{"id":1723,"date":"2020-11-08T22:19:47","date_gmt":"2020-11-08T22:19:47","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectosynco.com\/?p=1723"},"modified":"2021-04-04T20:50:07","modified_gmt":"2021-04-04T20:50:07","slug":"invasorxs-del-planeta-tierra-ii-nuevos-materialismos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1723","title":{"rendered":"Invasorxs del planeta tierra (II) \u00bfNuevos materialismos?"},"content":{"rendered":"\n<p>\n<em>En\neste art\u00edculo (el segundo y \u00faltimo de la serie), continuamos con la\nrese\u00f1a de discusiones filos\u00f3ficas sobre el Antropoceno. Organizamos\nlas posiciones en debate en tres corrientes, que llamamos\nconstructivismo monista, materialismo difuso y materialismo\nasim\u00e9trico, respectivamente. Tambi\u00e9n intentamos una somera\nevaluaci\u00f3n de cada corriente.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>\/\/\nPor Facundo Nahuel Mart\u00edn<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Introduccci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nEn\nuna entrega anterior reconstru\u00ed algunas intervenciones filos\u00f3ficas\nante el Antropoceno. Seg\u00fan varixs ge\u00f3logxs y cient\u00edficxs de la\nTierra, nuestro planeta habr\u00eda entrado, a mediados del siglo XX, en\nuna nueva \u00e9poca geol\u00f3gica marcada por el masivo impacto ambiental\nde las actividades humanas (o de algunxs humanxs) y el consecuente\nfin del Holoceno. Este anuncio dio lugar una serie de discusiones en\nlas teor\u00edas sociales cr\u00edticas y la filosof\u00eda. Se har\u00eda necesario\ncuestionar tanto la unidad de lo humano (atravesado por diferencias\nde poder, riqueza, y por ende impacto ambiental), como su separaci\u00f3n\ncon respecto a la naturaleza. En esta entrega, intentar\u00e9 rese\u00f1ar\nalgunas nuevas concepciones materialistas surgidas en este contexto.\nVoy a distinguir tres posiciones filos\u00f3ficas fundamentales, las dos\nprimeras no necesariamente incompatibles entre s\u00ed, la tercera algo\ncontrapuesta a las anteriores. Las llamar\u00e9 <em>constructivismo\nmonista<\/em>,\n<em>materialismo\ndifuso<\/em>\ny <em>materialismo\nasim\u00e9trico <\/em>respectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Constructivismo\nmonista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nCon\nesta primera categor\u00eda voy a caracterizar a tres pensadorxs con\nperfiles algo diferentes: Donna Haraway, Jason W. Moore, y Bruno\nLatour, aunque voy a referirme a los dos \u00faltimos m\u00e1s directamente.\nEstxs autorxs cuestionar\u00edan, parece, m\u00e1s el adjetivo que el\nsustantivo en la f\u00f3rmula <em>constructivismo\nsocial<\/em>.\nA lo mejor, el constructivismo puede ser todav\u00eda una teor\u00eda\npotente, a condici\u00f3n de que piense sin el presupuesto de la\nautonom\u00eda de lo social. No solo el conocimiento, sino tambi\u00e9n la\n\u201crealidad externa\u201d ser\u00eda entonces una construcci\u00f3n, solo que ya\nno podr\u00edamos distinguir claramente entre un polo activo-constructor\n(la sociedad) y uno pasivo-construido (la naturaleza).<\/p>\n\n\n\n<p>\nTal\nvez, las <em>entidades\n<\/em>con\nlas que nos vinculamos surgen de arreglos de naturaleza y sociedad.\nSon construidas, pero no por la sociedad, el lenguaje o la cultura,\nsino por formas de vida socio-naturales que incluyen, al mismo\ntiempo, representaciones, relaciones de poder, formas del\nconocimiento, normas jur\u00eddicas, disposiciones de los cuerpos,\narquitecturas, cultivos, tecnolog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSeg\u00fan\nJason W. Moore, el binomio de Sociedad y Naturaleza es en s\u00ed mismo\nuna construcci\u00f3n hist\u00f3rica, cargada de violencia, vinculada a la\norganizaci\u00f3n del capitalismo como ecolog\u00eda-mundo a partir del siglo\nXVII. Las civilizaciones son, para Moore, formas de organizar\nentramados de naturaleza humana y extra-humana. Sociedad y naturaleza\nse entrelazan en <em>manojos<\/em>,\nal punto de que es imposible distinguirlas como entidades discretas.