{"id":2080,"date":"2021-08-10T17:16:42","date_gmt":"2021-08-10T17:16:42","guid":{"rendered":"https:\/\/proyectosynco.com\/?p=2080"},"modified":"2021-08-10T20:09:45","modified_gmt":"2021-08-10T20:09:45","slug":"el-vampirismo-del-capital-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=2080","title":{"rendered":"El vampirismo del capital (I)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Primera parte del art\u00edculo del soci\u00f3logo franc\u00e9s Alain Bihr, identificado con el comunismo libertario, en el que desarrolla las similitudes, ya planteadas por Karl Marx, entre el capital y la cl\u00e1sica figura del vampiro. Marx se\u00f1al\u00f3 en su obra cumbre que \u00abel capital es trabajo muerto que, al modo de los vampiros, vive solamente chupando trabajo vivo, y vive m\u00e1s cuando m\u00e1s trabajo chupa\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>.<\/p>\n\n\n\n<p>El vampiro es una figura mitol\u00f3gica antigua, com\u00fan a numerosas culturas. En Europa se populariz\u00f3 especialmente en la parte oriental y en los Balcanes&nbsp;<strong>1\/<\/strong>, donde las creencias en los vampiros y sus ritos particulares siguen muy vivas en la actualidad, sobre todo en determinadas regiones de Ruman\u00eda&nbsp;<strong>2\/<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura del vampiro, tal como la conocemos hoy, se deriva de esas creencias y ritos, aunque no sin haber sido objeto de deformaciones y malinterpretaciones&nbsp;<strong>3\/<\/strong>. Una primera fuente ser\u00eda la de los comerciantes sajones que se hab\u00edan establecido en las&nbsp; poblaciones de Transilvania durante el siglo XII, donde hab\u00edan obtenido privilegios comerciales, en especial la exenci\u00f3n de impuestos. Estos privilegios fueron impugnados a mediados del siglo XV por el&nbsp;<em>voivoda<\/em>&nbsp;(pr\u00edncipe) de Valaquia Vlad III Basarab, llamado Vlad Tepes (Vlad el Empalador), tambi\u00e9n llamado Draculea porque su padre Vlad II era apodado Vlad Dracul (Vlad el Diablo). El rigor de las sanciones infligidas por Vlad III a los comerciantes recalcitrantes, que pod\u00edan llegar hasta la pena de muerte, le valdr\u00eda muy pronto el calificativo de pr\u00edncipe sanguinario en la correspondencia de estos comerciantes con sus colegas occidentales, dando as\u00ed a luz la leyenda del Dr\u00e1cula vampiro&nbsp;<strong>4\/<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el conjunto de la literatura europea del siglo XIX que se ocupa de \u00e9l, el vampiro presenta una doble caracter\u00edstica. Por un lado, es un muerto viviente, un muerto que para mantenerse en vida tiene que chupar la sangre de sus presas, que constituye para \u00e9l una especie de elixir de larga vida, capaz no solo de mantenerle vivo, sino tambi\u00e9n de conferirle la eterna juventud; y su vitalidad aumenta con el n\u00famero de sus v\u00edctimas. Por otro lado, no contento con nutrirse de su sustancia vital, tiene el poder de transformar a estas, a su vez, en vampiros, comunic\u00e1ndoles en cierto modo su propia naturaleza. El vampiro se dedica as\u00ed a apropiarse de sus v\u00edctimas por partida doble: absorbe sus fuerzas al mismo tiempo que las habita y las metamorfosea.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, el vampiro no es todopoderoso. Carece de sombra y no se refleja en un espejo. La luz le indispone o incluso puede serle fatal, y tiene que pasar el d\u00eda recluido en su tumba o su ata\u00fad. El ajo le horroriza, del mismo modo que el crucifijo, el rosario o el agua bendita. Y es posible deshacerse de \u00e9l atraves\u00e1ndole el coraz\u00f3n, decapit\u00e1ndole o quem\u00e1ndolo en una hoguera. \u00a1Y los esp\u00edritus fuertes a\u00f1adir\u00e1n que con toda seguridad no resiste la risa burlona de quien no cree en \u00e9l!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>C\u00f3mo el capital&nbsp;<\/strong><strong><em>absorbe<\/em><\/strong><strong>&nbsp;su energ\u00eda vital de la clase trabajadora<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esp\u00edritu fuerte donde los haya, Karl Marx no dej\u00f3 de recurrir a esta misma figura del vampiro en su obra mayor,&nbsp;<em>El Capital<\/em>&nbsp;<strong>6\/<\/strong>. Ah\u00ed se puede escuchar el eco de la gloria literaria de esta figura en su \u00e9poca, de la que sin duda tuvo conocimiento, al menos de o\u00eddas&nbsp;<strong>7\/<\/strong>, como prolongaci\u00f3n de la tradici\u00f3n de la Ilustraci\u00f3n, que tambi\u00e9n le era familiar. Pero ocurre asimismo, m\u00e1s en general, que Marx se inspira de forma abundante en la tradici\u00f3n literaria, desde los autores antiguos (Homero, Hesiodo, Jenofonte, Virgilio) hasta los contempor\u00e1neos (Eug\u00e8ne Sue, Heinrich Heine), sin olvidar a los grandes cl\u00e1sicos (sobre todo Dante y Shakespeare), que conoc\u00eda bien; del mismo modo que no duda en recurrir a menudo al viejo fondo mitol\u00f3gico y a las tradiciones religiosas jud\u00eda y cristiana, que ofrecen m\u00faltiples recursos ret\u00f3ricos cuando se utilizan en modo ir\u00f3nico o cr\u00edtico. Y el uso por parte de Marx de la figura del vampiro para analizar esta relaci\u00f3n social que es el capital nos proporciona un ejemplo convincente.<\/p>\n\n\n\n<p>Es b\u00e1sicamente en la secci\u00f3n III del Tomo I de&nbsp;<em>El Capital<\/em>, en particular en su cap\u00edtulo VIII, titulado \u201cLa jornada de trabajo\u201d&nbsp;<strong>8\/<\/strong>, donde se concentran los pasajes en los que Marx desarrolla la met\u00e1fora del capital-vampiro&nbsp;<strong>9\/<\/strong>. En lo que precede a esta secci\u00f3n, Marx ha podido definir el capital con lo que \u00e9l mismo denomina su&nbsp;<em>f\u00f3rmula general<\/em>, D \u2013 M \u2013 D\u2019 (siendo D\u2019 &gt; D), donde D representa el valor en forma de dinero y M el valor en forma de mercanc\u00eda. El capital se define as\u00ed como un&nbsp;<em>valor en proceso<\/em>, o sea, un valor que se conserva y se incrementa en un proceso de incesante circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y dinero. Puesto que Marx supone (en ese momento de su an\u00e1lisis) que las mercanc\u00edas se intercambian estrictamente por su valor, esta f\u00f3rmula general es una contradicci\u00f3n en sus t\u00e9rminos, salvo que se suponga que existe una mercanc\u00eda que se puede intercambiar por dinero al tiempo que se conserva y se valoriza, o dicho de otro modo, una mercanc\u00eda capaz de conservar y de valorizar el dinero por el cual se intercambia.