{"id":1650,"date":"2020-10-19T23:18:05","date_gmt":"2020-10-19T23:18:05","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectosynco.com\/?p=1650"},"modified":"2020-10-28T16:58:02","modified_gmt":"2020-10-28T16:58:02","slug":"los-nuevos-monstruos-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1650","title":{"rendered":"Los nuevos monstruos (I)"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>\/\/ Por Marcelo Acevedo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Marcelo Acevedo nos presenta un ensayo en tres partes sobre la mutaci\u00f3n del concepto del monstruo, vinculada a las transformaciones hist\u00f3ricas de los miedos, de la mano de cambios pol\u00edticos, sociales, culturales y tecnol\u00f3gicos. En esta primera entrega iremos de los monstruos cl\u00e1sicos a los nuevos tecnomonstruos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u201cEs que el horror est\u00e1 en todos lados (en las grandes ciudades, en el monte, debajo del mar), porque en verdad al horror uno lo lleva puesto\u201d.<\/em>         Esteban Castrom\u00e1n, Las rocas y las bestias<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Miedos at\u00e1vicos. El cuento de terror muta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lovecraft,\nun escritor que ten\u00eda una relaci\u00f3n muy especial con los miedos,&nbsp; alguna vez dijo que la emoci\u00f3n m\u00e1s antigua e\nintensa de la humanidad es el miedo, y que el m\u00e1s antiguo y poderoso de los\nmiedos es el miedo a lo desconocido. <\/p>\n\n\n\n<p>Todos\nlos seres humanos sentimos miedo(s) a lo largo de nuestras vidas; diferentes\nfactores como nuestra edad, idiosincrasia y el contexto temporal y\nsociocultural, determinaran qu\u00e9 tipo de terror nos tocar\u00e1 sufrir. No es igual\nel miedo de un ni\u00f1o canadiense de clase media, que el de un adulto bosquimano\ndel desierto de Kalahari. <\/p>\n\n\n\n<p>Los\nmiedos mutan, se replican, caducan, desaparecen y reviven. Lo que ayer nos\naterraba, hoy nos puede resultar gracioso. Lo que ahora ignoramos, puede ser\naquello que en el futuro nos asuste. Pero existen algunos terrores que nunca\npasan de moda, miedos a los que podr\u00edamos llamar universales: son un tipo\nparticular pero ecum\u00e9nico de miedo que nos afectan a todos en cualquier \u00e9poca y\nedad. <\/p>\n\n\n\n<p>El\ntemor a la oscuridad es quiz\u00e1 el primer miedo del ser humano, un miedo at\u00e1vico,\ncom\u00fan a mujeres y hombres de todas las \u00e9pocas. O dicho de otra manera: el miedo\nmadre de nuestra especie. \u201cParte del miedo primitivo a la oscuridad se\nrelaciona con lo que ocurre cuando dormimos. Somos m\u00e1s vulnerables no solo a\ndepredares e intrusos sino tambi\u00e9n a nuestros sue\u00f1os\u201d apunta Al \u00c1lvarez en su\nensayo <em>La noche<\/em> (1995). \u00c1lvarez abona\nla hip\u00f3tesis (aunque no como hecho f\u00e1ctico o cient\u00edfico, sino m\u00e1s bien como una\nexplicaci\u00f3n simb\u00f3lico-po\u00e9tica) propuesta por el escritor Bruce Chatwin \u2013tomada\na su vez de una idea del paleont\u00f3logo sudafricano C. K. \u201cBob\u201d Brain- de que\nnuestro miedo a la noche y a la oscuridad, ese extra\u00f1o v\u00ednculo entre el mal y\nlas sombras, tiene una raz\u00f3n hist\u00f3rica concreta y nace puntualmente en la mente\ndel hombre primitivo, un animal constantemente acosado, empujado hacia los\nl\u00edmites f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos, un ser al que, a los horrores recurrentes