{"id":1919,"date":"2021-05-03T15:43:19","date_gmt":"2021-05-03T15:43:19","guid":{"rendered":"https:\/\/proyectosynco.com\/?p=1919"},"modified":"2021-05-03T21:24:04","modified_gmt":"2021-05-03T21:24:04","slug":"el-futuro-el-trabajo-y-el-fin-del-capitalismo-ii-aceleracionismo-y-reproduccion-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1919","title":{"rendered":"El futuro, el trabajo y el fin del capitalismo  (II): Aceleracionismo y reproducci\u00f3n social"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por Facundo Nahuel Mart\u00edn<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cr\u00edticas feministas a la idea de fin del trabajo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En un art\u00edculo anterior discut\u00ed los planteos <em>postcapitalistas<\/em> y su propuesta sobre el fin del trabajo en t\u00e9rminos de una estrategia de transici\u00f3n y ruptura pol\u00edtica. Paul Mason, Aaron Bastani, Nick Srnicek y Alex Williams, de diferentes maneras, proponen un futuro postcapitalista que incluye (pero no se reduce a) la reutilizaci\u00f3n emancipatoria de la tecnolog\u00eda ahorradora de trabajo generada en el capitalismo. Estos planteos han recibido algunas cr\u00edticas desde lecturas feministas (Silvia Federici) o centradas en la reproducci\u00f3n social (Frederick Harry Pitts y Ana Dinerstein). Las propuestas de \u201cfin del trabajo\u201d corren el riesgo de centrarse en solo una parte de la vida social, el trabajo asalariado en ramas tecnol\u00f3gicas de punta, realizado predominantemente por varones del centro global. Esto levanta una sospecha: el terreno de la reproducci\u00f3n social, realizado predominantemente por mujeres, quedar\u00eda excluido en estas propuestas. El postcapitalismo arrastrar\u00eda, seg\u00fan estas cr\u00edticas, presupuestos masculinistas y coloniales, bas\u00e1ndose en miradas parciales sobre el capitalismo y ofreciendo perspectivas no generalizables a todas las situaciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn nuestros d\u00edas existe un movimiento llamado \u00abaceleracionista\u00bb, que quiere acelerar el desarrollo capitalista porque entiende este desarrollo como un factor de emancipaci\u00f3n\u201d dice Silvia Federici en <em>El patriarcado del salario<\/em> (2018: 21). La autora cuestiona, de hecho, a Marx y la mayor parte de la tradici\u00f3n marxista por su progresismo tecnol\u00f3gico, que llevar\u00eda a ver en la gran industria una conquista hist\u00f3rica del capitalismo. \u201cEn este contexto, el capitalismo es la mano dura que hace realidad la gran industria, eliminando los obst\u00e1culos a la concentraci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y a la cooperaci\u00f3n en el proceso de trabajo\u201d (Federici, 2018: 97). Federici hace dos cr\u00edticas a este tipo de planteo sobre la progresividad del capitalismo. Primero, una cr\u00edtica de tipo ecologista o ecofeminista, seg\u00fan la cual las m\u00e1quinas modernas son inherentemente capitalistas por el plexo de relaciones culturales, ps\u00edquicas y materiales en que se insertan, por lo que no podr\u00edan ser reutilizadas ni reconstruidas en forma emancipatoria (2018: 100). Segundo, una cr\u00edtica desde el punto de vista del trabajo dom\u00e9stico, que me interesa discutir especialmente:<\/p>\n\n\n\n<p>Un comunismo basado en la m\u00e1quina depende de una organizaci\u00f3n del trabajo que excluye las actividades m\u00e1s b\u00e1sicas que hacen los seres humanos en este planeta. Como ya he comentado, el trabajo reproductivo ignorado por el an\u00e1lisis de Marx es, en gran medida, un trabajo que no puede ser mecanizado (Federici, 2018: 101).