{"id":1868,"date":"2021-03-02T21:48:51","date_gmt":"2021-03-02T21:48:51","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectosynco.com\/?p=1868"},"modified":"2021-03-03T01:24:52","modified_gmt":"2021-03-03T01:24:52","slug":"la-izquierda-ante-el-proyecto-de-la-modernidad-una-discusion-aceleracionista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1868","title":{"rendered":"La izquierda ante el proyecto de la modernidad. Una discusi\u00f3n aceleracionista"},"content":{"rendered":"\n<p>\n<em>En esta rese\u00f1a, Facundo\nNahuel Mart\u00edn intenta presentar algunas coordenadas sobre el\naceleracionismo. Aborda los proyectos de futuro, las maneras de\ncontestar el realismo capitalista y la dimensi\u00f3n tecnol\u00f3gica de los\nproyectos emancipatorios.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\nRese\u00f1a de Nick Srnicek y Alex\nWilliams, <em>Inventing the Future. Postcapitalism and a World without\nWork<\/em>. Londres: Verso, 2015.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<em>Tal vez los flujos todav\u00eda no\nest\u00e1n lo suficientemente desterritorializados, ni lo suficientemente\ndecodificados<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\nGilles Deleuze y Felix Guattari<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>\u00bfHeredaremos la historia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nMiguel Enr\u00edquez, dirigente del\nMIR chileno, dio en 1973 un importante discurso convocando a la\nresistencia contra las fuerzas golpistas que se preparaban por\nentonces para derrocar a Allende. Al cierre de su discurso pronunci\u00f3\nuna frase que se ha hecho conocida en el activismo latinoamericano:\n\u201c\u00a1Adelante con todas las fuerzas de la historia!\u201d. La frase, un\ncurioso llamado a ir hacia adelante pronunciado en un adverso\ncontexto de resistencia, expresaba un fondo de sentido epocal que hoy\nparece perdido. El marxismo predominante en el siglo pasado se\ncaracteriz\u00f3, en la mayor\u00eda de sus expresiones, por un optimismo m\u00e1s\no menos ingenuo ante los procesos de modernizaci\u00f3n, confiando en que\nla din\u00e1mica de la historia como tal, motorizada por el desarrollo de\nlas fuerzas productivas o lo que fuera, empujaba hacia\nla emancipaci\u00f3n social. Se trataba entonces de \u201chacer avanzar\u201d a\nlas fuerzas de la historia, en su curso tanto liberador como\ninevitable, hasta llevarlas m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo. En ese camino\npod\u00edan aparecer retrocesos, traspi\u00e9s, derrotas incluso, pero todo\nello tendr\u00eda el signo de lo transitorio, de lo pasajero. <em>En\n\u00faltima instancia<\/em>,\n\u201cla historia\u201d prevalecer\u00eda, y con ella nuestro triunfo, el\ntriunfo de la izquierda, se revelar\u00eda inevitable. Esta convicci\u00f3n,\nno siempre tematizada del todo, ha estado impl\u00edcita de manera casi\nomnipresente en los sedimentos profundos de la cultura de izquierdas\ndel siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>\nHoy\npodemos decir que la sensibilidad de izquierdas se ha invertido\nradicalmente en el punto en cuesti\u00f3n. Al parecer, de existir algo\ncomo las \u201cfuerzas de la historia\u201d, \u00e9stas no son las nuestras\nsino las del capital. Ya no se tratar\u00eda de propulsar el progreso\nhist\u00f3rico sino de detenerlo o al menos demorarlo, echando mano (por\nrecuperar la met\u00e1fora de Walter Benjamin) al <em>freno\nde emergencia<\/em>\nde la historia. Las personas nos sentimos llamadas a <em>resistir<\/em>\nfrente a un sentido de la historia que es propulsado exclusivamente\npor el capital y los Estados que lo secundan. El neoliberalismo ha\nsido tan exitoso en su tarea de monopolizar la idea misma de\nmodernidad\nque identificamos de modo inmediato la modernizaci\u00f3n con <em>su<\/em>\nagenda, la de gobiernos y empresarios. Como si ser de izquierdas\nfuera proteger los remanentes de lo capitalista viejo contra lo\ncapitalista nuevo, o incluso so\u00f1ar con el retorno imaginario a un\nestado de socializaci\u00f3n precapitalista.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\nmentalidad de las izquierdas posteriores a la derrota general del\ncambio de siglo es, como dice Enzo Traverso, m\u00e1s melanc\u00f3lica que\nrom\u00e1ntica. Vivimos y militamos en el duelo imposible del fin de las\nutop\u00edas (o, al menos, del fin de toda creencia honesta en la\nrealizabilidad efectiva de nuestras aspiraciones emancipatorias).