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que esa mercanc\u00eda existe, efectivamente. Es la fuerza de trabajo, a condici\u00f3n de que se emplee (se active, se ponga a trabajar) de manera que aporte trabajo en una forma susceptible de generar valor, o sea, un trabajo socialmente necesario, un trabajo que responda a una necesidad social y cuyas condiciones de empleo se ajusten a la media de intensidad, productividad y calidad del \u00e1mbito social y de la \u00e9poca hist\u00f3rica en cuesti\u00f3n. La existencia de esta mercanc\u00eda presupone a su vez la de aquel que Marx denomina ir\u00f3nicamente el \u201ctrabajador libre\u201d, libre desde un doble punto de vista: libre (despose\u00eddo) de todo medio de producci\u00f3n propio, l\u00e9ase expropriado, que no posee m\u00e1s que su fuerza de trabajo (su potencial productivo), que sin embargo es incapaz de utilizar por s\u00ed mismo porque carece de los medios de producci\u00f3n; y libre de su persona, liberado de toda relaci\u00f3n comunitaria y personal de dependencia, pero tambi\u00e9n de asistencia, pudiendo disponer libremente de s\u00ed mismo y de sus facultades, pero no pudiendo contar m\u00e1s que consigo mismo y estas sus facultades, siendo el \u00fanico uso que puede hacer de ellas el ponerlas a disposici\u00f3n de otros, siempre y cuando estos \u00faltimos puedan utilizarlas (y dispongan a su vez de medios de producci\u00f3n) y les interese, puesto que este es su inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Partiendo de estas premisas, Marx se dispone, en la secci\u00f3n III, a explicar c\u00f3mo el capital puede existir como valor en proceso realizando su&nbsp;<em>f\u00f3rmula general<\/em>, convirtiendo as\u00ed en capitalista al mero poseedor de dinero, digamos que de una cantidad D. Para ello, hace falta y basta con que el dinero D se cambie por dos categor\u00edas de mercanc\u00edas M: medios de producci\u00f3n (materiales e instrumentos de trabajo) y fuerzas de trabajo, y que unas y otras se combinen de tal manera que produzcan una nueva mercanc\u00eda M\u2019, cuyo valor D\u2019 realizado con su venta sea superior a D. Seg\u00fan Marx, esto es posible porque la fuerza de trabajo, sobre la que el capitalista ha adquirido un derecho de uso en el marco de una relaci\u00f3n de fuerzas entre \u00e9l y el trabajador asalariado, regulado jur\u00eddicamente o no, posee una doble propiedad: por un lado, la de conservar el valor de los medios de producci\u00f3n consumidos en el curso del proceso de producci\u00f3n, traspas\u00e1ndolo al nuevo producto-mercanc\u00eda; por otro lado, la de crear un valor superior a su propio valor, el que el capitalista ha entregado al&nbsp;<em>trabajador libre<\/em>&nbsp;a cambio de su fuerza de trabajo en forma de un salario, constituyendo la diferencia entre ambos valores la famosa plusval\u00eda o valor a\u00f1adido (traducci\u00f3n del alem\u00e1n&nbsp;<em>Mehrwert<\/em>). Al final del proceso de producci\u00f3n y de venta del producto-mercanc\u00eda resultante, el capitalista recupera su inversi\u00f3n inicial incrementada con esta famosa plusval\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/proyectosynco.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Vampiro2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2088\" width=\"517\" height=\"670\" srcset=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Vampiro2.jpg 466w, https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Vampiro2-231x300.jpg 231w\" sizes=\"(max-width: 517px) 100vw, 517px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En estas condiciones, el capitalista tiene todo el inter\u00e9s del mundo en que el trabajador asalariado cree tanto valor como sea posible por encima del valor de la fuerza de trabajo, determinado, al igual que el de cualquier otra mercanc\u00eda, por la cantidad de trabajo necesaria para producirla&nbsp;<strong>10\/<\/strong>. Suponiendo que el salario sea equivalente a este \u00faltimo (es decir, que la fuerza de trabajo se pague por su justo valor, regla que el desequilibrio entre capitalista y trabajador asalariado en el mercado de trabajo permite a menudo saltarse a la torera, fijando un precio de la fuerza de trabajo inferior a su valor), esto implica que se le haga rendir el m\u00e1ximo trabajo posible por encima del trabajo necesario para la producci\u00f3n de la fuerza de trabajo, es decir, el m\u00e1ximo se trabajo excedente. Con este fin, el capital puede recurrir a tres factores: el n\u00famero de trabajadores, la duraci\u00f3n del trabajo y la intensidad del trabajo. Dicho de otro modo, para el capital se trata de emplear el m\u00e1ximo de trabajadores, cualquiera que sea su edad o su sexo; de hacerles trabajar el mayor tiempo posible en la jornada, la semana, el a\u00f1o o la vida entera; y de exigir de ellos que rindan el m\u00e1ximo de trabajo por unidad de tiempo de trabajo, es decir, de densificar su esfuerzo productivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La exposici\u00f3n de las modalidades y formas de esta explotaci\u00f3n extensiva de la fuerza de trabajo ofrece a Marx la ocasi\u00f3n de recurrir a la met\u00e1fora del capital-vampiro, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente. En el proceso de producci\u00f3n, el capital se presenta ante el trabajador como cierta cantidad de trabajo muerto, pret\u00e9rito, materializado en los medios de producci\u00f3n (materiales e instrumentos de trabajo), que busca extraer del trabajador el m\u00e1ximo de trabajo vivo por encima del trabajo necesario para su mantenimiento. Lo que es la sangre de sus v\u00edctimas para el vampiro, lo es para el capital el trabajo vivo, o sea, el uso de la fuerza de trabajo, su activaci\u00f3n en el proceso de trabajo y por obra del mismo, la sustancia que el capital chupa, es decir, bombea y absorbe, con toda la avidez que implica el hecho de que se trate de este elixir de eterna juventud, el \u00fanico que le permite existir y persistir en la existencia, aunque para ello tenga que llegar hasta el extremo del agotamiento total del trabajador:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Ahora bien, el capital tiene una \u00fanica pulsi\u00f3n vital: valorizarse, crear sobrevalor, bombear con su parte constante, los medios de producci\u00f3n, la mayor cantidad posible de sobretrabajo. El capital es trabajo muerto, que no se anima m\u00e1s que chupando como un vampiro el trabajo vivo, y que est\u00e1 tanto m\u00e1s vivo cuanto m\u00e1s chupa (p\u00e1gina 259).