<\/p>\n\n\n\n<p>El optimismo de Marx (y, podemos extrapolar, de los postcapitalistas) por la automatizaci\u00f3n responder\u00eda a una mirada sesgada sobre el trabajo. Esta mirada se centrar\u00eda \u00fanicamente en el trabajo asalariado realizado en las f\u00e1bricas principalmente por varones, desconociendo el trabajo reproductivo, invisibilizado por el patriarcado capitalista y realizado mayoritariamente por mujeres en la esfera dom\u00e9stica. Este trabajo no ser\u00eda susceptible de automatizaci\u00f3n por depender de cualidades inherentemente humanas como los afectos, la sensibilidad, etc. Es posible mecanizar algunas tareas dom\u00e9sticas (el lavarropas autom\u00e1tico ser\u00eda un ejemplo), pero no automatizar el trabajo reproductivo completamente. Adem\u00e1s, dispositivos como <em>nursebots<\/em> y <em>lovebots<\/em>, que automatizaran los cuidados, si fueran posibles, tendr\u00edan un gran \u201ccosto psicol\u00f3gico\u201d para las comunidades (Federici, 2018: 102). Dada la imposibilidad de mecanizar radicalmente el trabajo reproductivo, ser\u00eda necesario poner en segundo plano estos planteos centrados en la tecnolog\u00eda. En cambio, deber\u00edamos concentrarnos en el rechazo del desarrollo capitalista y la construcci\u00f3n de formas comunitarias de sociabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Con una posici\u00f3n parecida, Pitts y Dinerstein han criticado al postcapitalismo desde una perspectiva centrada en la reproducci\u00f3n social. Cuestionan las \u201cutop\u00edas abstractas\u201d (2017: 11) basadas en un \u201ccrudo determinismo tecnol\u00f3gico\u201d (2017: 6). Contra esta imaginer\u00eda de futuro, proponen volver sobre las utop\u00edas concretas desplegadas desde movimientos de base centrados en la reproducci\u00f3n social. Las utop\u00edas postcapitalistas, sostienen, \u201creproducen la dicotom\u00eda capitalista entre trabajo productivo e improductivo a lo largo de l\u00edneas diferentes\u201d (Pitts y Dinerstein, 2017: 7).<\/p>\n\n\n\n<p>En este art\u00edculo voy a discutir con el tipo de cr\u00edticas de arriba, tratando de sugerir una formulaci\u00f3n postcapitalista preocupada por la reproducci\u00f3n social. Para esto voy a retomar algunas argumentaciones aceleracionistas, que defienden el Ingreso B\u00e1sico Universal como una medida feminista. Luego, intentar\u00e9 una relectura marxista-feminista del <em>abolicionismo del g\u00e9nero<\/em> enarbolado por Helen Hester y el Xenofeminismo. Contra las cr\u00edticas mencionadas, voy a sostener que el fin del trabajo es una perspectiva pol\u00edtica para abolir las dicotom\u00edas generizadas que estructuran la sociedad capitalista y configuran su espec\u00edfica forma de patriarcado heterosexual. Lejos de mirar \u00fanicamente a la mitad masculinizada del mundo, la idea de fin del trabajo se puede articular con lo que Nancy Fraser llama una <em>estrategia transformadora<\/em>, que apunta a reconfigurar radicalmente las relaciones sociales y deshacer las dicotom\u00edas b\u00e1sicas (producci\u00f3n de valor\/reproducci\u00f3n social; masculinidad\/feminidad) que se asocian a la dominaci\u00f3n masculina heterosexual en el capitalismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El trabajo de cuidados en el aceleracionismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Srnicek y Williams analizan con cuidado los significados de las pol\u00edticas que proponen en t\u00e9rminos de g\u00e9nero. Los anhelos de retorno al pleno empleo fordista son para ellos tan inviables como indeseables. Inviables, porque retomar una din\u00e1mica capitalista expansiva con empleo y salarios altos se ha mostrado casi imposible desde la crisis del fordismo hacia los a\u00f1os setenta. E indeseables, porque un proyecto social emancipatorio deber\u00eda basarse en la conquista de mayor libertad y autonom\u00eda para las personas antes que en la moral del trabajo. Adem\u00e1s, la utop\u00eda del pleno empleo siempre fue parcial y sesgada en cuanto a sus protagonistas privilegiados, porque supon\u00eda que \u201ctrabajadores (blancos, varones) recib\u00edan seguridad social y un est\u00e1ndar de vida b\u00e1sico a cambio de una vida de aburrimiento rid\u00edculo\u201d (Srnicek y Williams, 2015: 46). La nostalgia de centro-izquierda, que a\u00f1ora un mundo donde la integraci\u00f3n social por el trabajo asalariado funcione adecuadamente para la mayor\u00eda de las personas, omite oportunamente los privilegios masculinos, coloniales y raciales en los que se bas\u00f3 ese mecanismo hist\u00f3ricamente, as\u00ed como el empobrecimiento de la vida por la disciplina de f\u00e1brica.