\nEsto significa que no habr\u00eda una Naturaleza como mundo de leyes\nciegas externas a lo humano, pero tampoco una Sociedad como mundo de\nrelaciones interhumanas independientes de lo natural. En cambio,\ntendr\u00edamos que hablar de la naturaleza y la sociedad como\nco-produci\u00e9ndose la una a trav\u00e9s de la otra, en una serie de\narreglos no solo simb\u00f3licos sino tambi\u00e9n materiales, donde\ncuestiones tan diversas como las t\u00e9cnicas agr\u00edcolas, las relaciones\nde g\u00e9nero y la navegaci\u00f3n transatl\u00e1ntica forman una unidad\ncompleja e internamente diferenciada.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSi\nla sociedad y la naturaleza se co-producen en un juego de\ninteracciones sin exterior, \u00bfpor qu\u00e9 el binomio entre ambas? Para\nMoore la respuesta est\u00e1 en la <em>ley\ndel valor<\/em>,\nque responde a una estrategia civilizatoria del capitalismo basada en\nla producci\u00f3n de naturaleza barata [<em>cheap\nnature<\/em>].\nLa acumulaci\u00f3n de capital enfrenta peri\u00f3dicos cuellos de botella,\nde los que sale extrayendo los \u201cregalos gratuitos\u201d de la\nnaturaleza. La Naturaleza, m\u00e1s que el mundo externo, es un campo de\nla apropiaci\u00f3n infravalorada producido como espejo de la sociedad en\nel capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\nMoore\nconecta la pregunta \u201c\u00bfpor\nqu\u00e9 los humanos trabajan y no los r\u00edos o los caballos?\u201d con otra,\ntomada de estudios feministas y decoloniales: \u00bfpor qu\u00e9 el trabajo\ndom\u00e9stico, hecho en su mayor\u00eda por mujeres, y el trabajo esclavo o\nsemi-esclavo, que se impone a los pueblos colonizados, tampoco son\nreconocidos en el capitalismo? Esta pregunta es importante porque la\ntradici\u00f3n marxista ha sido acusada de importar presupuestos andro,\neuro y antropo-c\u00e9ntricos en la teor\u00eda del valor. Seg\u00fan la\nrespuesta de Moore, es el capitalismo el que separa, del conjunto de\nla \u00abred de la vida\u00bb, una peque\u00f1a parte a la que considera\nplenamente \u00abhumana\u00bb (asociada al trabajo creador de valor,\nhecho mayormente por varones blancos del centro). El resto de la red\nde la vida, reducido al lugar de mera naturaleza disponible para ser\ndominada, es visto por el capital como cargado de regalos gratuitos\nque no merecen compensaci\u00f3n en t\u00e9rminos de valor. Esto incluye la\nactividad de animales no humanos, el trabajo dom\u00e9stico feminizado,\nel trabajo semi-esclavo en plantaciones o f\u00e1bricas clandestinas,\netc. La \u00abalterizaci\u00f3n\u00bb de la naturaleza, puesta como\nobjeto de apropiaci\u00f3n, viene entonces asociada a escisiones\npatriarcales\/coloniales propias del capitalismo, donde el rol de lx\n\u00abotrx naturalizadx\u00bb se vincula con lo femenino y lo\ncolonizado.<\/p>\n\n\n\n<p>\nPara\nMoore, los aportes de la \u00abnaturaleza barata\u00bb introducidos\nen la din\u00e1mica del capital gracias a esta estrategia de escisi\u00f3n\n(separar la red de la vida en dos polos: Sociedad y Naturaleza), son\ncentrales para la acumulaci\u00f3n, que sale de sus peri\u00f3dicos \u00abcuellos\nde botella\u00bb con rondas de expropiaciones de trabajo gratuito de\nla naturaleza humana y extrahumana. Su planteo es una gran s\u00edntesis\nte\u00f3rica, que combina feminismo, cr\u00edticas decoloniales y teor\u00eda del\nsistema mundo en una articulaci\u00f3n eco-marxista. El resultado es una\nespecie de marxismo empapado del constructivista no dualista de Donna\nHaraway.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>\u00bfPol\u00edticas\nontol\u00f3gicas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nconstructivismo monista de Moore lleva a definir la pol\u00edtica\nanticapitalista como una <em>pol\u00edtica\nontol\u00f3gica<\/em>.\nNo se tratar\u00eda de redistribuir la riqueza, sino de rehacer (no solo\nrepensar) nuestro lugar en la red de la vida, construyendo una nueva\n\u201cley del valor\u201d que no divida el mundo en dos polos. Seg\u00fan\nMoore, los movimientos campesinos latinoamericanos portan en germen\npol\u00edticas ontol\u00f3gicas alternativas, con la posibilidad de <em>crear\notro mundo<\/em>,\nbasado no solo en otras cosmovisiones sino tambi\u00e9n en otras culturas\nmateriales, con sus pr\u00e1cticas, t\u00e9cnicas y paisajes,<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\npol\u00edtica ontol\u00f3gica aparece como el corolario de una forma de\nconstructivismo que ya no separa una sociedad activa y una naturaleza\npasiva como polos contrapuestos. Implica que <em>la\ndisputa pol\u00edtica constituye mundos <\/em>(en\neste monismo, la distinci\u00f3n entre planeta y mundo, trazada en el\nart\u00edculo anterior, probablemente no tenga sentido).