Entrevistamos a Luciano Vecchio y Patricio Oliver a propósito del reciente Conversatorio sobre Historieta LGBTIQ+ y las actividades y perspectivas de organización del activismo en el comic. Historia y apuestas a futuro de un colectivo de artistas que ha comenzado a organizarse para discutir la diversidad en la historieta nacional.

El sábado 4 y el domingo 5 de noviembre tuvo lugar en el Teatro Mandril la XV edición de la Dibujados, feria de fanzines y publicaciones independientes que también propuso una gran variedad de talleres, muestras, presentaciones y bandas en vivo para los fans del comic. Este encuentro fue convocado con la consigna “Fantasías dibujadas de ayer y de hoy” y la entrada fue sólo un alimento no perecedero, un libro o ropa para donar a comunidades carenciadas del Chaco.

Una de las actividades más concurridas del evento fue la del Conversatorio sobre Historieta LGBTIQ+ (lésbico, gay, bisexual, transexual, intersexual, queer y el signo + para dar lugar a otras identidades intermedias) , en el que se intercambió acerca de la convocatoria que algunas semanas atrás lanzó Luciano Vecchio desde su Facebook para construir un grupo cerrado en la red social que convocara a historietistas LGBTIQ+. En apenas 15 días el grupo ya contaba con más de 80 integrantes, muchos de los que estuvieron presentes durante la charla y aportaron su experiencia. Desde Sonámbula participamos del encuentro y nos pareció interesante retomar días después algunos de los temas abordados con el propio Luciano Vecchio, dibujante y guionista de Sereno, además de diversos trabajos freelance para Marvel y DC, y con Patricio Oliver, autor de Los Potenciales, docente en la carrera de Diseño Gráfico de la UBA, con ilustraciones publicadas por diversas editoriales nacionales e internacionales.

Ambos aclararon que sus opiniones son estrictamente personales y que no hablan en nombre del colectivo, ya que el nuevo grupo de FB es un espacio, no una agrupación, en el que todas las voces son individuales y nadie habla en nombre del grupo.

-Durante el Conversatorio de Dibujados se planteó que en la historieta hay menos visibilización de la temática LGBTIQ que en otras ramas del arte. ¿Por qué pasa eso?

Luciano Vecchio: Mi impresión es que estamos un poco rezagados en comparación a otras disciplinas en cuanto a cantidad de autorxs, presencia visible en el medio, y tratamiento de temática LGBT desde una sensibilidad propia en obra. Puede que pase por una sensación extraña (y por suerte errónea) de ser menos de lxs que somos, y es un hecho que el medio local históricamente fue poblado por una gran mayoría de varones heterosexuales.

Hasta hace no mucho la presencia de mujeres en eventos era muy reducida y  de identidades diversas había menos aún. No es que no estuviéramos, sino que estamos dispersxs y en las periferias de la atención en un contexto que antes te hacía sentir expulsadx. Eso es algo que se está revirtiendo muy de a poco pero exponencialmente gracias al trabajo y presencia de individualidades, agrupaciones, y una red de afecciones siempre en expansión, sumado a un contexto sociocultural donde cuestionar y revertir el machismo se pone en foco.

-¿Qué antecedentes reconocen para esta iniciativa de organizarse como artistas LGBTIQ vinculados a la historieta?

LV: Hay más antecedentes desde el feminismo: la publicación Clítoris, la agrupación de autoras Carnestolendas, expresiones como el Siluetazo Contra los Femicidios, festivales como Chicks on Comics y Vamos las Pibas, todo acompañado por un punto de quiebre cultural que marcó el movimiento Ni Una Menos. Incluyendo a todo el espectro de identidades LGBTIQ+ citaría el festival Tinta Queer y en publicaciones la reciente antología Historietas LGBTI de la Editorial Municipal de Rosario. No se si hubo otro intento de generar un espacio de encuentro específicamente para historietistas del colectivo, pero sí existe también una historia de encuentro y construcción cultural LGBT que transversaliza disciplinas.

Patricio Oliver: Respecto de la antología Historietas LGBTI, lo que más me gustó es ver reflejadas voces tan distintas y no que se centrara solamente en hombres gays. En el año 2008 la editorial Moebius decidió publicar Ábreme una antología de temática LGBT y lo curioso, un poco como reflejo de esta época, era ver que la mitad de los autores no eran LGBT. En mi caso personal yo ya trabajaba como ilustrador pero tenía nada de experiencia en historieta y como era gay se me invitó a participar. Un año después la misma editorial me publicaría Maurice in love, mi primero libro de historieta sobre un chico bisexual que vive en las afueras de Londres. Me acuerdo que cuando hice Maurice in love originalmente era una tira que yo subía a las redes sociales en el 2007 y fue notorio como muchas personas me hacían llegar que encontraban identificación en algunas situaciones de la tira.