de la\nnoche (fr\u00edo, p\u00e9rdida de visi\u00f3n, soledad) y el sue\u00f1o (vulnerabilidad), se le\nsumaba un depredador nocturno, sigiloso y adicto a la carne del incipiente homo\nsapiens: el Dinofelis o \u201cfalso dientes de sable\u201d, un asesino especializado en\nprimates. \u201cY uno siente la tentaci\u00f3n de preguntar \u00bfes posible que el Dinofelis\nfuera nuestra Bestia? \u00bfUna Bestia que sobresal\u00eda entre todos los dem\u00e1s avatares\ndel infierno? \u00bfEl Archienemigo sigiloso y astuto que nos acecha all\u00ed donde\nfu\u00e9ramos, pero sobre el cual finalmente triunfamos?\u201d cita \u00c1lvarez a Chatwin, y\nfinalmente agrega: \u201cCon gran elegancia, Chatwin est\u00e1 haciendo con el falso\ndientes de sable algo muy parecido a lo que Peter Benchley hizo con el gran\ntibur\u00f3n blanco de <em>Tibur\u00f3n<\/em>: us\u00e1ndolo\npara dar forma y espantosa presencia a los miedos ocultos de todo el mundo. El\nmercader de muerte que acechaba a los primates por la noche y el tibur\u00f3n cebado\nen carne humana son sendas encarnaciones del mismo miedo arcaico. Este terror\npersiste en el temor instintivo de un ni\u00f1o ante la oscuridad y las fuerzas\nmalignas que esta oculta.\u201d <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPero\na medida que el ni\u00f1o crece\u201d, asegura \u00c1lvarez \u201cva perdiendo el miedo porque,\nentre otras razones, aprende a manipularlo practicando juegos terror\u00edficos en\nsituaci\u00f3n de seguridad \u2013en el cine, en casa con un libro o un video-,\ntransform\u00e1ndolo en una fuente de sensaciones, emociones y disfrute perverso.\u201d<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Y\nas\u00ed como el ni\u00f1o crece y madura, las distintas generaciones se sustituyen unas\na otras \u2013la constante llegada de \u201clos B\u00e1rbaros\u201d que, seg\u00fan Alessandro Baricco,\ntodas las generaciones temen-, y con ellas cambian la cultura, la pol\u00edtica, las\nmodas y, por supuesto, los miedos. La ciencia ficci\u00f3n, literatura siempre\natenta y preocupada por estos temores generalizados, supo canalizarlos mejor\nque ning\u00fan otro g\u00e9nero para transformarlos en poderosos ejercicios de\nentretenimiento. Durante el transcurso de la guerra fr\u00eda, por ejemplo, nacieron\nde la imaginaci\u00f3n de autores de ciencia ficci\u00f3n pel\u00edculas, libros y comics que,\ncamuflados como historias pop evasivas y de masas, narraban de forma magistral\nlos diferentes miedos de la sociedad: el miedo al comunismo (una de cuyas\nconsecuencias fue el macartismo, sobre todo en Norteam\u00e9rica); los fantasmas de\nla era at\u00f3mica y el inminente holocausto nuclear; el terror al extranjero, al\notro, al distinto. <\/p>\n\n\n\n<p>El\ncuento de terror sufri\u00f3 un cambio radical -tanto ideol\u00f3gica como est\u00e9ticamente-\na comienzos del siglo XX. Hasta ese momento era el muerto vuelto a la vida de\ndiferentes formas (como espectro maldito, como cad\u00e1ver putrefacto, como vampiro\nno-muerto, como engendro de <em>Frankenstein<\/em>)\nel primer y casi \u00fanico protagonista de la mayor\u00eda de las historias de miedo. El\nracionalismo del siglo XVIII hab\u00eda derrumbado de alguna manera aquella creencia\ncampechana en el retorno de los muertos para asustar a los vivos, pero con la\nllegada del romanticismo el muerto hab\u00eda vuelto a estar en auge para alimentar\ncierto tipo de relatos de terror, aunque esta vez no como creencia pura y ciega\n(fe), sino m\u00e1s bien como est\u00e9tica. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDec\u00eda\nColeridge que, para gozar de un cuento de miedo, se necesitaba suspender\nvoluntariamente la incredulidad\u201d, cuenta el ensayista espa\u00f1ol Rafael Llopis en\nla introducci\u00f3n<sup>2<\/sup> del libro <em>Los\nmitos de Cthulhu. Lovecraft y otros<\/em> (1969). Y agrega: \u201cPero \u00e9sta era cada\nvez m\u00e1s fuerte y menos suspendible, por lo que el autor ten\u00eda que recurrir a\ntoda clase de argucias pseudorracionales para coger desprevenido al lector. Y\ndarle su peque\u00f1o escalofr\u00edo, que es de lo que se trataba. Pero lleg\u00f3 un momento\nen que el neo-muerto sofisticado y apuntalado de los victorianos produjo tan\npoco miedo al lector como el burdo paleo-muerto \u2013cadenas, aullido y tente\ntieso\u2013 de los rom\u00e1nticos. Y entonces el cuento de miedo sufri\u00f3 una importante\nmutaci\u00f3n.\u201d<br>\nEn ese momento crucial aparece la figura fundamental del escritor gal\u00e9s Arhtur\nMachen: \u201cMachen sinti\u00f3 que era necesario revisar a fondo el cuento de miedo. Y\nempez\u00f3 a eliminar de \u00e9l una serie de elementos caducos: el castillo medieval,\nel muerto en todas sus infinitas variedades y subespecies, la noche. En una\npalabra, sepult\u00f3 la tramoya rom\u00e1ntica y se puso a escribir cuentos de miedo a\nbase de luz, de campo, de verano, de cantos de insectos, de piedras y de\nmontes.\u201d<sup>3<\/sup> De esas ideas nacen cuentos fundacionales como <em>El gran dios Pan<\/em> (1894), <em>El sello negro<\/em> (1895) o <em>El pueblo blanco<\/em> (1899) \u2013considerado por\nmuchos cr\u00edticos como el cuento de terror mejor escrito de la historia del\ng\u00e9nero-, historias plagadas de ocultismo (con gui\u00f1os a la Hermetic Order of the\nGolden Dawn, organizaci\u00f3n secreta m\u00e1gico-esot\u00e9rica de la cual Machen era\nmiembro), dioses primigenios, cultos oscuros, ritos sacrificiales, magia arcana\ny mundos arquet\u00edpicos ante los que el hombre se empeque\u00f1ec\u00eda hasta volverse\ninsignificante. Seg\u00fan Rafael Llopis, el escritor gal\u00e9s se refugiaba en estos\nuniversos ficcionales que \u00e9l mismo creaba para huir de la violencia del mundo\nreal: \u201cSuperpuesto al Londres m\u00edsero y tiznado, so\u00f1\u00f3 un Londres espiritualmente\ntransmutado. Frente al horror de la gran ciudad mecanizada, huy\u00f3 a los\nmisterios paganos de su Gales natal.\u201d<sup>4<\/sup> <\/p>\n\n\n\n<p>Manchen\ntambi\u00e9n fue uno de los precursor de la psicogeograf\u00eda y supo explorar en profundidad\nlas relaciones entre los paisajes y la mente humana. Sus extra\u00f1os viajes y\naquellos paseos interminables por Gales y Londres -rememorados en sus obras-\nhicieron que algunos autores como Iain Sinclair o Peter Ackroyd se sintieran\natra\u00eddos por la disciplina m\u00e1gica del caminar. El escritor Alan Moore tambi\u00e9n\nexplor\u00f3 el universo macheniano, especialmente sus experiencias m\u00edsticas, en el\nlibro <em>Snakes and ladders<\/em>. Aleister\nCrowley era otro admirador de los relatos del escritor gal\u00e9s y proclam\u00f3 m\u00e1s de\nuna vez que conten\u00edan una esencia de magick muy profunda. <\/p>\n\n\n\n<p>En\nla actualidad y desde hace algunos a\u00f1os asistimos a un regreso al entorno\nurbano de las grandes ciudades, pero no como mero escenario, sino m\u00e1s bien como\npersonaje fundamental en la trama, en combinaci\u00f3n