<\/p>\n\n\n\n<p>\nBruno\nLatour ha defendido una idea similar a la de pol\u00edtica ontol\u00f3gica en\nun ensayo sobre c\u00f3mo distinguir amigxs de enemigxs en el\nAntropoceno. Seg\u00fan Latour, el cambio clim\u00e1tico es un caso\nprivilegiado para analizar las combinaciones complejas de ciencia y\npol\u00edtica en la modernidad. Pocas cosas estar\u00edan tan establecidas y\nbien documentadas en las ciencias del clima como el hecho de que el\ncambio clim\u00e1tico actual tiene origen antr\u00f3pico. Sin embargo, la\nopini\u00f3n p\u00fablica permanece atrapada en la idea de que hay una gran\ncontroversia al respecto, y <em>no\nsabr\u00edamos <\/em>si\nel calentamiento global es producto de las emisiones de CO<sub>2<\/sub>\ny otros efectos de las actividades humanas, o de procesos espont\u00e1neos\nen el planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\ndiscrepancia entre alarmistas y negacionistas clim\u00e1ticos, para\nLatour, no deber\u00eda leerse en t\u00e9rminos de un debate entre la ciencia\ny la pol\u00edtica, entre la verdad pura y las distorsiones interesadas.\nNo se trata de que <em>partidos\ninteresados<\/em>\n<em>ensucien<\/em>\n<em>la\nesfera p\u00fablica<\/em>,\ndonde se desarrolla el debate cient\u00edfico, con contaminantes\nespurios. Existen actores concretos que invierten mucho\ndinero en <em>promover\nla duda <\/em>sobre\nel cambio clim\u00e1tico (por ejemplo, el Partido Republicano). Pero no\nhabr\u00eda una lucha de la verdad contra el inter\u00e9s. Para Latour,\ntratar de oponerse a esos actores desde una pol\u00edtica de la verdad es\ncontinuar con una serie de dualismos (entre ciencia y pol\u00edtica,\nentre sociedad y naturaleza) agotados, y a su modo responsables de la\npropia situaci\u00f3n cr\u00edtica actual.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn\ncambio, ser\u00eda m\u00e1s razonable oponer dos ontolog\u00edas, dos \u201cmundos\u201d,\nque albergan tanto dimensiones simb\u00f3licas como materiales. Una\nontolog\u00eda pertenece a lxs <em>humanxs<\/em>\n(desincorporadxs, separadxs de la naturaleza, que habitan el mundo\nescindido de la constituci\u00f3n moderna). La otra pol\u00edtica, capaz de\nv\u00e9rselas con el problema ecol\u00f3gico desde presupuestos menos\ndualistas, pertenece a lxs <em>terrestres<\/em>.\nLxs seres terrestres habitan, al fin, <em>otro\nmundo<\/em>\nque el poblado por lxs negadorxs del cambio clim\u00e1tico. No se trata\nde una guerra de la ciencia, sino de una guerra de los mundos.<\/p>\n\n\n\n<p>\nAfirmar\nque estamos en el Antropoceno, para Latour, significa a la vez\ndesmarcarnos de las escisiones constitutivas de lxs sujetxs humanxs\nseparadxs, contrapuestxs a la naturaleza. Esxs sujetxs siguen\nviviendo en el Holoceno, sencillamente porque la lucha que separa a\nterrestres de humanxs es una lucha por la constituci\u00f3n del mundo, y\nno solo de sus representaciones. El diferendo entre ambxs no se\nsaldar\u00e1 con apelaciones a la verdad, sino con un <em>decisionismo\nontol\u00f3gico<\/em>:\nentre mundos en disputa es imposible encontrar un arbitraje neutro.\nSe tratar\u00e1 de una prueba de fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Materialismo\ndifuso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nPasemos\nahora a considerar una segunda respuesta filos\u00f3fica al Antropoceno:\nlos nuevos materialismos. Esta corriente filos\u00f3fica no\nnecesariamente se opone al constructivismo monista rese\u00f1ado arriba,\npero marcar\u00e9 en ella \u00e9nfasis diferentes. Sus exponentes, en su\nmayor\u00eda fil\u00f3sofas feministas, impugnan los dualismos modernos\n(sujeto\/objeto, cultura\/naturaleza), constitutivos del humanismo\nheredado. Prestan atenci\u00f3n a las propiedades activas, generativas y\n\u201cagenciales\u201d de la materia. La identificaci\u00f3n de la materia con\nuna realidad mec\u00e1nica, pasiva y disponible para ser manipulada\nser\u00eda, al fin, una construcci\u00f3n interesada de tipo capitalista y\npatriarcal. Pensar desde la materia que somos, pero tambi\u00e9n atender\na las cualidades vibrantes, vitales, auto-organizativas y activas de\nla materia como tal, permitir\u00eda salir de dicotom\u00edas normativas\nopresivas.