Gaza, una mirada a los ojos de la barbarie

Entrevista: Nadia Mayorquin / Fotos: Valeria Cassina

A principios de febrero, el cortometraje documental “Gaza. Una mirada a los ojos de la barbarie” se alzó con el Premio Goya. Nadia Mayorquín entrevistó a Julio Pérez del Campo en exclusiva para Sonámbula.

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El cortometraje Gaza, una mirada a los ojos de la barbarie, dirigido por el talaverano Julio Pérez del Campo y el mallorquín Carles Bover Martínez,  con producción de El Retorno Producciones, ganó el Goya 2019 al mejor corto documental. Julio Pérez Del Campo concedió esta entrevista a la Revista Sonámbula donde destaca que Gaza ganó tal premio pese a que durante todo el proceso de producción y distribución tuvieron que superar múltiples intentos de censuras por parte de Israel.

El film documenta un viaje a la Franja de Gaza durante el que, a través de diversos personajes, se dan a conocer las vulneraciones que sufre el pueblo palestino y sus esfuerzos para sobrevivir al bloqueo. El corto revela la realidad silenciada y la violación sistemática de los derechos humanos que lleva adelante el Estado sionista de Israel contra el pueblo palestino. 

-¿Cómo nació la idea de realizar el cortometraje documental Gaza?

-Nuestra primera idea no era grabar este tipo de documental. De hecho, íbamos hacer un documental sobre los agentes internacionales que ofician de escudos humanos en la Franja de Gaza, poniéndose frente a pescadores y agricultores para tratar de evitar que los francotiradores israelíes les disparan mientras están trabajando. Lo que sucedió es que mientras preparábamos esta película estalló el golpe de Estado en Egipto y se cerró el paso de Rafah,  la única frontera de la Franja de Gaza que quedaba abierta. Como fue absolutamente imposible ingresar a Gaza por Egipto tuvimos que intentar entrar por Israel, cruzando la península de Sinaí, en lo que fue un momento bastante tenso porque había una zona tomada por las milicias de Al Qaeda que tuvimos que cruzar con un convoy militar. Finalmente conseguimos entrar a Israel haciéndonos pasar por turistas, estuvimos un tiempo en Cisjordania, en Al Jalil, Nablus, Jerusalén y otras ciudades, mientras solicitábamos un permiso para entrar a la Franja de Gaza. Conseguimos el acceso porque mi profesión durante todos estos años ha sido la de profesor de biología y solicitamos un permiso para realizar un estudio sobre la agricultura en la Franja. Curiosamente, nos dieron ese permiso y pudimos empezar a grabar.

-El corto es un viaje a la profundidad y cotidianeidad del conflicto. ¿Qué nos muestra Gaza?

-Comenzamos este rodaje, esencialmente, porque nos dimos cuenta de que las cámaras de todos los medios de comunicación del mundo siempre empiezan a preocuparse por Palestina sólo después de bombardeos israelíes contra puntos de mayor actualidad como Siria o Iraq, dejando en general absolutamente sola y desamparada a la población de la Franja de Gaza. Tomemos en cuenta que el último ataque israelí se cobró la vida de miles de personas, en su inmensa mayoría civiles, niños y mujeres que no tienen nada que ver con el conflicto, masacrados de una manera atroz e impune.

En este trabajo intentamos visibilizar la situación que se vive más allá de los bombardeos, las consecuencias de esta guerra. Esto se puede ver claramente en una sociedad que no tiene acceso a los suministros más básicos (electricidad o incluso agua potable), que tiene ciudades absolutamente destruidas y que ni siquiera puede conseguir materiales de construcción para reedificar las viviendas, donde existen familias absolutamente desmembradas porque muchos de sus miembros han muerto por los bombardeos.

-¿A qué obstáculos se enfrentaron al momento de la realización y luego en la difusión y proyección?  ¿De qué manera enfrentan la censura en España?

-En cuanto a la grabación, no fue tan sencillo salir de Gaza con el material ya que, por un lado, nosotros en teoría entrabamos con otra excusa, y sobre todo porque la censura Israelí no permite que periodistas y documentalistas puedan ir a documentar lo que está ocurriendo.

En la etapa de distribución y difusión los obstáculos han sido aún mayores, ya que incluso habiendo conseguido editar el material, sufrimos censura en determinados festivales que, por presión de las entidades sionistas que los amenazaban, nos retiraron del programa una vez que el documental ya había sido seleccionado, algo absolutamente inédito. También han sufrido presiones muy fuertes los proyeccionistas que intentaron pasar nuestro documental. Pero hay que destacar que la inmensa mayoría de ellos no se ha doblegado, ha sido valiente y lo ha proyectado.

