{"id":1667,"date":"2020-10-28T16:52:01","date_gmt":"2020-10-28T16:52:01","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectosynco.com\/?p=1667"},"modified":"2021-04-04T20:50:35","modified_gmt":"2021-04-04T20:50:35","slug":"de-althusser-a-fisher-melancolia-y-depresion-en-las-generaciones-intelectuales-de-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1667","title":{"rendered":"De Althusser a Fisher: melancol\u00eda y depresi\u00f3n en las generaciones intelectuales de izquierda"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Santiago Roggerone reflexiona sobre la actualidad de las sensibilidades de izquierda en las generaciones intelectuales argentinas, interrogando un desplazamiento pol\u00edtico desde la melancol\u00eda hacia la depresi\u00f3n a partir de trazar un contrapunto entre las recepciones locales de Mark Fisher y Louis Althusser.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\/\/ Por Santiago M. Roggerone<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si una generaci\u00f3n\nintelectual se caracteriza por algo es por sus lecturas. Si para colmo hablamos\nde quienes al interior de la misma detentan alg\u00fan tipo de sensibilidad de\nizquierda, dichas lecturas pasan a definirlos en cuanto tales. Partiendo de la\nhip\u00f3tesis m\u00e1s general de que los llamados <em>millennials<\/em>\nse encuentran determinados por un pasaje sobrepujante que va de la melancol\u00eda a\nla depresi\u00f3n, quisiera concentrarme entonces aqu\u00ed en dos autores cuyos textos\nconstituyen los arquetipos de las preocupaciones, estilos y orientaciones de\ndos generaciones claramente distinguibles. Hablo, por supuesto, del fil\u00f3sofo\nfranc\u00e9s Louis Althusser y el cr\u00edtico musical y te\u00f3rico de la cultura brit\u00e1nico\nMark Fisher. Me interesa no tanto los trabajos propiamente dichos de estas\nfiguras como un peculiar desplazamiento que ha tenido lugar en las \u00faltimas d\u00e9cadas\nque, a su modo, encuentra en ellas dos obvias referencias. <\/p>\n\n\n\n<p>Una y otra, en efecto, resultan de inter\u00e9s\nno porque sean representantes directos de las generaciones en las que estoy\npensando: el primero naci\u00f3 en 1918 cerca de Argel y el segundo cincuenta a\u00f1os\nm\u00e1s tarde en el centro de Inglaterra, de manera tal que es en verdad poco lo\nque pueden llegar a tener que ver con aquellos argentinos que, en un caso,\nvinieron al mundo en las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, y, en otro, en la de 1980.\nAlthusser \u2013pensador en el que se arremolinan buena parte de las luchas de\nclases y procesos revolucionarios de la segunda parte del siglo XX, y en el que, adem\u00e1s, marxismo y\npsicoan\u00e1lisis encuentran un firme anudamiento\u2013 y Fisher\n\u2013nombre propio de una constelaci\u00f3n\ncontempor\u00e1nea de teor\u00edas cr\u00edticas y pr\u00e1cticas (micro)pol\u00edticas que, como\nproponen Emiliano Exposto y Gabriel Rodriguez Varela, es expresi\u00f3n de un m\u00e1s\namplio y general <em>giro malestarista<\/em>\u2013 importan debido a que\ntipifican los diferentes productos culturales y bienes simb\u00f3licos por las que\nlas generaciones referidas se ven respectivamente atra\u00eddas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien ambos pensadores comparten muchas\ncosas, lo que realmente los une es el haber lidiado a lo largo de sus\nrespectivos itinerarios vitales con la experiencia de la depresi\u00f3n. La misma\nhar\u00e1 entonces aqu\u00ed las veces de hilo conductor. Por