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLlamo\na este conjunto de actitudes filos\u00f3ficas <em>materialismo\ndifuso<\/em>,\nporque <em>difunden<\/em>\nal conjunto de la naturaleza potencialidades o caracter\u00edsticas que\nla concepci\u00f3n heredada consideraba monopolio de lxs humanxs, como la\nagencia, la vitalidad o la auto-organizaci\u00f3n. Este <em>nuevo\nmaterialismo<\/em>\nes la ant\u00edpoda del <em>fisicalismo<\/em>,\nforma de reduccionismo ontol\u00f3gico que resuena cada vez que usamos la\npalabra <em>materialismo<\/em>.\nEl fisicalismo es el intento de reducirlo todo a procesos f\u00edsicos,\ngeneralmente concebidos en clave mecanicista. Esta reducci\u00f3n subsume\nun campo del ser en otro: los procesos mentales en la electricidad\ndel cerebro, la interacci\u00f3n simb\u00f3lica en el choque entre\npart\u00edculas, las significaciones culturales en determinantes\nbiol\u00f3gicas. La subjetividad se <em>disuelve\n<\/em>en\nla naturaleza por reducci\u00f3n. Por el contrario, los nuevos\nmaterialismos parecen <em>difundir<\/em>\nla subjetividad a la materia. La subjetividad, entonces, tambi\u00e9n se\ndisuelve en la naturaleza o la materia, pero \u00e9sta aparece vibrante,\nvital, cargada con todas las propiedades activas que la concepci\u00f3n\nheredada juzgaba exclusivas de lx sujetx humanx.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEste\nmaterialismo, podemos decir, sale del antropocentrismo por la v\u00eda de\nun moderado antropomorfismo, por usar una expresi\u00f3n de Jane Bennett,\nque tambi\u00e9n emplea el fil\u00f3sofo Graham Harman para explicar su\nontolog\u00eda orientada a objetos. Toda la realidad poseer\u00eda formas de\neso que llamamos subjetividad. La variante humana de la subjetividad\nser\u00eda, sencillamente, una forma espec\u00edfica (pero no\ncualitativamente contrapuesta) del dinamismo auto-organizador de la\nmateria.<\/p>\n\n\n\n<p>\nUna\nexponente original de este \u201cmaterialismo difuso\u201d es Karen Barad.\nF\u00edsica te\u00f3rica de formaci\u00f3n, esta fil\u00f3sofa realista est\u00e1\ndisconforme con los elementos antropoc\u00e9ntricos que atraviesan\ntodav\u00eda al posestructuralismo de Foucault y Butler, lo mismo que a\nlas teor\u00edas de Niels Bohr. Bucea en esos archivos para romperlos\ninternamente desde una lectura productiva, que capte la\n<em>performatividad\nqueer de la naturaleza<\/em>,\nno solamente de las pr\u00e1cticas culturales mediadas por el lenguaje.\nLa autora trata de recoger, radicalizar y sobrepujar los elementos\nmaterialistas presentes en <em>Cuerpos\nque importan <\/em>de\nJudith Butler, rompiendo con la habitual recepci\u00f3n\n\u00abculturalista estricta\u00bb de la teor\u00eda queer.<\/p>\n\n\n\n<p>\nBarad\nconsiderar a la materia como algo activo, din\u00e1mico y vivaz, que no\npuede reducirse a mera superficie de inscripci\u00f3n para el lenguaje,\nla cultura, el conocimiento u otra actividad humana. Entonces rompe\ncon el constructivismo ling\u00fc\u00edstico, social o cultural, a favor de\nuna forma muy original de realismo. Pero su realismo no es una teor\u00eda\nde la representaci\u00f3n donde la ciencia ser\u00eda un espejo de la\nnaturaleza externa, sino una <em>filosof\u00eda\nde los enredos entre materia y significado<\/em>\na nivel ontol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn\nel \u00abrealismo agencial\u00bb no hay una realidad externa a la que\nel pensamiento pueda amoldarse, m\u00e1s bien hay enredos ontol\u00f3gicos\ndonde \u00abaparatos\u00bb (arreglos materiales que no se referencian\nen el ser humano) delimitan \u00abfen\u00f3menos\u00bb. Esta ontolog\u00eda\nde aparatos y fen\u00f3menos evita los dualismos de sujetxs y objetxs,\npalabras y cosas, sociedad y naturaleza, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSi\ndebemos \u00abconstruir\u00bb las cosas que conocemos, sin embargo\nese \u00abconstruir\u00bb no es un acto ling\u00fc\u00edstico o cultural,\nsino m\u00e1s bien una pr\u00e1ctica incorporada en la que no hay exclusivas\nagencias humanas. Nosotrxs no somos quienes construimos, m\u00e1s bien la\nmateria se auto-organiza de forma diferencial y abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Materialismo\nasim\u00e9trico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nAhora\nbien, \u00bfno es el materialismo