Pelos, sí, salvo en la lengua: Teoría King Kong en el Teatro Nacional Argentino

Por Lali Destéfanis

A pocos días del 8 de marzo, Lali Destéfanis recomienda la presentación performática del texto de Virginie Despentes, que constituye un hito en la historia del feminismo.

A una semana del #8M, el Teatro Nacional Argentino-Teatro Cervantes (TNA-TC) abre su temporada 2020 con otra apuesta que predispone el diálogo hacia los debates del campo feminista, que este año irrumpieron en torno a la disputa entre abolicionismo y regulacionismo, tema que aborda este texto inaugural.

El año pasado, la acción de inicio contó con una jornada de lujo con conversaciones, proyecciones y lecturas en las que participaron Nora Cortiñas, Marlene Wayar, Rita Segato, Susy Shock, María Moreno, Diana Maffía, Naty Menstrual, Dora Barrancos, SaSa Testa, Gabriela Borrelli, Ofelia Fernández, feministas del Abya Yala, entre muchísimxs otrxs artistas y escritorxs, tanto en presencia corpórea como en las voces que trajeron sus textos a escena. Fue una apertura inolvidable del último año de una gestión bisagra, la de Alejandro Tantanián, en la historia del único teatro nacional argentino (cargo que a lo largo de la historia del TNA siempre estuvo en manos de un hombre, por cierto). La propuesta de Tantanián dio oxígeno a un teatro oficial asfixiado por los maltratos del macrismo a la cultura en general, y al Complejo Teatral de Buenos Aires, la otra pata grande del teatro oficial en la ciudad, en particular -de los cuales no estuvo exento el TNA-TC, a pesar del giro brillante que le imprimió su director-.

Este año la temporada arranca con la puesta escénica de un texto que fue un hito en la historia del feminismo: Teoría King Kong, de Virginie Despentes. “Estamos formateadas para evitar entrar en contacto con nuestro lado salvaje”, escribe su autora, tabú al que se enfrentó en su día a día y en el mismo texto. Escrito desde la propia experiencia, como los grandes libros del feminismo, pero ajeno al afán de teorizar, Teoría King Kong tiene el efecto de un “cross a la mandíbula”, o -para ponerlo en nuestros términos- de un aquelarre: sacude, libera, hermana. O confronta ideas, pero derriba preconceptos en el intercambio. Porque tiene pelos en todas partes, como todes nosotres, menos en la lengua. A la potencia del texto se suma, además, la excelente adaptación de Alejandro Maci a la traducción española de Paul Preciado, que lo recorre exhaustivamente a lo largo de tres jornadas que son un hallazgo, por la acertada conjugación de diversidad que se da también entre directorxs y actrices; el programa, que concluye su ciclo este fin de semana, es:

Porno Brujas: Viernes 14, 21 y 28 de febrero: Andrea Bonelli. Dirigida por Mónica Viñao

Chica King Kong: Sábados 15, 22 y 29 de febrero: Mercedes Morán. Dirigida por Romina Paula

Durmiendo con el enemigo: Domingos 16 y 23 de febrero; y 1 de marzo: Soledad Silveyra. Dirigida por Claudio Tolcachir

El mejor teatro, a precios populares.

Texto de sala

A partir de la imposibilidad de estrenar comercialmente su opera prima Baise-moi, por sus escenas de sexo explícito que la confinaron a presentarse en las por entonces agónicas salas porno, Virginie Despentes escribe Teoría King Kong (Francia, 2006). Bajo la radiación de movimientos estadounidenses como el sex positive, que se enfrentaba al feminismo antiporno, Despentes construye con “rabia proletaria” una autobiografía que es también un manifiesto existencial, afectivo y político. Mucho más cerca de King Kong que de Kate Moss, la autora escribe desde un feminismo borderline, que rescata a las desplazadas del canon occidental de la mujer blanca, a todas aquellas que existen en los márgenes de la célula familiar: “todas las excluidas del gran mercado de la buena chica”. El abordaje teórico sobre la violación, la violencia y los trabajos basura se funden en el cuerpo y la obra de Despentes con la experiencia propia de la calle, las drogas, la prostitución y la escena punk y underground de los años 80 y 90. El libro es, entonces, un tratado enérgico sobre la precarización y desvalorización de los trabajos femeninos asociados a los cuidados, la maternidad como aquello que reactualiza el mandato y el condicionamiento de las mujeres, las figuraciones de la masculinidad heterosexual como una “catástrofe internacional extrema” y, por sobre todo, un retrato del vínculo marcado a fuego entre la opresión patriarcal y la dominación capitalista. Más que el crecimiento de una cuarta ola feminista, Despentes imagina un tsunami internacional que se lleve puesto todo: “Yo creo que dentro de 50 años diremos: el feminismo fue realmente el suceso del siglo XX y XXI. Hemos cambiado el mundo”.

En esta acción, el TNA retoma el libro de Despentes en el marco de una aventura colectiva en la que tres actrices argentinas imprimen una serie de abordajes escénicos que reeditan la voz de la autora francesa en nuestro contexto, para seguir abonando a esta “revolución sin muertes”.