<\/p><p>Hay que reconocer que nuestro trabajador no sale del proceso de producci\u00f3n en el mismo estado en que entr\u00f3. Se present\u00f3 en el mercado como poseedor de la mercanc\u00eda&nbsp;<em>fuerza de trabajo<\/em>, frente a otros poseedores de mercanc\u00edas, de igual a igual. El contrato por el que vendi\u00f3 su fuerza de trabajo al capitalista demostraba en cierto modo negro sobre blanco que dispon\u00eda libremente de s\u00ed mismo. Sin embargo, una vez cerrado el trato, se descubre que no es&nbsp;<em>un agente libre<\/em>, que el tiempo por el que es libre de vender su fuerza de trabajo es el tiempo por el que est\u00e1 forzado a venderla, que en realidad el vampiro que le chupa no suelta a su presa \u201cmientras le quede todav\u00eda un m\u00fasculo, un nervio, una gota de sangre que explotar\u201d (p\u00e1ginas 337-338).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Porque la sed de trabajo vivo, y sobre todo de su parte de sobretrabajo, que da vida al capital es tan grande que tiende a llevar la duraci\u00f3n y la intensidad del trabajo m\u00e1s all\u00e1 de todos los l\u00edmites fisiol\u00f3gicos, por no decir f\u00edsicos, hasta el agotamiento total de los trabajadores:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>El capital constante, los medios de producci\u00f3n, vistos desde el punto de vista del proceso de valorizaci\u00f3n, no existen m\u00e1s que para absorber trabajo, y con cada gota de trabajo una cantidad proporcional de trabajo excedente. Mientras no lo hagan, su mera existencia constituye una p\u00e9rdida negativa para el capitalista, pues representan, durante el tiempo en que est\u00e1n en barbecho, un adelanto de capital in\u00fatil, y esta p\u00e9rdida se torna positiva tan pronto como la interrupci\u00f3n genera gastos suplementarios para la nueva puesta en marcha de la producci\u00f3n. La prolongaci\u00f3n de la jornada de trabajo hasta la noche, m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la jornada natural, solo tiene un efecto paliativo, no sacia m\u00e1s que aproximadamente su sed vamp\u00edrica de trabajo vivo. De ah\u00ed que la pulsi\u00f3n inmanente de la producci\u00f3n capitalista consista en apropiarse del trabajo durante cada una de las 24 horas del d\u00eda. Pero dado que esto es f\u00edsicamente imposible (las mismas fuerzas de trabajo ser\u00edan succionadas entonces de forma continua, d\u00eda y noche), es necesario, para superar este obst\u00e1culo f\u00edsico, alternar las fuerzas de trabajo consumidas durante el d\u00eda y la noche; esta alternancia autoriza diferentes m\u00e9todos y puede, por ejemplo, organizarse de manera que una parte del personal obrero asegure una semana de servicio diurno y despu\u00e9s un servicio nocturno la semana siguiente, etc. (p\u00e1ginas 286-287).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para poder chupar de este modo la fuerza de trabajo, para poder absorber el m\u00e1ximo de trabajo vivo y trabajo excedente, el capital necesita instrumentos que sean el equivalente a los dientes caninos y las mand\u00edbulas del vampiro. Materializaci\u00f3n de un trabajo muerto, los medios de producci\u00f3n, que el trabajador activa y transforma, se lo facilitan y por lo dem\u00e1s no tienen ninguna otra funci\u00f3n que permitir al capital absorber el trabajo vivo realizado durante el proceso de producci\u00f3n y absorber el m\u00e1ximo posible:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>(\u2026) los Sanderson tienen m\u00e1s cosas que hacer que fabricar acero. Si hacen acero, es un mero pretexto para tener m\u00e1s. Los hornos de fundici\u00f3n, las laminadoras, etc., los edificios, la maquinaria, el hierro, el carb\u00f3n, etc. tienen m\u00e1s cosas que hacer que transformarse en acero. Est\u00e1n ah\u00ed para chupar trabajo excedente y, como es natural, absorben m\u00e1s en 24 horas que en 12. De hecho, conceden a los Sanderson, en nombre de Dios y del Derecho, una asignaci\u00f3n por el tiempo de trabajo de cierto n\u00famero de brazos durante todas las 24 horas de la jornada, y perder\u00edan su car\u00e1cter de capital y no representar\u00edan m\u00e1s que una p\u00e9rdida neta para los Sanderson tan pronto como se viera interrumpida su funci\u00f3n de absorci\u00f3n de trabajo (p\u00e1ginas 293-294).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Y esta funci\u00f3n de bomba extractora de trabajo excedente, de sanguijuela de trabajo excedente, de sanguijuela de la fuerza de trabajo, los medios de trabajo (herramientas, m\u00e1quinas, locales industriales, etc.), al igual que los materiales de trabajo (materias primas, materiales auxiliares, fuentes de energ\u00eda, etc.), la adquieren cuando operan en el marco de las relaciones capitalistas de producci\u00f3n, es decir, cuando se convierten en medios de explotaci\u00f3n del trabajo asalariado:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Imaginemos, por ejemplo, a una parte de los campesinos de Westfalia bajo el reinado de Federico II, todos ellos tejedores, si no de seda, al menos de lino, expropiados a la fuerza y expulsados de su terru\u00f1o, mientras que quienes se han quedado se convierten en jornaleros de los grandes propietarios (\u2026). Los husillos y los telares, que antes estaban diseminados por todo el pa\u00eds, est\u00e1n ahora concentrados en algunos grandes cuarteles de trabajo, al igual que los obreros y la materia prima. De este modo, husillos, telares y materias primas han dejado de ser medios de existencia independientes para los hilanderos y tejedores para convertirse en medios para dirigirlos y chuparles trabajo no remunerado (p\u00e1gina 839).