una l\u00f3gica de la asimetr\u00eda? Esta\nasimetr\u00eda dice que <em>lxs\nhumanxs estamos en la naturaleza<\/em>,\npero la naturaleza no est\u00e1 completamente en nosotrxs. La naturaleza,\npodemos decir, es a la vez todo lo que existe y lo que nosotrxs no\nhemos producido, es el mundo que nos abarca y tambi\u00e9n lo no puesto\npor nuestra acci\u00f3n. Por eso podemos vernos <em>extra\u00f1adxs<\/em>\npor el encuentro con lo natural: marca un exceso de la realidad\nfrente a nuestras estructuras de sentido. Tomando laxamente algunas\nanotaciones del fil\u00f3sofo \u201cnihilista\u201d Ray Brassier, podemos decir\nque, <em>si\nel materialismo presupone el realismo<\/em>,\n<em>el\nrealismo separa escrupulosamente inteligibilidad de sentido<\/em>.\nEl realismo ontol\u00f3gico, clave de la estructura asim\u00e9trica de cierto\nmaterialismo, implica que la naturaleza es <em>indiferente<\/em>\na lxs humanxs, sus valores, sentidos, etc. El significado, entonces,\nno se difumina al cosmos, que permanece horroroso, sublime o bello,\npero inevitablemente silencioso para nosotrxs.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\nasimetr\u00eda entre inteligibilidad y sentido quiere decir que podemos\n<em>conocer<\/em>\nmucho m\u00e1s de lo que podemos <em>comprender<\/em>.\nEsta discrepancia es habitual en una experiencia subjetiva\nparticularmente elusiva en t\u00e9rminos de sentido: el dolor. Por lo\ngeneral, una de las dimensiones m\u00e1s chocantes del dolor es su\nradical <em>falta\nde significado<\/em>.\nPodemos conocer nuestro dolor, as\u00ed como inteligir sus causas m\u00e1s o\nmenos emocionales o corporales. Pero, desde el punto de vista del\nsentido, en un principio el dolor no significa nada para quien sufre.\nEst\u00e1 ah\u00ed, como un trozo inentendible (pero cognoscible y\nexplicable) de experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\nUna\nvivencia similar de lo que no hace sentido, y por ende agujerea\nnuestra experiencia, podemos encontrarla en la perplejidad ante\nfen\u00f3menos naturales cabalmente ajenos a lo humano, como los planetas\ndistantes, los agujeros negros, la f\u00edsica de part\u00edculas, etc. Todos\nestos fen\u00f3menos <em>no\nparecen significar nada<\/em>\npara nosotrxs, aunque podemos conocer su din\u00e1mica y funcionamiento.\nSolamente las mentalidades religiosas, con su consecuente\nantropomorfismo, buscan mantener interacciones significativas con la\nnaturaleza muda.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSi\nel materialismo va a recuperar algo de la estructura asim\u00e9trica del\nrealismo, manteniendo una separaci\u00f3n entre inteligibilidad y\nsentido, a lo mejor las l\u00f3gicas difusas e h\u00edbridas rese\u00f1adas\narriba sean menos adecuadas para captar las <em>incursiones\nplanetarias<\/em>\nen curso. Estas incursiones marcar\u00edan un momento agudo de\ndiscrepancia entre experiencia significativa y realidad cognoscible,\nirrumpiendo la segunda sobre la primera como un agujero en el\nsentido. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nmaterialismo asim\u00e9trico se opone por el v\u00e9rtice a la difusi\u00f3n\nagencial de los nuevos materialismos. Estos materialismos extienden\nla agencia a toda la materia, en una salida del antropocentrismo por\nla vida de un mesurado antropomorfismo. En cambio, el materialismo\nasim\u00e9trico mantiene un mesurado antropocentrismo para no caer en el\nantropomorfismo. Afirma que lxs humanxs pertenecemos a la naturaleza,\npero \u00e9sta nos excede a nosotrxs y nuestras pretensiones de\nsignificaci\u00f3n. El significado, ese denso entramado\nling\u00fc\u00edstico-cultural que acompa\u00f1a todo lo que hacemos, no estar\u00eda\npresente en el resto del universo. Lxs humanxs ser\u00edamos, al menos en\nese aspecto, \u00fanicxs en el cosmos.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>\u00bfMarxismo\ng\u00e9lido?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nEste\ndebate, aunque puede sonar extra\u00f1o, se conecta con una serie de\ndiscusiones marxistas ecol\u00f3gicas, en clave de lo que podemos llamar,\nun poco jocosamente, <em>marxismo\ng\u00e9lido<\/em>.\nErnst Bloch hablaba de una <em>corriente\nc\u00e1lida del marxismo<\/em>\nsensible a los anhelos ut\u00f3picos, los momentos rom\u00e1nticos y los\ncomponentes subjetivos de la experiencia. La corriente fr\u00eda, en\ncambio, remite al cientificismo del marxismo ortodoxo, con sus\nan\u00e1lisis economicistas de las leyes del capital.