\nParece\nque perdimos toda capacidad para formular un proyecto global de\nsociedad capaz de superar al capitalismo. Nos ha abandonado el\nesp\u00edritu expansivo, universalista, de cualquier pol\u00edtica con\nvocaci\u00f3n de poder. Pasamos de creernos herederas de la historia y\npropulsoras de la modernidad, a morar melanc\u00f3licamente en una\nresistencia sin horizonte, donde no parece que tengamos una\nperspectiva cre\u00edble para impulsar una idea de progreso, esto es, un\nproyecto de sociedad diferente y mejor a la existente.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSin\nembargo, todav\u00eda aparecen ac\u00e1 y all\u00e1 experiencias te\u00f3ricas o\npol\u00edticas que van a contrapelo de la melancol\u00eda ilimitada y la\nresistencia sin proyecto como estructuras de sentimiento de una\nizquierda largamente derrotada. En este caso voy a presentar las\nprovociaciones intelectuales de Alex Williams y Nick Srnicek, que\npublicaron en 2013 el <em>Manifiesto\npor una pol\u00edtica aceleracionista<\/em>,\nintentando recuperar una perspectiva estrat\u00e9gica para la izquierda\nque pudiera apropiarse de los \u00faltimos avances tecnol\u00f3gicos\nproducidos por el capitalismo. En 2015 desarrollaron y corrigieron\nsus tesis en el libro <em>Inventing\nthe Future. Postcapitalism and a World without Work<\/em>,\nque rese\u00f1o ac\u00e1. El debate sobre el aceleracionismo, que no deja de\ntener connotaciones de moda intelectual en algunos \u00e1mbitos\nanglosajones, se ha caracterizado por las interpretaciones\ndistorsionadas y las lecturas unilaterales. Por lo general se ha\ncomprendido la propuesta de Srnicek y Williams como un llamado\nprometeico a hacer avanzar la t\u00e9cnica capitalista hasta el\nparoxismo. Como si el capital fuera a autodestruirse por no poder\ncontener su propio desarrollo. Contra este tipo de recepci\u00f3n, quiero\nproponer una lectura matizada de estos pensadores. Desde mi punto de\nvista, su proyecto intelectual y pol\u00edtico se enmarca en la tradici\u00f3n\nde la <em>cr\u00edtica\ninmanente<\/em>\nde la modernidad capitalista, tradici\u00f3n que se remonta al\npensamiento del propio Marx y que busca <em>cuestionar\nal capitalismo a partir de sus resultados hist\u00f3ricos tanto t\u00e9cnicos\ncomo sociales<\/em>.\nEn un momento donde priman las miradas parciales sobre la modernidad\nexistente, ya en sentido afirmativo (reafirmaci\u00f3n acr\u00edtica de la\nmodernidad capitalista como \u00fanico destino hist\u00f3rico deseable para\nla humanidad), ya en sentido negativo (huida reactiva hacia una\nresistencia sin proyecto y sin perspectivas), repensar la cr\u00edtica\ninmanente del capitalismo en las condiciones neoliberales actuales\npuede llevar a abrir nuevas perspectivas para la izquierda\nanticapitalista global. Es con esa vocaci\u00f3n que escribo la rese\u00f1a\nque sigue.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Pol\u00edticas\nfolk y fracaso de la izquierda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nSrnicek y Williams parten de una\nl\u00facida cr\u00edtica a lo que llaman <em>folk\npolitics<\/em>. Se trata de\nuna manera de entender la pol\u00edtica gobierna de modo impl\u00edcito el\nsentido com\u00fan de la izquierda contempor\u00e1nea, configurando una\n\u201cconstelaci\u00f3n\u201d de ideas e intuiciones. Esta pol\u00edtica busca,\ncontra la inhumanidad y la abstracci\u00f3n del capital, recuperar la\ncalidez de lo concreto y devolver las cosas a su escala humana. Las\npol\u00edticas <em>folk<\/em>\nsospechan de la abstracci\u00f3n y la mediaci\u00f3n, postulando lo\ncotidiano, inmediato, y palpable como el sitio de la autenticidad. La\nmentalidad <em>folk<\/em>\nvalora siempre lo cercano, lo peque\u00f1o, lo tradicional y lo natural.\nLa lucha por el poder y la estrategia pol\u00edtica eliden a esta\nmentalidad, cuya forma m\u00e1s completa es el horizontalismo radical,\npero cuyos presupuestos tienen peso mucho m\u00e1s all\u00e1 de quienes\nexpl\u00edcitamente defienden posiciones horizontalistas, calando sobre\nlos movimientos sociales y las subjetividades en lucha en m\u00faltiples\nniveles. Una serie de dicotom\u00edas instaladas articulan la mentalidad\n<em>folk<\/em>:\nlas decisiones tomadas por las personas implicadas son preferibles a\nlas tomadas desde instancias representativas, la experiencia\ninmediata es m\u00e1s importante que el pensamiento sistem\u00e1tico y\nabstracto, lo particular es m\u00e1s valioso que lo universal (que ser\u00eda\ninherentemente totalitario), lo simple es mejor que lo complejo, lo\nlocal mejor que lo global. La experiencia directa de las personas que\nsufren opresi\u00f3n es el sitio de enunciaci\u00f3n privilegiado de este\nmodo de entender la pol\u00edtica, mientras que la representaci\u00f3n es\nvivenciada como abstracta, ajena a la vida real e inherentemente\ndistorsiva u opresiva.