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>C\u00f3mo el capital penetra en el trabajador vaci\u00e1ndole de su sustancia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, las anteriores formas de explotaci\u00f3n del trabajo por el capital, y por tanto la valorizaci\u00f3n de este \u00faltimo en el marco de estas formas, presentan l\u00edmites que se alcanzar\u00e1n tarde o temprano. L\u00edmites f\u00edsicos: los d\u00edas no tienen m\u00e1s de 24 horas. L\u00edmites fisiol\u00f3gicos: el aumento continuo de la duraci\u00f3n y la intensidad del trabajo debilita al trabajador hasta que este resulta incapaz de trabajar. Y sobre todo l\u00edmites sociopol\u00edticos: con sus luchas y su organizaci\u00f3n en asociaciones, sindicatos, partidos, la clase trabajadora consigue imponer limitaciones tanto de la duraci\u00f3n del trabajo como de las condiciones laborales (en particular con respecto a las mujeres y las ni\u00f1as y ni\u00f1os). L\u00edmites que el capital solo puede compensar parcialmente mediante el recurso a nuevas fuerzas de trabajo que le aportan los efectos continuos de la expropiaci\u00f3n, bien sea de los trabajadores independientes (en particular los campesinos que alimentan el \u00e9xodo rural) arruinados por la competencia que les hace el capital en el interior de las formaciones centrales, bien sea de las poblaciones ind\u00edgenas expropiadas por la fuerza en el marco de la conquista y la ocupaci\u00f3n coloniales de las formaciones perif\u00e9ricas, generando as\u00ed un flujo m\u00e1s o menos continuo de inmigraciones hacia el centro.<\/p>\n\n\n\n<p>Para superar estos l\u00edmites, el capital tiene que cambiar de objetivo, seg\u00fan Marx: dejar de valorizarse mediante la generaci\u00f3n de una plusval\u00eda absoluta, para hacerlo con la de una plusval\u00eda relativa. La primera corresponde precisamente a las formas de explotaci\u00f3n contempladas anteriormente, basadas en la prolongaci\u00f3n y la intensificaci\u00f3n del trabajo m\u00e1s all\u00e1 del trabajo necesario, tal como viene determinado por las normas sociales que definen las condiciones de reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo y que rigen en la sociedad y la \u00e9poca en cuesti\u00f3n. Al aumentar la duraci\u00f3n y la intensidad del trabajo se trata de extraer de la activaci\u00f3n de la fuerza de trabajo el m\u00e1ximo de trabajo posible por encima del trabajo necesario, o dicho de otro modo, de generar el m\u00e1ximo valor por encima del valor de la propia fuerza de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>La plusval\u00eda relativa, en cambio, no se obtiene aumentando tanto como sea posible la cantidad total de trabajo extra\u00eddo de la activaci\u00f3n de la fuerza de trabajo, sino reduciendo el trabajo necesario, o sea, la parte de este \u00faltimo en la cantidad de trabajo en cuesti\u00f3n, sin que esta tenga que aumentar. Se trata, por tanto, de reducir el valor de la fuerza de trabajo, no necesariamente mediante una revisi\u00f3n a la baja de las normas sociales que definen las condiciones de reproducci\u00f3n de esta \u00faltima, sino logrando que se precise una menor cantidad de trabajo para satisfacer dichas normas. Y esto es posible incrementando simplemente la productividad del trabajo; lo que equivale a incrementar la cantidad de bienes o servicios que permite producir la misma cantidad de trabajo, y por tanto a reducir el valor unitario de estos bienes o tambi\u00e9n a dedicar menos trabajo para una cantidad determinada de tales bienes o servicios.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, aumentar la productividad del trabajo supone transformar el proceso de trabajo en todos sus aspectos, materiales (utilizar nuevos medios de producci\u00f3n: materiales e instrumentos de trabajo), organizativos (concebir nuevas formas de organizaci\u00f3n del proceso de trabajo, nuevas formas de combinaci\u00f3n, de divisi\u00f3n y de jerarquizaci\u00f3n entre fuerzas de trabajo, nuevas formas que requiere el uso de aquellos nuevos medios de trabajo), ideol\u00f3gicos (elaborar nuevas formas de movilizaci\u00f3n subjetiva de las fuerzas de trabajo aptas para estas nuevas condiciones de producci\u00f3n), incluidas unas nuevas condiciones de la formaci\u00f3n de la fuerzas de trabajo, etc. En otras palabras, al pasar de la generaci\u00f3n de plusval\u00eda absoluta a la de plusval\u00eda relativa, el capital ya no puede contentarse con retomar como tales los procesos de trabajo heredados de las relaciones y las formas de producci\u00f3n precapitalistas; tiene que cambiarlos de pies a cabeza para adaptarlos a sus exigencias de valorizaci\u00f3n intensiva. En los mismos t\u00e9rminos de Marx, tiene que pasar de una apropiaci\u00f3n meramente formal del proceso de trabajo, en la que el capital se contenta con dar una forma capitalista a este proceso (o sea, insertarlo en sus relaciones de producci\u00f3n propias), a una apropiaci\u00f3n real, consistente en apoderarse de su contenido (material, organizativo, ideol\u00f3gico, etc.) para imprimirle su marca propia&nbsp;<strong>11\/<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Marx procede en la secci\u00f3n IV del Tomo I de&nbsp;<em>El Capital<\/em>&nbsp;a un an\u00e1lisis met\u00f3dico de los diferentes momentos (etapas, modalidades, resultados) de la apropiaci\u00f3n real del proceso de trabajo por el capital, retomando cada uno, para profundizar en los avances del anterior, en este caso la cooperaci\u00f3n simple, la manufactura con su caracter\u00edstica divisi\u00f3n del trabajo y la gran industria mec\u00e1nica&nbsp;<strong>12\/<\/strong>. Curiosamente, sin embargo, la met\u00e1fora del capital-vampiro, tan presente en la secci\u00f3n precedente, aqu\u00ed pr\u00e1cticamente desaparece. Expl\u00edcitamente, aunque de hecho en forma alusiva, solo se utiliza una vez:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Durante el proceso de trabajo mismo, el instrumento de trabajo, debido a su transformaci\u00f3n en un aut\u00f3mata, aparece ante el trabajador como capital, como trabajo muerto que domina y aspira la fuerza viva del trabajo (p\u00e1gina 475).