La poesía de Lucía Aráoz de Cea: Eso, y la revolución

Las noches de verano son generosas. Largas y abiertas, nos permiten habitarlas hasta bien entrada el alba sin necesidad de cobija. Una de esas noches tuve la felicidad de ver y oír a Lucía Aráoz de Cea recitar. Cada vez que escucho hoy a una mujer joven decir lo que sufrí(mos) -hace mucho y hace no tanto, digamos que a los veinte- sabiéndolo con el cuerpo, no puedo dejar de emocionarme, gozar, sentir que estoy en un futuro tan presente. La tierra tiembla bajo nuestros pies y la poesía de Lucía es a la vez el epicentro y el sismógrafo de toda esta euforia que nos embellece.

Ya estamos caminando el mes de marzo, tan cargado de significaciones para las dos luchas que nos atraviesan: la de clases, la de géneros. El 8 de marzo se encarna en símbolos que nos referencian y nos identifican: Eva, Lohana, Milagro, la abuela Rosa, todas sus contradicciones; mientras afuera recrudece, los debates arman contrapuntos que nos afilan. Que lxs pibxs se digan y vuelvan a decirse así, como en estos poemas, es un apretado y luminoso camino de ida.

“Soy Lucía Aráoz de Cea, argentina, el doble apellido es porque mis padres se exiliaron en México en la época de la dictadura y tuvieron a mi hermano en ese país donde anotan a los recién nacidos con el apellido paterno y el materno. Cuando nací decidieron hacer el trámite para que yo también tuviera ambos apellidos, ‘para que no tuvieras problemas de identidad’, me dijeron cuando pregunté. Trabajo en Radio Caput. Soy actriz, mis maestros fueron Claudio Quinteros y Fabiana Mosota, mi maestra de escritura es Margarita Roncarolo, voy a su taller hace más de diez años. Organizo un ciclo de poetas que se llama ‘Hay un Viento que parecen Dos’”.

Curaduría y notas: Lali Destéfanis

 

 

Haiku de la impunidad:

De vuelta, otra vez,
Cada viejo que cruce
Es genocida.

 

Las feas
Las gorditas
Las petizas
Las que son despreciadas solapadamente por no cumplir la forma
También queremos ser amadas
Deseadas
Respetadas
Incluidas.
Las mujeres MONSTRUAS
¿Cómo hacemos?
Quiero que alguien recorra kilómetros sólo para encontrarme
Quiero que alguien escriba poesías que hablen de mis formas peculiares
Quiero que alguien me acompañe y acompañarle.
Eso
Y la revolución.
Hace poco escribí que sólo se pueden producir textos que hablen de Milagro,
La presa,
La Tupac Amaru.
La nombro en este texto cuando digo:
Mujer monstrua.
El mismo sistema que la encarceló inventando un hecho ficticio
Es el que dice que hay que ser alta, flaca, medio tonta y preferiblemente rubia.
Cambiar la mirada
Cambiar los gustos
Porque matarse a dietas para abandonar las formas es anti revolucionario.
Quise desaparecer del mundo porque no me entraban los jeans de kosiuko y tenía doce años
Ni siquiera podía comprarlos.
Igual iba al shoping a probar si ese día estaba con suerte,
Y me quedaba el extra large.
Soy levemente despreciada
Soy la segundona
Soy la luz de los ojos de nadie.
Sólo quiero que me quieran
Así
Fea
Y que amarme será para el que se atreva un acto
Heroico
Revolucionario
Anti sistema.

 

 

Eva Perón
Eficaz
Popular
Planeó viviendas.
Fue
Feminista de la primera hora.
El país la vio
Vigorosa
Moderna
Sólida.
De sus ideas,
Sus acciones,
Sus convicciones,
Surgió un movimiento que creyó
Y cree
En un futuro posible
Conciliado.

 

 

Cuando entraba a la peluquería
se desenrollaba ante ella
una alfombra roja.
Los secadores de pelo
Apuntaban sus ráfagas de aire caliente
Hacia donde estaba
Para hacer de esa entrada
Algo pomposo y magnífico.
No sucedía igual cuando entraban otras abuelas.
Se pasaba toda la mañana adentro de la peluquería,
La adoraban
La acariciaban
Le hacían la reverencia.
Ella los nombraba,
Sabía vida y obra de cada quién.
Yo me prendía a su bastón
Porque todavía no pesaba.
Me decía:
Somos chiquitas pero picosas.
Por la calle del ya voy se llega a la casa del nunca.
Cuidá los centavos que los pesos se hacen solos.
Que Dios no nos dé más pero menos tampoco.
Vamos a comer Pornó, por no comer nada comemos un poquito de todo.
La belleza duele.
De día, vistas de arriba,
Las manos,
Van del lado donde se leen las líneas de la vida
Para absorber la energía del sol.
De noche, vistas de arriba,
Las manos,
Van del lado donde se ven las uñas,
para guardar la energía que absorbiste.
Me agarraba las manos bien fuerte y
Emprendíamos el regreso a casa de mi madre.
Impoluta, renovada y con olor a spray.
Antes de llegar
Abrazaba un árbol
Durante diez minutos
Los contaba con reloj
Yo me ponía del otro lado del tronco
Entonces
Lo abrazábamos entre las dos.
Esa costumbre la tuvo hasta que no pudo caminar,
Entonces se murió.
Rosa González de de Cea
Vivió hasta los noventa y seis años.
Un día después de su muerte
Entró por la ventana una paloma blanca
Y se paró en la silla donde ella se sentaba a almorzar.
La familia quedó en silencio
Los tenedores suspendidos
Las bocas abiertas
Mostrando la comida.
La paloma nos miró
Uno por uno
Y después se fue.
La rosa que puso mi tía al lado de su retrato
Nunca se marchitó.

 

 

Elegía Sudo Rosa
para Lohana Berkins

Te beso hasta el fondo de ese cuerpo tuyo que ahora mismo se está transformando en otra.

Por un día: una pajarita fina, volátil, delicada, pajarita negra, de pecho rojo, vas a ir a despedirte de todas las que hombro con hombro, teta con teta, culo con culo, fueron camaradas, colaboraron, son parte de la lucha que encarnabas, y que hoy te lloran con la carilina apretada en el puño que se agita y dice que aunque sea el año del gorila al final de cuenta seguiremos inventando porque lo ganado no se pierde ni aunque te mueras vos y te vayas y te transformes en cualquier otra cosa.

Te beso hasta el fondo de tu cuerpo ese que seguro ya se está transformando en rumor, en impulso, en fuerza de cabra loca, de cabeza erguida, plantada, gritona de risa fácil.

Te besa hasta el fondo de tu cuerpo la nena que fui, la que fingió dormir la siesta entre tus piernas, la que apoyó disimuladamente la manito en una de tus tetas para comprobar que eran de verdad -¡eran de verdad!!-, la que embobada descubrió esa tarde que te conoció, que puedo ser las dos cosas si quiero, aunque tenga concha, aunque tenga pito, puedo ser lo que yo quiera, elegir ser un caballo, elegir ser una diva, elegir ser un hombrecito petizo y rechoncho.

Te beso yo, la mujer que hoy soy, la que ayer te confundía todo el tiempo en las caras de las amigas que te fueron a despedir, gracias tía mariposa, gracias y buen camino, nos vemos entre la muchedumbre de amigas, amigos, compañeros, madrinas, padrinos, tías postizas, ahora, en alguna de todas las marchas, en alguna de todas las protestas, en alguna de todas las actividades,

buen viaje.