razones que espero se\ncomprendan al final, conceder\u00e9 algo m\u00e1s de espacio al autor de <em>Realismo capitalista<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Althusser\nfue v\u00edctima de una forma de la psicosis \u2013la <em>man\u00edaco-depresiva<\/em>,\nque seg\u00fan el discurso psiqui\u00e1trico constituye la <em>depresi\u00f3n<\/em> en cuanto tal pero que, desde el punto de vista del\npsicoan\u00e1lisis, es otra manera de decir <em>melancol\u00eda<\/em>\u2013,\nhabiendo sido internado, a partir de 1947 \u2013a\u00f1o en el que experimenta una\nprimera descompensaci\u00f3n\u2013, en m\u00e1s de veinte establecimientos de salud mental.\nParalizado por una melancol\u00eda oculta durante m\u00e1s de la mitad de su vida, el\nautor de <em>La revoluci\u00f3n te\u00f3rica de Marx<\/em>\nse analiz\u00f3 con Ren\u00e9 Diatkine \u2013quien alguna vez hab\u00eda sido analizante del propio\nJacques Lacan\u2013 y fue medicado con sedantes, antipsic\u00f3ticos y \u2013al menos en\nocasi\u00f3n del asesinato de su esposa H\u00e9l\u00e8ne Rytmann\u2013 un antidepresivo de primera\ngeneraci\u00f3n como la nialamida. El mismo Althusser da cuenta de todo esto con\nescalofriantes detalles en <em>El porvenir es\nlargo<\/em>, autobiograf\u00eda publicada p\u00f3stumamente y escrita a los fines de ofrecer\nuna explicaci\u00f3n p\u00fablica sobre el drama que hab\u00eda vivido, cosa en principio\nnegada por el <em>no ha lugar<\/em> con el que\nla justicia francesa lo hab\u00eda declarado inimputable.<\/p>\n\n\n\n<p>Entiendo que Emilio de \u00cdpola lleva toda la\nraz\u00f3n cuando, en <em>Althusser, el infinito\nadi\u00f3s<\/em>, plantea que dar cuenta de la obra de un individuo interpretando los\navatares de su vida personal es un ejercicio destinado al fracaso. Es as\u00ed que\npara efectuar un acercamiento a <em>El\nporvenir es largo<\/em>,y obtener\nentonces un registro en primera persona de la experiencia del marxista franc\u00e9s\ncon la depresi\u00f3n, conviene atender no a lo establecido por G\u00e9rard Pommier en <em>Louis de la Nada<\/em> sino a la honesta y\nvaliente lectura de Le\u00f3n Rozitchner, quien en una rese\u00f1a fechada en 1993\nreconstruy\u00f3 con maestr\u00eda \u2018La tragedia del althusserianismo te\u00f3rico\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>La importancia de este documento viene dada,\nadem\u00e1s \u2013y esto ha sido se\u00f1alado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, siendo reconocido\nincluso por el propio Le\u00f3n\u2013, por la circunstancia de que Rozitchner fue algo\nas\u00ed como un <em>doble<\/em> del autor de <em>Para leer <\/em>El capital; un sos\u00edas o <em>hermano<\/em> receloso de que fuera a aqu\u00e9l y\nno a \u00e9l mismo a quien los suyos leyeran \u2013\u201cAlthusser escribe en realista, y los\nnuestros repiten, sin rubor\u201d, afirmar\u00eda en <em>Freud\ny los l\u00edmites del individualismo burgu\u00e9s<\/em>. En tal sentido, en un pasaje\nclave de su rese\u00f1a, hace lo que nunca y <em>confiesa<\/em>:\n\u201cSiento una enorme pena por su sufrimiento que tambi\u00e9n animo desde el m\u00edo, y en\nalg\u00fan lugar pienso que estamos o hemos estado en lo mismo, cada cual haciendo\nlo que pod\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El testimonio autobiogr\u00e1fico de Althusser es\nel de alguien que sobrevivi\u00f3 a su propia muerte. En s\u00ed, la tragedia \u2013dice\nRozitchner\u2013 no tendr\u00eda tanto que ver con el asesinato de H\u00e9l\u00e8ne como con los\nefectos producidos sobre toda una generaci\u00f3n de izquierdistas que lo le\u00eda\nexcluyendo al sujeto \u2013y por a\u00f1adidura a s\u00ed mismos\u2013 de la situaci\u00f3n. En otras\npalabras: la de Althusser era una tragedia que no hab\u00eda sido la del autor de\n\u2018La izquierda sin sujeto\u2019 pero que tranquilamente <em>podr\u00eda haberla sido<\/em> \u2013de all\u00ed la empat\u00eda \u00edntima que \u00e9ste aseguraba\nsentir, el reconocimiento en el sufrimiento por aqu\u00e9l experimentado.