Yo no sabía en ese momento que autores como Ruben Gauna ya estaban haciendo historieta sobre la temática y es increíble poder ver ahora autorxs como Paula Suko, Maia Venturini, Agustina Casot, Constansa Orosa, Luciano Vecchio o Estampita (Delfina Pérez Adán) publicar fanzines y revistas con historias tan increíbles, que son muy importantes para lectores que no encuentran un espacio de identificación.

-¿Podrían dar algunos ejemplos de historietas argentinas o extranjeras que abordan la problemática de manera interesante? Por supuesto, también vale mencionar si hay ejemplos de lo opuesto, con tratamientos negativos del tema.

PO: Yo tengo 40 años y colecciono comics desde de la primaria, en esa época (años 80s) el único personaje que yo conocía que era gay era Estrella del Norte, un personaje que en ese momento era bastante secundario de la editorial Marvel. Yo siempre supe que era gay y de chico buscaba en los comics alguna conexión respecto a esto pero muchas veces no la encontraba. Además Estrella del Norte tenía una personalidad bastante fea, era arrogante y soberbio. Por suerte y por destino yo arranqué mi amor por los comics de USA con X-Men, donde la metáfora de los héroes mutantes en un mundo que los odia por ser distintos era muy significativa. Con los años esto fue cambiando y Marvel ha establecido en los últimos 10 años muchos personajes sobre todo LGB, siempre dejando muy poco al colectivo T. Algo importante que encontré en comics de Marvel como Young Avengers, New Xmen y Runaways es la creación de personajes LG representados positivamente.

Creo que mundialmente hay un interés por cambiar el eje de la representación en los comics. Por eso destaco mucho Jem and the Holograms, que está basada en la serie de dibujos animados de los ochentas. La serie no sólo está realizada por la ilustradora trans Sophie Campbell sino que varios personajes son LBT. Otro elemento que destaco es la representación de distintos tipos de cuerpos en esta serie y creo que como nos paramos frente a esto es algo que tiene mucha importancia. Yo viví bajo la tiranía del cuerpo perfecto en las historietas y como niño gordo, geek y gay para mí ahí había otro factor que me distanciaba de la representación.

Esto lo hablamos muchas veces con Luciano: para mi tener para leer un héroe como Sereno es más que significativo, porque nosotros nos criamos en una época donde EL héroe para muchos era el Cazador, que encarnaba toda una serie de características que siempre me hacían sentir poco representado y hasta atacado. Cazador arranca en una marcha gay donde el villano de turno y él indistintamente masacran a todos. Y claro, la representación es paródica y en tono de burla.

LV: Lo más interesante para mí es el abordaje de las temáticas desde sensibilidades personales y eso se encuentra más que nada en la autogestión y el fanzine, y está creciendo en lo contemporáneo. La obra de Rubén Gauna, Maia Venturini, Gabriela Binder, Agustina Casot, Constansa Oroza, Paula Suko, Julia Mamone, y montones de autorxs más. Googleen. Como historieta más mainstream (por salir en Fierro) con calidad y tratamiento respetuoso de una protagonista torta y autor que no, destaco “Dora” de Minaverry.

En lo personal, participo del colectivo Tótem Comics de historietas de superhéroes de autor, donde la diversidad pareja del equipo se ve reflejada en las obras y hay representación LGBT atravesando la épica fantástica.

Como tratamientos negativos me permito citar un par por su masividad y aval público, que marcaron mi adolescencia muy negativamente. Una es la ya citada Cazador, por su extrema y explícita violencia machista, misógina y homófoba, donde desde el primer número tanto el protagonista como sus enemigos coinciden en aniquilar putos por el hecho de ser putos. Fue la historieta más exitosa de los 90 y formó una generación de lectores que la siguen considerando un hito. Otro ejemplo más pasivo-agresivo es 4 Segundos, donde el chiste pasa principalmente por el peligro de que personajes secundarios crean que los protagonistas son homosexuales, o descubrir que la chica que le gusta a uno es trans. Homofobia y transfobia por supuesto no eran hechos aislados en esa época donde Tinelli televisaba humor homofóbo explícito todas las noches.

-En la charla se habló de la idea de hacer un archivo con los antecedentes, más o menos explícitos, de abordaje LGBTI en la historieta argentina. ¿Dentro del género cuáles podrían ser algunos padres o abuelos de la cuestión en nuestro país? ¿Qué cosas ya encontraron que los sorprendieron?

