{"id":560,"date":"2019-06-20T19:51:10","date_gmt":"2019-06-20T19:51:10","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectosynco.com\/?p=560"},"modified":"2019-09-29T21:23:51","modified_gmt":"2019-09-29T21:23:51","slug":"entonces-eres-ellos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560","title":{"rendered":"Entonces eres ellos"},"content":{"rendered":"\n<p><br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por Fredric Jameson \/\/ Traducci\u00f3n de Luc\u00eda Cytryn<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre<em> El a\u00f1o del diluvio<\/em>, de Margaret Atwood<br><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n va a contar los placeres de la distop\u00eda? La l\u00e1stima y el miedo a la tragedia \u2013l\u00e1stima por el otro, miedo por mi\u2013 no parecen muy apropiadas a una forma colectiva, en donde el espectador y el protagonista tr\u00e1gico son, en cierto sentido, uno y el mismo. En general, la distop\u00eda ha sido veh\u00edculo para declaraciones pol\u00edticas de alg\u00fan tipo: sermones contra la superpoblaci\u00f3n, contra las grandes corporaciones, contra el totalitarismo, contra el consumismo, contra el patriarcado, contra el dinero mismo. No es casual que tambi\u00e9n haya sido el \u00fanico subg\u00e9nero de ciencia ficci\u00f3n en el que escritores m\u00e1s puramente \u201cliterarios\u201d se hayan dado el gusto de escribir: Huxley, Orwell, incluso la Margaret Atwood de <em>El cuento de la criada<\/em>. Predeciblemente, el resultado de estos esfuerzos ha sido muy de aficionado, como los experimentos en el campo del relato detectivesco o criminal (de Dostoievsky a Nabokov, si se quiere), pero incluyendo un mensaje o tesis.[*] Es que, en otras palabras, los as\u00ed llamados g\u00e9neros de la cultura de masas tienen est\u00e1ndares y reglas tan rigurosos y profesionales como las formas m\u00e1s nobles. <br><\/p>\n\n\n\n<p>Pero me alegra decir que, hoy en d\u00eda, Atwood puede ser considerada una escritora de ciencia ficci\u00f3n. Y eso no es para nada despreciable. En todo caso, podr\u00eda discutirse (no aqu\u00ed) que, en estos tiempos, toda ficci\u00f3n se aproxima a la ciencia ficci\u00f3n en la medida en que el futuro, los varios futuros, empiezan a disolverse en una realidad cada vez m\u00e1s porosa y el fin del mundo parece acercarse m\u00e1s r\u00e1pidamente que el propio mercado mundial unificado.<br><\/p>\n\n\n\n<p><em>Oryx y Crake <\/em>fue una brillante<em> <\/em>obra maestra en donde dos distop\u00edas y una utop\u00eda se entrelazaron ingeniosamente. Lo que quiz\u00e1s resulte sorprendente es que Atwood haya decidido continuar con ese universo sin hacerlo expl\u00edcito. El maravilloso suspenso de la novela es, entonces, un poco <em>spoileado <\/em>(necesitamos un t\u00e9rmino t\u00e9cnico para este <em>in media res <\/em>invertido, que es como si <em>Robinson Crusoe<\/em> terminara de golpe cuando el protagonista encuentra la huella). Pero quiz\u00e1s no elegimos el mundo sino que, por el contrario, el mundo nos elige a nosotros. O quiz\u00e1s, como los protagonistas de <em>Oryx <\/em>eran hombres, parec\u00eda justo escribir una secuela para los personajes femeninos. <em>El A\u00f1o del Diluvio<\/em> no es una secuela ni una precuela, sino ambas a la vez, lo que podr\u00eda llamarse una narrativa paralela, donde las figuras divinas del primer libro (las figuras que se convirtieron en dioses, mejor dicho) se reducen a roles secundarios y partes peque\u00f1as y sin di\u00e1logos. La religi\u00f3n todav\u00eda est\u00e1 muy cuestionada en la nueva novela pero, como veremos, es un tipo de religi\u00f3n diferente.