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLos autores ven en las pol\u00edticas\n<em>folk<\/em>\nuna respuesta irracional y distorsiva a tres coordenadas hist\u00f3ricas\nde nuestro tiempo: la complejidad ingobernable del capitalismo\nglobalizado, la experiencia de fracasos del comunismo y la\nsocialdemocracia y el espect\u00e1culo decepcionante de los partidos\npol\u00edticos en general. El capitalismo global se caracteriza por\ndin\u00e1micas complejas, imposibles de prever por las personas y que\nescapan incluso a nuestra comprensi\u00f3n. No parece haber grandes\nteor\u00edas ni narrativas capaces de organizar una representaci\u00f3n\nordenada del mundo en que vivimos, mucho menos de orientar la acci\u00f3n\nen \u00e9l. Desde el punto de vista de la experiencia individual, el\ncapitalismo global es <em>abrumador<\/em>:\nlas personas somos afectadas, incluso gobernadas por l\u00f3gicas ciegas\nque s\u00f3lo es posible reconstruir abstractamente. \u201cLa globalizaci\u00f3n,\nla pol\u00edtica internacional y el cambio clim\u00e1tico: cada uno de estos\nsistemas da forma a nuestro mundo, pero sus efectos son tan\nextensivos y complicados que es dif\u00edcil situar a nuestra experiencia\ndentro de ellos\u201d (p. 13, las citas del libro son de traducci\u00f3n\npropia). Frente a esta complejidad abrumadora, las pol\u00edticas <em>folk<\/em>\nofrecen el falso reaseguro del repliegue en la inmediatez, la calidez\nde los v\u00ednculos cara a cara y la exclusi\u00f3n por principio de todo\nrazonar abstracto.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn segundo lugar, las estrategias\ntradicionales de la izquierda tanto socialdem\u00f3crata como comunista\nse probaron fallidas <em>por\nlo menos <\/em>desde los\na\u00f1os sesenta en adelante. Los estados nominalmente comunistas no\nlograron ofrecer una alternativa deseable, superadora en t\u00e9rminos\ncivilizatorios, con respecto al capitalismo. Por su parte, la\nsocialdemocracia impuso sus consensos, por lo menos en Occidente,\ndurante casi tres d\u00e9cadas en la segunda posguerra, pero \u00e9stos\nllegaron a ser incompatibles con la acumulaci\u00f3n capitalista y\nacabaron por ser impugnados y derrotados por la ofensiva neoliberal\ndesde los a\u00f1os 70 en adelante. Asimismo, las demandas de la nueva\nizquierda desundaron las exclusiones violentas y las jerarqu\u00edas\nsubyacentes a la pol\u00edtica de la izquierda tradicional, que se basaba\nen la subalternizaci\u00f3n impl\u00edcita o expl\u00edcita de las mujeres, la\nexclusi\u00f3n de grupos \u00e9tnicos y el colonialismo directo o indirecto\nsobre la periferia global. Las luchas feministas, anticoloniales y\nantirracistas, y todo el conjunto de nuevas sensibilidades\nsubyacentes a lo que suele llamarse \u201cnuevos movimientos sociales\u201d,\nimpusieron nuevas agendas donde la dupla partido-sindicato, que\nestructuraba el pensamiento de la vieja izquierda tanto\nsocialdem\u00f3crata como comunista, se revel\u00f3 insuficiente, incapaz de\ndar cuenta de la multiplicidad de conflictos reales y portadora de\nopresiones propias.<\/p>\n\n\n\n<p>\n\u201cMirando hacia atr\u00e1s, tenemos\nel colapso de las organizaciones tradicionales de la izquierda y el\nascenso simult\u00e1neo de una nueva izquierda alternativa que se centra\nen cr\u00edticas a la burocracia, la verticalidad, la exclusi\u00f3n y la\ninstitucionalizaci\u00f3n, combinada con una incorporaci\u00f3n de algunos de\nlos nuevos deseos en el aparato del neoliberalismo. Fue sobre este\ntrasfondo que las intuiciones de las pol\u00edticas <em>folk<\/em>\nse sedimentaron crecientemente como un nuevo sentido com\u00fan y\nllegaron a ser expreseadas en los movimientos de alter-globalizaci\u00f3n\u201d\n(p. 22).<\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\nizquierda, desarmada tras el fracaso secular, agotada en su\nimaginaci\u00f3n hist\u00f3rica y replegada en el inmediatismo sin estrategia\nde las pol\u00edticas <em>folk<\/em>,\nse limita a resistir cada vez la avanzada del capital. La melancol\u00eda\npor la p\u00e9rdida de un proyecto de poder propio para construir una\nsociedad radicalmente superadora del capitalismo se re\u00fane con la\nnostalgia por el pasado perdido, ya en una forma socialdem\u00f3crata\n(nostalgia del consenso social keynesiano de la posguerra), ya en una\nforma horizontalista radical que reniega de la modernidad como tal.