{"id":2187,"date":"2021-09-10T18:43:45","date_gmt":"2021-09-10T18:43:45","guid":{"rendered":"https:\/\/proyectosynco.com\/?p=2187"},"modified":"2022-05-24T02:39:18","modified_gmt":"2022-05-24T02:39:18","slug":"un-cyberpunk-sin-luces-de-neon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=2187","title":{"rendered":"Un cyberpunk sin luces de ne\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\/\/ Por Juan Mattio y Marcelo Acevedo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Anticipamos el pr\u00f3logo escrito por Juan Mattio y Marcelo Acevedo para la novela <\/em>Habana Underg\u00fcater<em>, del cubano Erick Mota, de pr\u00f3xima aparici\u00f3n por la editorial Ind\u00f3mita luz, en el marco de la colecci\u00f3n Arqueolog\u00edas del futuro. Despu\u00e9s de un imperdible an\u00e1lisis de los t\u00f3picos del cyberpunk, explican que la apropiaci\u00f3n del g\u00e9nero que se hace en Am\u00e9rica latina no se queda con \u00ablos implantes cibern\u00e9ticos o las luces de ne\u00f3n\u00bb, sino \u00abcon la miseria, la postguerra sin que haya habido guerra previa y el miedo al capital extranjero invasor\u00bb, porque la regi\u00f3n ya era \u00abun escenario postapocal\u00edptico de pobreza y dictaduras, una distop\u00eda de genocidas, guerrillas y manifestaciones estudiantiles\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1-La expresi\u00f3n literaria del capitalismo tard\u00edo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La novela que est\u00e1s a punto de leer forma parte de un subg\u00e9nero de la ciencia ficci\u00f3n llamado <em>cyberpunk<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde su aparici\u00f3n a mediados de los \u201980 el <em>cyberpunk<\/em> ha sido declarado muerto una y otra vez, incluso por sus propios creadores. La realidad, sin embargo, se empe\u00f1a en contradecir a quienes, cada cierto tiempo, firman su certificado de defunci\u00f3n: <em>Cyberpunk 2077<\/em> (2020) \u2013por poner un ejemplo reciente- tuvo el mejor lanzamiento digital de la historia de los videojuegos con la cl\u00e1sica est\u00e9tica de un subg\u00e9nero que, se supone, a esta altura deber\u00eda ser un cad\u00e1ver pudri\u00e9ndose bajo tierra. Y sin embargo, en la actualidad, millones de j\u00f3venes pertenecientes a la incipiente generaci\u00f3n Z se entretienen jugando a ser Johnny Silverhand, protagonista de <em>Cyberpunk 2077<\/em> y antih\u00e9roe inspirado en el personaje principal del cuento <em>Johhny Mnemonic<\/em><sup>1<\/sup>cuyo autor, William Gibson, es considerado uno de los padres fundadores del movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>cyberpunk<\/em> \u2013\u201cla expresi\u00f3n literaria suprema si no de la postmodernidad, s\u00ed del capitalismo tard\u00edo\u201d, seg\u00fan Fredric Jameson- comenz\u00f3 como un subg\u00e9nero de la ciencia ficci\u00f3n -pero de un <em>sci-fi<\/em> del futuro cercano, de apenas \u201c20 minutos en el futuro\u201d<sup>2<\/sup>-, y r\u00e1pidamente se extendi\u00f3 a otros tipos de narrativa: videojuegos, comics, juegos de rol, cine, series, m\u00fasica, fanzines\u2026 todo aquello que de alguna forma u otra ten\u00eda relaci\u00f3n con la cultura pop y el <em>underground<\/em> era asimilado por el <em>cyberpunk<\/em>. Sus precursores pueden encontrarse entre algunos escritores de la Nueva Ola de la ciencia ficci\u00f3n -Philip Dick, Alfred Bester, Alice B. Sheldon (quien escrib\u00eda bajo el pseud\u00f3nimo James Tiptree, Jr), John Brunner, &nbsp;J. G. Ballard-, pero tambi\u00e9n en autores por fuera del canon como Thomas Pynchon o el soci\u00f3logo Alvin Toffler, cuyo ensayo prospectivo titulado <em>La Tercera Ola<\/em> (1979) es considerado por algunos como \u201cla biblia\u201d de los primeros ciberpunkis. En palabras del escritor Bruce Sterling, otro de los padres de la criatura: \u201cEl ciberpunk es la extensi\u00f3n natural de elementos que ya est\u00e1n presentes en toda la ciencia ficci\u00f3n, algunas veces enterrados pero siempre con un potencial demoledor. El ciberpunk ha nacido dentro del g\u00e9nero de la ciencia ficci\u00f3n, no es una invasi\u00f3n, sino una reforma moderna. Por ello, su influencia en el g\u00e9nero ha sido r\u00e1pida y poderosa.