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>De todos modos, como veremos, esta met\u00e1fora sigue estando muy presente, aunque de modo impl\u00edcito. Y sobre todo, cambia de sentido. El vampirismo del capital no consiste ya solamente en extraer del empleo productivo de la fuerza de trabajo el m\u00e1ximo de trabajo excedente como su sustancia nutritiva, sino, literalmente, en penetrar en esta fuerza remodel\u00e1ndola para adecuarla a la naturaleza del capital y a sus exigencias de valorizaci\u00f3n intensiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La apropiaci\u00f3n real del proceso de trabajo por el capital entrelaza de hecho tres movimientos&nbsp;<strong>13\/<\/strong>. El primero de ellos, la socializaci\u00f3n de este proceso, consiste en sustituir los trabajadores individuales por un trabajador colectivo como sujeto del proceso de trabajo. Este trabajador colectivo nace de una cooperaci\u00f3n forzada entre m\u00faltiples trabajadores individuales reunidos por el capital en un mismo proceso de trabajo, cooperaci\u00f3n basada en la divisi\u00f3n y la jerarquizaci\u00f3n de las tareas parcelarias m\u00e1s o menos simples o complejas que se asignan a estos \u00faltimos; es por tanto obra del capital que lo dirige, lo organiza y lo controla a modo de un ej\u00e9rcito productivo, un&nbsp;<em>ej\u00e9rcito industrial<\/em>&nbsp;que es en primer lugar un ej\u00e9rcito industrioso. Con esta socializaci\u00f3n del proceso de trabajo, el capital consigue homogeneizar el trabajo que emplea, engendrar este trabajo social medio que es la sustancia misma del valor y de la plusval\u00eda; la socializaci\u00f3n capitalista del proceso de trabajo convierte as\u00ed la fuerza productiva total del trabajador colectivo en una fuerza social homog\u00e9nea, indistinta, media, igual a cualquier otra fuerza colectiva que opera en las mismas condiciones de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, la productividad (el esfuerzo productivo) de este trabajador colectivo es muy superior a la mera suma de los consumos de trabajo de sus miembros individuales: seg\u00fan la f\u00f3rmula consagrada, el conjunto es m\u00e1s que la suma de sus partes. Y m\u00e1s que la de los trabajadores tomados de uno en uno, y de hecho es la fuerza productiva de este trabajador colectivo de la que se apropia el capital: es la que explota, es gracias a ella que se valoriza de manera intensiva. Es este un rasgo que diferencia totalmente el proceso de trabajo capitalista de los procesos de trabajo anteriores y que no deja de reforzarse a medida que se desarrolla la sumisi\u00f3n real del trabajo al capital, desde la simple cooperaci\u00f3n hasta la automatizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la socializaci\u00f3n del proceso de trabajo, y por obra de ella, se produce, en segundo lugar, la apropiaci\u00f3n por el capital de las fuerzas del trabajador colectivo, de las fuerzas productivas resultantes de la socializaci\u00f3n. El capital se apodera de estas fuerzas haciendo de ellas sus facultades propias, confiri\u00e9ndoles al mismo tiempo, y de forma progresiva, una forma que le convenga, una forma cosificada, la de un proceso de producci\u00f3n enteramente dominado por un instrumental mec\u00e1nico y automatizado que materializa el capital en el proceso de trabajo, que constituye, en suma, su&nbsp;<em>cuerpo productivo<\/em>. En este punto nos topamos de nuevo con la met\u00e1fora del capital-vampiro.<\/p>\n\n\n\n<p>Para exponer este movimiento, Marx utiliza de hecho otra met\u00e1fora org\u00e1nica, que abre la v\u00eda a la recuperaci\u00f3n de la anterior. Personificando al trabajador colectivo, compar\u00e1ndolo con una especie de trabajador gigante cuyos trabajadores individuales constituir\u00edan los distintos miembros, \u00f3rganos o c\u00e9lulas, muestra c\u00f3mo el capital se apropia paso a paso del conjunto de sus funciones vitales para objetivizarlas fuera de este trabajador en un organismo mec\u00e1nico y autom\u00e1tico de producci\u00f3n apropiado: propio y a la vez conforme a su naturaleza. Proceso que se desarrolla al ritmo de la socializaci\u00f3n del proceso de trabajo y por tanto de la constituci\u00f3n del propio trabajador colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la etapa de la simple cooperaci\u00f3n, el capital todav\u00eda representa tan solo el cerebro del trabajador colectivo. Dirigiendo los diversos movimientos de sus m\u00faltiples miembros, constituye su unidad din\u00e1mica, la instancia que imprime el sello de una voluntad \u00fanica y de un mismo prop\u00f3sito a unos miembros (los trabajadores individuales y sus operaciones productivas) que, sin embargo, siguen siendo en s\u00ed mismos externos y a los que el cerebro tiene que reunir, coordinar y controlar al m\u00e1ximo posible.<\/p>\n\n\n\n<p>En la etapa de la manufactura, el capital comienza a tomar posesi\u00f3n realmente del cuerpo productivo del trabajador colectivo. Entonces ya no se contenta con dirigir un organismo de producci\u00f3n externo, sino que lo penetra determinando el plan de conjunto (en forma de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo), as\u00ed como las proporciones entre sus distintas partes, controlando a partir de entonces, gracias a ello, el movimiento del conjunto as\u00ed como los movimientos de cada uno de sus miembros. Porque entonces ya ni siquiera el \u00f3rgano individual de este cuerpo productivo (el obrero parcelario) y su funci\u00f3n especializada dejan de estar determinados por el capital a trav\u00e9s de la divisi\u00f3n manufacturera del trabajo. Podemos decir que el capital ha pasado a ser la totalidad org\u00e1nica del cuerpo productivo, una especie de \u201c<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Briareo\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Briareo<\/a>&nbsp;cuyas mil manos blanden herramientas diversas\u201d&nbsp;<strong>14\/<\/strong>, con respecto al cual el trabajador parcelario no es m\u00e1s que un simple \u00f3rgano, l\u00e9ase una mera c\u00e9lula.