\nPara este modo de sentir, en definitiva, \u201clo peque\u00f1o es hermoso,\nlo local es \u00e9tico, lo m\u00e1s simple es mejor, la permanencia es\nopresiva, el progreso ha terminado\u201d (p. 46). Si el progreso ha\nterminado, o s\u00f3lo le pertenece al capital, entonces a la izquierda\ns\u00f3lo le queda resistir. Si lo peque\u00f1o es hermoso y todo universal\nes opresivo, entonces a la izquierda s\u00f3lo le queda replegarse en lo\nlocal. Si la abstracci\u00f3n, la mediaci\u00f3n y la representaci\u00f3n son\nformas de dominaci\u00f3n, entonces s\u00f3lo queda reunir a los cuerpos\nsufrientes en espacios transitorios de vinculaci\u00f3n inmediata,\nprivilegiar la experiencia directa de las personas oprimidas y\nabandonar toda vocaci\u00f3n hegem\u00f3nica que intente construir amplias\ncoaliciones bajo una direcci\u00f3n pol\u00edtica capaz de pensar\nabstractamente, trascender lo inmediato y formular proyectos\nradicales de sociedad. Sin embargo, si de superar al capitalismo se\ntrata, <em>la\nresistencia es in\u00fatil<\/em>.\n\u201cUn mundo nuevo no va a nacer de resistir\u201d (p. 47). Contra las\nlimitaciones de las pol\u00edticas <em>folk<\/em>\ny su \u00e9nfasis en la resistencia, Srnicek y Williams buscan recuperar\nun horizonte de futuro para el conjunto de la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Reclamar la modernidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nprograma de Srnicek y Williams tiene tres grandes principios:\n\u201creclamar la modernidad, construir una fuerza hegem\u00f3nica y\npopulista, y movilizarse hacia un futuro postrabajo\u201d (Srnicek\ny Williams, 2015: 69). Este programa supone que <em>es\nposible construir una modernidad m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo<\/em>,\nque movilice las pulsiones democr\u00e1ticas y expansivas del\nuniversalismo, pero tambi\u00e9n los logros de la tecnolog\u00eda moderna, en\nel marco de una sociedad ya no centrada en el trabajo. La\nconstrucci\u00f3n de esta \u201cmodernidad de izquierdas\u201d exige superar\nlas <em>folk\npolitics<\/em>\n(y su estela de localismo, inmediatismo y resistencialismo sin\nperspectiva). El capitalismo es \u201cun universal agresivamente\nexpansivo\u201d (p. 69), de modo que la \u00fanica estrategia viable para\nenfrentarlo es levantar <em>otro\nproyecto social igualmente expansivo y universalista que reivindique\npara s\u00ed el legado de la modernidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSrnicek\ny Williams enuncian algunos \u201celementos de la modernidad que no\npueden ser renunciados\u201d (libertad, democracia, secularismo, entre\notros). Estos elementos \u201cson a la vez fuentes de la modernidad\ncapitalista y de las luchas contra \u00e9sta\u201d (p.\n71). Las pugnas pol\u00edticas de nuestra era son irremediablemente\nmodernas en cuanto se organizan en torno a algunos de esos \u201celementos\nirrenunciables\u201d. Los conflictos sociales impugnan cada vez algunos\naspectos de la modernidad constituida, pero levantando principios y\nfundamentos modernos tambi\u00e9n, aspirando entonces a nuevas formas de\nmodernidad m\u00e1s amplias, genuinas y verdaderamente universalistas. La\ninvocaci\u00f3n de la modernidad exige un concepto de progreso desligado\nde toda filosof\u00eda de la historia universal. Los autores llaman\n\u201chipersicional\u201d a este progreso, que se basa en \u201ccontestar,\npero no rechazar\u201d a la modernidad (p. 71). La contestaci\u00f3n abierta\nde la modernidad aspira a crear un futuro diferente y mejor donde la\nimaginaci\u00f3n ut\u00f3pica se asocie otra vez con la pol\u00edtica realista.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl\nabandono de toda idea de progreso por parte de la izquierda puede\nleerse como una respuesta equivocada a un problema leg\u00edtimo,\nfundamentalmente relacionado con los usos colonialistas e\nimperialistas que tuvo el concepto de progreso y con las cat\u00e1strofes\ncivilizatorias del siglo XX (los totalitarismos, etc.), que probaron\nque la \u201cregresi\u00f3n\u201d es hist\u00f3ricamente tan posible como el\n\u201cavance\u201d. Una vez que los \u201cavanzados\u201d estados europeos se\nlanzaron a las guerras mundiales y construyeron campos de\nconcentraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n despu\u00e9s de las luchas de liberaci\u00f3n\nnacional y el cuestionamiento al eurocentrismo, es imposible seguir\nlevantando un concepto ingenuo del progreso. Esta doble ruptura\ndestrona a cierta noci\u00f3n euroc\u00e9ntrica y autocomplaciente del\nprogreso, que condena a las sociedades perif\u00e9ricas a la tutela\npaternalista del centro global y esconde los horrores de la\nmodernidad constituida. Sin embargo, esto no significa que debamos\nrenegar de <em>toda<\/em>\npromesa de progreso como tal, en el sentido de construir un futuro\n\u201cdiferente y mejor\u201d a nuestro presente. La recuperaci\u00f3n de una\nidea de progreso es posible, para Srnicek y Williams, desde una\nlectura centrada en <em>las\nposibilidades<\/em>\nexpansivas de la modernidad, afirmando a la vez un horizonte\npluralista donde los estados del centro global no aparecen como\nmodelo de desarrollo sino que \u201cvarias modernidades son posibles\u201d\n(p.