<\/p>\n\n\n\n<p>La volatilizaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n\ncorporal-afectiva del sujeto promovida por Althusser se relaciona, claro est\u00e1,\ncon la t\u00edpica arrogancia del movimiento por \u00e9l animado seg\u00fan la cual era\nnecesario prescindir de todo padre. <em>No\ntener padre<\/em>, por supuesto, puede ser algo extremadamente productivo. El\nproblema es cuando ese gesto se torna en el juego terrible de tener que ser,\nsugiere Rozitchner, <em>padre del padre<\/em>.\nFue el caso de Althusser, quien acosado por el hecho de <em>s\u00f3lo tener madre<\/em>, una y otra vez dijo \u2013a \u00e9l mismo y a todos los que\nles toc\u00f3 <em>venir despu\u00e9s<\/em>\u2013 que los m\u00e1s\ngrandes fil\u00f3sofos \u2013Maquiavelo, Spinoza, Marx, Freud&#8230;\u2013 no hab\u00edan tenido padre,\ncosa que lo llevar\u00eda a hacer las veces no de <em>hermano <\/em>de sus hijos sino, precisamente, de <em>padre<\/em> \u2013de <em>maestro\naleccionador<\/em>, podr\u00eda decirse incluso siguiendo a su disc\u00edpulo Jacques\nRanci\u00e8re. <\/p>\n\n\n\n<p>Como sea, el amor y odio dirigidos de forma\nalterna hacia la madre que anidaban tras el juego de imposturas que Althusser\nse prestaba a jugar, objetivados por lo dem\u00e1s en el amor y odio que profesaba\nhacia H\u00e9l\u00e8ne, lo dejaron a medio camino entre la depresi\u00f3n y la man\u00eda, entre\namar a la madre e intentar darle muerte, entre la vigilia congruente de la\nteor\u00eda y el sue\u00f1o v\u00edvido del acceso de locura. Siempre hab\u00eda buscado su propia\nmuerte, pero no fue \u00e9l a quien le toc\u00f3 morir \u2013al menos no por estrangulamiento\naquel 16 de noviembre de 1980. Una vez m\u00e1s Althusser hab\u00eda quedado en vida.\nHasta ese momento, se hab\u00eda encontrado siempre en duelo por s\u00ed mismo, a la\nb\u00fasqueda de una prueba de su muerte, lo que en \u00faltimo t\u00e9rmino llevar\u00eda a que lo\ndestruyera <em>todo<\/em>: su obra, su\nanalista, H\u00e9l\u00e8ne&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEse extremo\u201d, afirma Rozitchner en una anotaci\u00f3n final de su rese\u00f1a, \u201cdeb\u00eda ser muy dif\u00edcil que pudiera alcanzarlo sin matarse a s\u00ed mismo, esta vez en serio y no por interp\u00f3sita vida\u201d. Sin embargo, como es sabido, el final de todo llegar\u00eda reci\u00e9n diez a\u00f1os despu\u00e9s de lo sucedido aquella fat\u00eddica noche de 1980. Y la evocaci\u00f3n de su muerte y sufrimiento supone que no pueda juzg\u00e1rselo. El que, como todos, <em>haya hecho lo que pudo<\/em> \u2013lo que de por s\u00ed, claro, es much\u00edsimo\u2013 implica ante todo la obligaci\u00f3n de comprenderlo, de no olvidar lo que le toc\u00f3 pasar, de no desestimar lo que tuvo que atravesar, de no condenar la suerte que le toc\u00f3 correr, de no reprocharle por consiguiente tal o cual coartada, de no endilgarle irresponsablemente tal o cual error, de no culparlo o exculparlo por haber ocultado tal o cual