¿Sabés lo que es la Matrix?

Por Marcelo Simonetti

Notas de Marcelo Simonetti a propósito de Todos Nosotros, la última novela de Kike Ferrari, que ya desde su título nos interpela a todxs lxs que fuimos y seremos parte del gran sueño.

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La semana pasada Kike Ferrari me aclaraba en una noche medio bizarra que los que estaban en la tapa del libro eran parte de la Oposición de izquierda a Stalin en 1923. Ya sé, le dije. Pero me hizo notar que el fondo estaba formado por los numeritos de Matrix. Ahí vi que Trotsky tenía remarcados los anteojitos que usaban Neo y su banda cuando miraban la realidad tal cual era mientras vivían dentro de una gran mentira.

Lo leí en tres días. En el laburo, con el mate, antes de dormir. La(s) historia(s) de Todos nosotros funciona(n) como una droga. Para los que no tienen los anteojitos de Neo o los del viejo revolucionario ruso, es una novela de aventuras que te lleva al galope como cualquiera de las historias que Kike nos cuenta. Aunque, por supuesto, con los matices del caso: Recuerdo que el otro día decía Kike que “a veces la realidad no es verosímil, aunque te haya pasado”. O algo así. En la literatura que me gusta, que es ésta, lo disparatado aparece y se mezcla con lo perfectamente posible. Y las historias se entrelazan en una que no deja afuera lo fantástico.

Ahora, para los que una vez tomamos la pastillita para ver el mundo real, cómo decía Morfeo, la novela funciona dos veces. Porque una parte de nosotros se va a quedar siempre en una reunión de 6 horas con otros estudiantes discutiendo las comas del debate alrededor de Las Tesis de Abril y La Revolución Permanente. Siempre vamos a sentir la tensión dulce y devastadora de esos encuentros, de los que luego salíamos a fumarnos un porro, pegar algo, tomar cerveza, caer en algún tugurio y al día siguiente yugar dormidos hasta la siguiente reunión o volanteada. Por más que yo no haya estado ahí con el gordo Felipe, en el 89 cuando el PTS se formaba yéndose del MAS, estuve después. Y no es lo mismo pero es igual. Porque el gordo Felipe puede ser cualquiera de los que estuvimos ahí, en ese lugar del que nunca podrás irte, ni siquiera si te volvés el más cínico de los emprendedores individualistas.

La novela que escribió Kike, más allá de ser entretenida y ágil, es la historia de los que alguna vez elegimos embarcarnos en el sueño más fervoroso, más noble y liberador de la historia. Un sueño, una empresa que una vez que te toma cambia todo para siempre. Puede bañarte en las mejores mieles, o arrasarte y dejarte desierto para siempre. Y eso está perfectamente claro en Todos nosotros.

Y es un regalo leerla. Es un atajo, para los que probamos toda la vida a cambiar el mundo y nos hicimos grandes mientras seguimos buscando conjurar desesperadamente algún futuro que sea distinto a éste presente tan árido.

Pero también es una novela que viaja en el tiempo con una máquina, un aparato construido entre las alucinaciones y las estafas necesarias para financiar esa empresa imposible que emprende cualquier revolucionario. Una máquina que nos hace saltar hacia adelante y atrás a cada segundo, a caballo de esa hipótesis improbable.

Esta de Kike también es una novela sobre la amistad que, como suele repetir, es “el primer comunismo”. Es decir, un texto sobre esos lazos que a veces sabemos construir para traspasar el tiempo, que nos acompañan hasta cuando nuestros amigos ya no están.

La primera vez que nos encontramos con Kike fue en una larga noche de cerveza en la que no nos pusimos de acuerdo en nada, ni siquiera siendo ambos troskos y gallinas. No pudimos agarrarnos ni de una coma en común, ni siquiera en esos temas. Sin embargo, en algún punto los caminos se juntan y algo habrá compartido en lo que nos transformó en personas nobles, en trabajadores, militantes, amantes de la música, lectores, escritores, gallinas. Tal vez algo tenga que ver con la pasión. Hasta el final.

Gracias Kike, por hablar de vos en este texto, aunque no lo hagas explícitamente. Porque ahí también hablás de mí, aunque tampoco. Me lo llevo para siempre.

PD: Tenés razón, es muy lindo ver a la Oposición de izquierda en la tapa de un libro de Alfaguara.

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