<br><\/p>\n\n\n\n<p>La importancia de los personajes y sus historias se ve disminuida, pero esto no es ninguna debilidad: m\u00e1s bien, es el resultado de una ampliaci\u00f3n en la perspectiva narrativa para incluir el espacio profundo de las Instituciones, las colectividades y un tipo de historicidad distinta a la proyectada por la f\u00e1bula individual de la primera novela. Aqu\u00ed, podemos percibir tanto m\u00e1s claramente el colapso de la sociedad capitalista moderna en la aparici\u00f3n de contratistas privados, subcontratados para atender las necesidades sociales y, detr\u00e1s de ellos, las grandes corporaciones que han reemplazado a todas las formas tradicionales de gobierno. (\u201cEn los Recintos viv\u00eda la gente de los Cuerpos \u2013 todos los cient\u00edficos y hombres de negocios que, seg\u00fan Ad\u00e1n Uno, estaban destruyendo las viejas Especies y creando otras nuevas, arruinando el mundo\u201d). Aqu\u00ed tambi\u00e9n vemos las formas de resistencia provocadas por la descentralizaci\u00f3n de lo que todav\u00eda consideramos progreso social y tecnol\u00f3gico; desde la supervivencia de los m\u00e1s s\u00e1dicos hasta el agrupamiento de peque\u00f1os grupos y la formaci\u00f3n de nuevas religiones, hasta las denominadas \u201cresistencias de bioformas\u201d, m\u00e1s ominosas. La comida y el sexo son, obviamente, las necesidades m\u00e1s inmediatas. La primera es suministrada por <em>SecretBurgers<\/em>, en donde se tira toda la prote\u00edna disponible; la segunda, por los spas <em>AnooYoo<\/em>, con la compa\u00f1\u00eda de los anfitriones de las tristes y poco confiables tiendas de \u201ctodo por un d\u00f3lar\u201d, cuya diversidad apenas despierta la euforia libre mercantilista de las visiones cyberpunk del futuro. Un centro de poder sin caras visibles se halla en <em>CorpSeCorps<\/em> que, como en las sociedades medievales (y bastante alejado de la vigilancia universal de Orwell), controla solo lo que necesita saber y no duda en organizar escuadrones de matones parapol\u00edticos cuando lo encuentra necesario; cualquier cosa m\u00e1s criminalmente destructiva puede ser tratada en las instalaciones de <em>Painball<\/em>, en donde grupos de convictos son organizados para matarse entre s\u00ed. El bienestar de la elite es asegurado por los institutos <em>HelthWyzer<\/em>, de los cuales el lector ya ha le\u00eddo algo en <em>Oryx<\/em>, junto con varios <em>think-tanks<\/em> cient\u00edficos que, entre otras cosas, han ideado nuevas especies para suministrar \u00f3rganos humanos de reemplazo, como los memorables <em>pigoons<\/em>. <em>Oryx <\/em>nos present\u00f3 este sistema desde adentro y casi como desde arriba, incluso cuando no parece haber una \u00e9lite olig\u00e1rquica, ni ning\u00fan partido o dictadura totalitaria al viejo estilo de la distop\u00eda moderna. <em>El A\u00f1o del Diluvio<\/em> nos muestra el sistema desde abajo: ese, ya lo sabemos, es el punto de vista m\u00e1s confiable para evaluar y mapear una sociedad. &nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda distop\u00eda aparece con el Diluvio: el Diluvio sin agua, como se caracteriza a esta plaga letal en la secuela. Como los lectores de <em>Oryx <\/em>saben, el Diluvio fue hecho por el hombre con el prop\u00f3sito de limpiar el mundo de la basura t\u00f3xica de la sociedad humana, dejando a los pocos sobrevivientes (en su mayor\u00eda personas atrapadas en espacios inaccesibles y, por lo tanto, no contaminados) a empezar algo nuevo. Una pregunta te\u00f3rica interesante es si conviene distinguir una versi\u00f3n m\u00e1s gen\u00e9rica \u2013historias apocal\u00edpticas o del fin del mundo, <em>El \u00faltimo hombre<\/em> de Mary Shelley y los paisajes postnucleares\u2013 de las distop\u00edas tan densamente pobladas que aparecen en estos libros. Mi sensaci\u00f3n actual es que la situaci\u00f3n post-cat\u00e1strofe en realidad constituye la preparaci\u00f3n para el surgimiento de la Utop\u00eda que, en esta nueva entrega de Atwood, alcanzamos solo de forma anticipada (de lo cual hablar\u00e9 en un momento). La originalidad