\u201d<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Existen al menos tres caracter\u00edsticas significativas y constantes en la inmensa mayor\u00eda de relatos <em>cyberpunk<\/em>. La primera, y quiz\u00e1 la m\u00e1s representativa, es la idea del low-life\/high-tech, que podr\u00eda traducirse como \u201cbaja calidad de vida\/alta tecnolog\u00eda\u201d. Dicho de otra forma: en las distop\u00edas sociales propuestas como escenario para este tipo de historias, la gente de bajo recurso tiene acceso al ciberespacio (\u201cUna alucinaci\u00f3n consensual experimentada diariamente por billones de leg\u00edtimos operadores en todas las naciones; por ni\u00f1os a quienes se ense\u00f1an altos conceptos matem\u00e1ticos&#8230; Una representaci\u00f3n gr\u00e1fica de informaci\u00f3n abstra\u00edda de los bancos de todas las computadoras del sistema humano. Una complejidad inimaginable. L\u00edneas de luz clasificadas en el no-espacio de la mente, conglomerados y constelaciones de informaci\u00f3n. Como las luces de una ciudad que se aleja\u201d)<sup>4<\/sup> y a mejoras f\u00edsicas e intelectuales a trav\u00e9s de la tecnolog\u00eda, la inform\u00e1tica y las m\u00e1quinas cibern\u00e9ticas: computadoras, gadgets, inteligencias artificiales, implantes y pr\u00f3tesis corporales electr\u00f3nicas los convierten en <em>cyborgs<\/em>. Bruce Sterling entiende a la tecnolog\u00eda como algo definitivamente visceral, una cuesti\u00f3n \u201c(\u2026) ubicua y llamativamente \u00edntima. No est\u00e1 fuera de nosotros, sino dentro, bajo nuestra piel y, a menudo, en el interior de nuestra mente.\u201d<sup>5<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Los protagonistas de los relatos <em>cyberpunk<\/em> suelen ser personajes de clase media-baja, antih\u00e9roes solitarios inspirados en los detectives del policial <em>hard boiled<\/em> y<em> noir<\/em>, de los cuales el <em>cyberpunk <\/em>toma influencias narrativas y est\u00e9ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>William Gibson alguna vez confes\u00f3 que su intenci\u00f3n al escribir <em>Neuromante<\/em> -la novela m\u00e1s emblem\u00e1tica del subg\u00e9nero- era mostrar la suciedad de las esquinas. El <em>cyberpunk<\/em> es la ciencia ficci\u00f3n que baja a jugar al barro, al barrio, a las calles sucias y mojadas, llenas de desechos tecnol\u00f3gicos y contaminaci\u00f3n; ciudades como el Sprawl, con su aroma caracter\u00edstico e inconfundible (\u201cuna rica amalgama de rancias exhalaciones de tren subterr\u00e1neo, antiguo holl\u00edn, y fragancia carcin\u00f3gena de pl\u00e1stico nuevo, todo ello aderezado con una pizca de carbono de combustibles f\u00f3siles il\u00edcitos\u201d<sup>6<\/sup>), habitadas por marginales, delincuentes, hackers y <em>cyborgs<\/em>; pero a su vez tambi\u00e9n juega en los campos cibern\u00e9ticos, en ese universo virtual conocido como ciberespacio, la Matriz, el Metaverso, o lo que Mark Fisher llama la Flatline G\u00f3tica: \u201cun plano en el que ya no es posible diferenciar lo animado \u00a0de lo inanimado y en el que tener agencia no es necesariamente estar vivo\u201d<sup>7<\/sup>. Ah\u00ed, en ese espacio virtual, transcurre la acci\u00f3n de muchos de estos relatos, se juega el destino de los protagonistas, y en algunos casos \u2013como la trilog\u00eda <em>The Matrix<\/em> o la novela <em>Snow Crash<\/em>&#8211; de la humanidad toda.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"368\" height=\"562\" src=\"https:\/\/proyectosynco.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/habana.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2189\" srcset=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/habana.jpg 368w, https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/habana-196x300.jpg 196w\" sizes=\"(max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En los universos ficcionales del <em>cyberpunk<\/em> la brecha entre ricos y pobres aumenta de forma exponencial y la lucha casi siempre es de clase. La tecnolog\u00eda es un elemento vital para la supervivencia, y mientras que los multimillonarios due\u00f1os de inmensas corporaciones obtienen cada vez m\u00e1s dinero y poder, los ciudadanos de segunda, la clase trabajadora cada vez m\u00e1s empobrecida y marginada, debe recurrir al mercado negro, a traficantes y estafadores para conseguir aquellos artefactos tecnol\u00f3gicos \u2013propiedad de las mismas corporaciones que los empobrecen para enriquecerse- que los ayuden a sortear el d\u00eda a d\u00eda, rebuscando entre los desechos, acudiendo a <em>biohackers<\/em> ilegales, evadi\u00e9ndose on drogas sint\u00e9ticas e incorporando injertos digitales para mejorar su cuerpo y convertirse en poshumanos, muchas veces con consecuencias