Libros gratis contra el virus: Amélie Nothomb

Por Leticia Bianca – @tododoble

En medio de la cuarentena obligatoria, ¿qué plan mejor que leer? Leticia Bianca retoma su columna de “Libros gratis”, esta vez en una extraordinaria “edición pandemia” con cuatro recomendados de Amélie Nothomb. Y todo al alcance de un click. (Acceso a los enlaces de descarga clickeando en la tapa de cada libro)

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Acá está, era esto. El futuro era al final una sucesión de presentes absolutos de encierro, infoxicación y soledad. Los números de muertos, los infectados, las medidas tecno-represivas, la guerra de balcones y la geopolítica del morbo se acomodan a diario para no permitirnos pensar en nada que no sea el virus. Y si en ese lejano mundo pre virus apostábamos a leer porque queríamos escaparnos de la realidad, quizás esta vez haya que leer porque la realidad se ha escapado de nosotros. Entonces, lejos de todo y de todos, cuando el mundo se ha vuelto ficción, la ficción ha de ser el único mundo posible. Venceremos 

Hija de diplomático belga Amélie Nothomb viajó por el mundo desde niña y ha podido extraer de esas experiencias trashumantes entre culturas tan diferentes como la japonesa, la india o la europea mucho material para su trabajo, que vio la luz por primera vez en la década de los 90 en Francia. Ya consolidada en la escena europea, su extraordinaria performance de publicación de un libro por año la llevó a ser leída por millones y traducida a varios idiomas. El descaro de su pluma, siempre autobiográfica, cínica y nihilista, la ubica en la escena contemporánea francesa cerca de otros autores más oscuros como Houellebecq o Beigbeder. Pero su toque personal de humor negro y ternura, generalmente asociados a sus experiencias infantiles, logran un equilibrio justo que la convierten en una autora a la vez super moderna como clásica. 

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Golpéate el corazón

El último libro de Nothomb traducido al español se adentra en uno de los clichés de la narrativa de mujeres contemporánea más espinoso: la maternidad. En este caso se retrata la historia de una mujer embarazada que revive durante el proceso de gestación de su primogénito -no deseado- los penares por los que la hecho pasar su madre en su infancia. Polémica como siempre, el asunto del instinto materno queda diseccionado completamente en esta historia a la vez tierna y cruel que deja también claro por qué Amelie decidió no tener hijos y considera a sus libros como tales. 

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Higiene del asesino

La primera novela publicada de Nothomb -aunque fuera la undécima escrita- consigue atrapar al lector rapidísimo con un personaje por demás nefasto que a la postre termina generando ternura, como siempre. Un escritor ermitaño que odia las entrevistas pasa por la experiencia de someterse a cinco una vez que se entera de su inminente muerte. Siempre autobiográfica, esta historia le permitió a Nothomb retratar el dolor que le generó el asesinato de su hermano a manos de un borracho años antes de la publicación, que aquí disfraza como un episodio aislado dentro de otros.

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Biografía del hambre

“Habíamos abandonado un planeta por otro que probablemente no estaba en el mismo sistema solar”, afirma este libro, diario íntimo de las primeras travesías de Nothomb por el globo de la mano de su familia, un texto que también se adentra en la enfermedad que la acosó a ella y a su hermana por décadas: la anorexia. Juntas decidieron dejar de comer el 5 de enero de 1981, cuando Amélie tenía 13 y su hermana 16. Años más tarde de su publicación, Nothomb además reconoció que aquí se narra el abuso que sufrió en una playa de Bangladesh cuando tenía 12 años, episodio que relató como si se tratara de una de las pesadillas del personaje principal.

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Estupor y temblores

Reconocida como falsa japonesa por haberse criado en Tokio y hablar perfectamente el idioma, en este caso Amelie se ubica a la izquierda de la izquierda al desmenuzar el conservador sistema nipón de costumbres y creencias relacionadas con la disciplina laboral, social y familiar. Trabajos absurdos, órdenes dementes, tareas repetitivas, humillaciones grotescas, misiones ingratas, ineptas o delirantes, superiores sádicos y todo lo que uno espera del aceitado sistema japonés de eficacia y eficiencia, retratado con una dosis justa de amor por la cultura que la apasiona y también un dejo de espanto. 

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