La última censura que tuvimos fue la que encabezó el Cardenal Osoro, quien, cuando intentamos proyectar el corto en la parroquia de San Carlos Borromeo directamente lo prohibió bajo amenaza a su párroco, con lo cual se tuvo que anular la proyección. Pero el efecto fue contrario al pretendido porque la propia comunidad cristiana nos pidió la proyección, mientras que periódicos y medios de comunicación nos solicitaron información sobre el documental. Creemos que en el siglo XXI ninguna entidad, sea la que sea, se puede oponer al derecho fundamental a la información.

-¿Cuáles fueron las condiciones a las que se enfrentaron en el día a día para realizar las grabaciones y e en el contacto con la realidad del pueblo palestino?

-Nosotros no hemos pasado por la terrible situación de tener que vivir las calamidades que sufre el pueblo palestino. Estuvimos en una casa que tenía agua y electricidad durante un par de horas al día, que usábamos para los ordenadores, cargar las baterías, etc. Todo el proceso de grabación lo hicimos en un momento de frío atroz en la Franja, con gente que en algunos casos vivía en viviendas sin paredes por la destrucción de los bombardeos, con los hijos durmiendo en el suelo y la humedad, el frío y la lluvia haciendo estragos. Vivimos esa situación de refilón, pero hubiera sido terrible tener algún tipo de problema médico o algo así porque las condiciones en las que vive la población son definitivamente terribles, en todo los sentidos.

-¿A qué intereses internos y externos se enfrentaron con “Gaza”?

-Nosotros nos mantenemos completamente al margen de los intereses de cada cual en este conflicto, más que nada porque lo que queríamos era documentar cual era la situación en la que vivía la población civil y la situación de apartheid a la que el Estado de Israel somete a la población palestina. No hemos abordado el tema de una manera partidaria y, de hecho, somos muy críticos con muchísimas cosas que pasan en Palestina con Hamas o con otros partidos con los que no compartimos absolutamente nada. Lo que pasa es que, obviamente, esas discusiones están en una escala muy inferior en comparación con la vulneración sistemática de los Derechos Humanos y con el asesinato impune de la población civil por  parte del Estado de Israel.

-¿Para vos el BDS(Campaña Internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra la colonización, el apartheid y la ocupación israelí) es una  respuesta eficaz y contundente para enfrentar el sistema de Apartheid que vive el pueblo palestino?

-La herramienta BDS es ahora el modo más eficaz de luchar y de apoyar a la población Palestina. Esto viene de lo que fue la lucha contra el Apartheid sudafricano en los años setentas, con una presión tal al Gobierno que al final tuvieron que ceder y terminar con el sistema. Es fundamental que la gente se concientice y tome decisiones. No se trata solamente ir ayudar -lo que sería fantástico-, ya que no todo mundo tiene esa posibilidad. Pero al boicot la gente lo puede hacer desde sus casas, simplemente votando a determinados gobiernos que no van apoyar el apartheid israelí, lo puede hacer comprando o no comprando determinados productos que financian al ejército y las bombas del Estado de Israel o, en el caso del boicot absolutamente cultural al que nosotros nos referíamos, no permitiendo que nuestros Estados legitimen un modelo de apartheid y una masacre contra un pueblo absolutamente inocente.

-¿Cuál fue la sensación que tuvieron en el momento que recibieron el premio Goya? ¿Esperaban ese reconocimiento, considerando la temática abordada y la tendencia a ocultar el genocidio del que está siendo víctima el pueblo palestino?

-No nos esperábamos este premio pero no solamente por la temática sino porque nunca sabes si llegas al máximo galardón del cine español porque la competición se complica muchísimo, hay muchísimas cosas en juego y el nivel de los otros documentales era muy alto. Pero es verdad que el mundo de la cultura siempre ha estado del lado de los más débiles y siempre ha sido valiente. En este caso ha mostrado una vez más que apostó  por un documental que trata una materia en forma tan directa. El espectador no está acostumbrado a determinados testimonios tan crudos.

-Por último, ¿cuál es tu mensaje al pueblo Argentino?

-No podemos ser cómplices de que en otros países se estén llevando adelante estas vulneraciones al derecho internacional y a los Derechos Humanos mirando para otro lado o permitiendo que la comunidad internacional, de la cual forman parte nuestros países, legitime y apoye económica y políticamente a Israel. Tenemos esa responsabilidad.  Lo que hay que hacer es concienciarse y difundirlo para que la gente se dé cuenta de lo que está pasando en estos países, porque la están pasando muy mal. Llegará el momento en que otros países tengan que ayudar con acciones de solidaridad internacional. Tenemos que retomar esa solidaridad que han tenido siempre los países sudamericanos, como también España en muchos momentos de su historia. En ese sentido, tenemos la esperanza de que las cosas puedan cambiar gracias a la presión ciudadana, terminando de una vez con este conflicto.

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