{"id":1963,"date":"2021-06-01T13:20:31","date_gmt":"2021-06-01T13:20:31","guid":{"rendered":"https:\/\/proyectosynco.com\/?p=1963"},"modified":"2021-06-01T13:21:47","modified_gmt":"2021-06-01T13:21:47","slug":"materiales-para-una-pesadilla-el-lenguaje-mas-alla-de-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=1963","title":{"rendered":"Materiales para una pesadilla: el lenguaje m\u00e1s all\u00e1 de las palabras"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>\/\/ Por Flor Canosa <\/strong>\/ <strong>Foto: Mika Ursomarzo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Materiales para una rese\u00f1a.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dice el manual de estilo que hay que arrancar la rese\u00f1a contando de qu\u00e9 se trata el libro. Pero esta no es una rese\u00f1a, es el texto que escrib\u00ed, cort\u00e9, pegu\u00e9, desarm\u00e9 y volv\u00ed a juntar luego del evento que el s\u00e1bado 22 de mayo de 2021 organiz\u00f3 Proyecto Synco para juntar a seis autores y sus libros y ponernos en el hermoso brete de presentarnos entre nosotres.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces estoy obligada a decir, al menos, que <em>Materiales para una pesadilla<\/em> es la segunda novela de Juan Mattio, luego de <em>Tres veces luz,<\/em> publicada tambi\u00e9n dentro de la colecci\u00f3n Negro Absoluto de Editorial Aquilina, y nos introduce en dos universos que parecen no compartir ni geograf\u00eda, ni personajes, ni tiempo y que, sin embargo, son dos engranajes de la misma maquinaria (con todo lo que eso significa). Y hasta aqu\u00ed lleg\u00f3 mi amor para atenerme al manual de estilo y paso a hacer todo lo contrario a contar la trama. Dejo en manos de lxs lectorxs el googleo intempestivo donde encontrar\u00e1n otras voces que se sienten m\u00e1s c\u00f3modas en el arte de rese\u00f1ar contando el cuento, como Od\u00edn manda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando me convocaron para participar de la presentaci\u00f3n circular, ya estaba leyendo voluntariamente esta novela de Juan y ya hab\u00eda marcado frases como: <em>\u201cSi la noche se pudiera ahuecar, si la noche fuera un dep\u00f3sito\u201d<\/em> o <em>\u201cEl amor violenta la vida para convertirla en otra cosa.\u00bb<\/em> o \u201c<em>La \u00faltima vez que escuch\u00e9 la voz de mi padre fue a trav\u00e9s del portero el\u00e9ctrico (&#8230;) Muri\u00f3 una semana despu\u00e9s. Su voz met\u00e1lica, interferida, viajando por los cables escondidos detr\u00e1s de la pared. El \u00faltimo contacto que tuvimos lo administr\u00f3 una m\u00e1quina, dijo.\u201d&nbsp; <\/em>Hab\u00eda encontrado un para\u00edso de prosa po\u00e9tica, un oasis de belleza metido en un mundo infecto de nostalgia, muerte, delaciones, pasillos que conducen a otros pasillos e ilegales atajos hacia una realidad virtual que te arranca, literalmente, los ojos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"256\" height=\"420\" src=\"https:\/\/proyectosynco.com\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Materiales.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1966\" srcset=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Materiales.jpg 256w, https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Materiales-183x300.jpg 183w\" sizes=\"(max-width: 256px) 100vw, 256px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong><u>Esos raros autores nuevos.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La nueva ficci\u00f3n extra\u00f1a fue la excusa para juntarnos en aquella presentaci\u00f3n. En tiempos de tanta autorreferencialidad e individualismo, ac\u00e1 se la jugaron por armar una banda y dejarnos tocar lo que sabemos. As\u00ed como algunos pueden considerar que un g\u00e9nero es una suerte de cors\u00e9, siento personalmente que la literatura extra\u00f1a es todo lo contrario. Es un espacio l\u00fadico, que nos arranca de nosotros mismos sin impedirnos ser. Somos un colectivo medio inclasificable, pero eso no quiere decir que todo lo que no se sabe d\u00f3nde va, tenga que ir dentro del <em>new weird<\/em>. La nueva ficci\u00f3n extra\u00f1a nos representa como h\u00edbridos, escritores fronterizos que caminan por una cuerda floja perif\u00e9rica a quienes nos incomoda el encasillamiento y tendemos a escapar de la polic\u00eda de las etiquetas, y <em>Materiales<\/em> es una