de <em>Oryx<\/em> fue ofrecer un vistazo de su propia creaci\u00f3n: salido, literalmente, del tubo de ensayo de un cient\u00edfico loco que, por pura aversi\u00f3n a la actual naturaleza humana, inventa una tribu de nobles salvajes, perfectos en todos los sentidos (\u201cpersonas hechas a prop\u00f3sito\u201d, como alguien las llama): f\u00edsica y biol\u00f3gicamente; en sus relaciones sociales y en su experiencia existencial \u2013con la excepci\u00f3n de que, porque tienen pocos problemas para resolver, su bater\u00eda conceptual no se ha tenido que desarrollar proporcionalmente. No necesitamos ser esc\u00e9pticos respecto al renacimiento de Rousseau inaugurado por L\u00e9vi-Strauss y tantos otros en los a\u00f1os 50 y 60 para encontrar la iron\u00eda en esta visi\u00f3n tribal. Su futuro debe seguir siendo una pregunta tan abierta como la de los sobrevivientes mismos, y es otra pregunta formal y gen\u00e9rica interesante si la Utop\u00eda (o la distop\u00eda, en este caso) podr\u00eda tener alg\u00fan final o cierre en el sentido de la antigua narrativa aristot\u00e9lica. Es decir, cualquier cierre salvo el de la destrucci\u00f3n absoluta y la muerte.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez tambi\u00e9n se discutir\u00e1 que nuestros nobles salvajes tienen otro defecto, uno de los m\u00e1s significativos: creen en Dios; o m\u00e1s bien creen en un dios, en Crake mismo, su creador (y su legislador), que ahora disfruta de la autoridad de Lycurgus, es decir, de los muertos. Al menos desde Freud, no se supone que creamos que este tipo de confianza en un Gran Otro es un fundamento satisfactorio para la existencia colectiva o individual. Pero Atwood tiene otro tipo de religi\u00f3n bajo la manga, y es quiz\u00e1s la caracter\u00edstica m\u00e1s estimulante de <em>El a\u00f1o del diluvio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Claro que la religi\u00f3n, hoy en d\u00eda, es un tema te\u00f3rico candente, con todo tipo de violentos fundamentalismos posmodernos e incluso con el resurgimiento izquierdista de St Paul como te\u00f3rico de la revoluci\u00f3n cultural; pero tambi\u00e9n es un tema delicado, ya que incluso hablar de \u00abreligi\u00f3n\u00bb es reificarla como un fen\u00f3meno no secular. El concepto es una trampa explosiva y uno reconoce impl\u00edcitamente la \u00abcreencia\u00bb, en el esfuerzo por negar tal cosa en primer lugar. Pero si lo llamamos de otra forma, por ejemplo ideolog\u00eda, ritual o ilusi\u00f3n existencial, perdemos su curiosa especificidad. Mientras tanto, cualquier \u00e9nfasis en la invenci\u00f3n de religiones espec\u00edficas por parte de individuos, con caracter\u00edsticas \u00abhechas a prop\u00f3sito\u00bb, reduce a estos pretenciosamente redefinidos \u00absistemas de creencias\u00bb a algo as\u00ed como muebles armables que exigen, suplementariamente, una forma de entender el tiempo, antiguas costumbres culturales o, sencillamente, una revelaci\u00f3n. De modo que la representaci\u00f3n de una nueva religi\u00f3n, en este caso la religi\u00f3n de los Hombres del Jard\u00edn, es un asunto delicado.<br><\/p>\n\n\n\n<p>Y por eso es un placer afirmar que esta religi\u00f3n, con sus profetas, sus sermones, sus tab\u00faes y su Libro de Himnos, lo lleva impresionantemente bien: ecologista, comunitaria y organizada en unidades descentralizadas que, cada una con su \u201cArarat\u201d de provisiones \u2013escondidas lejos del &nbsp;inevitable Diluvio sin agua de futuras plagas y represi\u00f3n policial\u2013 consiguen, a pesar de su primitivismo regresivo, utilizar informaci\u00f3n computarizada y contar con informantes estrat\u00e9gicamente infiltrados entre las \u00e9lites. La jerarqu\u00eda funcional (los Adanes y las Evas) se vuelve aceptable por el igualitarismo cooperativo y por una serena aceptaci\u00f3n de las debilidades de la naturaleza