\n74).<\/p>\n\n\n\n<p>\nReclamar\nla modernidad es afirmar que \u201cel universalismo es un espacio de\nconflicto\u201d (p.\n75) donde el lenguaje de los universales, que funcion\u00f3 muchas veces\npara enmascarar la imposici\u00f3n de opresiones patriarcales, burguesas,\nheterosexuales, europeas y blancas, permite contradictoriamente\narticular el cuestionamiento de esas mismas opresiones. Abordar el\nuniversalismo como un espacio de conflicto implica romper con la\nasociaci\u00f3n euroc\u00e9ntrica de lo universal con lo homog\u00e9neo, que\nacompa\u00f1\u00f3 como un \u201clado oscuro\u201d a la modernidad europea (p. 76),\nconsolidando a los varones heterosexuales blancos y propietarios como\nactores privilegiados de marcos normativos que, contradictoriamente,\nse pretend\u00edan v\u00e1lidos para todo el mundo. Si\nel universalismo constituido y heredado condujo a la opresi\u00f3n de lo\nparticular y diferente, <em>las\ndiversas respuestas sociales y pol\u00edticas a esta opresi\u00f3n se han\norganizado en torno a las pretensiones de legitimidad del propio\nuniversalismo<\/em>.\nLos universales hacen una promesa \u201cincondicional\u201d (tener validez\npara todas las personas) que sin embargo nunca es plenamente\nsatisfecha en su actualizaci\u00f3n efectiva (p.\n77). Esto lleva a la <em>inestabilidad\npermanente <\/em>de\nlas pol\u00edticas del universalismo, que admiten siempre nuevas\nmodulaciones, impugnaciones parciales, reescrituras y ampliaciones.\nCada vez que un grupo particular se representa a s\u00ed mismo como el\nportador de lo universal, se expone al mismo tiempo al\ncuestionamiento por otros particulares, posibilitando din\u00e1micas de\nreformulaci\u00f3n y reactualizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLas\nluchas sociales en la modernidad \u201crevitalizan\u201d a los universales,\npuesto que a la vez los \u201cdesaf\u00edan y elucidan\u201d (p. 78), pero no\nlos desfondan radicalmente. El\nuniversalismo no se enuncia desde el asiento de un juez trascendente\ndeterminado de antemano, sino que se negocia en un proceso pol\u00edtico\nabierto y sometido a la lucha. El capitalismo se ha consolidado por\nsu poder hegem\u00f3nico, esto es, su versatilidad y \u201ccapacidad para\nalojar la diferencia\u201d (p.\n78). Un proyecto capaz de derrotarlo desde la izquierda debe probarse\nportador de las mismas flexibilidad y vocaci\u00f3n de ampliaci\u00f3n,\narticulando diversas aspiraciones, demandas y proyectos en torno a un\nnodo hegem\u00f3nico. Pensar en clave universalista quiere decir pensar\npol\u00edticamente de modo expansivo, amplio y abarcador, compitiendo por\nla hegemon\u00eda social y pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Universalismo y hegemon\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nSrnicek y Williams parten de dos\nconstataciones b\u00e1sicas: el capitalismo ha fragmentado a la clase\ntrabajadora y la clase no es el \u00fanico, ni necesariamente el central,\nvector de la contestaci\u00f3n social anticapitalista. Vivimos un mundo\nde dispersi\u00f3n y multiplicidad de demandas sociales, donde la clase\ntrabajadora aparece fragmentada al tiempo que demandas relevantes\ncomo las de los nuevos movimientos sociales forman parte\nirrenunciable de los proyectos emancipadores. En este contexto, la\nizquierda necesita ser universalista, expansiva, populista y\nhegem\u00f3nica. Esto significa: debe ser capaz de reunir en un proyecto\nglobal de sociedad a subjetividades, movimientos y aspiraciones\ndiversos, articulando en un programa anticapitalista a las luchas\nfeministas, antirracistas, anticoloniales, democr\u00e1ticas, obreras,\netc.<\/p>\n\n\n\n<p>\nLos autores leen, aunque suene\nextra\u00f1o, a Ernesto Laclau como el \u00faltimo gran defensor del\nuniversalismo moderno. Su concepci\u00f3n de la pol\u00edtica como hegemon\u00eda\nbusca desplegar una estrategia de izquierdas capaz de producir\nuniversales expansivos en un mundo de subjetividades fragmentadas y\ndispersas. \u201cPara 1990, la posici\u00f3n de la clase obrera como un\nsujeto pol\u00edtico privilegiado se hab\u00eda roto por completo, y una\nmucho m\u00e1s amplia gama de identidades, deseos y opresiones sociales\nhab\u00edan ganado reconocimiento\u201d (p. 21). Mientras que la divisi\u00f3n\nen clases permanece como un aspecto relevante e incluso central de la\norganizaci\u00f3n de la sociedad capitalista, los actores efectivos en\nsus luchas cotidianas no se dividen en dos grandes grupos excluyentes\nconstituidos por la burgues\u00eda y