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, la sustancia misma de este cuerpo todav\u00eda le es ajena y reacia, pues todav\u00eda no es sino la fuerza de trabajo en acci\u00f3n, el trabajo vivo de los obreros parcelarios. Marx mostr\u00f3 que esta dependencia del capital con respecto a la fuerza de trabajo: a su calidad, su celeridad, al saber hacer del obrero, a su conciencia profesional, etc., constituy\u00f3 la gran limitaci\u00f3n de la manufactura y permiti\u00f3 a los obreros del periodo manufacturero resistirse de m\u00faltiples maneras a su explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n. De ah\u00ed la necesidad del capital de dotarse de un cuerpo productivo propio, en el que objetivizara las fuerzas del trabajador colectivo del que se habr\u00e1 apoderado y que podr\u00e1 oponer a los trabajadores individuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto es lo que se produce en la mecanizaci\u00f3n y a trav\u00e9s de ella, y todav\u00eda m\u00e1s en la automatizaci\u00f3n del proceso de trabajo: \u201c(\u2026) en el sistema de m\u00e1quinas, la gran industria posee un organismo de producci\u00f3n totalmente objetivo con el que el obrero se encuentra y que aparece como condici\u00f3n material de producci\u00f3n\u201d (p\u00e1gina 433). Contrariamente al cuerpo vivo del trabajador colectivo de la manufactura, este cuerpo mec\u00e1nico o autom\u00e1tico tiene la misma naturaleza que el capital; es trabajo muerto, pret\u00e9rito, acumulado, que utilizar\u00e1 a partir de ahora el trabajo vivo para esclavizarlo y explotarlo. Gracias a \u00e9l, el capital adquiere as\u00ed un contenido material y operativo (de medios de trabajo) adaptado a su propia naturaleza de valor en proceso:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>En la m\u00e1quina, y m\u00e1s a\u00fan en la maquinaria como sistema autom\u00e1tico de m\u00e1quinas, el medio de trabajo se transforma, en cuanto a su valor de uso, es decir, en cuanto a su existencia material, en una existencia adecuada al capital fijo y al capital en general; en cuanto a la forma en la que se ha integrado como medio de trabajo inmediato en el proceso de producci\u00f3n del capital, es abolido en beneficio de una forma puesta por el capital mismo y que se adec\u00faa a \u00e9l&nbsp;<strong>15\/<\/strong>.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Por su mismo dispositivo t\u00e9cnico, el sistema de m\u00e1quinas realiza esta apropiaci\u00f3n del trabajo vivo (presente) por el trabajo muerto (pret\u00e9rito, acumulado), que es la esencia misma del capital, de este valor en proceso que no puede existir m\u00e1s que incorporando permanentemente la fuente misma de todo valor, la fuerza de trabajo. El muerto atrapa al vivo y lo somete a sus exigencias: con el proceso de producci\u00f3n mec\u00e1nico y autom\u00e1tico, esta met\u00e1fora se materializa al pie de la letra, el vampirismo del capital adquiere as\u00ed el medio f\u00edsico, t\u00e9cnico-cient\u00edfico, de satisfacer su insaciable sed de trabajo vivo. En una palabra, en el sistema de m\u00e1quinas y a trav\u00e9s de \u00e9l, las determinaciones formales del capital como valor en proceso: la subordinaci\u00f3n del trabajo vivo (la fuerza de trabajo) al trabajo muerto (el valor), la autonomizaci\u00f3n del trabajo muerto con respecto al trabajo vivo, se materializan en un dispositivo t\u00e9cnico-cient\u00edfico en el interior del proceso de trabajo mismo, que exterioriza todas las facultades productivas del trabajador colectivo fij\u00e1ndolas en el cuerpo productivo del capital (en la ocurrencia del capital fijo), estas determinaciones formales del capital devienen la estructura material misma del proceso de trabajo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>En la producci\u00f3n mecanizada, la apropiaci\u00f3n del trabajo vivo por el trabajo objetivizado \u2013la apropiaci\u00f3n de la fuerza o de la actividad valorizante por el valor para s\u00ed\u2013, apropiaci\u00f3n que remite al concepto mismo de capital, se plantea como car\u00e1cter del proceso de producci\u00f3n mismo, incluso bajo la relaci\u00f3n de sus elementos materiales y de su movimiento material&nbsp;<strong>16\/<\/strong>.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En suma, despu\u00e9s de apoderarse del cuerpo del trabajador colectivo mediante la divisi\u00f3n\/composici\u00f3n manufacturera del trabajo, despu\u00e9s de apropiarse de su fuerza productiva combinada, el capital logra autonomizarla con respecto al trabajador colectivo fij\u00e1ndola en un cuerpo mec\u00e1nico y autom\u00e1tico, cuya sustancia y movimiento mismos se adec\u00faen a su naturaleza cosificada de valor en proceso. As\u00ed, la fuerza productiva viva ya no es m\u00e1s que residual:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>En la exacta medida en que el capital sit\u00faa el tiempo de trabajo \u2013la simple cantidad de trabajo\u2013 como el \u00fanico elemento determinante, el trabajo inmediato y su cantidad desaparecen como principio determinante de la producci\u00f3n \u2013de la creaci\u00f3n de valores de uso\u2013 y se ven reducidos tanto cuantitativamente a una proporci\u00f3n menor como cualitativamente a un momento sin duda indispensable, pero subalterno con respecto al trabajo cient\u00edfico general, de la aplicaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de las ciencias f\u00edsicas y matem\u00e1ticas, esto por un lado, del mismo modo que [con respecto a la] fuerza productiva general que se desprende de la articulaci\u00f3n social en la producci\u00f3n global, fuerza productiva que aparece por tanto como elemento natural del trabajo social (si bien siendo producto hist\u00f3rico). El capital obra as\u00ed hacia su propia disoluci\u00f3n como forma que domina la producci\u00f3n&nbsp;<strong>17\/<\/strong>.