<\/p>\n\n\n\n<p> En un mundo que se calienta, varixs marxistas ec\u00f3logxs han tratado de redescubrir a Marx como te\u00f3rico materialista del metabolismo entre sociedad y naturaleza. Podemos llamar <em>g\u00e9lido<\/em> este marxismo, por su oposici\u00f3n a las actividades econ\u00f3micas que recalientan la tierra, pero tambi\u00e9n por su encuentro con la naturaleza externa como irreductible a lo humano. En este campo fue precursor el libro de John Bellamy Foster, <em>La ecolog\u00eda de Marx<\/em>, publicado en ingl\u00e9s en 2000. Poniendo a Marx en l\u00ednea con Epicuro, Darwin y el qu\u00edmico alem\u00e1n Justus Von Liebig, Bellamy Foster plantea un cuestionamiento a la totalidad del \u201cmarxismo occidental\u201d, que ser\u00eda, desde Adorno hasta Gramsci y desde Luk\u00e1cs hasta Althusser, <em>excesivamente culturalista<\/em>. Indiferente a la naturaleza y las ciencias naturales, el marxismo occidental se preocupar\u00eda demasiado por representaciones, ideas y otras dimensiones subjetivas de la experiencia. En un momento de crisis ecol\u00f3gica, ser\u00eda m\u00e1s importante tender puentes entre las culturas de las ciencias naturales y las ciencias sociales, que enfatizar una imposible autonom\u00eda de lo social como reino de interacciones simb\u00f3licas desincorporadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Monismo de la sustancia, dualismo de\nlas propiedades<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nAndreas Malm defiende la teor\u00eda de\nBellamy Foster sobre la ruptura metab\u00f3lica entre sociedad y\nnaturaleza, contra el monismo h\u00edbrido de Jason W. Moore. Para Malm,\nel pensamiento contempor\u00e1neo <em>oscila<\/em>\nentre el <em>exceso constructivista\n<\/em>(incapacidad de dar cuenta de\nla realidad externa) y la <em>negaci\u00f3n\nde toda especificidad de la agencia humana <\/em>(difusi\u00f3n\nde la subjetividad al conjunto de la materia). Malm propone en cambio\nun <em>monismo de la sustancia con\ndualismo de las propiedades<\/em>,\ndonde existe una \u00fanica sustancia material\/natural, pero se generan\nen su seno <em>propiedades\nemergentes irreductibles<\/em>, como\nel pensamiento o el lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>\nCon una combinaci\u00f3n de sobriedad\nfilos\u00f3fica y compromiso ecologista militante, Malm interviene a\ncontrapelo de las tendencias filos\u00f3ficas que buscan disolver\ncompletamente el binomio humanxs-naturaleza. Desde su punto de vista,\nno podemos tener una conversaci\u00f3n con el CO<sub>2<\/sub>,\nu obligarlo mediante normas a dejar de calentar la atm\u00f3sfera. S\u00ed\npodemos, en cambio, tener interacciones simb\u00f3licas con otrxs humanxs\npara obligar a algunxs a dejar de realizar actividades da\u00f1inas para\nla vida de todxs. Si toda la materia tiene agencia, parece que la\nagencia se identifica con la existencia sin m\u00e1s, lo que vac\u00eda al\nconcepto de relevancia te\u00f3rica. Malm reserva la agencia para los\nintercambios significativos intencionales que, de momento, se dan\nentre humanxs.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa sociedad y la naturaleza no est\u00e1n,\npara Malm, compuestas de <em>entidades\nradicalmente diferentes<\/em>.\nLa sociedad, al fin, se compone de cuerpos humanos y no humanos\norganizados de diferentes maneras. Pero la din\u00e1mica de organizaci\u00f3n\nde esos cuerpos no puede derivarse sin m\u00e1s de sus propiedades\nf\u00edsicas, sino que posee un dinamismo propio. As\u00ed, realidades\nsociales como los Estados, la ley del valor o las ideolog\u00edas son\nirreductibles a las propiedades f\u00edsicas de los cuerpos que componen\nlo social. Se trata de <em>propiedades\nemergentes<\/em>\nsurgidas de las peculiares <em>formas\nde organizaci\u00f3n e interacci\u00f3n <\/em>de\nlos cuerpos en la sociedad. Esas propiedades carecen de autonom\u00eda\nontol\u00f3gica (pertenecen a la misma sustancia que el resto de la\nnaturaleza) pero son, a la vez, irreductibles, en el sentido de que\ntienen un movimiento espec\u00edfico con l\u00f3gicas propias. Si los\ncomponentes de la sociedad son en su conjunto parte de la naturaleza,\nlas propiedades emergentes de esos componentes son irreductibles, lo\nque justifica un lenguaje moderadamente dualista en el que es todav\u00eda\nposible hablar de interacciones entre lo social y lo natural como\n\u00e1mbitos diferenciados.