el proletariado. En cambio, la\nsociedad aparece como fragmentada en una pluralidad de demandas,\naspiraciones y proyectos particulares que s\u00f3lo es posible unificar\nmediante una ingenier\u00eda pol\u00edtica compleja y precaria. La clase\ntrabajadora aparece escindida por brechas entre quienes obtienen un\nempleo estable y quienes no, por divisiones raciales y jur\u00eddicas\n(por ejemplo con la subalternizaci\u00f3n de los migrantes), entre los\nvarones con trabajo asalariado y las mujeres que hacen tareas\nreproductivas en el hogar, etc. Al mismo tiempo, existe una\nmultiplicidad de conflictos importantes que la izquierda tradicional\ndesconoci\u00f3 o releg\u00f3 a un rol secundario, como es el caso de las\nluchas feministas, LGBT, antirracistas, decoloniales, ambientalistas,\netc. Un programa de izquierdas con posibilidades de \u00e9xito, pero\ntambi\u00e9n genuinamente emancipador, debe ser \u201cinherentemente\nfeminista, reconociendo el trabajo invisible llevado a cabo\npredominantemente por mujeres\u201d, vincularse con \u201cluchas\nantirracistas\u201d y \u201ccon las luchas postcoloniales e ind\u00edgenas\u201d\n(p. 161). Hoy, el proyecto emancipador de la izquierda tiene que\nmantener una agenda abierta, compleja, pluralista y atenta a una\ndiversidad no f\u00e1cilmente reductible de intereses, aspiraciones y\nreclamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\nDada la pluralidad irreductible\nde aspiraciones leg\u00edtimas que hoy forzosamente integran el proyecto\nde la izquierda, los autores apuestan por una pol\u00edtica hegem\u00f3nica y\npopulista que pueda articular diversas aspiraciones y demandas en un\nproyecto com\u00fan. No existe \u201cun grupo preexistente que pueda\nencarnar los intereses universales o constituir la vanguardia\nnecesaria\u201d (p. 158). La unidad de los diversos grupos, en cambio,\ndebe ser cada vez conquistada pol\u00edticamente, y sus representaciones\nse deciden en las contingencias de la lucha. Las concepciones de\nLaclau sobre el populismo permiten pensar una l\u00f3gica pol\u00edtica capaz\nde aglutinar demandas diversas cuya unidad no se da inmediatamente en\nel plano de la din\u00e1mica social objetiva. Se trata de construir las\ncadenas de equivalencias y las alianzas hist\u00f3ricas que permitan a la\nizquierda hegemonizar a una pluralidad de movimientos diversos que no\ntienen en principio una agenda unitaria. Los\naceleracionistas dan centralidad a la clase (p. 161) pero la integran\nen un proyecto hegem\u00f3nico que es m\u00e1s amplio en su horizonte.\nSi en el punto de partida hay fragmentaci\u00f3n y pluralidad, la l\u00f3gica\nhegem\u00f3nica hace posible formular un universalismo expansivo, amplio\nde miras, que pueda v\u00e9rselas con lo complejo y lo heterog\u00e9neo para\naglutinarlo bajo una unidad siempre artificiosa, dif\u00edcil y precaria.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Tecnolog\u00eda y fin del trabajo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nLa\nampliaci\u00f3n cr\u00edtica del universalismo implica tambi\u00e9n un proyecto\ntecnol\u00f3gico y una mirada normativa diferenciada sobre la t\u00e9cnica\nmoderna. El universalismo propuesto por Srnicek y Williams se mueve\nhacia una idea de \u201clibertad sint\u00e9tica\u201d. Esta libertad no\ndescansa en nociones predefinidas de la naturaleza humana sino en la\nampliaci\u00f3n socialmente producida de la <em>capacidad\npara actuar<\/em>\nde las personas:\n\u201ccuanto mayor capacidad para actuar tenemos, m\u00e1s libres somos\u201d\n(p. 79). Esta clase de libertad presupone la reapropiaci\u00f3n de los\nresultados t\u00e9cnicos del capitalismo para un proyecto social de\ntransformaci\u00f3n. Maximizar la libertad sint\u00e9tica es \u201chabilitar el\nflorecimiento de la humanidad y la expansi\u00f3n de nuestros horizontes\ncolectivos\u201d (p. 80). Se trata de una libertad \u201cconstruida antes\nque natural, un logro colectivo hist\u00f3rico\u201d (p. 80). Los autores\napuestan a ampliar y transformar las capacidades sociales a partir de\nlas fuerzas <em>artificiales<\/em>,\nsocialmente producidas, de la t\u00e9cnica moderna. \u201cSi vamos a\nexpandir nuestras capacidades para actuar, el desarrollo de la\ntecnolog\u00eda debe jugar un rol central\u201d (p. 80). El \u201cincremento\u201d\n(<em>augmentation<\/em>)\nexperimental y colectivo de las posibilidades humanas, mediado por la\ntecnolog\u00eda, es un componente central de la libertad sint\u00e9tica (p.\n82). Esta libertad no es la ausencia de poder sino el incremento del\npoder, de la capacidad para producir efectos sobre cosas y personas.