fatales para su salud. La sordidez de los antros apenas iluminados con luces ne\u00f3n y las luces y sombras de los callejones oscuros se convierten en refugio de aquellos que con pocos recursos buscan acceder a drogas y tecnolog\u00eda que, aunque originalmente hayan sido creadas para otros prop\u00f3sitos, ser\u00e1n adaptadas y reutilizadas acorde a las necesidades de cada comprador, porque como dice el narrador de <em>Quemando Cromo<\/em>: \u201cSi tu gran amor te deja, el alcohol y el Vasopressin son lo \u00faltimo en farmacolog\u00eda masoquista; el alcohol te pone sensiblero y el Vasopressin te hace recordar, pero recordar de verdad. Cl\u00ednicamente se emplea para atenuar la amnesia senil, pero la calle encuentra su propio uso para las cosas.\u201d<sup>8<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En este mundo existen al menos tres zonas de disputa del poder donde la acci\u00f3n cobra diferentes niveles de intensidad: las pandillas son las due\u00f1as de las calles, donde explota la violencia y el instinto de supervivencia prima por sobre el resto; los amos y se\u00f1ores del ciberespacio son los <em>cobwoys<\/em> de consola -o hackers- y las Inteligencias Artificiales; y en la cima de esta pir\u00e1mide, en las esferas del poder real donde se mueve el dinero y se lucha por el prestigio, se encuentran siempre en pugna las corporaciones y sus ej\u00e9rcitos privados.<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u00faltimo nivel nos lleva directo a la tercera caracter\u00edstica distintiva del subg\u00e9nero: en el contexto extremo del capitalismo tard\u00edo propuesto por las narrativas <em>cyberpunk<\/em> es inevitable la omnipresencia de las megacorporaciones, los zaibatsu<sup>9<\/sup>, las elites corporativas y las empresas multinacionales con un poder muchas veces (muy) por encima <ins>de los <\/ins>estados y<ins> los<\/ins> gobiernos. El fil\u00f3sofo Jean-Fran\u00e7ois Lyotard ya hab\u00eda anticipado en su libro <em>La Condici\u00f3n Posmoderna<\/em> (1979) que el Estado comenzar\u00eda a ser visto como un factor de \u201copacidad y ruido\u201d para aquella ideolog\u00eda de la \u201ctransparencia comunicacional\u201d y la comercializaci\u00f3n del saber, generando a\u00fan m\u00e1s tensiones en la relaci\u00f3n entre las exigencias econ\u00f3micas y las exigencias estatales, gracias a las nuevas formas de circulaci\u00f3n de capitales conocidas como empresas multinacionales: \u201cEstas formas implican que las decisiones relativas a la inversi\u00f3n escapan, al menos en parte, al control de los Estados-naciones\u201d asegura Lyotard, y contin\u00faa: \u201cCon la tecnolog\u00eda informacional y telem\u00e1tica, esta cuesti\u00f3n amenaza con convertirse en m\u00e1s espinosa a\u00fan. Admitamos, por ejemplo, que una firma como IBM sea autorizada a ocupar una banda del campo orbital de la Tierra para colocar en ella sat\u00e9lites de comunicaciones y\/o de banco de datos. \u00bfQui\u00e9n tendr\u00e1 acceso a ellos? \u00bfQui\u00e9n definir\u00e1 los canales o los datos prohibidos? \u00bfSer\u00e1 el Estado? \u00bfO bien \u00e9ste ser\u00e1 un usuario entre otros?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, el <em>cyberpunk<\/em> &nbsp;es una literatura pesimista; no cree que gur\u00fas y empresarios de la tecnolog\u00eda como Elon Musk sean nuestra salvaci\u00f3n. Ning\u00fan CEO millonario, ning\u00fan capitalista <em>hi-tech<\/em> nos va a liberar, sino todo lo contrario: quien tenga dinero para adquirir la tecnolog\u00eda que ofrecen las corporaciones o pagar el pasaje a alguna de las colonias en el planeta Marte a bordo de sus naves espaciales, podr\u00e1 disfrutar de las mieles que ofrecen estas empresas tecnol\u00f3gicas todopoderosas. Quienes no cuenten con el capital necesario tendr\u00e1n que arregl\u00e1rselas como puedan en la Tierra, en el barro de las esquinas, reacondicionando las sobras de mala calidad que le ofrecen traficantes y dealers en callejones oscuros. Porque la calle siempre encuentra su propio uso para las cosas. \u201cEl futuro ya est\u00e1 aqu\u00ed, solo que desigualmente distribuido\u201d. William Gibson dixit.