cosa. Una obligaci\u00f3n que, como manifestara Jacques Derrida en el texto le\u00eddo en ocasi\u00f3n de su funeral, nos conmina  \u201ca no generalizar, a no simplificar, a no detener el camino que inici\u00f3, a no dar por concluida una trayectoria, a no sacar ventaja, a no hacer borr\u00f3n y cuenta nueva, a no saldar cuentas, pero sobre todo a no calcular, a no apropiarse o reapropiarse, aunque fuera en esa forma parad\u00f3jica de reapropiaci\u00f3n manipuladora o calculadora que se llama rechazo, a no apropiarse de aquello que fue inapropiable y que debe seguir si\u00e9ndolo\u201d .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El\ngesto sacrificial de ser <em>padre del padre<\/em>\nque llevar\u00eda a Louis Althusser a intentar dar con las pruebas de su muerte y,\neventualmente, <em>destruirlo todo<\/em>, puede\nser ubicado en muchos de los miembros de aquellas generaciones intelectuales\nargentinas que tanto habr\u00edan de leerlo. Pese a que en la actualidad el fil\u00f3sofo\nfranc\u00e9s contin\u00faa hablando e interpelando, no es dicho gesto sacrificial el que\nse adec\u00faa con mayor \u00edmpetu a los tiempos. El drama contempor\u00e1neo no es el de\njugar a ser <em>padres del padre<\/em> sino, en\ntodo caso, el de <em>no poder serlo<\/em>; no\nel de <em>dar muerte<\/em> en medio de accesos\nde locura melanc\u00f3licos sino, m\u00e1s bien, el de <em>d\u00e1rsela<\/em> tras constatar que \u2013dir\u00eda Byung-Chul Han\u2013 <em>ya no se puede(-poder) m\u00e1s<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>No es Althusser entonces quien ejemplifica del mejor modo las preocupaciones, estilos y sensibilidades de la hora. Quien encarna m\u00e1s v\u00edvidamente las estructuras afectivas o de sentimiento del momento, quien constituye el arquetipo de los productos culturales y bienes simb\u00f3licos consumidos hoy en d\u00eda es un autor que, al menos aqu\u00ed, ha sido muy le\u00eddo durante los \u00faltimos a\u00f1os. Me refiero, por supuesto, a Mark Fisher, autor del influyente blog <em>K-Punk<\/em>, conocido por su idea de <em>realismo capitalista <\/em>y en quien confluyen diferentes tendencias filos\u00f3ficas realistas y materialistas \u2013la ontolog\u00eda orientada a objetos, el aceleracionismo, el xenofeminismo, etc.\u2013 que responden a un m\u00e1s amplio <em>giro especulativo<\/em> mediante el cual se ha configurado una verdadera nueva escena de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hecho de que la muerte del <em>blogger<\/em> brit\u00e1nico es muy reciente \u2013de modo tal que no se han hecho del todo p\u00fablicas a\u00fan las circunstancias de su suicidio, el estado en el que se encontraba en d\u00edas anteriores a lo ocurrido, etc.\u2013 se a\u00f1ade que, a diferencia de Althusser, no escribi\u00f3 \u2013para bien suyo\u2013 un largo y exhaustivo testimonio autobiogr\u00e1fico en el que se d\u00e9 cuenta del sufrimiento ps\u00edquico experimentado, los tratamientos terap\u00e9uticos seguidos, etc. Los lectores de su obra s\u00ed cuentan con los numerosos an\u00e1lisis sobre el fen\u00f3meno de la depresi\u00f3n dejados en sus escritos. Tal dolencia, se indica hacia el final de la introducci\u00f3n de <em>Los fantasmas de mi vida<\/em>, fue el mayor espectro que acech\u00f3 a Fisher. Su \u201cdepresi\u00f3n\u201d, se afirma asimismo en uno de los textos m\u00e1s \u00edntimos y conmovedores que escribi\u00f3, hab\u00eda estado siempre \u201catada a la convicci\u00f3n\u201d de que \u00e9l era, \u201cliteralmente\u201d, \u201cun bueno para nada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En di\u00e1logo con la perspectiva de la\nproblem\u00e1tica que tiene Franco \u2018Bifo\u2019 Berardi, Fisher emplea \u201cel t\u00e9rmino\n\u2018depresi\u00f3n\u2019\u201d a los fines de poder \u201cdistinguir el sombr\u00edo solipsismo propio de\nesa condici\u00f3n de las m\u00e1s l\u00edricas (y colectivas) desolaciones de la melancol\u00eda\u201d.