<\/p>\n\n\n\n<p>Srnicek y Williams sugieren que el pasaje a una sociedad post-trabajo (asalariado), adem\u00e1s de aflojar la disciplina impuesta a la clase trabajadora, permitir\u00eda reorganizar el trabajo de reproducci\u00f3n social de manera m\u00e1s igualitaria y abierta a la exploraci\u00f3n de alternativas. El ingreso b\u00e1sico universal es, reconocen, una demanda flotante, sometida a hegemon\u00edas en disputa (Srnicek y Williams, 2015: 119), que puede ser movilizada por m\u00faltiples proyectos. En el contexto adecuado, <em>puede <\/em>ser una medida pol\u00edtica feminista adem\u00e1s de anticapitalista, que permita elevar la atenci\u00f3n social dirigida a los cuidados, rompa con el masculinismo muchas veces impl\u00edcito en los modelos de inclusi\u00f3n mediante el trabajo asalariado y asuma que todas las personas (y no solo las mujeres en familias heterosexuales) son responsables por la reproducci\u00f3n social. \u201cEl proyecto del post-trabajo es tambi\u00e9n uno inherentemente feminista, reconociendo el trabajo invisible llevado a cabo predominantemente por mujeres\u201d (Srnicek y Williams, 2015: 161).<\/p>\n\n\n\n<p>La tendencia a la automatizaci\u00f3n de la producci\u00f3n tiene despliegues desiguales en diferentes \u00e1mbitos sociales. Existen formas de automatizaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico (los electrodom\u00e9sticos son los ejemplos m\u00e1s obvios), pero su introducci\u00f3n no depende de las presiones al incremento de la productividad propias de la econom\u00eda de empresa (no hay, por ejemplo, competencia entre hogares para incrementar la productividad). Esto significa que, a la hora de pensar la automatizaci\u00f3n o el fin del trabajo, debemos dedicar consideraciones espec\u00edficas al \u00e1mbito dom\u00e9stico. Srnicek y Williams realizan una aproximaci\u00f3n al problema desde dos miradas. Por un lado, algunas personas otorgan un valor moral especial al trabajo de cuidados<sup><a href=\"#sdfootnote1sym\"><sup>1<\/sup><\/a><\/sup>, considerando que deber\u00eda ser llevado a cabo por humanxs y no m\u00e1quinas (Srnicek y Williams, 2015: 113). Si se asume esta perspectiva (que parece ser la de Federici), sostienen, una sociedad \u201cpost-trabajo\u201d ampliamente automatizada en otras ramas har\u00eda posible incrementar tanto el tiempo dedicado como el valor social otorgado a los cuidados. El fin del trabajo asalariado como forma de integraci\u00f3n social permitir\u00eda a las personas dedicarse de nuevas maneras a los cuidados, abriendo m\u00e1rgenes para disputas feministas en este campo. La automatizaci\u00f3n completa no garantiza el \u00e9xito de las luchas feministas, pero podr\u00eda abrir el campo donde \u00e9stas podr\u00edan intervenir, ampliando la disponibilidad de tiempo social dedicada a la reproducci\u00f3n social y el sostenimiento no mercantilizado de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, tambi\u00e9n es posible adoptar una segunda mirada, tal vez m\u00e1s radical en su imaginer\u00eda de futuro, seg\u00fan la cual \u201cla automatizaci\u00f3n de mucho de este trabajo [de cuidados] deber\u00eda ser una meta para el futuro\u201d (Srnicek y Williams, 2015: 113). Los autores quieren romper con el estereotipo que liga a las mujeres a la reproducci\u00f3n social, a la vez que sostiene su exclusi\u00f3n o inclusi\u00f3n subalterna en otras actividades. La cr\u00edtica a las formas hegem\u00f3nicas de lo masculino y femenino, por lo tanto, permite pensar la experimentaci\u00f3n tecnol\u00f3gica con nuevas formas de cuidados y nuevas estrategias de reproducci\u00f3n social, incluyendo una amplia gama de innovaciones tecnol\u00f3gicas en el trabajo dom\u00e9stico e, incluso, \u201cformas sint\u00e9ticas de reproducci\u00f3n biol\u00f3gica\u201d que \u201char\u00edan posible una nueva igualdad entre los sexos\u201d (Srnicek y Williams, 2015: 114). A continuaci\u00f3n voy a explorar este segundo argumento, indagando en formas posibles de futurismo reproductivo que reabran nuestra imaginaci\u00f3n pol\u00edtica en ese \u00e1mbito social. Para eso voy a estudiar los panteos xenofeministas de Helen Hester.