<\/p>\n\n\n\n<p>Frederic Jameson entiende que las narrativas del <em>cyberpunk<\/em> son una expresi\u00f3n de \u201crealidades empresariales transnacionales tanto como de la propia paranoia global\u201d, y que el esp\u00edritu y el impulso de la imaginaci\u00f3n de las multinacionales en la postmodernidad determina en la literatura <em>cyberpunk<\/em> &nbsp;\u201cuna org\u00eda del lenguaje y la representaci\u00f3n, un exceso del consumo representativo\u201d<sup>10<\/sup>, sobre todo en la obra de William Gibson. Y es que el <em>cyberpunk<\/em> es un subg\u00e9nero que oscila constantemente entre la cr\u00edtica al sistema y la sumisi\u00f3n al realismo capitalista, en el sentido de que \u201cno hay alternativa\u201d. Si alguna vez las pel\u00edculas y novelas dist\u00f3picas pensaron alternativas para incluirlas en sus tramas, los relatos <em>cyberpunk<\/em> dejaron de lado esa clase de optimismo y parecen haber aceptado lo que Francis Fukuyama llam\u00f3 \u201cel fin de la historia\u201d, esa tesis de que tras la llegada del capitalismo liberal y la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn la historia lleg\u00f3 a su cl\u00edmax, y ah\u00ed se qued\u00f3, detenida para siempre. Los personajes simplemente aceptan este mundo y no intentan cambiarlo, s\u00f3lo sobrevivir en el. Para ellos, sin dudas \u201ces m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo\u201d. No hay alternativa, porque como dice Franco Berardi \u201cEl <em>cyberpunk<\/em> no espera el apocalipsis, ya lo ha asimilado, acogido, elaborado, e imaginado<ins>:<\/ins> un mundo en el que no ha acontecido m\u00e1s que el desarrollo de las virtualidades presentes en el mundo actual. El <em>cyberpunk<\/em> narra el despliegue de las potencialidades inscritas en las tecnolog\u00edas de automatizaci\u00f3n de la simulaci\u00f3n.\u201d<sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>2-Un <em>ciberpunk<\/em> sin implantes cibern\u00e9ticos ni luces de ne\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si, como propuso Fredric Jameson, el <em>cyberpunk<\/em> funciona como un nuevo tipo de realismo, lo es en gran medida porque \u201cmapea la convergencia de las narrativas de Terror y Ciencia Ficci\u00f3n en el mismo capitalismo tard\u00edo\u201d.<sup>12<\/sup>Pero si damos por sentado que para existir este subg\u00e9nero necesita el contexto de un capitalismo avanzado \u00bfEs posible escribirlo e imaginarlo desde Cuba como escenario central? En su ensayo <em>El cyberpunk, una deconstrucci\u00f3n de la realidad. Apuntes sobre un posible \u201cneo-ciber-punk cubano\u201d<\/em>, Erick Mota analiza la utilizaci\u00f3n de lo dist\u00f3pico dentro del subg\u00e9nero y asegura que siempre se trata de una distop\u00eda del capitalismo, raz\u00f3n por la cual muchos autores entienden que la proliferaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos privados y los mercenarios, el consumismo y la propaganda excesiva, la masificaci\u00f3n de la alta tecnolog\u00eda y las corporaciones multinacionales con un poder econ\u00f3mico colosal, solo podr\u00edan resultar veros\u00edmiles en el contexto de un sistema capitalista y, por ende, la extrapolaci\u00f3n literaria del capitalismo es inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para Mota, los latinos que accedieron a las primeras obras <em>cyberpunk <\/em>provenientes del norte del continente no se sintieron identificados con los implantes cibern\u00e9ticos o las luces de ne\u00f3n, sino con la miseria, la postguerra sin que haya habido guerra previa y el miedo al capital extranjero invasor. Latinoam\u00e9rica era un escenario postapocal\u00edptico de pobreza y dictaduras, una distop\u00eda de genocidas, guerrillas y manifestaciones estudiantiles. Ten\u00edamos nuestros propios villanos, encarnados en los militares golpistas y genocidas, en los Chicago Boys, con sus pol\u00edticas neoliberales, sus bloqueos, su Proyecto C\u00f3ndor y la Doctrina del <em>Shock<\/em>. No necesit\u00e1bamos la Night City de <em>Cyberpunk 2077<\/em>, el Sprawl de <em>Neuromante<\/em> o la New Port City de <em>Ghost in the Shell<\/em>, cuando tenemos la Rocinha en Brasil, Ciudad Ju\u00e1rez en M\u00e9xico o La Habana Vieja en Cuba: \u201cNosotros tenemos apagones, tuvimos Per\u00edodo Especial, pagamos caro el sue\u00f1o de querer ir a Miami en una balsa y cuando pasa un cicl\u00f3n por cualquier ciudad de Cuba parece como si el apocalipsis ya hubiera ocurrido. Los cubanos no precisamos de una III guerra mundial o de un desastre ecol\u00f3gico para hablar de apocalipsis. Nosotros vimos caer la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y sufrimos sus consecuencias, tuvimos un Per\u00edodo Especial, cada a\u00f1o pasan al menos dos ciclones por nuestras ciudades. Hemos tenido m\u00e1s de uno. Para lograr una est\u00e9tica de postapocalipsis econ\u00f3mico no necesitamos copiar <em>Neuromante<\/em>, o extrapolar los miedos a una nueva Gran Depresi\u00f3n de la Norteam\u00e9rica de los 80, solo tenemos que salir a la calle y ver nuestra ciudad.