novela que no solo le tira piedras a la polic\u00eda, sino que luego con esas mismas piedras construye un castillo alucinado cuya mitad est\u00e1 en Balvanera y la otra mitad en los confines de internet. <em>Materiales<\/em> es, a mi entender, una prueba acabad\u00edsima de que la nueva ficci\u00f3n extra\u00f1a tiene un domicilio bien establecido en Argentina. Una novela que se mueve por espacios que no nos son ajenos; ni los tiempos se juegan como futuros remotos o imposibles. Es Buenos Aires, es Jap\u00f3n o Alemania o las lindes de una dark web ultra privada; son nuestros a\u00f1os 70 y el 2040, pero todo es tan familiar como hablar por tel\u00e9fono.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>En las entra\u00f1as de la maquinaria de los g\u00e9neros.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cierro las p\u00e1ginas de esta novela adictiva y pienso en c\u00f3mo ser breve para que entiendan por qu\u00e9 es importante leer este policial ciberpunk hauntol\u00f3gico. Entonces, lo primero que comprendo (nobleza y manual de estilo obligan) es que tengo que explicar por qu\u00e9 es un policial ciberpunk hauntol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un policial porque tenemos un hombre (<strong>Keiner<\/strong>, el narrador cuyo nombre est\u00e1 casi encriptado para el ojo inexperto, palabra que significa \u201cninguno\u201d o \u201cnadie\u201d en alem\u00e1n) que busca revelar la identidad de otro hombre: <strong>Jemand<\/strong> (\u201calguien\u201d, en alem\u00e1n). Keiner se interna en distintos pasillos persiguiendo a un fantasma cuyo contorno aparece delineado en nuestra historia de los a\u00f1os 70. <em>Materiales<\/em> es, tambi\u00e9n, un policial que se maneja en distintos tiempos, con muchas capas de pasados y de futuros que obran como presentes y que son los indicios y las piezas con las cuales el narrador reconstruye el rompecabezas que une los puntos entre una m\u00e1quina y otra, m\u00e1quinas que, cada cual, a su modo, utilizan la muerte y el lenguaje como materia.<\/p>\n\n\n\n<p>Es ciberpunk porque no escapa a ninguno de sus principios, porque construye con texturas del pasado, del presente y de un futuro que resulta tan natural como mandar, hoy, un mensaje de voz. Y como temer que no est\u00e9 cifrado, con tantas pruebas en contra de la privacidad como el personaje que dice, desde una cinta digitalizada: <em>\u201cfue ah\u00ed cuando le escuch\u00e9 decir a uno (&#8230;) que hab\u00eda m\u00e1quinas que no paraban nunca. (&#8230;) La que te escucha cuando habl\u00e1s por tel\u00e9fono no se enferma, chango, a esa la mantienen despierta siempre.\u201d<\/em> Es ciberpunk, tambi\u00e9n, porque tenemos como una de sus protagonistas a <strong>Haruka<\/strong>, una hacker subversiva marxista que moldea internet o sus suced\u00e1neos en un contexto desesperante. Haruka lo transforma en el lugar (que se siente como f\u00edsico) no s\u00f3lo donde buscar o escapar, sino tambi\u00e9n donde tener una vida o una muerte alternativas, a cambio de la cual siempre hay que entregar algo, a la manera de la tragedia griega. En esta novela no hay una fobia hacia la tecnolog\u00eda, sino que encontramos una necesidad imperiosa de comprender sus alcances y c\u00f3mo algo tan primitivo como la palabra puede volverse artefacto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY por qu\u00e9 hauntol\u00f3gica? Porque seg\u00fan el concepto acu\u00f1ado por Derrida en 1993, que voy a minimizar aqu\u00ed en algo tan burdo como&nbsp;\u00abel car\u00e1cter espectral de las ideolog\u00edas del pasado\u201d. Juan lo interpreta de esa manera, volviendo ideolog\u00eda en fantasmagor\u00eda, como tambi\u00e9n la dictadura y los distintos m\u00e9todos en que el Mal se cuela a trav\u00e9s de los intersticios del lenguaje y, a su vez, lo interpreta a la manera de Mark Fisher,&nbsp;que lo define como una \u00abnostalgia&nbsp;por los futuros perdidos\u00bb y, entonces, Juan lo repolitiza a trav\u00e9s de la lucha de clases, la identidad de la clase trabajadora, el modernismo y el futuro. Entonces, lo hauntol\u00f3gico se abre paso con una evocaci\u00f3n al pasado espectral en relato proletario y a cierto fracaso del futuro, con personajes que navegan en busca de espectros (pol\u00edticos y familiares), tratando de exorcizar una nostalgia por ese futuro (pol\u00edtico y familiar) que