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Coda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nA lo\nlargo de este art\u00edculo intent\u00e9 presentar algunas respuestas\nfilos\u00f3ficas a este tiempo de crisis ecol\u00f3gica y disrupci\u00f3n\ntecnol\u00f3gica de los cuerpos. La filosof\u00eda debe lidiar hoy con las\nm\u00faltiples paradojas de la naturaleza socializada y la sociedad\nnaturalizada, que dan por tierra con las ideas de autonom\u00eda de lo\nsocial y exterioridad de lo natural propias de concepciones heredadas\nde la modernidad. No solo nuestros cuerpos, sino tambi\u00e9n nuestros\npaisajes, ambientes y hasta el clima aparecen hoy como sitios de\nintervenci\u00f3n tecnomaterialista. Proliferan entonces las realidades\nh\u00edbridas, a medio camino entre lo social y lo natural o entre lo\npol\u00edtico y lo t\u00e9cnico, producidas artificialmente pero encarnadas\nde cabo a rabo.<\/p>\n\n\n\n<p> Estamos acostumbradxs a pensar los problemas t\u00e9cnicos como valorativamente neutrales. Estos problemas estar\u00edan dados por la b\u00fasqueda de  eficiencia ante preocupaciones universales y ahist\u00f3ricas, como superar la escasez, aplazar la muerte o mitigar la enfermedad. La t\u00e9cnica marcar\u00eda, para esa concepci\u00f3n heredada, una base muda y apol\u00edtica de lo social. Satisfechas las dimensiones naturales de la existencia social, las personas podr\u00edamos ocuparnos de las brumosas disputas, puramente simb\u00f3licas, del cielo de la pol\u00edtica. Sin embargo, parece que tal vez los objetos t\u00e9cnicos son en s\u00ed mismos \u201clugares\u201d de intervenci\u00f3n pol\u00edtica, donde las personas delegamos agencia para intervenir sobre otras personas (y el resto de la naturaleza). La sociedad, entonces, ya no discurre en un plano de autonom\u00eda ontol\u00f3gica. La naturaleza, por su parte, desaparece como trasfondo r\u00edgido e invariante de la acci\u00f3n hist\u00f3rica, para convertirse en el entorno privilegiado de esa acci\u00f3n. En la construcci\u00f3n de objetos t\u00e9cnicos se dirime a veces m\u00e1s pol\u00edtica que en la disputas legales y las convenciones simb\u00f3licas.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn este\ncontexto, rese\u00f1\u00e9 una serie de reflexiones materialistas en\nfilosof\u00eda, que rompen al menos en parte con el constructivismo\nsocial que se preci\u00f3 como ep\u00edtome de la mentalidad cr\u00edtica en\nd\u00e9cadas anteriores. Ante el cambio clim\u00e1tico y la disrupci\u00f3n\ntecnol\u00f3gica, las teor\u00edas \u201csolo sociales\u201d de lo social, con su\ndualismo de humanidad y naturaleza, parecen poco interesantes. Se\ntratar\u00eda de repensar las interacciones complejas entre sociedad y\nnaturaleza, sabiendo que la mayor\u00eda de los objetos con los que\nlidiamos a diario habitan en una zona de hibridez ontol\u00f3gica entre\nambas.<\/p>\n\n\n\n<p> Algunxs fil\u00f3sofxs apuestan a relanzar el constructivismo, ahora sin el adjetivo <em>social<\/em>. En este caso, las naturalezas-culturas son en verdad completos proyectos ontol\u00f3gicos, en los que est\u00e1n co-implicadas representaciones y pr\u00e1cticas, t\u00e9cnicas e ideolog\u00edas. Este marco constructivista, sin embargo, prescinde de las elaboraciones modernas y patriarcales que piensan a la sociedad como el polo activo-constructor y a la naturaleza como el polo pasivo-construido. Otrxs te\u00f3ricxs prefieren difundir la agencia a la materia misma, rompiendo con el antropocentrismo heredado mediante un moderado antropomorfismo. La materia misma aparece entonces como portadora de agencia, cargada de vitalidad y vibrante. Finalmente, algunxs defienden un antropocentrismo moderado contra el antropomorfismo y el constructivismo. Estxs te\u00f3ricxs, m\u00e1s cercanxs al proyecto de la ilustraci\u00f3n, evitan disolver la agencia en la materia, defendiendo una pol\u00edtica que persiga a lxs responsables (inevitablemente humanxs, pero no \u201cla humanidad\u201d en abstracto) de la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica. Tres maneras, entonces, de repensar la ontolog\u00eda de la sociedad y la naturaleza ante una crisis multiplanar de la sociedad moderna que estalla en sus objetos t\u00e9cnicos.