\nUno de los escritos que integran <em>Los fantasmas\nde mi vida<\/em> en los que la diferencia existente entre ambas nociones es trabajada\nde la mejor forma est\u00e1 dedicado a Joy Division y su cantante Ian Curtis, de\nquien retrospectivamente, considerando todo lo ocurrido, puede decirse que\nFisher fue una suerte de <em>doble<\/em>. La\nbanda de post-punk inglesa, en efecto, cruz\u00f3 \u201cla l\u00ednea que separa el azul de la\ntristeza del negro de la depresi\u00f3n, pasando al \u2018desierto y el p\u00e1ramo\u2019 en el que\nya nada produce alegr\u00eda ni dolor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La pasi\u00f3n triste en cuesti\u00f3n se distingue de todas las dem\u00e1s por suponer un\ndescubrimiento sobre la verdad de la vida y el deseo. Despojarse de cualquier\nilusi\u00f3n, vivir <em>en negro<\/em> \u2013o, mejor, <em>en gris<\/em>\u2013 no hace, sin embargo, que el\ndepresivo detenga su marcha. A la manera de un <em>zombi <\/em>o <em>muerto viviente<\/em>,\nlas m\u00e1s de las veces <em>contin\u00faa<\/em>. Si\nbien suele encontrarse en una posici\u00f3n subjetiva que lo deja mejor parado a la\nhora de criticar el estado de cosas existente que aqu\u00e9l que cree en \u00e9l y en\nconsecuencia se involucra, la suerte de culto al vac\u00edo que lleva a cabo \u2013lo que\ntal vez es decir demasiado, pues, en realidad, quien experimenta depresi\u00f3n no\nest\u00e1 en condiciones de rendir culto a absolutamente nada\u2013 supone que sepa\ndemasiado bien que en cuanto tal la saciedad es tristeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, Fisher entend\u00eda que las causas\nde la depresi\u00f3n son ante todo sociales. Ten\u00eda muy claro que el problema no era\nsolamente \u00e9l sino la cultura que lo rodeaba \u2013un l\u00facido discernimiento del que derivaba,\na la vez, la tarea de la politizaci\u00f3n de la salud mental. Aunque existen varias\nformas de opresi\u00f3n que producen sentimientos de inferioridad ontol\u00f3gica\n\u2013g\u00e9nero, raza, etc.\u2013, una de las m\u00e1s potentes, sin dudas, es la de clase. Fue\nesta peculiar modalidad del poder social la que afect\u00f3 al propio Fisher, a\nquien siempre le toc\u00f3 cargar \u2013y estas son sus propias palabras\u2013 con la\nsensaci\u00f3n de no ser el \u201ctipo de persona que desempe\u00f1a roles destinados al grupo\ndominante\u201d. A tal punto se encontraba internalizada en \u00e9l la autoindulgente\nsensaci\u00f3n de ser un <em>bueno para nada<\/em>\nque no s\u00f3lo como acad\u00e9mico sino tambi\u00e9n como desempleado, empleado temporal y\npaciente psiqui\u00e1trico lleg\u00f3 a sentir que no pertenec\u00eda o era realmente parte.