\u201d<sup>13<\/sup>A partir de estas realidades sociales y econ\u00f3micas particulares, inspiradas por y fusionadas con el imaginario <em>cyberpunk<\/em> anglosaj\u00f3n, naci\u00f3 el <em>ciberpunk<\/em> latino, un <em>ciberpunk trash<\/em>, tercermundista \u2013\u201cuna micromitolog\u00eda de hackers y cowboys de consola que deb\u00edan arreglarse con los materiales a mano, as\u00ed fuesen un Family Game o un Atari, a la vez que apelaba a la cultura de las drogas, los qu\u00edmicos de dise\u00f1o y todas las sustancias psicoactivas imaginables\u201d, describe el personaje Federico Stahl, alter ego del escritor uruguayo Ramiro Sanchiz, en la novela <em>Trashpunk <\/em>(Sanchiz, 2012)-, con sus propias particularidades, virtudes y defectos. Y fue en este contexto que Erick Mota comenz\u00f3 a imaginar <em>Habana Underg\u00fcater<\/em>, una novela <em>ciberpunk <\/em>cubana, caribe\u00f1a, latina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3-La otra Habana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si una ucron\u00eda es una historia alternativa, contraf\u00e1ctica, <em>Habana Underg\u00fcater<\/em> podr\u00eda definirse como una novela de ciencia ficci\u00f3n ucr\u00f3nica. En el libro de Erick Mota existen dos puntos Jonbar -el momento en el cual la historia real y la historia ficticia ucr\u00f3nica se separan-: uno es la victoria de la URRS sobre Norteam\u00e9rica en la Guerra Fr\u00eda y su consiguiente supremac\u00eda sobre el pa\u00eds del norte, y el otro es Florinda, un mega cicl\u00f3n que en el a\u00f1o 2016 destruy\u00f3 e inund\u00f3 gran parte de La Habana. En el universo ficcional de <em>Habana Underg\u00fcater<\/em> los rusos se mudaron al espacio a trav\u00e9s de un programa de Migraci\u00f3n Espacial Masiva hacia la Plataforma Orbital Zukovgrado, desde donde vigilan el devenir terrestre como nuevos dioses en su pan\u00f3ptico orbital; los residentes de Miami escapan hacia Cuba en balsas clandestinas; las religiones son las nuevas corporaciones, &nbsp;las deidades de religiones afrocaribe\u00f1as habitan en la red, y se cumple al pie de la letra el mantra del <em>ciberpunk<\/em> \u201c<em>high tech<\/em> &#8211; <em>low life<\/em>\u201d: tecnolog\u00eda de punta al alcance de personas de bajos recursos. \u201cEl temor del <em>cyberpunk <\/em>asocia la pobreza con la alta tecnolog\u00eda. No es la pobreza de la literatura postapocal\u00edptica, donde cae una bomba y todos somos pobres. La miseria del ciberpunk es una miseria con desarrollo. Son pobres, pero tienen implantes. Y eso es lo que pasa: tenemos un celular que es un elemento de alta tecnolog\u00eda, que puede ser caro pero al que se puede acceder, y al mismo tiempo no tenemos para comer, pero las plataformas culturales sirven como plataformas de resistencia cultural. (\u2026) Si toda Latinoam\u00e9rica es una buena tierra para el ciberpunk es porque hay una cultura extranjera que nos est\u00e1 ganando la pelea, y usamos la alta tecnolog\u00eda y el ciberespacio como territorio de rebeld\u00eda y resistencia, en Cuba eso existe por partida doble\u201d, asegura Erick Mota en una entrevista con Proyecto Synco.<sup>14<\/sup> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Habana Underg\u00fcater<\/em> el Estado es un actor siempre presente y tiene una fuerte injerencia en la trama a trav\u00e9s del FULHA \u2013una fusi\u00f3n del ej\u00e9rcito y la polic\u00eda, el brazo armado del gobierno cubano- y el gobierno ruso que maneja los hilos desde el espacio. Esto, a diferencia de la abrumadora mayor\u00eda de relatos <em>cyberpunk<\/em> anglosajones, donde el Estado no tiene poder en absoluto y en algunos casos los gobiernos fueron directamente reemplazados por megacorporaciones \u2013podr\u00edamos citar como ejemplo paradigm\u00e1tico la novela <em>Snow Crash <\/em>(1992) de Neal Stephenson, donde el gobierno le cedi\u00f3 la mayor\u00eda de sus poderes y deberes a corporaciones, organizaciones privadas y ej\u00e9rcitos privados-, parece ser una constante en el <em>ciberpunk<\/em> latinoamericano, y si bien es cierto que las corporaciones extranjeras tienen much\u00edsima influencia en la sociedad, los Gobiernos est\u00e1n siempre presentes de una forma un otra, por lo general a