El señor Precedente: Una historia del Hospital Posadas y de su lucha actual

Por Lali Destéfanis

Sonámbula recorrió el Hospital Posadas en conflicto por los despidos injustificados de más de 120 profesionales, incluso de áreas clave que quedan vaciadas, y aquí reconstruye la historia del nosocomio más importante de la provincia de Buenos Aires y de la lucha de los cesanteados, en estado de asamblea y movilización permanente, que para este jueves convocaron a un abrazo simbólico al hospital.

 

A veces se establecen relaciones entre ciertos hechos
-como si hubiera una conexión transversal de sentido-
que parecen fruto de un orden más o menos riguroso.
Jorge Consiglio, Hospital Posadas

Los hospitales son esos lugares que aparecen con letra gruesa en el escueto listado rutero de las paradas de colectivo, así de importantes son. Algunos perfilan todo un territorio al que reconocemos de lejos por sus siluetas de gigante. Es el caso del que no fue, el Elefante Blanco de Lugano, que hubiera sido el más grande de Latinoamérica, y el del Posadas, el más importante de la provincia con mayor densidad demográfica, en el conurbano oeste. Este segundo, también proyectado por Ramón Carrillo, fue primero un hospital especializado en enfermedades pulmonares crónicas y cirugía torácica, que tras los bombazos del ’55 pasó a dedicarse a la investigación y acabó como hospital general de agudos. Bajo la dictadura de Lanusse y poco antes de la masacre de Trelew, el 3 de julio de 1972, Clarín dejó traslucir con su nota “Un lujo demasiado grande” lo que el liberalismo siempre pensó acerca del derecho a la salud. A pocos días del golpe de Estado del ’76 el hospital fue intervenido y brutalmente reprimido: dentro del predio del hospital funcionó el CCD “El Chalet” en la que fue casa del director, donde operó la banda de Luis Muiño, el primer beneficiado por el “2X1” a genocidas ni bien comenzó la era Macri; allí funciona hoy un sitio dedicado a la memoria y el reclamo de Justicia para los desaparecidos del hospital. Aunque el macrismo tiene una política criminal generalizada también en lo relativo a la salud pública, con el Posadas está ensañado. Algo habrán hecho.

Esta Zanja de Alsina que el liberalismo viene cavando entre la salud pública y la privada no existió siempre. El Hospital Posadas fue proyectado por Carrillo para contener la tuberculosis, de ahí que sus habitaciones estén orientadas al pleno sol. Recibió su nombre de un prócer de la medicina: entre las múltiples hazañas que vertebran la biografía de Alejandro Posadas, se cuentan la primera cirugía en el mundo en abrir un tórax sin neumotórax previo y la primera en curar a un paciente con un quiste hidatídico simple sin dejar drenaje. También decidió filmar una intervención quirúrgica en 1899, a cuatro años de inventarse la cinematografía en Francia; fue la primera filmación argentina y el primer documento fílmico de una cirugía en el mundo, realizada en el Hospital de Clínicas al lado de un ventanal para dar luz a la cámara. El hombre de Saladillo se contagió durante una intervención realizada a un niño (impresiona en esa película ver operar sin barbijos) y murió de tuberculosis con 31 años.

Hace días nos desayunamos con el despido sin previo aviso de 122 trabajadores del Posadas. La CICOP, asociación sindical que nuclea a profesionales de la salud de la provincia de Buenos Aires, teme por más despidos. La militarización del hospital y la suspensión de reuniones pactadas generan alarma en la comunidad, además de las barreras que la dirección del hospital, con la complicidad del Ministerio de Salud y el Gobierno nacional en su conjunto, ponen a esa seccional y al gremio en su totalidad. Las consecuencias sobre la atención de la salud de la población son graves, ya que hoy el hospital perdió profesionales con alta capacidad para resolver situaciones complejas, y hay un ensañamiento con quienes expresan una defensa acérrima de la Salud Pública y denuncian la estafa del intento de implementación del plan de Cobertura Universal de Salud (CUS).

Se despidió a trabajadores con veinte años de antigüedad, en su mayoría mujeres. Las áreas más perjudicadas son Enfermería del turno noche (totalmente desmantelada), Neonatología, Cardiología y Terapia Intensiva. Es notable el despido de la única especialista del servicio de Oncología. El plan CUS ya privatizó las áreas de refrigeración, pintura, parques y jardines, y mantenimiento, y avanza sobre el área de cocina. La precarización busca despedir trabajadores de planta y reemplazarlos por monotributistas, muchos de ellos sin experiencia y aun sin titulación. Por su historia de lucha, y por la conveniencia de sus dimensiones, el Hospital Posadas está a la cabeza de estos ataques.

En la provincia de Buenos Aires aún no fueron convocadas las paritarias. El acuerdo de 2017 expiró y estamos a semanas del inicio del ciclo lectivo. No hay confirmación respecto de un posible aumento salarial del 15% en cuotas, sin cláusula gatillo. Los 122 trabajadores cesanteados se encuentran en estado de asamblea y movilización: hoy se realizó un abrazo simbólico al edificio. La idea es movilizarse hacia fuera del hospital. En los días que estamos viviendo es fundamental acercarse y dar apoyo a trabajadores y pacientes, y contribuir al fondo de lucha del hospital.

El gobierno de Macri viene decretando una tácita ley marcial. La connivencia del Poder Judicial nos hace caminar nuevamente entre genocidas. El ascenso de Echazú, el gendarme implicado en la represión que acabó con la muerte de Santiago Maldonado, y la condecoración de Chocobar, el policía que fusiló por la espalda a Kukoc, quieren sentar precedentes de legitimación del Ejecutivo a la represión y la criminalidad de Estado. Las declaraciones de Bullrich y Durán Barba son explícitas. El correlato es también el de una Policía que por defender mercancías en una joyería del microcentro mata y hiere en una balacera abierta a quien transcurre por esas calles, en plena tarde laboral. Es la política de Desechos Humanos de este gabinete, que sigue cavando la Zanja de Alsina. Ahí vamos a hundirnos quienes caemos en el desamparo. Total, a la Reina ya se sabe: la salva Dios.

 

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