\nUna y otra vez lo asaltaban las mismas impresiones de terror que se\nexperimentan al correrse o salirse de los espacios que se supon\u00eda que deb\u00eda\nocupar. La culpa era suya y nada m\u00e1s que suya por estar en lugares que, en\nprincipio, no le correspond\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Es comprensible entonces que ante el\nreconocimiento reportado por su actividad como <em>blogger<\/em> y luego escritor, Fisher se sintiera sobrepasado y tomara\nla decisi\u00f3n que tom\u00f3. Como en \u2018Ghosts\u2019, de Japan \u2013tema a cuyo estribillo <em>Los fantasmas de mi vida<\/em> rinde expl\u00edcito\nhomenaje\u2013, algo de un pasado que querr\u00eda haber dejado atr\u00e1s retornaba una y\notra vez para acosarlo: jam\u00e1s conseguir\u00eda dejarlo verdaderamente de lado porque lo\narrastraba consigo. Tomando lo que alguna vez \u00e9l\nmismo afirmara sobre Tricky \u2013otro de los fantasmas de su vida\u2013, podr\u00eda decirse\nincluso que no logr\u00f3 resolver las contradicciones que el \u00e9xito le generaron.\nPues, en \u00faltimo t\u00e9rmino, su suicidio no tiene que ver con su fracaso sino,\njustamente, con su \u00e9xito. Fue no el agotamiento y la extenuaci\u00f3n que\nsobrevienen cuando <em>no se puede m\u00e1s<\/em> lo\nque lo empuj\u00f3 a tomar la decisi\u00f3n que tom\u00f3 sino, por el contrario, el\nevidenciar que, pese a todo, <em>hab\u00eda podido<\/em>\n\u2013el haber conseguido desafiar al destino y lograr algo que, a causa del lugar\nde donde sali\u00f3, se supon\u00eda que no deber\u00eda haber logrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nunca consider\u00f3 que estuviera\ntodo perdido. En su \u00faltimo libro, el autor habla, por ejemplo, de \u201cuna salida\nal exterior\u201d \u2013vale decir, no s\u00f3lo de lo que, en su existencia misma, \u201cmarca\u201d el\nlugar de una situaci\u00f3n desesperada sino tambi\u00e9n el \u201cumbral\u201d de su posible\natravesamiento. Es por dem\u00e1s significativo que Fisher pudiera haber concebido\nalgo como esto en el que, con seguridad, fue uno de los momentos m\u00e1s duros que\nle toc\u00f3 vivir. No es una coincidencia infeliz o un detalle meramente t\u00e9trico\nque el suicida que Fisher era hubiera escogido ilustrar la portada de <em>The Weird and the Eerie <\/em>con el dibujo de\nun cementerio: retrospectivamente es claro que la peculiar elecci\u00f3n indicaba\nuna sensibilidad o estado de \u00e1nimo perturbador. El trabajo, por lo dem\u00e1s, se\nconcentraba en dos modalidades de lo <em>Unheimlich<\/em>\nque habitaban una serie de archivos de la literatura y el cine: \u201clo raro\u201d o\nextra\u00f1o \u2013esto es, una \u201cpresencia de <em>eso\nque no pertenece<\/em>\u201d\u2013 y \u201clo espeluznante\u201d o inquietante \u2013a saber, aquello\n\u201cconstituido por una <em>falla de la ausencia\n<\/em>o por una <em>falla de la presencia<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ocurri\u00f3 el final de todo, Fisher se hallaba trabajando en otro libro que, a su manera, pretend\u00eda contribuir al desarrollo del programa aceleracionista de izquierdas de Nick Srnicek y Alex Williams, quienes a su vez se hab\u00edan visto influenciados por la propuesta del CCRU y el blog del autor. Fisher quer\u00eda redimir los futuros perdidos e, incluso, inventar al futuro en cuanto tal, pero eso lo conduc\u00eda no hacia delante sino hacia atr\u00e1s. En efecto: en la introducci\u00f3n inconclusa a <em>Acid Communism<\/em>, regresaba a la d\u00e9cada de 1960 y, puntualmente, a Herbert Marcuse, uno de los fil\u00f3sofos insignia de la Nueva Izquierda que alguna vez hab\u00eda escrito: \u201cLa civilizaci\u00f3n tiene que defenderse a s\u00ed misma del espectro de un mundo que podr\u00eda ser libre\u201d. La tesis de Fisher pretend\u00eda ser que durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas este espectro