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En estas condiciones, el tercer movimiento que despliega la apropiaci\u00f3n real del proceso de trabajo por el capital, la expropiaci\u00f3n del trabajador en el interior del proceso de trabajo mismo, se comprende de inmediato. Si el trabajador colectivo todav\u00eda es el verdadero sujeto del proceso de trabajo en la manufactura, mientras que el trabajador individual sigue siendo el cerebro y el motor de la herramienta, el proceso mec\u00e1nico y m\u00e1s a\u00fan el proceso autom\u00e1tico de producci\u00f3n priva al primero de todo dominio sobre el proceso en su conjunto, mientras que reduce al segundo a no ser m\u00e1s que el d\u00f3cil servidor, l\u00e9ase el mero supervisor de un sistema de m\u00e1quinas que funciona independientemente de \u00e9l y que le dicta totalmente la naturaleza y el ritmo de sus operaciones productivas. Al vampirizarlos, el capital tiende a convertir los trabajadores en zombis configur\u00e1ndolos a su imagen, reduci\u00e9ndolos a meros \u201coperadores de producci\u00f3n\u201d dedicados a la valorizaci\u00f3n del capital, en \u201cm\u00e1quinas de producir plusval\u00eda\u201d (p\u00e1gina 667), oblig\u00e1ndoles a interiorizar su l\u00f3gica en detrimento de su propia subjetividad; en una palabra: cosific\u00e1ndolos; al deterioro f\u00edsico se a\u00f1aden entonces, incluso sustituy\u00e9ndolo, la degradaci\u00f3n moral y la degeneraci\u00f3n intelectual. Uno y otro, tanto el trabajador colectivo como el trabajador individual, se ven finalmente transformados por el vampirismo del capital en simples ap\u00e9ndices ectopl\u00e1smicos del \u201ccuerpo productivo\u201d de este \u00faltimo, en el que se exteriorizan entonces todas las facultades productivas que originalmente eran las del trabajo vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Art\u00edculo publicado en revista Herramienta &#8211; traducci\u00f3n de&nbsp;<em>Viento<\/em>&nbsp;sur<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>1\/ La palabra francesa&nbsp;<em>vampire<\/em>&nbsp;procede del alem\u00e1n&nbsp;<em>Vampir<\/em>, derivado del serbocroata (<em>vampir<\/em>) a trav\u00e9s del h\u00fangaro&nbsp;<em>v\u00e1mpir<\/em>. Esta palabra designa originalmente, en la mayor\u00eda de lenguas eslavas, al murci\u00e9lago, del que tres especies americanas (pero ninguna europea) son, en efecto, hemat\u00f3fagas (se alimentan de la sangre de sus presas).<\/p>\n\n\n\n<p>2\/ V\u00e9ase Ioana Andreescu,&nbsp;<em>O\u00f9 sont pass\u00e9s les vampires?<\/em>, Par\u00eds, Payot 1997; y Marianne Mesnil, \u201cLe r\u00eave oriental ou la place d\u2019un manque\u201d en Marianne Mesnil y Assia Popova,&nbsp;<em>Les eaux au-del\u00e0 du Danube<\/em>, Par\u00eds, Editions P\u00e9tra, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>3\/ Por ejemplo, en el medio rural rumano, la aparici\u00f3n de un muerto viviente que acude a atormentar a sus parientes se considera a menudo leg\u00edtima. Indica que quienes ten\u00edan el deber de practicar los rituales de&nbsp;<em>apaciguamiento<\/em>&nbsp;del difunto y conseguir que acepte dejar este mundo para ir al m\u00e1s all\u00e1, no lo han hecho. El vampiro, por tanto,&nbsp; es quien ha sido abandonado por los vivos. Por consiguiente, o bien se le da al vampiro lo que desea, lo que \u00e9l indica a menudo a trav\u00e9s de los sue\u00f1os, o bien hay que&nbsp;<em>matarlo<\/em>&nbsp;mutilando su cad\u00e1ver.<\/p>\n\n\n\n<p>4\/ Doy las gracias a Marianne Mesnil por haberme facilitado estas informaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>5\/ Citado por Mark Neocleous, \u201cThe Political Economy of the Dead: Marx\u2019s Vampires\u201d,&nbsp;<em>History of Political Thought<\/em>, Vol. XXXIV, n\u00b04, invierno de 2003, p\u00e1gina 673.<\/p>\n\n\n\n<p>6\/ Neocleous (p\u00e1ginas 669-671) proporciona un somero resumen de la amplitud y la frecuencia del uso de la met\u00e1fora del vampiro en el conjunto de la obra de Marx (y tambi\u00e9n de Engels), no solo en&nbsp;<em>El Capital<\/em>, desde&nbsp;<em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>&nbsp;(1845) y&nbsp;<em>La Sagrada Familia<\/em>&nbsp;(1845) hasta&nbsp;<em>La guerra civil en Francia<\/em>&nbsp;(1871). Aun as\u00ed, me limitar\u00e9 a los casos en que se habla del vampirismo en&nbsp;<em>El Capital<\/em>&nbsp;y las obras anexas, pues considero, al igual que Neocleous, que es en el contexto de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica donde la met\u00e1fora marxiana adquiere todo su sentido y su fuerza. Sin embargo, aparte de que solo capta el primero de los dos movimientos que caracterizan el vampirismo capitalista en su relaci\u00f3n con el trabajo, Neoclous no se aparta de este contexto y no trata de prolongar esta met\u00e1fora en direcci\u00f3n a la tem\u00e1tica y la problem\u00e1tica ecol\u00f3gicas, como yo intentar\u00e9 hacerlo, por mi parte, en la segunda parte de este art\u00edculo. Aunque se salva del primer reproche, Amedeo Policante no escapa del segundo en \u201cVampires of Capital: Gothic Reflections between Horror and Hope\u201d,&nbsp;<em>Cultural Logic: An Electronic Journal of Marxist Theory<\/em>, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p>7\/ Neocleous dice que \u201cMarx enjoyed reading horror stories\u201d (Marx adoraba leer historias de terror) (p\u00e1gina 673), pero no proporciona ning\u00fan dato concreto al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>8\/ Me refiero a la traducci\u00f3n francesa de la cuarta edici\u00f3n alemana del Tomo I del&nbsp;<em>Capital<\/em>, publicada bajo la responsabilidad de Jean-Pierre Lefebvre, Par\u00eds, Presses universitaires de France, colecci\u00f3n Quadrige, 1993. Salvo que se indique lo contrario, todas las citas que siguen de dicho Tomo est\u00e1n tomadas de la edici\u00f3n mencionada.<\/p>\n\n\n\n<p>9\/ Una b\u00fasqueda lexicogr\u00e1fica r\u00e1pida me ha llevado a descubrir tan solo una menci\u00f3n de la palabra vampiro en las&nbsp;<em>Grundrisse<\/em>&nbsp;(cf.