con magia y mundos\narquet\u00edpicos que surgen de entre el concreto y el asfalto. Pero en aquella\n\u00e9poca los escritores fant\u00e1sticos siguieron el camino de Machen y exploraron\nnuevos horizontes: W. H. Hodgson (<em>La casa\nen el conf\u00edn de la tierra,<\/em> 1908), Algernon Blackwood (<em>El Wendigo<\/em>, 1910), Frank Belkpnap Long (<em>Los perros de T\u00edndalos<\/em>, 1929), Clark Ashton Smith (<em>Estirpe de la cripta<\/em>, 1932), Robert\nBloch (<em>El vampiro estelar<\/em>, 1935), son\nbuenos ejemplos de aquella literatura que fue bautizada como <em>weird fiction<\/em> o ficci\u00f3n extra\u00f1a. \u201cPor\ndebajo de los terrores m\u00e1s superficiales y banales, descubrieron nuevos mundos\n\u2013viej\u00edsimos mundos\u2013 de caos y horror. (\u2026) M\u00e1s all\u00e1 del simple muerto y del\ncastillo medieval, retrocedieron a \u00e9pocas primitivas, prehist\u00f3ricas, pre humanas,\na \u00e9pocas de oscuridad primigenia, de caos, de vagas formas protoplasm\u00e1ticas del\ndespertar del mundo.\u201d<sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Incluso\nm\u00e1s ac\u00e1 en el tiempo, obras seminales como <em>Ritual<\/em>\n(1967), la novela <em>folk horror<\/em> de\nDavid Pinner que inspir\u00f3 la pel\u00edcula de culto <em>The Wicker Man<\/em> dirigida por Robin Hardy en 1973, muestran claras\ninfluencias del terror rural, ritual y diurno Manchen. En el pr\u00f3logo de la\nedici\u00f3n en castellano de <em>Ritual<\/em>, Bob\nStanley escribe a prop\u00f3sito del entorno natural como escenario m\u00e1gico y oscuro\npara los relatos de terror: \u201cQu\u00e9 f\u00e1cil es minusvalorar la naturaleza en el\nsiglo XXI, considerarla como algo supeditado a un mundo cada vez m\u00e1s\nurbanizado. (\u2026) Sin embargo, basta una excursi\u00f3n al campo (el jersey que se\nengancha a un espino, la pierna que roza una espiga) para recordar qui\u00e9n es el\nque manda, lo insignificantes que somos cuando se ampl\u00eda la perspectiva. Y\ncuanto m\u00e1s al oeste de Londres, m\u00e1s clara resulta la evidencia; no porque la\nnaturaleza se muestre m\u00e1s salvaje que en otras partes del Reino Unido, pero s\u00ed\nmenos conocida, y se va haciendo m\u00e1s y m\u00e1s extra\u00f1a hasta que su alteridad nos\neclipsa por completo. Su poblaci\u00f3n no minusvalora la naturaleza. All\u00ed habitan\nlos monstruos: en los p\u00e1ramos y las desiertas e interminables carreteras de\nWhiltshire, bajo los perturbadoramente llamados Hangers de Hampshire, tras la\nfotog\u00e9nica fauna que jalona las desconocidas ci\u00e9nagas de New Forest, y m\u00e1s\nlejos a\u00fan, en el Parque Nacional de Dartmoor.\u201d <\/p>\n\n\n\n<p>Hubo\nentre todos estos autores un alumno aventajado de Manchen, que resalt\u00f3 y brill\u00f3\ncon luz propia -aunque su literatura est\u00e9 te\u00f1ida de oscuridad-, y supo expresar\nla angustia de su tiempo a trav\u00e9s de relatos de horror c\u00f3smico y dioses\nprimigenios inenarrables: Howard Phillips Lovecraft, el m\u00e1ximo exponente de la <em>weird fiction<\/em>, escritor fundamental y\nclara referencia para autores del new weird como China Mieville, Thomas\nLigotti, Grant Morrison o Alan Moore.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy,\n70 a\u00f1os despu\u00e9s del surgimiento de aquella generaci\u00f3n de autores obsesionados\ncon el horror c\u00f3smico y los dioses primigenios, el surgimiento de una nueva\ncamada de escritores -nativos de ese c\u00edrculo difuso que algunos llaman \u201cnew\nweird\u201d- retoman muchos de los viejos h\u00e1bitos de sus antecesores y los aggiornan\npara conformar una nueva literatura de horror. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los tecnomonstruos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los\nmiedos mutan a medida que pasa el tiempo, y estos cambios afectan no s\u00f3lo a la\nimaginaci\u00f3n del ni\u00f1o sino al imaginario colectivo de toda su generaci\u00f3n. En\notras palabras: as\u00ed como el neo-muerto de los victorianos y el paleo-muerto de\nlos rom\u00e1nticos dejaron de producir miedo en los lectores del nuevo siglo, aquello\nque asustaba a los ni\u00f1os de la generaci\u00f3n <em>baby\nboomer<\/em> -los monstruos cl\u00e1sicos: vampiros, lic\u00e1ntropos, criaturas que\nescapaban de los pantanos, los <em>mad\ndoctors<\/em> y sus aberraciones-<sup>6<\/sup> no tuvo el mismo efecto en las\ngeneraciones <em>X <\/em>y <em>millennial<\/em>. Estimulados por la lectura de historietas de acci\u00f3n y\nterror, los videojuegos violentos y una cinefilia precoz gracias al acceso al\ncassette de VHS y luego al disco DVD, las historias de monstruos cl\u00e1sicos que fueron\nconcebidas para asustar a la generaci\u00f3n <em>baby\nboomer<\/em> -en blanco y negro, con mucho drama y romance pero poca sangre,\nausencia total de gore y FX artesanales que hab\u00edan envejecido demasiado- para\nmuchos chicos de las generaciones<em> X<\/em> y\n<em>millennial <\/em>resultaban graciosas e\nincluso rid\u00edculas. En la actualidad el vampiro es un monstruo de culto, pero no\nasusta a nadie. Ya no se escriben novelas de terror sobre vampiros; en su lugar\nexisten las novelas rom\u00e1nticas vamp\u00edricas. <\/p>\n\n\n\n<p>Por\nlo tanto, es obvio que todo aquello que les puso los pelos de punta a las\ngeneraciones previas a la <em>centennial<\/em>\n-Poe, Lovecraft, cierto <em>folk horror<\/em>,\nel cine de terror clase B al estilo <em>Evil\ndead <\/em>(Sam Reimi, 1981), la saga <em>Puppet\nmaster <\/em>(1989), <em>Pumpkinhead <\/em>(Stan\nWinston, 1989), la saga <em>House <\/em>(1985) o\nel <em>spaghetti horror<\/em> de Lucio Fulci o\nLamberto Bava-, en general ya no asusta a los ni\u00f1os de hoy como a los de ayer. <\/p>\n\n\n\n<p>Si\nel acceso r\u00e1pido y relativamente f\u00e1cil al VHS y DVD que les toc\u00f3 en suerte a\nlas generaciones anteriores les abri\u00f3 las puertas a un mundo inconmensurable de\npel\u00edculas de todo tipo de g\u00e9nero con las que nutrir su hambre cultural, con la\nllegada de la computadora personal, Internet, los sitios web, los dispositivos\nport\u00e1tiles (Smartphone, Tablet), las plataformas y las redes sociales, los\nj\u00f3venes adultos <em>millenials <\/em>y los\nni\u00f1os <em>centennials <\/em>se toparon de\nfrente con un universo inabarcable que ya no s\u00f3lo propiciaba un caudal de\npel\u00edculas y videojuegos de ciencia ficci\u00f3n terror y fant\u00e1stico para quien est\u00e9\ninteresado, sino que directamente permit\u00eda el acceso a una cantidad infinita de\ncultura pop de distintas disciplinas art\u00edsticas: pel\u00edculas, libros, comics, videojuegos,\n<em>fan fiction<\/em>, ensayos eruditos,\npapers, blogs personales; y todo disponible a tan s\u00f3lo un click de distancia e\ninterconectado gracias a los hipertextos -formados por textos y enlaces (links)-,\nque brindan la posibilidad de perpetuar la lectura saltando de link a link, de\nhipertexto a hipertexto, hasta que el mundo se acabe o se corte la luz. <\/p>\n\n\n\n<p>Todo\neste caudal de informaci\u00f3n y entretenimiento est\u00e1 disponible para cualquiera\nque disponga de una computadora o un Smartphone y conexi\u00f3n a internet. En\npalabras de Mark Fisher: \u201cPara ese entonces, gracias al VHS, el DVD y Youtube,\ndaba la impresi\u00f3n de que pr\u00e1cticamente todo estaba disponible para ser visto\notra vez. Bajo las condiciones de la memoria digital, es la p\u00e9rdida misma la\nque se ha perdido.