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEn\nsu reconstrucci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el proyecto de la izquierda\ny la modernidad, los autores afirman que la tecnolog\u00eda \u201cno es ni\nbuena ni mala, ni tampoco es neutral\u201d (p.\n152). Desde su punto de vista, los objetos t\u00e9cnicos llevan en s\u00ed\nuna pol\u00edtica. La cadena de montaje encierra la pol\u00edtica del\ncapital, con sus necesidades de disciplinamiento del trabajo e\nincremento de la explotaci\u00f3n. Sin embargo, la significaci\u00f3n\npol\u00edtica de un objeto t\u00e9cnico dado es siempre <em>flexible<\/em>,\nsusceptible de reapropiaciones y reutilizaciones que exceden su\ncontexto de producci\u00f3n original. \u201cLas potencialidades de una\ntecnolog\u00eda no se pueden determinar <em>a\npriori<\/em>\u201d\n(p. 152). Las tecnolog\u00edas son en su mayor\u00eda <em>ambiguas<\/em>:\nla tecnolog\u00eda que incrementa el control sobre el trabajo en los\ntalleres podr\u00eda tambi\u00e9n habilitar la reducci\u00f3n de la jornada\nlaboral, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>\nSrnicek\ny Williams piensan que los resultados t\u00e9cnicos del capitalismo no\nson neutrales ni encarnan un camino de progreso hist\u00f3rico\npredefinido, pero a la vez son susceptibles de reapropiaci\u00f3n y\nreconfiguraci\u00f3n para un programa emancipatorio postcapitalista. Su\nsignificaci\u00f3n social e hist\u00f3rica no se reduce a la plasmada en su\ncontexto capitalista de origen. Estos pensadores ven en la tecnolog\u00eda\nmoderna una realidad sistem\u00e1ticamente ambigua, que encarna las\npotencias opresivas del capital al tiempo que habilita posibilidades\npara superarlo. De forma general, <em>la\nmodernidad como tal<\/em>\nes comprendida por ellos como una realidad bivalente y equ\u00edvoca, que\na un tiempo plasma formas de dominaci\u00f3n y augura posibilidades\nliberadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl anticapitalismo es tambi\u00e9n un\nprograma tecnol\u00f3gico para una sociedad m\u00e1s all\u00e1 del trabajo. El\ncapitalismo genera una contradicci\u00f3n cada vez m\u00e1s aguda: se basa en\nel trabajo como organizador de la sociedad y al mismo tiempo crea\ncontinuamente tecnolog\u00eda que incrementa la productividad y expulsa a\nm\u00e1s y m\u00e1s personas del mundo laboral. El capitalismo tiene sus\nprecondiciones hist\u00f3ricas en los procesos de desposesi\u00f3n de las\ncomunidades campesinas, procesos que crearon la moderna clase de\ntrabajadora doblemente libre (jur\u00eddicamente independiente y\ndespose\u00edda de los medios de producci\u00f3n). Las personas, en esta\nsociedad, se vinculan entre s\u00ed intercambiando el trabajo y sus\nproductos, las mercanc\u00edas. Sin embargo, la competencia entre\ncapitales propulsa innovaciones t\u00e9cnicas constantes que hacen que el\ntrabajo directo sea cada vez menos significativo en la producci\u00f3n.\nLa sociedad capitalista se basa en el trabajo proletario, pero lo\nvuelve cada vez menos necesario desde un punto de vista de la\nproducci\u00f3n material. En virtud de los incrementos continuos de\nproductividad, la tendencia es que cada mercanc\u00eda fabricada contenga\ncada vez menos trabajo directo. La producci\u00f3n material pasa a\ndepender m\u00e1s de los poderes t\u00e9cnicos y cient\u00edficos plasmados en la\nmaquinaria y menos del esfuerzo humano inmediato. El trabajo como\ncategor\u00eda social fundamental se vuelve, entonces, anacr\u00f3nico con\nrespecto a los resultados t\u00e9cnicos del capitalismo. De esta manera,\nla sociedad capitalista mina sus propias bases materiales, generando\nlas precondiciones de un mundo postcapitalista que es, tambi\u00e9n, un\nmundo no centrado en el trabajo como categor\u00eda social articuladora.<\/p>\n\n\n\n<p>\nEl ahorro de tiempo de trabajo\npuede pensarse como un principio econ\u00f3mico organizador para un\nfuturo postcapitalista. Este principio supone que los avances\nt\u00e9cnicos creados por el capital ser\u00edan reutilizados\npara metas\nemancipadoras. La t\u00e9cnica capitalista es dise\u00f1ada para profundizar\nla explotaci\u00f3n y el control patronal del proceso productivo, pero\ncarga las potencialidades de una pol\u00edtica tecnol\u00f3gica diferente y\ncapaz de negar al propio capitalismo. Esta pol\u00edtica supone\nreutilizar (<em>repurpose<\/em>)\nla tecnolog\u00eda moderna para minimizar el tiempo de trabajo, lo que\nincluye la necesidad de algunos redise\u00f1os y reformulaciones en el\npropio nivel t\u00e9cnico. En s\u00edntesis, si la t\u00e9cnica moderna es, en su\nforma actual, la plasmaci\u00f3n material de las necesidades del capital,\nen sus potencialidades transformadoras es un aspecto indispensable\ndel proyecto de una modernidad de