hab\u00eda sido exorcizado y que el agente al que le hab\u00eda tocado encargarse de ello hab\u00eda sido el neoliberalismo. En alg\u00fan momento, la materializaci\u00f3n de este espectro \u2013es decir, \u201cla convergencia de la conciencia de clase, la sensibilizaci\u00f3n socialista-feminista y la conciencia psicod\u00e9lica, la fusi\u00f3n de nuevos movimientos sociales con un proyecto comunista, una estetizaci\u00f3n de la vida cotidiana sin precedentes\u201d\u2013 hab\u00eda parecido \u201cinevitable\u201d; muy pronto, sin embargo, se torn\u00f3 en algo \u201cimposible\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, nuevamente, no todo se encontraba perdido. La hip\u00f3tesis propuesta ya en <em>Realismo capitalista<\/em> consist\u00eda en que, precisamente a causa de que en la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea nada pod\u00eda cambiar, todo resultaba nuevamente posible. Pese a las derrotas, las defecciones, los abandonos y las traiciones, \u201cla promesa del comunismo \u00e1cido\u201d \u2013\u00e9se era el nombre que Fisher daba al espectro conjurado por Marcuse y tantos otros (Althusser y Rozitchner, incluso)\u2013 continuaba viva: a\u00fan en las condiciones actuales \u2013apuntaba el autor\u2013 era posible dar con \u201cuna nueva humanidad, una nueva mirada, un nuevo pensamiento, un nuevo amor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Como alguna vez se preguntara Louis Althusser en relaci\u00f3n a lo que \u00e9l mismo hab\u00eda establecido sobre Marx en <em>Para leer El capital<\/em>, \u201c\u00bfes necesario agregar todav\u00eda una palabra?\u201d. Los reiterados esfuerzos de Mark Fisher por romper con el realismo capitalista e inventar el futuro, sus fracasos, sus reca\u00eddas y un largu\u00edsimo etc\u00e9tera forman parte del drama que le toc\u00f3 vivir, antes de que aquellos a los que, <em>muy lejos<\/em>, les tocara <em>venir despu\u00e9s<\/em>, pudieran descubrir que sus problemas son tambi\u00e9n los <em>suyos<\/em>, y que los mismos, de hecho, orientan todo el provenir. Entre lo mucho que se le debe se encuentran incluso los errores y olvidos en los que incurri\u00f3, pues partiendo desde ellos es que puede continuarse y dar nuevo impulso a una trayectoria interrumpida de forma tr\u00e1gica. <\/p>\n\n\n\n<p>La introducci\u00f3n de <em>Acid Communism<\/em> finaliza s\u00fabitamente\ncuando el autor se dispon\u00eda regresar a un n\u00famero de <em>A\/traverso<\/em> \u2013una publicaci\u00f3n clandestina fundada en Bolonia en 1975\npor \u2018Bifo\u2019 y otros j\u00f3venes militantes del movimiento autonomista\u2013 titulada <em>Finalmente il cielo \u00e8 caduto sulla terra: La\nrivoluzione \u00e8 giusta, necessaria, possibile<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>Unas pocas l\u00edneas despu\u00e9s, \u201cel\nsilencio\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Santiago Roggerone reflexiona sobre la actualidad de las sensibilidades de izquierda en las generaciones intelectuales argentinas, interrogando un desplazamiento pol\u00edtico desde la melancol\u00eda hacia la depresi\u00f3n a partir de trazar un contrapunto entre las recepciones <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1667\" title=\"De Althusser a Fisher: melancol\u00eda y depresi\u00f3n en las generaciones intelectuales de izquierda\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":1671,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.4 - 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