trav\u00e9s de su brazo armado: en la novela <em>Ygdrasil<\/em> (2005) del chileno Jorge Baradit el gobierno Mexicano est\u00e1 presente a trav\u00e9s de su ej\u00e9rcito; en <em>Iris<\/em> (2014) del peruano Edmundo Paz Sold\u00e1n a\u00fan hay rastros del gobierno de Munro en el planeta Iris, a pesar del inmenso poder de megacorporaciones como SaintRei y sus milicias privadas; en <em>La Mucama de Omicunl\u00e9<\/em> (2015), extra\u00f1a y excepcional novela con toques <em>ciberpunk<\/em> de la dominicana Rita Indiana, el gobierno de la Rep\u00fablica Dominicana se hace presente a trav\u00e9s de distintos personajes \u2013Acilde, la protagonista, es mucama de Esther Escudero, asesora del presidente del pa\u00eds caribe\u00f1o-; en <em>Guerrilleros. Una salida al mar para Bolivia <\/em>(1993), novela de <em>ciberpunk<\/em> de culto del argentino Ruben Mira, dos empresas multinacionales -Fantas\u00edas Entra\u00f1ables y Bonzai Animales- y sus mercernarios luchan por ejercer su poderosa influencia sobre el Gobierno Boliviano; en <em>Stoupakis<\/em> (2019) del tambi\u00e9n argentino Nahuel Fern\u00e1ndez Etlis la protagonista es una miembro de la FPC (Fuerza Policial Ciudadana) de Buenos Aires. Estos ejemplos sirven como evidencia de que el <em>ciberpunk<\/em> latinoamericano no concibe la idea de un mundo completamente gobernado por corporaciones sin injerencia de los Gobiernos de turno, idea tan extendida en el subg\u00e9nero escrito en otras latitudes del mundo, sobre todo en Norteam\u00e9rica e Inglaterra. En nuestro <em>ciberpunk<\/em> persisten los fantasmas de las dictaduras, el imperialismo invasor, los desaparecidos, y el desprecio por el pueblo de aquellos gobiernos corruptos, entreguistas y represivos que sufrimos a trav\u00e9s de nuestra historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Si seguimos con el an\u00e1lisis de estas seis novelas latinoamericanas tomadas a modo de ejemplo<sup>15<\/sup>, tambi\u00e9n podremos encontrar el otro elemento fuerte que las distingue de sus pares anglosajonas: la utilizaci\u00f3n de la religi\u00f3n como parte de la trama. En cuatro de las seis &#8211;<em>Habana Underg\u00fcater<\/em>,<em>Ygdrasil<\/em>, <em>La Mucama de Omicunl\u00e9 <\/em>e <em>Iris<\/em>&#8211; lxs autorxs introducen religiones propias del sur y el centro de Am\u00e9rica como cultos afrocaribe\u00f1os y amerindios, religiones sincr\u00e9ticas, polite\u00edstas, mediadas por chamanes, brujos y drogas alucin\u00f3genas. Incluso en el caso de <em>Iris<\/em>, que tiene como eje central una religi\u00f3n ficticia, sus ritos y dioses remiten a religiones y cultos precolombinos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el 1986 se public\u00f3 <em>Conde Cero<\/em>,novela deWilliam Gibson que sucede a su afamada <em>Neuromante<\/em> y se ambienta en el mismo universo ficcional, siete a\u00f1os en el futuro. Gibson tuvo la brillante idea de incluir loas vud\u00fa dentro del ciberespacio que recorren sus vaqueros de consola, aunque m\u00e1s no sean Inteligencias Artificiales con el aspecto de deidades africanas que buscan impresionar a quienes se adentren a su mundo virtual. Pero lo que para Gibson significaba lidiar con una religi\u00f3n for\u00e1nea -e incluso ex\u00f3tica para un hombre blanco norteamericano- que quiz\u00e1 no llegaba a comprender del todo, para Erick Mota, escritor, f\u00edsico e inform\u00e1tico cubano criado en un pa\u00eds donde las religiones sincr\u00e9ticas y afrocaribe\u00f1as -como la Santer\u00eda o Regla de Osha- forman parte de su cultura popular, escribir sobre Orishas dentro del ciberespacio es algo que le ata\u00f1e por completo, son temas que comprende a la perfecci\u00f3n porque fueron parte de su formaci\u00f3n y su realidad diaria. \u201cMi abuelo era m\u00edstico, era rosacruz y espiritista. Mi abuela montaba muertos, esp\u00edritus. Entonces yo me cri\u00e9 viendo misas espirituales y despert\u00e1ndome a las tresde la ma\u00f1ana por los gritos de mi abuela, que hab\u00eda visto la cara de fulano y d\u00edas despu\u00e9s llegaba un telegrama con informaci\u00f3n de que ese fulano hab\u00eda muerto. Mi educaci\u00f3n fue un poco m\u00e1gica\u201d<sup>16<\/sup>, cuenta Erick.