humana. Incluso Ad\u00e1n Uno, cuyos sermones son un modelo de santidad biopol\u00edtica, es admirablemente maquiav\u00e9lico en las t\u00e1cticas de supervivencia grupal. Quiz\u00e1s el Libro de Himnos merezca ser publicado de manera independiente:  <br><\/p>\n\n\n\n<p>Las Criaturas no necesitan libros para aprender,<\/p>\n\n\n\n<p>Porque Dios instruye sus Mentes y Almas:<\/p>\n\n\n\n<p>La luz del sol zumba a cada Abeja,<\/p>\n\n\n\n<p>La arcilla h\u00fameda le susurra al Topo. <br><\/p>\n\n\n\n<p>Todo es, sin embargo, bastante regresivo (siempre es \u00fatil preguntarse qu\u00e9 tipo de pol\u00edticas podr\u00edan ser distintas hoy en d\u00eda). Aqu\u00ed, por ejemplo, est\u00e1 la visi\u00f3n dist\u00f3pica de la historia que plantea esta Utop\u00eda: &nbsp;&nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Ad\u00e1n Uno, la Ca\u00edda del Hombre fue multidimensional. Los primates ancestrales cayeron de los \u00e1rboles; luego, cayeron del vegetarianismo y comenzaron a comer carne. Luego, cayeron del instinto hacia la raz\u00f3n y, por lo tanto, a la tecnolog\u00eda; cayeron de las se\u00f1ales simples a una compleja gram\u00e1tica y, por lo tanto, cayeron a la humanidad; de la falta de fuego cayeron al fuego y, entonces, al armamento; y del apareamiento estacional a un incesante agitaci\u00f3n sexual. As\u00ed, cayeron de una alegre vida en presente a una contemplaci\u00f3n ansiosa del pasado desvanecido y el futuro distante. <\/p>\n\n\n\n<p>La Ca\u00edda estaba en curso y su trayectoria siempre conduc\u00eda hacia abajo. &nbsp;<br><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo es esta religi\u00f3n la ideolog\u00eda misma? &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y, \u00bfno es este libro la expresi\u00f3n de una doctrina ideol\u00f3gica? En la era post-feminista, cuyxs escritorxs no son mujeres escritoras sino escritoras a secas (Ursula Le Guin, Toni Morrison, Christa Wolf) Atwood no entra f\u00e1cilmente en la categor\u00eda \u201cfeminista\u201d: <em>La Novia Ladrona<\/em>, cuyas figuras masculinas ni siquiera son violentas sino, simplemente, ineptas (la \u201cmascarada\u201d masculina de Lacan, en el concepto tomado de Helene Deutsch y adaptado a la \u201cmasculinidad\u201d y el machismo, es bastante rid\u00edcula) coloca el centro mismo del mal en una mujer. \u00bfEs Atwood, entonces, algo as\u00ed como una ecologista? Podr\u00eda ser, pero la naturaleza en su trabajo se remonta a 1972 con el terror\u00edfico devenir animal deleuziano en su novela <em>Resurgir<\/em>. Hay, sin embargo, una categor\u00eda en la que encaja perfectamente y sin la cual no puede ser entendida por completo, una categor\u00eda que al menos 300 millones de angloparlantes suelen olvidar: Atwood es canadiense, y mucho de su poder imaginativo proviene de su privilegiada posici\u00f3n encima de la frontera de los Estados Unidos continentales. La Ca\u00edda no puede ser comprendida del todo a menos que se entienda como una ca\u00edda al americanismo, tal como nos recuerda esta magn\u00edfica diatriba de <em>Resurgir:<\/em><br><\/p>\n\n\n\n<p><em>No importa de qu\u00e9 pa\u00eds sean, dijo mi jefe, siguen siendo americanos, son lo que nos espera, en lo que nos estamos convirtiendo. Se diseminan como un virus, entran al cerebro y se apoderan de las c\u00e9lulas y las c\u00e9lulas cambian desde adentro y las que no tienen la enfermedad no las pueden distinguir. Como las pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n que pasan a la madrugada, criaturas del espacio, ladrones de cuerpos que se te inyectan dentro y te despojan de tu cerebro, sus ojos en blanco como c\u00e1scaras de huevo detr\u00e1s de las gafas oscuras. Si te ves como ellos y hablas como ellos y piensas como ellos, entonces eres ellos. <\/em><br><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el narrador era un ni\u00f1o, la idea