\u201d<sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El\nescritor italiano Alessandro Baricco asegura que cuando nos horrorizamos y\nvemos el apocalipsis cultural en un adolescente que ya no usa el subjuntivo, en\nrealidad nos olvidamos de fijarnos que, para compensar, ese mismo pibe vio treinta\nveces la cantidad de pel\u00edculas que su padre vio a la misma edad. \u201dCuando el\nradar de los intelectuales se centra en la estupidez ilimitada del libro que ha\nacabado en el primer puesto de los m\u00e1s vendidos y deduce de ello una cat\u00e1strofe\ncultural, yo trato de atenerme a los hechos y acabo recordando que quien ha\nllevado ese libro hasta ah\u00ed arriba es un tipo de p\u00fablico que, solo sesenta a\u00f1os\nantes, no solo no compraba libros sino que era analfabeto: el paso adelante es\nevidente.\u201d<sup>8<\/sup> <\/p>\n\n\n\n<p>Toda\nesa informaci\u00f3n, todas esas obras y productos culturales que los j\u00f3venes\nconsumen actualmente, provienen de un mismo lugar: la web, esa gran base de informaci\u00f3n\nmundial a la que se accede a trav\u00e9s de internet. No es il\u00f3gico, entonces, que\nlos nuevos \u201ccucos\u201d, los \u201chombres de la bolsa\u201d digitales, en la actualidad, se\nescondan entre unos y ceros, entre los resquicios del bit, y viajen alrededor\nde un mundo globalizado mediante pantallas port\u00e1tiles a la velocidad de la luz.\nSe trata de <em>tecnomonstruos <\/em>que\nhabitan el inabarcable mundo de la Internet, en oscuros blogs de culto y <em>dark webs<\/em> inaccesibles, pero tambi\u00e9n en\nsitios al alcance de un click (Youtube, Vimeo) y redes sociales ultra populares.\n\u201cAnteriormente, a diferencia de la \u00e9poca actual -donde todo se comparte\nvelozmente en Facebook, Twitter o Instagram-, las experiencias de tipo\nsobrenatural no alcanzaban una expansi\u00f3n importante, salvo casos contados en que\neran difundidas por un medio period\u00edstico. (\u2026) Lo misterioso se transfer\u00eda de\nboca en boca\u201d, escribe el escritor Diego Arandojo en su libro <em>Slenderman. Realidad y ficci\u00f3n de los\ncreepypasta<\/em> (2019). <\/p>\n\n\n\n<p>Si\nla transmisi\u00f3n oral era la v\u00eda de expansi\u00f3n y el l\u00edmite de circulaci\u00f3n de las\nleyendas urbanas, esta nueva forma de transmisi\u00f3n viralizada -a trav\u00e9s de\nInternet y por medio de las redes sociales y plataformas de entretenimiento y\ncomunicaci\u00f3n online- logra lo que nunca antes hab\u00eda sucedido: los nuevos miedos\nal fin pueden llegar a cada rinc\u00f3n del mundo que cuente con conexi\u00f3n a Internet\npara asustar de forma global y en simultaneo; estas \u201chistorias de miedo 3.0\u201d\nvienen a destronar -o quiz\u00e1 a actualizar- de cierta forma a las cl\u00e1sicas y\nmilenarias leyendas locales: si hoy un ni\u00f1o ruso no puede dormir por las noches\nno es a causa de la Baba Yaga<sup>9<\/sup>, sino aterrorizado por los mismos\nmonstruos que asustan a un chico del Alto Per\u00fa a