El futuro pasado, una lectura de “Lagunas”

Por Lorena Gall

Algunos capítulos de Lagunas, del escritor y programador Milton Läufer, se configuran mediante un algoritmo y ofrecen una historia distinta para cada descarga. Atravesada por este recurso, la novela abre preguntas sobre lo específico de la memoria humana en un mundo cada vez más dependiente de la tecnología.

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La novela Lagunas de Milton Läufer, publicada en formato digital en el 2014, toca muchos de los temas que le preocupan a Sonámbula. En principio, hace coexistir una trama atrapante con una gran pregunta filosófica como de qué está hecha la memoria humana y si acaso lo que la vuelve específica respecto de otros soportes como los libros o las computadoras es la emoción con que se impregnan los recuerdos. ¿Cuál sería, además, el límite de la memoria individual, dónde comienza la memoria colectiva y la histórica? En segundo lugar, ésta tiene la particularidad de ser la primera novela escrita en español cuyos elementos se configuran mediante algoritmos (en rigor, solo los capítulos que se titulan «En el tren» y que cuentan la prehistoria del personaje principal) y generan una copia única en cada descarga.

Lagunas cuenta la historia de un hombre (cuyo nombre no es jamás revelado) que viaja a una zona que podemos reconocer como la Patagonia argentina (solo que con ardillas), a cuidar los gatos de unos amigos y a recuperarse de una ruptura sentimental. Allí conoce a una antropóloga francesa con la que entabla una relación y empieza a frecuentar también a los amigos de ella. Durante gran parte del relato, la lejanía patagónica los mantiene a salvo de los atentados generados por la tecnología de impresoras 3D que afectan a las principales ciudades del mundo y de los que, en un principio, solo tienen noticias a través de los medios. A medida que los atentados se expanden la zona se vuelve también peligrosa y poco a poco deja de proveerlos de servicios y víveres. 

Lagunas también trabaja sobre la hipótesis de que nuestra especie se ha vuelto tan dependiente de las tecnologías asociadas al desarrollo moderno que privarnos de ellas de golpe solo puede ocasionar caos y muerte. Primero, porque nuestros conocimientos de supervivencia son escasos y segundo, porque aunque los tuviéramos, hay demasiadas mediaciones entre los hombres y los recursos básicos para la vida. Ante estos límites que generó el desarrollo técnico, los hombres encontraron pocas respuestas. Lagunas ofrece algunas: los atentados destruyen el orden vigente y dos modelos de organización social alternativa que permiten pensar aunque sea la posibilidad de disidir. Una es una comunidad de ancianos que eligieron vivir en las montañas para dejar de ser la carga de sus hijos o entrar en el sistema médico que solo concibe la vejez como enfermedad. Ellos en cambio, se juntan para pasarla bien todo lo que puedan, autoabastecerse y prevenirse de los forasteros que quieran apropiarse de su pequeño edén. La otra es una organización matriarcal de la que se tiene muy poca información y que a nosotros nos llega a través de la investigación que está haciendo la antropóloga Eve, amante del protagonista.

La ausencia de pruebas empíricas a favor del matriarcado, es decir, de una organización en las que existiendo una distribución desigual del poder entre hombres y mujeres, las mujeres tuvieran preeminencia sobre los varones, aparece en boca de uno de los personajes. La antropología ha podido demostrar la existencia de sociedades matrilineales en las que las mujeres detentan el poder sobre la herencia, la familia y gozan de un gran prestigio social pero no por ello, tienen el control político de su comunidad. La posibilidad de un matriarcado pleno está por lo tanto ficcionalizada en Lagunas a través de referencias a un diario del sobreviviente de una expedición anterior a la fundación de una ciudad que podría ser Bariloche, que fue prisionero de las Kawéscares. Esta trama paralela le suma otro gran atractivo a la novela porque los hechos que presencian los expedicionarios son tan monstruosos que justificarían una película de género found footage. En el diario se describe, por ejemplo, una orgía entre mujeres y unos seres hechos de torsos masculinos a los que, en apariencia, les han injertado piernas y brazos de otros cuerpos y se les han extraído los dientes. El registro de otra expedición pero de origen portugués que las llamó Quescres le da consistencia a la investigación de Eve y por lo tanto, justifica una posible exploración de los territorios donde estas mujeres podrían vivir en el presente.

Otro dato curioso que se menciona sobre las Kawéscares es que habían desarrollado una poción capaz de hacernos recordar cada detalle vivenciado, a la manera de Funes, que necesitaba un día para recordar un día. Así, el relato del matriarcado, que en un principio parecería caprichoso, devuelve la trama a la pregunta por la memoria que se hace al comienzo y nos deja abierta la respuesta de si deberíamos, a la hora de reconstruir la memoria de la humanidad, incluir en un lugar preponderante a todas aquellas culturas que transitaron rumbos muy distintos al que logró a fuerza de prepotencia, expandirse en el planeta.

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Milton Läufer nació en Buenos Aires en 1979. Es Licenciado en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires y magister en Escritura Creativa y M.hD en literatura latinoamericana, por la New York University. Publicó las novelas Lagunas, A Noise such a Man Might Make y numerosos poemas digitales en revistas y sitios especializados. Actualmente, está terminando su doctorado en literatura digital y espera publicar su tercera novela, La noche anterior. Sus poemas digitales pueden leerse en: http://www.miltonlaufer.com.ar. Lagunas puede descargarse gratuitamente de: http://www.miltonlaufer.com.ar/lagunas