Seminario intensivo: Kuatiañe’ê / Papel-alma

 

Mario Castells propone un seminario intensivo para abordar el enorme friso conformado por la literatura amerindia, efectuando saltos históricos desde el origen a la actualidad. Este martes 6 de octubre tendrá lugar el primero de los cuatro encuentros de «Kuatiañe’ê / Papel-alma. Entre oralitura y literatura, textos en idiomas originarios de América».

.

A la memoria de Sonia Contardi

Desde tiempos de Colón aparecen indigenismos americanos en los documentos españoles que historian la marcha de la conquista. Ya en el Diario del primer viaje se encuentran, además de nombres geográficos, otras palabras: canoa, nuçay “oro”, hamaca, caníbal (con sus variables caniba, canima y cariba), ages, cacique “rey”, nitayno “señor principal”, cazabi, caribe, tuob “oro”, “oro” axí y guanín. Sin embargo, como canoa es la única palabra americana que aparece en la divulgada carta del almirante Luis de Santángel, primer relato oficial del descubrimiento, es también la única palabra americana que aparece en el Vocabulario de Nebrija de 1493 (Morínigo 1959). Obviamente, nunca fue tan clara la máxima nebrijana: la lengua es compañera del Imperio.

Por su parte, León Portilla en sus dos libros que compilan el genocidio de la primera etapa de la Conquista de México, Visión de los vencidos (1959) y El reverso de la Conquista (1964), nos revela no solo islotes de palabras, pedazos de un mundo arrasado a sangre y fuego, sino que existió una visión indígena de la invasión española. Esta visión configuró una expresión nueva. Eso que Martin Lienhard definió no como literatura prehispánica sino colonial; literatura alternativa producida por sociedades devastadas. Transformar las fuentes etnohistóricas, la visión de los vencidos, en textos alternativos, es más que un cambio de etiqueta. Es el reconocimiento que estas poblaciones, si bien derrotadas, medio asimiladas o marginadas, no dejan de seguir su reflexión sobre el mundo.

Todos los pueblos de América Indígena generaron corpus de oralitura; algunos hasta poseyeron libros propiamente dichos: códices. Creemos, con Gordon Brotherston, que cuando analizamos la producción textual de América Indígena debemos partir de una definición amplia. En ella debemos incluir la oralitura. Aceptar esta definición amplia se presenta como un compromiso ideológico, implica rechazar la imposición de criterios de Occidente a otros pueblos.

Las consideraciones precedentes ponen en evidencia la importancia de las lenguas  en las diferentes contingencias históricas y políticas (en distinta medida, pues no es lo mismo el náhuatl, el quechua o el guaraní que lenguas como el ayoreo o el chané), las que a la vez influyeron en la supervivencia y en la difusión o la marginación de las “literaturas” amerindias. Las grandes lenguas americanas, algunas imperiales, otras que sirvieron a la conquista militar y espiritual como lingua geral, pergeñaron a su vez un vasto territorio de fronteras. De ellos nos quedan: Tesoros de las lenguas, Nuevas Corónicas y Buen Gobierno.

En La América indígena en su literatura. Los libros del cuarto mundo (1997), Brotherston sostiene la tesis general de que las diferentes literaturas americanas pueden leerse como capítulos de un mismo libro. Para ello, primero establece el ‘texto’ americano, distribuido en las diferentes regiones geográficas y según sus distintas modalidades. Luego da cuenta de los dos géneros fundamentales: el que incluye la memoria de los linajes y el que comprende la idea de ‘génesis’. La última parte muestra cómo la literatura amerindia se ha apropiado de algunos textos occidentales. Esta apropiación es, desde el inicio, un regalo envenenado porque implica una reducción (como plantean Bartomeu Meliá o Rubén Bareiro Saguier). Más allá del buen uso de los mitos creemos que estas categorías occidentales aplicadas a las culturas originarias han contribuido al fortalecimiento de estas culturas. Eso queda claro también cuando leemos libros como La belleza de los otros (1993), de Ticio Escobar, que trabaja con el Arte indígena.

Es en ese sentido que adherimos a la propuesta de Brotherston como a la de Lienhard. Leeremos ese gran friso que conforma la literatura amerindia efectuando saltos históricos desde el origen a la actualidad. Cada unidad discutirá materiales teóricos, operaciones y debates, donde los textos de la bibliografía obligatoria han establecido distintos lindes con el aparato crítico.

 

Coordina: Mario Castells

Inicia: Martes 6 de octubre

Horario: 18 a 20 hs.

Extensión: 4 encuentros

Precio: $ 2000

Comentá