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Realismo dom\u00e9stico y feminismo prometeico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La automatizaci\u00f3n de tareas dom\u00e9sticas, como otras cuestiones tecnol\u00f3gicas, puede abordarse con mayor claridad si se la considera <em>contextualmente <\/em>en funci\u00f3n de proyectos pol\u00edticos en disputa y formas de vida sociales. M\u00e1s que analizar en abstracto alguna tecnolog\u00eda particular, se trata de abordar la vida dom\u00e9stica como sitio de elaboraci\u00f3n pol\u00edtica orientada al futuro. En 2015, el colectivo Laboria Cuboniks produjo el <em>Manifiesto xenofeminista<\/em>, a la vez una contestaci\u00f3n y una reformulaci\u00f3n feminista del aceleracionismo. Esta corriente propone un feminismo tecnol\u00f3gicamente activo, que rechaza toda invocaci\u00f3n a formas naturales dadas en torno al g\u00e9nero o la reproducci\u00f3n. Bajo el lema \u201cSi la naturaleza es injusta, \u00a1cambiemos la naturaleza!\u201d, las xenofeministas repiensan las formas materiales asumidas por el g\u00e9nero, el mundo dom\u00e9stico y la reproducci\u00f3n social como sitios de intervenci\u00f3n pol\u00edtica tecnol\u00f3gicamente mediada.<\/p>\n\n\n\n<p>En un trabajo no tan conocido (2017), Helen Hester, miembra de Laboria Cubonikis, ha cuestionado el <em>realismo dom\u00e9stico <\/em>en la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica de ciertas izquierdas y ciertos feminismos. El concepto de <em>realismo capitalista <\/em>de Mark Fisher se refiere a un esp\u00edritu de \u00e9poca donde parece imposible pensar el fin del capitalismo, circunscribiendo la pol\u00edtica en los m\u00e1rgenes de la administraci\u00f3n de lo existente. Por analog\u00eda, el realismo dom\u00e9stico \u201cnombra el fen\u00f3meno por el cual la peque\u00f1a vivienda aislada e individualizada (con la privatizaci\u00f3n concomitante del trabajo dom\u00e9stico) se vuelve tan aceptada y com\u00fan que es casi imposible imaginar que la vida se organice de otra manera\u201d (Hester, 2017: 8). Nuestra \u00e9poca padece de dos realismos, tal vez conectados entre s\u00ed: a la imposibilidad de pensar una econom\u00eda no orientada al plusvalor se suma la imposibilidad de pensar una reproducci\u00f3n social no privatizada en hogares familiares (a\u00f1adimos, heterosexuales). \u201cLa organizaci\u00f3n de la casa (\u2026) no aparece visible como sitio de potencial cambio\u201d (Hester, 2017: 8).<\/p>\n\n\n\n<p>Discusiones sobre el salario por trabajo dom\u00e9stico o el ingreso b\u00e1sico universal, dice Hester, deber\u00edan darse desde un cambio de perspectiva: es posible reconfigurar radicalmente la organizaci\u00f3n (e incluso el dise\u00f1o) de nuestros hogares. Recuperando a Shulamith Firestone y Dolores Hayden, Hester imagina una intervenci\u00f3n t\u00e9cnica y pol\u00edtica sobre las <em>hegemon\u00edas materiales<\/em> plasmadas en el dise\u00f1o de los hogares. Si la construcci\u00f3n de nuestros artefactos materiales es un momento nodal de nuestra pol\u00edtica, ello vale tambi\u00e9n para el dise\u00f1o de los hogares, donde se consolidan (se hacen, literalmente, <em>cosa<\/em>) hegemon\u00edas pol\u00edticas sobre la organizaci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico. Hester recupera experimentos colectivos ligados a la revoluci\u00f3n de la vida en las casas, por ejemplo: complejos de departamentos sin cocinas privadas, con grandes salones donde la comida es preparada colectiva y cooperativamente, con espacios comunes para el esparcimiento y el juego de lxs ni\u00f1xs, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>La autora nos propone pensar el hogar como sitio de imaginaci\u00f3n pol\u00edtica prometeica, una imaginaci\u00f3n que <em>convierte lo dado en algo creado<\/em>, y por lo tanto modificable. Asumir sin mayor an\u00e1lisis que la automatizaci\u00f3n de los hogares es imposible o que los trabajos de cuidados deber\u00edan ser realizados siempre por humanxs es aceptar ciertas cuotas de realismo dom\u00e9stico, cerrando la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica a la posibilidad de construir otras formas de reproducci\u00f3n social y otros dise\u00f1os de hogares, donde el sostenimiento de la vida no est\u00e9 solamente en manos de familias nucleares heterosexuales y patriarcales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasando de los hogares a la reproducci\u00f3n en toda su amplitud, en su libro <em>Xenofeminismo<\/em>, Hester despliega otro ejercicio de imaginaci\u00f3n pol\u00edtica prometeica. Retoma la cr\u00edtica de Lee Edelman al <em>futurismo reproductivo<\/em>, ideolog\u00eda bajo la cual no habr\u00e1 futuro sin la gestaci\u00f3n de ni\u00f1xs en familias nucleares heterosexuales. Contra esas asociaciones heteronormativas, convoca a \u201cdesarrollar representaciones del futuro que no est\u00e9n basadas en la prescripci\u00f3n ni en la proscripci\u00f3n de la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica humana\u201d (Hester, 2018: 16). El proyecto xenofeminista, como indica su nombre, quiere abrir el futuro a lo \u201cxenos\u201d, lo extra\u00f1o. Esto incluye pensar formas reproducci\u00f3n social y biol\u00f3gica que no sean mera reposici\u00f3n del pasado sino experimentaci\u00f3n abierta, aprovechando los adelantos tecnol\u00f3gicos para desafiar el binarismo de g\u00e9nero de la familia nuclear heterosexual patriarcal, que condena a la abyecci\u00f3n a las subjetividades queer y recluye a las mujeres en las tareas reproductivas. La reproducci\u00f3n es organizada en artefactos tecnol\u00f3gico-sociales, en cuya fabricaci\u00f3n participan patrones culturales tanto como intervenciones materiales sobre la biolog\u00eda, la tecnolog\u00eda, el dise\u00f1o de los hogares, etc. Luego, es posible desafiar no solo el realismo dom\u00e9stico, sino tambi\u00e9n el <em>realismo reproductivo<\/em> que cierra el horizonte a la imaginaci\u00f3n de alternativas de futuro en la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica y social.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Abolicionismo del g\u00e9nero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La imaginaci\u00f3n de futuros reproductivos y mundos dom\u00e9sticos nuevos se enmarca en una b\u00fasqueda m\u00e1s amplia por desandar toda forma naturalizada del g\u00e9nero, tanto cultural como tecnol\u00f3gicamente. En <em>Xenofeminismo<\/em>, Hester tambi\u00e9n cuestiona el <em>naturalismo del g\u00e9nero <\/em>que subyace al fin al realismo reproductivo. Ni los g\u00e9neros, ni las formas de reproducci\u00f3n son algo simplemente dado. <em>Naturalismo <\/em>en filosof\u00eda moral significa el desplazamiento injustificado de lo que <em>es <\/em>a lo que <em>debe ser<\/em>, o la inferencia injustificada seg\u00fan la cual, <em>puesto que las cosas son de cierta manera, deben seguir siendo as\u00ed<\/em>. El xenofeminismo pone la intervenci\u00f3n sobre la materia viva como parte de las pol\u00edticas de transformaci\u00f3n del g\u00e9nero, yendo m\u00e1s all\u00e1 del constructivismo social para abordar tambi\u00e9n las <em>materialidades biol\u00f3gicas <\/em>como lugares de intervenci\u00f3n tecnol\u00f3gico-pol\u00edtica. El g\u00e9nero, en otras palabras, es tanto una realidad socio-cultural como biol\u00f3gica, y en ambos planos es (dentro de l\u00edmites) maleable, abierta y susceptible de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El xenofeminismo de Hester es un <em>abolicionismo del g\u00e9nero<\/em>. Abolir el g\u00e9nero no significa construir un mundo de identidad, homogeneidad o neutralidad. Tampoco celebrar acr\u00edticamente la proliferaci\u00f3n de diferencias como opciones de consumo individual en un marco mercantilizado. En cambio, abolir el g\u00e9nero significa superar las dicotom\u00edas generizadas que a la vez vuelven r\u00edgida la identidad de las personas y sustentan jerarqu\u00edas entre ellas. Se trata de criticar las formas naturalizadas del g\u00e9nero cuando se hacen pasar por inevitables, as\u00ed como de cuestionar las formas de dominaci\u00f3n social que se fundan en ellas. Es decir, abolir el <em>sistema de g\u00e9neros binario<\/em> (Hester, 2018: 33) de nuestra sociedad, que es patriarcal y heteronormada, dando lugar a una proliferaci\u00f3n de g\u00e9neros menores, din\u00e1micos, en devenir y no estructurados desde binomios jer\u00e1rquicos. En resumen, no solo los hogares y la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n los propios cuerpos generizados son sitios de la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica. Abolir