izquierdas. Esta modernidad de\nizquierdas exige una actitud afirmativa hacia la automatizaci\u00f3n de\nla producci\u00f3n y el fin del trabajo como articulador social\nfundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Conclusi\u00f3n: por una cr\u00edtica\ninmanente de la modernidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nSrnicek y Williams, pod\u00eda\ndecirse, siguen la m\u00e1xima de Bertolt Brecht: \u201cno empezar con las\ncosas viejas y buenas sino con las nuevas y malas\u201d. Podemos leerlos\ncomo marxistas en cuanto el marxismo no se sit\u00faa afuera del discurso\nmoderno, pero tampoco se limita a propulsarlo o repetirlo. En su\nmomentos de mayor lucidez, se trata de una cr\u00edtica inmanente de la\nmodernidad del capital. Esto significa: una cr\u00edtica del capitalismo\ndesde el punto de vista de sus propios resultados hist\u00f3ricos,\ncapaces en potencia de trascenderlo. Este discurso presupone que el\ncapitalismo produce hist\u00f3ricamente las posibilidades de su\ntransformaci\u00f3n. Las palancas de la cr\u00edtica inmanente de la\nmodernidad del capital son b\u00e1sicamente el universalismo y la\nt\u00e9cnica. El universalismo es la gram\u00e1tica de las luchas\nemancipadoras, que levanta una promesa incondicional (de igualdad y\nlibertad) y provee los fundamentos normativos para el cuestionamiento\nde cada forma de opresi\u00f3n. Las formas pol\u00edticas y jur\u00eddicas\nmodernas, fundadas en la igualdad y la libertad, surgidas con la\ndominaci\u00f3n del capital, hacen sin embargo posible su cr\u00edtica. La\nt\u00e9cnica moderna, por su parte, es construida bajo las presiones de\nla acumulaci\u00f3n pero tambi\u00e9n posibilita su cuestionamiento cr\u00edtico.\nHace posible imaginar una sociedad post-trabajo, donde la\nautomatizaci\u00f3n de la producci\u00f3n no conduzca a crisis y a la\nmarginalidad social de mucha gente sino al ahorro de tiempo, la\nconquista de nuevas posibilidades sociales y la apertura de la\nlibertad sint\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>\nA\nlo largo del libro, Srnicek y Williams omiten escrupulosamente la\nexpresi\u00f3n \u201caceleracionismo\u201d, que da t\u00edtulo a su manifiesto de\n2013. Este giro nominal no es antojadizo. Estrictamente, existe una\ndiferencia entre <em>subvertir\n<\/em>y\n<em>acelerar\n<\/em>la\nmodernidad del capital. Si se tratara s\u00f3lo de acelerar los procesos\nen curso, creer\u00edamos que el capitalismo va a caerse por su propio\ndesarrollo, que profundizando la modernidad realmente existente nos\nacercamos a la transformaci\u00f3n social emancipadora. La propuesta de\nSrnicek y Williams, sin embargo, no es profundizar el capitalismo\nhasta que se destruya a s\u00ed mismo. Los autores combinan un llamado a\ncontestar o reclamar (antes que impugnar) el universalismo moderno\ncon una propuesta por reutilizar los resultados t\u00e9cnicos del\ncapitalismo. Comprenden que la l\u00f3gica social de la modernidad y sus\ndesarrollos t\u00e9cnicos plasman procesos abiertos, contradictorios y\nsusceptibles de ser reorientados, reformulados y cuestionados\ninmanentemente. Esto significa que, sin caer en un concepto de\nprogreso ingenuo ni euroc\u00e9ntrico, comprenden que la modernidad\ncapitalista y su t\u00e9cnica son realidades bivalentes, en las que se\nplasman formas de dominaci\u00f3n pero tambi\u00e9n se anuncian pasibilidades\ntransformadoras. No se trata de acelerar la modernidad realmente\nexistente, pero tampoco de impugnarla sin m\u00e1s. Se trata de\nsubvertirla para crear una modernidad m\u00e1s all\u00e1 del capital.<\/p>\n\n\n\n<p>\n<strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\nBenjamin,\nWalter (2009) \u201cSobre el concepto de historia\u201d en <em>Est\u00e9tica\ny pol\u00edtica<\/em>.\nBuenos Aires: Las Cuarenta.<\/p>\n\n\n\n<p>\nTraverson,\nEnzo (2016) <em>Left-Wing\nMelancholia. Marxism, History and Memory<\/em>.\nNueva York: Columbia University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>\nPublicado\nen:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttp:\/\/www.intersecciones.com.ar\/index.php\/articulos\/60-la-izquierda-ante-el-proyecto-de-la-modernidad-una-discusion-aceleracionista\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>En esta rese\u00f1a, Facundo Nahuel Mart\u00edn intenta presentar algunas coordenadas sobre el aceleracionismo. Aborda los proyectos de futuro, las maneras de contestar el realismo capitalista y la dimensi\u00f3n tecnol\u00f3gica de los proyectos emancipatorios. Rese\u00f1a de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1868\" title=\"La izquierda ante el proyecto de la modernidad. 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