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, <em>Habana Underg\u00fcater<\/em> quiz\u00e1 sea el ejemplo m\u00e1s acabado de estas obras de ciberpunk latino que incluyen diferentes religiones en su trama. En la novela de Mota hay deidades afrocaribe\u00f1as que moran en la red, los cultos religiosos tiene<ins>n<\/ins> a su disposici\u00f3n ej\u00e9rcitos privados y pandillas en las calles, e incluso hay empresas multinacionales que directamente se desprenden de alguna religi\u00f3n. No es de extra\u00f1ar, entonces, que existan plataformas petroleras que pertenecen a la Corporaci\u00f3n Uni\u00f3n Cat\u00f3lica, a los Testigos de Jehov\u00e1 \u2013que cuenta con un ej\u00e9rcito propio entrenado en los pol\u00edgonos de Nuevo Vaticano- o a los Sunitas, y sociedades secretas religiosas o clanes que cuentan con sus propios sicarios como la Abaku\u00e1 o la Regla de Osha. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mota considera que es un logro de los latinoamericanos el habernos alejado del pragmatismo anglosaj\u00f3n, pero sobre todo haber introducido en nuestra particular visi\u00f3n del <em>ciberpunk<\/em> ese componente que para muchos lectores de ciencia ficci\u00f3n <em>hard<\/em> o cl\u00e1sica puede resultarles ajeno: el elemento m\u00edstico-religioso. \u201cEn los pa\u00edses de la Am\u00e9rica Hispana se asume la religi\u00f3n de una manera diferente a los anglosajones. De ah\u00ed que una propuesta de <em>ciberpunk<\/em> latino incluya la m\u00edstica como un elemento tan v\u00e1lido como el propio ciberespacio o las inteligencias artificiales. (\u2026) chamanes, exorcismos controlados, m\u00e9diums militares, y teclados-ouija. Una nueva propuesta m\u00edstico-inform\u00e1tica-hard. Algo diferente concebido por autores hispanohablantes. Un acercamiento desde un lente diferente, incluso, un aporte a la ciencia-ficci\u00f3n. Un ciberpunk pensado en espa\u00f1ol por y para hispanos.\u201d<sup>17<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p><strong>4-Por un neo-ciberpunk latino<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en el a\u00f1o 2021 y el <em>ciberpunk<\/em>, m\u00e1s que un retrato del futuro, es una promesa del presente. En el segundo a\u00f1o consecutivo de la pandemia global que inaugur\u00f3 el siglo XXI, el cielo sobre el puerto ya no tiene el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto, sino el color negro de la pantalla de cristal l\u00edquido de un Smartphone o una SmartTV.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro <em>Realismo Capitalista <\/em>(2009) Mark Fisher compara al capitalismo con el ente<em> alien<\/em> de la pel\u00edcula <em>The Thing<\/em> (John Carpenter, 1982) por su inmensa capacidad pl\u00e1stica de metabolizar y absorber cualquier cosa con la que tome contacto. El sistema \u2013el capitalismo tard\u00edo- devor\u00f3 al movimiento <em>cyberpunk <\/em>anglosaj\u00f3n, lo asimil\u00f3 y lo volvi\u00f3 d\u00f3cil, le quit\u00f3 lo contracultural, el peligro y la subversi\u00f3n. <em>Habana Underg\u00fcater<\/em>, sin embargo, est\u00e1 impregnado de una especie de aura rebelde, subversiva si se quiere, como si se tratase de un libro peligroso; es una obra que transit\u00f3 el circuito <em>underground <\/em>del ciberespacio en formato digital, una novela de culto que, por diferentes motivos, a\u00fan no ha podido ser publicado en Cuba. Erick Mota escribi\u00f3 una historia de ciencia ficci\u00f3n que refleja el descontento de su generaci\u00f3n con aquella promesa sovi\u00e9tica de un futuro mejor que nunca lleg\u00f3, una mezcla de nostalgia por los futuros perdidos que prometieron las revoluciones y las vanguardias del siglo XX, deflaci\u00f3n de expectativas gracias a la lenta cancelaci\u00f3n del futuro y cierta melancol\u00eda por las utop\u00edas nunca realizadas. Lo que pari\u00f3 fue una distop\u00eda imaginada a trav\u00e9s del empa\u00f1ado lente de los recuerdos del complejo Per\u00edodo Especial cubano, aquellos a\u00f1os \u201890 que vieron la disoluci\u00f3n de la URSS y la llegada de internet, una etapa de la isla caribe\u00f1a que el propio Mota considera \u201cmuy <em>cyberpunk<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible que el <em>ciberpunk <\/em>latinoamericano, adem\u00e1s de aportar nuevas ideas e introducir a sus dioses, chamanes y drogas alucin\u00f3genas entre hackers, teclados-ouija e implantes cibern\u00e9ticos, aun pueda ser considerado un subg\u00e9nero contracultural y subversivo, una literatura de ciencia ficci\u00f3n que tiene mucho para decir a los lectores hispanohablantes sobre su cultura y su identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>.