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nAngus,\nIan (2016) <em>Facing\nthe Anthropocene. Fossil Capitalism and the Crisis of the Earth\nSystem<\/em>,\nNueva York, New York University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>\nBarad,\nKaren (2007) <em>Meeting\nthe Universe Halfway. Quantum and the Entanglement of Matter and\nMeaning<\/em>,\nLondres, Duke University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>\nBellamy\nFoster, John (2000) <em>Marx\u2019s\nEcology: Materialism and Nature<\/em>,\nNueva York, Monthly Review Press.<\/p>\n\n\n\n<p>\nBellamy\nFoster, John; Brett, Clark y York, Richard (2010) <em>The\nEcological Rift. Capitalism\u2019s War on the Earth<\/em>,\nNueva York, Monthly Review Press.<\/p>\n\n\n\n<p>\nBennett,\nJane (2009) <em>Vibrant\nMatter<\/em>,\nLondres, Duke University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>\nBraidotti,\nRossi (2013) <em>The\nPosthuman<\/em>,\nCambridge, Polity Press.<\/p>\n\n\n\n<p>\nBrassier,\nRay (2007) <em>Nihil\nUnbound. Enlightenment and Extinction<\/em>,\nNueva York, Palgrave Macmillan.<\/p>\n\n\n\n<p>\nCrutzen,\nPaul (2002) \u201cGeology of Manikind\u201d en <em>Nature<\/em>,\n415, 22. Disponible online: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/415023a\">https:\/\/doi.org\/10.1038\/415023a<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>\nGalliano,\nAlejandro (2020) <em>Por\nqu\u00e9 el capitalismo puede so\u00f1ar y nosotros no<\/em>,\nBuenos Aires, Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>\nHaraway,\nDonna (2016)\n<em>A\nCyborg Manifesto.  Science , Technology and Socialist &#8211; Feminism in\nthe Late Twentieth Century<\/em>,\nUniversity of Minnesota Press, disponible online:\nhttps:\/\/warwick.ac.uk\/fac\/arts\/english\/currentstudents\/undergraduate\/modules\/fictionnownarrativemediaandtheoryinthe21stcentury\/manifestly_haraway_&#8212;-_a_cyborg_manifesto_science_technology_and_socialist-feminism_in_the_&#8230;.pdf<\/p>\n\n\n\n<p>\nLatour,\nBruno (1993) We have never been Mode<em>rn<\/em>,\nLondres, Harvard University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLatour,\nBruno (2015)\n\u201cTellingFriends from Foes in the Time of the Anthropocene\u201d en\nClive\nHamilton, Christophe Bonneuil y Fran\u00e7ois Gemenne (editores), <em>The\nAnthropocene and the Global Environment Crisis. Rethinking Modernity\nina New Epoch<\/em>,\nLondres, Routledge pp.145-155.<\/p>\n\n\n\n<p>\nHarman,\nGraham (2011) \u201cAutonomous Objects\u201d en <em>New\nFormations<\/em>,\n71, pp. 125-130.<\/p>\n\n\n\n<p>\nMalm,\nAndreas (2016) Fossil Capital. <em>The\nRise of Steam Power and the Roots of Global Warming<\/em>,\nLondres y Nueva York, Verso.<\/p>\n\n\n\n<p>\nMalm,\nAndreas (2018) T<em>he\nProgress of this Storm. Nature and Society in a Warming World<\/em>,\nLondres y Nueva York, Verso.<\/p>\n\n\n\n<p>\nMoore,\nJason W. (2015) <em>Capitalism\nin the Web of Life: Ecology and the Accumulation of Capital<\/em>,\nLondres y Nueva York, Verso.<\/p>\n\n\n\n<p>\nMoore,\nJason W. (ed.) (2016a) <em>Anthropocene\nor Capitalocene? Nature, History and the Crisis of Capitalism<\/em>,\nOakland, Kairos<\/p>\n\n\n\n<p>\nMoore,\nJason W. (2016b) \u201cEl fin de la naturaleza barata: o c\u00f3mo aprend\u00ed\na dejar de preocuparme por el medioambiente y amar la crisis del\ncapitalismo\u201d en <em>Relaciones\nInternacionales<\/em>,\n33, pp. 143-174.<\/p>\n\n\n\n<p>\nMoore,\nJason W. (2016c) \u201c\u00bfCrisis ecol\u00f3gica o ecol\u00f3gico-mundial?\u201d En\n<em>Laberitno<\/em>,\n47, pp. 71-75.<\/p>\n\n\n\n<p>Rockstr\u00f6m\nJohan, et. al. (2009) \u201cPlanetary\nBoundaries: Exploring the Safe Operating Space for Humanity\u201d en\n<em>Ecology\nand Society<\/em>,\n4(2):\n32.<\/p>\n\n\n\n<p>(s.\nf.) \u201cPlanetary Boundaries Research\u201d en\n<a href=\"https:\/\/www.stockholmresilience.org\/research\/planetary-boundaries.html\">https:\/\/www.stockholmresilience.org\/research\/planetary-boundaries.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>En este art\u00edculo (el segundo y \u00faltimo de la serie), continuamos con la rese\u00f1a de discusiones filos\u00f3ficas sobre el Antropoceno. 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