&nbsp;<em>Manuscrits de 1857-1858<\/em>&nbsp;(<em>Grundrisse<\/em>), Par\u00eds, Editions Sociales, 2011, p\u00e1gina 606), si bien diversos pasajes desarrollan impl\u00edcitamente la met\u00e1fora vamp\u00edrica. Aparentemente no existe ninguna en los&nbsp;<em>Manuscrits de 1861-1863<\/em>, cuyos cinco primeros cuadernos contienen, no obstante, una exposici\u00f3n ya muy met\u00f3dica del proceso de producci\u00f3n capitalista, constituyendo as\u00ed m\u00e1s que un esbozo del Tomo I del&nbsp;<em>Capital<\/em>. Tampoco he hallado traza alguna en los Tomos II y III.<\/p>\n\n\n\n<p>10\/ Cuando se habla aqu\u00ed de trabajo, se entiende que siempre se trata, como he se\u00f1alado m\u00e1s arriba, de trabajo socialmente necesario. Por lo dem\u00e1s, no puedo detenerme aqu\u00ed en los diferentes elementos que singularizan el valor de la fuerza de trabajo, ni m\u00e1s ampliamente en todos los factores que intervienen en la (re)producci\u00f3n de esta fuerza que este valor no integra, al menos de forma inmediata.<\/p>\n\n\n\n<p>11\/ Para designar este proceso, Marx emplea alternativamente tres t\u00e9rminos: el de&nbsp;<em>Unterordnung<\/em>&nbsp;(subordinaci\u00f3n, sumisi\u00f3n), a veces sustituido por el de&nbsp;<em>Unterwerfung<\/em>, que es pr\u00e1cticamente un sin\u00f3nimo, el de&nbsp;<em>Subsumtion<\/em>&nbsp;(subsunci\u00f3n) y el de&nbsp;<em>Aneignung<\/em>&nbsp;(adquisici\u00f3n, apropiaci\u00f3n). Aunque este \u00faltimo sea el menos frecuente de los tres, es el que retomar\u00e9 prioritariamente. El primero, que forma parte del registro administrativo y militar, indica que se trata para el capital de completar su dominio del proceso de trabajo y, evidentemente, de los trabajadores. El segundo, que proviene del \u00e1mbito de la l\u00f3gica y sirve para designar la inclusi\u00f3n de lo particular en lo general, refleja que se trata de someter las particularidades de todo proceso de trabajo a la generalidad (la uniformidad) del proceso de valorizaci\u00f3n del capital. El tercero, por el contrario, pone el acento no tanto en la toma de posesi\u00f3n de este proceso por el capital como en su transformaci\u00f3n para adaptarlo a la naturaleza y las exigencias del capital: convertirlo en un proceso lo m\u00e1s perfectamente apropiado para el capital, es decir, conforme o adecuado a su naturaleza de valor en proceso. Esta es la idea que pretendo desarrollar aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>12\/ En un pasaje de las&nbsp;<em>Grundrisse<\/em>, Marx pudo incluso anticipar un cuarto momento, el de la automatizaci\u00f3n, pese a que no se desarroll\u00f3 hasta en los decenios m\u00e1s recientes. Esta anticipaci\u00f3n fue posible porque este cuarto momento de la apropiaci\u00f3n real del proceso de trabajo por el capital no hace m\u00e1s que seguir la l\u00f3gica inherente al desarrollo de los tres momentos precedentes. Cf.&nbsp;<em>Manuscritos de 1857-1858<\/em>&nbsp;(<em>Grundrisse<\/em>), op. cit., p\u00e1ginas 650-670. Por tanto, tendr\u00e9 que referirme tambi\u00e9n a este.<\/p>\n\n\n\n<p>13\/ Me remito al an\u00e1lisis detallado que propuse en el cap\u00edtulo V de&nbsp;<em>La reproduction du capital<\/em>, Lausana, p\u00e1gina 2, 2001. Retomo aqu\u00ed tan solo algunos de sus principales resultados. La obra est\u00e1 disponible en l\u00ednea en las siguientes direcciones:&nbsp;<a href=\"http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/reproduction_du_capital_t1\/reproduction_du_capital_t1.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/reproduction_du_capital_t1\/reproduction_du_capital_t1.html<\/a>&nbsp;y&nbsp;<a href=\"http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/reproduction_du_capital_t2\/reproduction_du_capital_t2.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">http:\/\/classiques.uqac.ca\/contemporains\/bihr_alain\/reproduction_du_capital_t2\/reproduction_du_capital_t2.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>14\/ La f\u00f3rmula se encuentra en la traducci\u00f3n francesa de la segunda edici\u00f3n alemana del Tomo I de&nbsp;<em>El Capital<\/em>, traducci\u00f3n que revis\u00f3 el propio Marx; cf.&nbsp;<em>Le Capital<\/em>, Par\u00eds, Editions Sociales, 1948, tomo II, p\u00e1gina 35. No aparece en la cuarta edici\u00f3n alemana, cuya traducci\u00f3n es la que se ha venido citando hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>15\/&nbsp;<em>Grundrisse<\/em>, op. cit., p\u00e1gina 652.<\/p>\n\n\n\n<p>16\/ Id., p\u00e1gina 653.<\/p>\n\n\n\n<p>17\/ Id., p\u00e1gina 656. Marx apunta aqu\u00ed a una de las contradicciones fundamentales del capital: la que se da entre su tendencia a valorizarse reduciendo sin cesar la parte del trabajo vivo en el proceso de producci\u00f3n, cuando su valorizaci\u00f3n exige, por el contrario, su intercambio continuo con la fuerza de trabajo, su absorci\u00f3n continua de trabajo vivo, puesto que solo este \u00faltimo permite conservar e incrementar el valor anteriormente acumulado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Primera parte del art\u00edculo del soci\u00f3logo franc\u00e9s Alain Bihr, identificado con el comunismo libertario, en el que desarrolla las similitudes, ya planteadas por Karl Marx, entre el capital y la cl\u00e1sica figura del vampiro. <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=2080\" title=\"El vampirismo del capital (I)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":2092,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16,15],"tags":[49,47,50,48],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El vampirismo del capital (I) - Proyecto Synco<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=2080\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El vampirismo del capital (I) - Proyecto Synco\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Primera parte del art\u00edculo del soci\u00f3logo franc\u00e9s Alain Bihr, identificado con el comunismo libertario, en el que desarrolla las similitudes, ya planteadas por Karl Marx, entre el capital y la cl\u00e1sica figura del vampiro. 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