el g\u00e9nero es, entonces, desandar los binarismos r\u00edgidos que organizan privilegios masculinos y heterosexuales, pero tambi\u00e9n dar lugar a la experimentaci\u00f3n coporal y subjetiva m\u00e1s all\u00e1 de toda forma naturalizada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El fin del trabajo y el fin del g\u00e9nero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n voy a tratar de pensar algunas posibles articulaciones entre la agenda xenofeminista de abolici\u00f3n del g\u00e9nero y la proyecci\u00f3n de una sociedad no basada en el trabajo asalariado. Para esto voy a introducir algunas consideraciones tomadas de los feminismos marxistas y a la econom\u00eda feminista. Siguiendo estas lecturas, podemos decir <em>los roles de g\u00e9nero hegem\u00f3nicos en el capitalismo se han construido en parte en torno a la divisi\u00f3n entre trabajo asalariado y trabajo reproductivo<\/em>. Es posible recuperar contribuciones importantes del constructivismo social que analizan los aspectos espec\u00edficamente econ\u00f3micos en la constituci\u00f3n del g\u00e9nero dominante en nuestras sociedades (sin desconocer las cr\u00edticas materialistas de Hester y otras feministas al constructivismo social del g\u00e9nero). Despu\u00e9s de todo, superar el constructivismo social del g\u00e9nero no significa desconocer los elementos sociales, culturales, y en este caso especialmente econ\u00f3micos que tambi\u00e9n operan en la constituci\u00f3n de nuestras subjetividades y sexualidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos pensar el capitalismo como una sociedad que 1) se basa en el trabajo (donde el trabajo es el garante de la integraci\u00f3n social de las personas), y 2) <em>organiza la vida separando el trabajo creador de valor de las actividades reproductivas <\/em>(en este apartado sigo laxamente las ideas de Roswitha Scholz y Amaia P\u00e9rez Orozco). De todas las actividades necesarias para sostener la vida, solo algunas son reconocidas completamente como trabajo y premiadas con un salario en el capitalismo: aqu\u00e9llas que se realizan bajo un contrato laboral entre empleador y empleado. Buena parte del cuidado de lxs enfermxs y la educaci\u00f3n de lxs ni\u00f1xs, el mantenimiento de los hogares, la preparaci\u00f3n de comidas, la limpieza diaria, etc., actividades desvalorizadas e incluso vueltas econ\u00f3micamente invisibles, no son reconocidas como trabajo. Esta separaci\u00f3n, adem\u00e1s, se ha configurado hist\u00f3ricamente en forma generizada, asociando el trabajo asalariado con lo masculino y el trabajo reproductivo dom\u00e9stico con lo femenino. Esto significa que la dominaci\u00f3n social en el capitalismo no est\u00e1 estructurada solamente por la compulsi\u00f3n abstracta a la acumulaci\u00f3n. El capitalismo ha supuesto hist\u00f3ricamente <em>un tipo de dominaci\u00f3n masculina heterosexual espec\u00edfica, entretejida con la divisi\u00f3n de la econom\u00eda entre producci\u00f3n de valor y reproducci\u00f3n social<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este breve rodeo por el marxismo feminista nos permite anudar mejor el significado del fin del trabajo desde una perspectiva de g\u00e9nero. Podemos decir que la escisi\u00f3n entre producci\u00f3n y reproducci\u00f3n social en el capitalismo se vincula con la constituci\u00f3n de un patriarcado heterosexual, que asocia lo masculino a la producci\u00f3n de valor y lo femenino a la reproducci\u00f3n social. De ah\u00ed las sospechas al posible masculinismo impl\u00edcito en las propuestas de inclusi\u00f3n social mediante el trabajo asalariado. Lejos de pensar solamente en la mitad masculinizada, blanca y privilegiada del mundo, la propuesta del fin del trabajo apunta contra uno de los pilares del patriarcado heterosexual capitalista: la separaci\u00f3n jer\u00e1rquica entre producci\u00f3n (de valor) y reproducci\u00f3n (de la vida). Despu\u00e9s de todo, cuando se cuestiona la sociedad del trabajo se cuestiona la l\u00f3gica absurda del capital por la que <em>trabajamos para trabajar<\/em>, es decir, para mantener la producci\u00f3n de valor en marcha. Interrumpir ese mecanismo de propulsi\u00f3n ciego y compulsivo permitir\u00eda