LV: Por ahora es más una inquietud que una búsqueda activa. Historietistas visiblemente LGBT que no sean contemporáneos, solo me viene a la mente Copi. Pero, claro, me falta investigar.

-En un momento de la charla de Dibujados se polemizó sobre algunas historietas asiáticas que abordan el tema de la homosexualidad masculina y se manifestaron una serie de críticas respecto de estas producciones. ¿Por qué? ¿Cuáles serían esos cuestionamientos?

LV: El cuestionamiento corre para cualquier “representación” LGBT como fetichización hecha por y para fantasías heterosexuales. Eso no es representación de nadie.

-¿Qué avances consideran que se han dado en los últimos años que generaron las condiciones de posibilidad de una organización como la que se propusieron ahora?

LV: Puntos de quiebre socioculturales como la Ley de Matrimonio Igualitario y la de Identidad de Género o el movimiento Ni Una Menos, con sus antecedentes y réplicas en el mundo, cuyos efectos se sienten en todos los planos y en la historieta también. El cuestionamiento al Festival de Angouleme por la exclusión de autoras hizo eco en los eventos, autorxs y público local. Es una cadena caótica de eventos que hacen que vayamos tejiendo red, visibilidad y empoderamiento.

Un ejemplo significativo que ya mencionó Patricio: Cuando la editorial Moebius sacó la antología Ábreme tenía la intención de que fuera hecha por autorxs LGBT pero no encontraron suficientes. De los quince autores publicados menos de la mitad éramos LGBT y la mayoría eran cishétero. Diez años después se arma este grupo y en un par de semanas cuenta con más de 80 miembros con obra que podría llenar montones de antologías.

PO: Algo que me pasó de muy chico es sentir que el mundo de la historieta en general era un reino de varones heterosexuales y donde todo lo referido a ser gay era motivo de chiste y lo lésbico de fantasía sexual. La mujer lesbiana como una proyección del deseo de varón heterosexual. Lo que siento que si bien es bastante reciente fue el feminismo quien avanzó fuertemente en romper estas hegemonías.

-¿Qué experiencia tienen hasta el momento con el colectivo de historietistas LGBTIQ? ¿Qué esperan conseguir? ¿Qué iniciativas tienen planeadas hacia adelante?

PO: Este Espacio que estamos formando surge un poco de una necesidad colectiva de encontrarnos todes para saber quiénes somos, no creo que seamos una agrupación, ni que tengamos todos un pensamiento unificado, sino que se trata de un cruce para poder compartir nuestra experiencia como historietistas.

Me encantaría que este grupo crezca, que hayan más voces diversas, poder aprender mucho de sus experiencias, que si hay lectores que no se ven identificados con los comis que leen, que sepan que hay muchxs autorxs haciendo, que no están solos y que ser visibles nos hace fuertes, que es una experiencia colectiva esta.

LV: Mi expectativa es fuerza en números. Saber que estamos nos empodera e inspira mutuamente. Que funcione como un espacio de encuentro y comunicación, donde podamos generar y enterarnos de movidas que competan al colectivo.

Además algunxs autorxs estamos armando una página de contenidos abierta al público, con historietas LGBTIQ+ por autorxs LGBTIQ+ para todos los ojos, que pronto anunciaremos en detalle.

Y sobre todo quisiéramos allanar el camino a nuevas voces y generaciones. Cuando yo aterricé en el mundo de la historieta pensé que era el único putito y me llevó añares descubrir que no y encontrar pares. Eso: que no le pase más a nadie.

 

Este jueves 16 se organiza una “Muestra de arte de osos”, actividad impulsada por Tinta Queer (una iniciativa de Diego Trerotola). En el encuentro habrá, además de feria de fanzines y publicaciones, una charla sobre historietas LGBTIQ (Jueves a las 19 en Humberto Primo 1664, con entrada libre). El viernes 17, en el marco del Congreso Universitario de Historietas (CUH), se llevará adelante una mesa-conversatorio sobre “Historieta LGBTI / Historieta sexo-disidente” en la Universidad Nacional de La Plata. Participan Luciano Vecchio, Rubén Gauna, Mariela Acevedo, Daniel Perrota, Gabriela Binder y otrxs (UNLP, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, aula C201, a las 17.30). Por último, este sábado 18 será la 26º Marcha del orgullo, que a partir de las 16 recorrerá el centro porteño, desde Plaza de Mayo hasta Congreso.