nunca ser\u00e1. <strong>Laura<\/strong> y su hija. <strong>Erik<\/strong> y su hermana. <strong>Keiner<\/strong> y su madre, y su amante. <strong>Katy<\/strong> y <strong>Haruka<\/strong>. Incapaces de vivir sobre la superficie de lo que est\u00e1 biol\u00f3gicamente vivo, eligen bucear en la nostalgia, tanto dentro de una aplicaci\u00f3n como en el repaso obsesivo de im\u00e1genes, momentos, habitaciones. todo vehiculizado a trav\u00e9s de alg\u00fan dispositivo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Materiales<\/em> est\u00e1 construido con personajes atados a una ausencia (viva o muerta, o ambas cosas a la vez). Aquellos que no son un fantasma, que no se transformaron voluntariamente en un esp\u00edritu, vagan persiguiendo a uno. Keiner \u2014unido a dos mujeres muertas\u2014 busca el rastro casi ectoplasm\u00e1tico de Miguel Jemand. Haruka se mantiene en un estado de coma, para ser un espectro en la virtualidad. Katy acelera su muerte tras asumir las consecuencias de buscar respuesta en el mundo de los difuntos. Laura, atada al fantasma de su hija que la hunde en las profundidades de la depresi\u00f3n y Erik, quien se conecta telep\u00e1ticamente con su hermana quien, al parecer, est\u00e1 viva en el otro mundo donde Erik es el muerto. Con <strong>Yoru<\/strong>, la <em>kataribe<\/em>, como una suerte de Caronte, que cruza a los vivos dentro de la interfaz de Haruka, que se llama <strong>Die Toteninsel<\/strong>, la isla de los muertos (como as\u00ed se llama la mitad de los cap\u00edtulos de la novela) Busquen esa serie de cuadros (Die Toteninsel del pintor suizo Arnold B\u00f6cklin), en cualquiera de sus versiones, y van a descubrir que han llegado a obsesionar a figuras tan diferentes como Freud, Hitler y Lenin (y Juan Mattio).<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Un fantasma recorre internet.<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fantasmas que vagan a trav\u00e9s de mundos inventados, inexistentes o a trav\u00e9s de la cinta de un archivo, a trav\u00e9s de documentos digitalizados, a trav\u00e9s del recuerdo impregnado en los espacios, as\u00ed es como la nostalgia cubre a todos los personajes como una p\u00e1tina, pero una nostalgia que tiene voz, porque todos ellos est\u00e1n rellenos por la influencia del lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>En los silencios los personajes desaparecen, por eso necesitan volver a hablar con sus muertos en una conversaci\u00f3n rec\u00edproca y no el mon\u00f3logo del deudo (las referencias a Dick son claras). Porque todos ellos est\u00e1n atrapados en un laberinto construido por el lenguaje, porque aquella construcci\u00f3n de Haruka, como toda construcci\u00f3n digital, se genera a trav\u00e9s de un lenguaje de programaci\u00f3n, as\u00ed que un programador no es m\u00e1s que un escritor que habla un idioma, que traduce comandos para generar espacios. As\u00ed que hablar, mantenerse vivo en la lengua y en el lenguaje, son an\u00e1logos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cErik cre\u00eda en las palabras, le parec\u00edan valiosas y las usaba con fe. (&#8230;) Pero Katy era una veterana del lenguaje, se dedicaba a desconfiar, a observar las palabras como quien observa un depredador. Con distancia y cuidado.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Porque el peligro de las palabras es todo el potencial que tienen para construir y destruir y c\u00f3mo se relacionan, inexorablemente, con la muerte. Una muestra de ello es el personaje de Yoru. En Jap\u00f3n, la kataribe era una recitadora cuya funci\u00f3n era contar historias, transmitir hechos, mitos y leyendas que una determinada comunidad consideraba parte esencial de su identidad. Aqu\u00ed, la recitadora es la gu\u00eda al m\u00e1s all\u00e1 de estos personajes que necesitan tener una serie de \u00faltimas (p\u00f3stumas) conversaciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Los territorios dominados por el lenguaje<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces, <em>Materiales<\/em> gira siempre en torno del lenguaje y se apoya. Tambi\u00e9n (o m\u00e1s que nada, o particularmente) en el sentido m\u00e1s pol\u00edtico de la palabra. En la palabra clave, en la persecuci\u00f3n del enemigo a trav\u00e9s de lo que calla o de lo que aprendi\u00f3 en reemplazo. De una m\u00e1quina creada por un