Libros gratis contra el ajuste: Michel Houellebecq

Por Leticia Bianca – @tododoble

Consciente de la pasión del macrismo por jodernos la vida y complicarnos el acceso a los libros, que se han convertido bienes suntuarios, Leticia Bianca retoma su columna “Libros gratis contra el ajuste”, esta vez con cuatro recomendados de Michel Houellebeq. Y todo al alcance de un click.
(Acceso a los enlaces de descarga clickeando en la tapa de cada libro)

.

Realidad: La plata no alcanza. Explicación: Ganó Macri. Marco teórico: la derecha  neoliberal conquistó Occidente. Solución: una serie de recomendaciones de libros gratis para sumergirnos en la ficción y olvidarnos del mundo. En tiempos de Trump, Putin, Bolsonaro y Macri, leer ficción sin pagar millones es nuestra única revolución posible. Venceremos.

En este caso diseccionamos al enfant terrible de la literatura francesa y la cultura europea en su conjunto para adentrarnos en su última novela y algunas otras perlas de su obra. Reconocido en el mundo entero como uno de los críticos más ácidos del capitalismo occidental, Houellebecq otorga desde la ficción pautas muy precisas sobre cómo Occidente se está descomponiendo, degenerando y corrompiendo al punto de lo irredimible, pero también imagina una luz al final del túnel, que en cada novela cambia de forma, pero sigue siendo algo de donde agarrarnos ante el desolador panorama que plantean sus novelas (y los diarios).

.

Serotonina

La esperada última novela salió este año con una tirada espectacular para un libro que no sea Harry Potter y generó mucha expectativa alrededor del componente “chalecos amarillos” de la trama. Lejos de centrarse en el desencanto de las clases medias rurales o semi rurales (aunque las retrata con la misma precisión sociológica de siempre) este relato viene a dar por tierra la idea de un mundo feliz a través de los antidepresivos. Su personaje (el mismo hombre occidental devastado por el capitalismo de consumo que aparece en todas sus novelas) esta vez apuesta, para sobrevivir, a una pastillita mágica. Sin spoilear, no le va ni bien ni mal, y quizás esa sea la conclusión más obvia del consumo de medicamentos para paliar una depresión, no te sentís ni feliz ni infeliz, sino simplemente sobrevivís. Nada mal para una novela existencialista en el siglo del “si querés podes”.

.

.

Sumisión

“EL” must read de las letras francesas se consagró así por haber desatado una serie de polémicas a partir de la fecha de aparición de este trabajo, que coincidió con la masacre de Charlie Hebdo y trajo aparejadas muchísimas más controversias vinculadas a la trama. En esta novela, quizás la mejor de su obra, el personaje de siempre (hombre heterosexual profesional clase media europea) supera su crisis existencial abrazando el Islam y las creencias musulmanas más retrógradas al mismo tiempo que un partido político con componentes islámicos se presenta a elecciones en Francia y las gana. Corolario lógico del avance no solo de la inmigración árabe sino de la penetración social que esta cultura tiene en toda Europa, el libro plantea una huida hacia adelante, si no aterradora por lo menos inquietante, sobre todo a la vista de los avances de las ultra derechas en los parlamentos del viejo continente.

.

.

Las partículas elementales

En este caso el personaje de siempre se desdobla en dos: hermanos al nacer, los protagonistas comienzan a separarse tanto en su forma de vivir como de concebir la vida casi desde la infancia. En su adultez, ambos representan la lucha de occidente por sobrevivir: la ciencia o la literatura. En ambos casos, la desolación existencial tradicional de las novelas de Houellebecq acontece, con salidas disímiles. Frente a la inminente muerte y el vacío de la humanidad toda, el autor plantea una nueva salida por arriba del laberinto de la soledad, esta vez a partir del avance de la tecnología aplicada a la genética. Sin spoilear, el libro aparece dos años después del “nacimiento” de Dolly, el primer experimento exitoso de clonación, hagan las cuentas.

.

.

.

La posibilidad de una isla

Aquí tenemos a Daniel, un cómico francés que, insertado en la crème de la crème de la sociedad del espectáculo francés, repite ácidos monólogos de crítica social ante quien quiera oírlos. Además, las réplicas Daniel24 y Daniel25, clones suyos en un futuro lejano, completan el relato coral de desolaciones. Los tres plantean la contradicción de la existencia más allá del tiempo y además critican hasta la propia reproducción sexual. En un continente arrasado por la baja natalidad y la falta de perspectiva comunitaria (a.k.a. Brexit), la isla donde habitan estos personajes puede pensarse como el paraíso perdido de Milton o una proclama nostálgica a la socialdemócrata perdida de la Europa del siglo XX.

Comentá