repensar la econom\u00eda desde el punto de vista de la sostenibilidad de la vida (y no desde la perspectiva de la producci\u00f3n de valor). Esto generar\u00eda mejores condiciones para poner a los trabajos reproductivos y los cuidados en el centro de las preocupaciones sociales, en cuanto son tan necesarios para sostener la vida como el trabajo en las f\u00e1bricas, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuperando el hilo del apartado anterior, podemos ver que el abolicionismo del g\u00e9nero de Hester (centrado en cuestiones tecnol\u00f3gicas y sociales, pero no construido desde consideraciones econ\u00f3micas) y la cr\u00edtica marxista-feminista (o de la econom\u00eda feminista) a la separaci\u00f3n generizada entre producci\u00f3n de valor y reproducci\u00f3n social, pueden leerse de manera convergente. Abolir el g\u00e9nero podr\u00eda ser tambi\u00e9n un <em>programa econ\u00f3mico<\/em> para reestructurar la actividad social m\u00e1s all\u00e1 de la oposici\u00f3n entre un mundo masculinizado reconocido como trabajo mediante el salario y otro mundo de la reproducci\u00f3n social, indispensable para sostener la vida, pero relegado a la invisibilidad y feminizado. Nuevamente, no se trata de alisar las diferencias cualitativas entre diferentes actividades y subjetividades, sino de abolir las oposiciones binarias y jer\u00e1rquicas que vuelven r\u00edgida la experiencia de las personas y garantizan las jerarqu\u00edas entre ellas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cierre: propuestas transformadoras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En este art\u00edculo propuse una doble discusi\u00f3n \u201caceleracionista\u201d en torno a la reproducci\u00f3n social y el trabajo dom\u00e9stico. Por una parte, esboc\u00e9 un debate xenofeminista sobre la automatizaci\u00f3n de las tareas dom\u00e9sticas y la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica y social. Los hogares, como sitio donde se realiza buena parte del trabajo de reproducci\u00f3n social, tambi\u00e9n son artefactos pol\u00edticos susceptibles de redise\u00f1o, transformaci\u00f3n material y experimentaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Roto el par realismo dom\u00e9stico-realismo reproductivo, que impide pensar alternativas futuristas a la reproducci\u00f3n en la familia nuclear heterosexual, es posible desplegar la imaginaci\u00f3n prometeica en \u00e1mbitos dom\u00e9sticos, pero tambi\u00e9n en las tecnolog\u00edas de la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica y social. Esto permitir\u00eda tanto ampliar la autonom\u00eda tecnol\u00f3gicamente mediada de los cuerpos gestantes, generar esquemas pol\u00edticos m\u00e1s igualitarios en las tareas dom\u00e9sticas y los cuidados y abrir el futuro a vivencias corporales queer que no se reducen a las construcciones binarias de lo masculino y lo femenino.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, trat\u00e9 de articular el ideario normativo xenofeminista (abolici\u00f3n del g\u00e9nero) con el de cierto marxismo feminista (cuestionamiento de los binarismos generizados entre producci\u00f3n de valor y reproducci\u00f3n social). La idea emancipatoria de una sociedad no basada en el trabajo puede modularse en t\u00e9rminos feministas como una ruptura con el modelo social del <em>male breadwinner <\/em>que parece acompa\u00f1ar al capitalismo en casi todas sus formas. Se trata de luchar por un mundo donde todxs seamos responsables de tareas hoy relegadas a lo invisible y feminizadas, como los cuidados, ampliando los m\u00e1rgenes de experimentaci\u00f3n pol\u00edtica (y tecnol\u00f3gica) en el \u00e1mbito dom\u00e9stico. Esto, claro, bajo la premisa postcapitalista de una sociedad organizada en torno a la sostenibilidad de la vida antes que la ganancia empresaria. El fin del trabajo, en este caso, significa algo m\u00e1s que ingreso universal: significa una ruptura con la l\u00f3gica de <em>trabajar para trabajar<\/em> (producir valor para seguir produciendo valor) que define al capital en s\u00ed, imponiendo din\u00e1micas econ\u00f3micas absurdas tanto como privilegios masculinos y heterosexuales en la vida colectiva. Organizar la econom\u00eda