escritor, porque qui\u00e9n mejor que un escritor (y uno frustrado o incomprendido) para hallar la forma de volver al lenguaje una trampa y \u201ccapturar las disidencias del lenguaje\u201d. Y en ese juego de espejos tenemos al menos dos escritores en conflicto con su obra. Keiner, quien tiene la promesa de un libro que no deber\u00eda terminar de ser (el libro que mantiene viva a una mujer) y, al mismo tiempo, reflexiona sobre otra mujer (su madre) que enferm\u00f3 de lenguaje. Y Jemand, el inventor de Hermes, la m\u00e1quina rudimentaria construida en la Argentina de la dictadura, que convierte a las palabras en una trampa de osos. Hermes se llama la m\u00e1quina y, \u00bfqui\u00e9n era Hermes?, el hijo de Zeus, el dios mensajero, gu\u00eda de las almas de los muertos al infierno, y protector de mercaderes, ladrones, viajeros y charlatanes. Como \u00e9sta, hay cientos (sin mentir en su cantidad) de peque\u00f1as pistas y juegos verbales que son el goce de los nerds, german\u00f3filos o amantes de las alegor\u00edas como yo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como Haruka dise\u00f1\u00f3 y construy\u00f3 un pante\u00f3n digital para albergar a los fantasmas, el narrador gira en c\u00edrculos dentro de la jaula de su memoria, de la memoria de otros y del libro que escribe como si fuera un memorial para Katy. El libro que no debe terminar nunca de escribir, porque el punto final ser\u00eda asumir la ausencia y dejar en paz al fantasma que convoca cada vez que enciende su Ger\u00e4t (dispositivo en alem\u00e1n) para recuperar los materiales vol\u00e1tiles que ya no son cuerpo sino fantasma. Internet (o Treffen, del alem\u00e1n \u201cencuentro\u201d) es un quir\u00f3fano de informaci\u00f3n que mantiene con vida artificial lo que ya no existe (como lo es cualquier tipo de archivo m\u00e1s anal\u00f3gico), y tambi\u00e9n una suerte de cripta que encripta (cacof\u00f3nicamente) los datos biol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>\u201cEl lenguaje es una desgracia\u201d<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y como hay un ni\u00f1o que pierde la fe en las palabras observando c\u00f3mo el lenguaje enferm\u00f3 a su madre, hay un adulto a quien se le quiebra la voz narrativa y se vuelve un eco conmovedor con cierto sabor a Saer. Ese adulto recupera el horizonte con las palabras, se sostiene en una promesa de salvar el lenguaje, de destruir su destrucci\u00f3n conociendo el rostro del villano y volver a creer en el poder subversivo de ellas para construir un monumento para su amada (y cito):<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cCreo yo, ahora, que en ese entonces no escrib\u00eda nada, que escucharla a ella me ense\u00f1\u00f3 a escribir, que la palabra literatura, para m\u00ed, se fund\u00f3 esa tarde de diciembre, cuando Katy me cont\u00f3 el funcionamiento de una m\u00e1quina hecha por escritores, y c\u00f3mo esa m\u00e1quina hab\u00eda sido el centro de un dispositivo para perseguir el lenguaje y llevarlo a la muerte\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y creo que algo nuevo de mi relaci\u00f3n con la escritura comenz\u00f3 una tarde de abril cuando, intentando corregir mi pr\u00f3xima novela, me top\u00e9 con esta y todo cambi\u00f3. Quienes tenemos a un familiar enfermo de lenguaje, sabemos que est\u00e1 en nosotros el poder de salvar las palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 todos y todas puedan toparse con una novela como \u00e9sta, al menos una vez, antes de que convertirse en <em>c\u00f3digo da\u00f1ado<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Esta lectura nace de la presentaci\u00f3n Esos raros relatos nuevos realizada de forma circular por seis autorxs: Ricardo Romero, Yamila B\u00eagn\u00e9, Kike Ferrari, Gonzalo Santos, Flor Canosa y Juan Mattio. En el video se puede ver el registro completo del evento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Esos Raros Relatos Nuevos 6 autores y la nueva literatura Argentina\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/fuT70FLfJpE?start=27&#038;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\/\/ Por Flor Canosa \/ Foto: Mika Ursomarzo Materiales para una rese\u00f1a. Dice el manual de estilo que hay que arrancar la rese\u00f1a contando de qu\u00e9 se trata el libro. 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