<\/p>\n\n\n\n<p>(<strong><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/docs.google.com\/forms\/d\/e\/1FAIpQLSfG_1-ewtNqEv7lRgcBJZKmFBSwGIb9eZyL4MKSzqnS6-kB0Q\/viewform\" target=\"_blank\">Aqu\u00ed el link<\/a> para acceder a la preventa del libro<\/strong>)<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1-Publicado en el libro <em>Quemando Cromo<\/em> (Gibson, 1986)<\/p>\n\n\n\n<p>2-<em>20 Minutos en el futuro<\/em> es el subt\u00edtulo de la pel\u00edcula&nbsp; para televisi\u00f3n <em>Max Headroom<\/em> (1985), que m\u00e1s adelante se convertir\u00eda en una serie <em>cyberpunk<\/em> de culto.<\/p>\n\n\n\n<p>3- Fragmento del pr\u00f3logo a la antolog\u00eda <em>Mirrorshades<\/em> (1986)<\/p>\n\n\n\n<p>4-Fragmento de <em>Neuromante<\/em> (1984), de William Gibson. La primitiva idea de un espacio virtual al que pueden acceder cibernautas y hackers a trav\u00e9s de una computadora o consola, naci\u00f3 de la imaginaci\u00f3n del escritor canadiense-norteamericano. El neologismo <em>ciberespacio<\/em> apareci\u00f3 por primera vez en su emblem\u00e1tica novela.<\/p>\n\n\n\n<p>5-Bruce Sterling, pr\u00f3logo a la antolog\u00eda <em>Mirrorshades<\/em> (1986)<\/p>\n\n\n\n<p>6- William Gibson, <em>Conde Cero<\/em> (1986)<\/p>\n\n\n\n<p>7-Mark Fisher, Materialismo G\u00f3tico. (Extracto de <em>Flatlines Constructs: Ghotic Materialism and Cybernetic Theory-Fiction<\/em>, publicado en <em>Deleuze y la Brujer\u00eda<\/em> (Las Cuarenta, 2009))<\/p>\n\n\n\n<p>8-Cuento de William Gibson publicado en su libro hom\u00f3nimo de 1986.<\/p>\n\n\n\n<p>9-Zaibatsu (\u201ccamarilla financiera\u201d): grupos de empresas familiares japonesas, holdings empresariales de estructura piramidal y gran poder, que dominaban los principales sectores econ\u00f3micos del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>10-Fredric Jameson, <em>Teor\u00eda de la postmodernidad. La l\u00f3gica cultural del capitalismo avanzado<\/em> (1991)<\/p>\n\n\n\n<p>11-Franco \u201cBifo\u201d Berardi, <em>Despu\u00e9s del Futuro. Desde el futurismo al cyberpunk. El agotamiento de la modernidad<\/em> (2014)<\/p>\n\n\n\n<p>12- Mark Fisher, Materialismo G\u00f3tico. (Extracto de <em>Flatlines Constructs: Ghotic Materialism and Cybernetic Theory-Fiction<\/em>, publicado en <em>Deleuze y la Brujer\u00eda<\/em> (Las Cuarenta, 2009))<\/p>\n\n\n\n<p>13-<em> Erick J. Mota El cyberpunk, una deconstrucci\u00f3n de la realidad. Apuntes sobre un posible \u201cneo-ciber-punk cubano\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>14- https:\/\/proyectosynco.com\/erick-mota-como-casi-toda-la-ciencia-ficcion-el-cyberpunk-nace-de-un-miedo-social\/<\/p>\n\n\n\n<p>15-No quisi\u00e9ramos dejar afuera de esta breve lista la novela <em>La Primera Calle de la Soledad<\/em> (1993) del mexicano Gerardo Horacio Porcayo \u2013catalogada como \u201cla obra que inaugur\u00f3 el cyberpunk en Hispanoam\u00e9rica\u201d-, que incluye en su trama varias sectas y religiones asociadas con corporaciones multinacionales como los Cristorrecepcionistas o los Hijos del Armaged\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>16-https:\/\/proyectosynco.com\/erick-mota-en-el-mundo-literario-pasa-lo-mismo-que-en-el-mundo-social-hay-ricos-y-hay-pobres\/<\/p>\n\n\n\n<p>17-<em>Erick J. Mota El cyberpunk, una deconstrucci\u00f3n de la realidad. Apuntes sobre un posible \u201cneo-ciber-punk cubano\u201d<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Anticipamos el pr\u00f3logo escrito por Juan Mattio y Marcelo Acevedo para la novela Habana Underguater, del cubano Erik Mota, de pr\u00f3xima aparici\u00f3n por la editorial Ind\u00f3mita luz, en el marco de la colecci\u00f3n Arqueolog\u00edas del futuro.  <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=2187\" title=\"Un cyberpunk sin luces de ne\u00f3n\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":2188,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16],"tags":[84,81,82,80],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Un cyberpunk sin luces de ne\u00f3n - Proyecto Synco<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=2187\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Un cyberpunk sin luces de ne\u00f3n - Proyecto Synco\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Anticipamos el pr\u00f3logo escrito por Juan Mattio y Marcelo Acevedo para la novela Habana Underguater, del cubano Erik Mota, de pr\u00f3xima aparici\u00f3n por la editorial Ind\u00f3mita luz, en el marco de la colecci\u00f3n Arqueolog\u00edas del futuro. 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