de Ejemplares únicos nos encontraremos con la atemorizante posibilidad de una secta de fisicoculturistas aristotélicos, con una ex amante de Heidegger en agonía, con páginas de libros embebidas en LSD que prometen una experiencia mejor que la de El nombre de la rosa para quienes mantienen la desagradable costumbre de pasar las hojas con el dedo humedecido, con la meticulosa colección de un chiflado por el tiempo que archivó y anotó sus libros por orden de lectura en una casa invadida de relojes (una de mis crónicas favoritas), con personajes conspiranoicos que conocen la verdadera historia oculta de la cristiandad, con poetas resentidos que exigen ser exhibidos en la vidriera, con editores famosos que van a robar libros, con libreros que perdieron el rumbo y se tranformaron en acumuladores, con dopplegangers y discípulos oportunistas. Y mucho mucho más.

Cada crónica, además es una altruista puerta abierta a la experiencia de ese tremendo lector que es Patricio, con anécdotas sobre autores, conexiones insospechadas de textos y recomendaciones de escritorxs ignotos que a partir de ahora estaremos atentos a encontrar y que compraremos a ojos cerrados, porque el que sabe, sabe.

Como todo manifiesto que se precie, Ejemplares no apunta sólo a estos convencidos sino que ofrece su modesta épica, su belleza y sus principios a todo el mundo. Abre puertas al mundo de la lectura y, generosamente, concluye presentando un índice de autores y textos recomendados por Aristipo. Incluso se presenta un mapa para ubicar las historias y, si uno quisiera, hasta para ir a comprar los imprescindibles cañoncitos de la panadería del barrio. En esas páginas se manifiesta la misma generosidad con la que Patricio organiza periódicamente las imperdibles “francachelas” de Aristipo, unas choriceadas con vino libre y música en la vereda que son se han transformado en punto de encuentro de lo mejor de la literatura porteña.

 “Con la misma mirada hambrienta del bibliómano que entra extasiado a su librería, Patricio Rago observa, desmenuza y anota. Sabe jugar a apropiarse de las mil conexiones amorosas de un primer encuentro entre el lector y su libro. Todo azar en Aristipo Libros puede ser la chispa de un relato”, escribe en la contratapa del libro Dolores Reyes, otra integrante de un equipo sonámbulo que unánimemente festeja y recomienda Ejemplares únicos.

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