en torno a la sostenibilidad de la vida, y no en torno al valor, supone romper el binarismo entre trabajo asalariado y reproducci\u00f3n social , propio del capitalismo. En cuanto ese binarismo est\u00e1 adem\u00e1s generizado (asocia una esfera a lo masculino y otra a lo femenino), podemos pensar una convergencia postcapitalista y feminista en torno a la idea de fin del trabajo. Es decir: un proyecto de econom\u00eda orientado a sostener la vida y no a la ganancia, que por lo tanto ya no subalternice la reproducci\u00f3n social como un \u201ctrabajo\u201d de segunda categor\u00eda no reconocido como tal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dinerstein, Ana y Pitts, Fredrick Harry (2017) \u201cPostcapitalism, Basic Income and the End of Work: A Critique and Alternative\u201d en <em>Bath Papers in International Development and Wellbeing<\/em>; Vol. 2017, No. 55. Universidad de Bath.<\/p>\n\n\n\n<p>Federici, Silvia (2018) <em>El patriarcado del salario<\/em>. Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Hester, Helen (2017) \u201cPromethean Labors and Domestic Realism\u201d en E-Flux (publicaci\u00f3n virtual). <a href=\"https:\/\/www.e-flux.com\/architecture\/artificial-labor\/140680\/promethean-labors-and-domestic-realism\/\">https:\/\/www.e-flux.com\/architecture\/artificial-labor\/140680\/promethean-labors-and-domestic-realism\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Hester, Helen (2018) <em>Xenofeminismo<\/em>. Buenos Aires: Caja Negra.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Orozco, Amaia (2014): <em>Subversi\u00f3n feminista de la econom\u00eda. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida<\/em>. Madrid: Traficantes de Sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Scholz, Roswitha (2014) \u201cEl patriarcado productor de mercanc\u00edas. Tesis sobre capitalismo y relaciones de g\u00e9nero\u201d, en <em>Constelaciones. Revista de Teor\u00eda Cr\u00edtica<\/em>. Madrid: Sociedad Espa\u00f1ola de Teor\u00eda Cr\u00edtica, N\u00b0 3, pp. 44-60. Disponible online: <a href=\"http:\/\/www.constelaciones-rtc.net\/05\/05_04\">http:\/\/www.constelaciones-rtc.net\/05\/05_0<\/a><a href=\"http:\/\/www.constelaciones-rtc.net\/05\/05_04.pdf\">.pdf<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Srnicek, Nick y Williams, Alex (2015) <em>Inventing the Future. Postcapitalism and a world without work<\/em>. Londres: Verso.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\">1<\/a><sup>\u0002<\/sup>Utilizo las expresiones \u201ctrabajo dom\u00e9stico\u201d, \u201ctrabajo reproductivo\u201d y \u201ctrabajo de cuidados\u201d siguiendo en cada caso a lxs autorxs citadxs, sin pretender diluir las diferencias conceptuales entre las tres expresiones. Los cuidados pueden venderse como mercanc\u00edas hasta cierto punto y no se realizan siempre en \u00e1mbitos dom\u00e9sticos. El trabajo dom\u00e9stico tambi\u00e9n puede mercantilizarse (por ejemplo, cuando se emplean trabajadorxs asalariadxs en los hogares). Finalmente, no toda la reproducci\u00f3n social se da en el plano dom\u00e9stico (la educaci\u00f3n p\u00fablica ser\u00eda un ejemplo de trabajo de reproducci\u00f3n social no dom\u00e9stico). Por lo general, con estos distintos conceptos y con diferentes \u00e9nfasis, lxs autorxs se refieren al trabajo reproductivo dom\u00e9stico, esto es, al trabajo de reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo, no reconocido en el capitalismo, realizado fundamentalmente por mujeres en los hogares y que no recibe un salario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Por Facundo Nahuel Mart\u00edn Cr\u00edticas feministas a la idea de fin del trabajo En un art\u00edculo anterior discut\u00ed los planteos postcapitalistas y su propuesta sobre el fin del trabajo en t\u00e9rminos de una estrategia de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1919\" title=\"El futuro, el trabajo y el fin del capitalismo  (II): Aceleracionismo y reproducci\u00f3n social\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":1927,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16,15],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.4 - 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