trav\u00e9s de la pantalla de su\ncomputadora o smartphone. <\/p>\n\n\n\n<p>Estos nuevos seres de pesadillas digitales nacieron para dar forma y vida a las <em>creepypastas<\/em>; son engendros nacidos al calor de la luz de de los monitores y las ideas colectivas la web, monstruosidades que necesitan de nuevas narrativas y una po\u00e9tica propia para poder llevar a cabo la misi\u00f3n para la que fueron creados: asustar. <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>1-<em>La Noche<\/em> (Al Alvarez, 1996)<\/p>\n\n\n\n<p>2- M\u00e1s que una introducci\u00f3n deber\u00eda considerarse como un\nbreve pero fundamental ensayo para comprender la historia y la evoluci\u00f3n de la\nliteratura de terror en idioma ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>3- Rafael Llopis;&nbsp;\n<em>Los\nmitos de Cthulhu. Lovecraft y otros<\/em> (1969). Cabe aclarar que\nel cine folk horror de Michael Reeves &#8211;<em>Witchfinder\nGeneral<\/em> (1968)-, Piers Haggard \u2013<em>The\nblood on Satan\u00b4s claw<\/em> (1971), Robin Hardy \u2013<em>The Wicker Man<\/em> (1973), basado en la excepcional novela de David\nPinner<em> Ritual <\/em>(1967)-, Ben Wheatley \u2013<em>Kill list (<\/em>2011) y <em>A field in England<\/em> (2013)-, Robert Eggers &#8211;<em>The VVitch<\/em> (2015)-, David Bruckner &#8211;<em>The ritual<\/em> (2017), Garteh Evans \u2013<em>Apostol <\/em>(2019)-, o Ari Aster \u2013<em>Midsommar\n<\/em>(2019)-, solo por poner algunos ejemplos, no existir\u00eda sin la fundamental\ninfluencia de los relatos de Machen.<\/p>\n\n\n\n<p>4-Ib\u00eddem.<\/p>\n\n\n\n<p>5- Ib\u00eddem.<\/p>\n\n\n\n<p>6- Todos esos miedos se encuentran encarnados\nen el cine y la literatura de aquella \u00e9poca, en obras como <em>Frankenstein<\/em>, <em>Dr\u00e1cula<\/em>, <em>The Wolf Man,<\/em> <em>Creature from the Black Lagoon<\/em>, o <em>Frankenstein Meets the Wolf Man<\/em>, por poner unos pocos ejemplos.<\/p>\n\n\n\n<p>7-\nMark Fisher, <em>Los fantasmas de mi vida.\nParte 00. Futuros perdidos: La lenta cancelaci\u00f3n del futuro.<\/em> (2018) <\/p>\n\n\n\n<p>8- <em>Los\nb\u00e1rbaros. Ensayo sobre la mutaci\u00f3n<\/em> (Alessandro Baricco, 2006). <\/p>\n\n\n\n<p>9-Personaje fant\u00e1stico del folklore ruso. Es\nuna especie de bruja que come ni\u00f1os, vuela sobre una olla y se desplaza en una\ncasa con patas de gallina que puede correr. <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Marcelo Acevedo nos presenta un ensayo en tres partes sobre la mutaci\u00f3n del concepto del monstruo, vinculada a las transformaciones hist\u00f3ricas de los miedos, de la mano de cambios pol\u00edticos, sociales, culturales y tecnol\u00f3gicos.  <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1650\" title=\"Los nuevos monstruos (I)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":1651,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16,15],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Los nuevos monstruos (I) - Proyecto Synco<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1650\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Los nuevos monstruos (I) - Proyecto Synco\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Marcelo Acevedo nos presenta un ensayo en tres partes sobre la mutaci\u00f3n del concepto del monstruo, vinculada a las transformaciones hist\u00f3ricas de los miedos, de la mano de cambios pol\u00edticos, sociales, culturales y tecnol\u00f3gicos. 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