del mal era Hitler; pero en el mundo adulto de la violencia y la Naturaleza, se comienza a desarrollar una metaf\u00edsica m\u00e1s enfermiza: \u201cEl problema que tienen algunas personas con ser alemanes, pens\u00e9, yo lo tengo con ser humano&#8230; entonces entend\u00ed que no era a los hombres a quienes odiaba, sino a los americanos, los humanos, hombres y mujeres\u201d. Es una enfermedad observable: \u201cEl americano de segunda mano se iba extendiendo sobre \u00e9l como manchas, igual que la sarna o el liquen. Estaba infectado, deformado y yo no pod\u00eda ayudarlo: llevar\u00eda tanto tiempo curarlo, desenterrarlo hasta rastrear su verdadero yo\u201d. Pero tambi\u00e9n la tecnolog\u00eda, la mecanizaci\u00f3n, la producci\u00f3n en masa son \u201camericanas\u201d: \u201cLa m\u00e1quina es gradual, se va llevando un poco de t\u00ed cada vez y deja la c\u00e1scara. Estaba bien, siempre que infectaran a los muertos; los muertos pueden defenderse, estar mitad muerto es peor. Tambi\u00e9n se lo hac\u00edan unos a otros, sin saberlo.\u201d<br><\/p>\n\n\n\n<p>Este es el mundo de la distop\u00eda de Atwood; en el cercano futuro global, el t\u00e9rmino \u201camericano\u201d ya no le ser\u00e1 necesario. Sus colores tienen una calidad pastel repugnante, como las farmacias; sus trajes de conejito y sus telas suaves reflejan el mal gusto de la producci\u00f3n infantil en masa; la violencia f\u00edsica, sangrienta, es la de los dibujos animados m\u00e1s que la de Hitler. Si hay alg\u00fan placer est\u00e9tico es el de una n\u00e1usea viscosa que se repite en uno, de modo que el fin del mundo tenga el efecto purificador y vigorizante de un paisaje de arena y desechos a la orilla del mar. Pero es mejor pensarlo en los t\u00e9rminos alentadores de Ad\u00e1n Uno: <br><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 motivo de alegr\u00eda es este mundo reorganizado en el que nos encontramos! S\u00ed, es verdad que hay una cierta\u2026 no digamos decepci\u00f3n. Los desechos que dej\u00f3 el Diluvio sin agua, como los que deja cualquier inundaci\u00f3n que disminuye, no son agradables. Llevar\u00e1 tiempo que aparezca nuestro anhelado Ed\u00e9n, amigos. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Pero qu\u00e9 privilegiados somos de presenciar estos preciosos primeros momentos de Renacimiento!<br><br><\/p>\n\n\n\n<p>[*] Aqu\u00ed, la marca de lo amateur es la tem\u00e1tica, entre otras cosas: en <em>El a\u00f1o del diluvio<\/em>, la referencia a \u201cel muro que est\u00e1n construyendo para dejar afuera a los refugiados de Tex\u201d o los nombres de los santos -\u201dSan E.F. Schumacher, San Jane Jacobs \u2026 San Stephen Jay Gould de los Esquistos Jur\u00e1sicos\u201d. Quiz\u00e1s la formaci\u00f3n de Atwood en el g\u00e9nero haya llegado con <em>El asesino ciego <\/em>(2000).<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Lectura de Frederic Jameson sobre Los a\u00f1os del diluvio de Margaret Atwood <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560\" title=\"Entonces eres ellos\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":563,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.4 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Entonces eres ellos - Proyecto Synco<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Entonces eres ellos - Proyecto Synco\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Lectura de Frederic Jameson sobre Los a\u00f1os del diluvio de Margaret Atwood [...]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Proyecto Synco\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2019-06-20T19:51:10+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2019-09-29T21:23:51+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/MargaretAtwood.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"980\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"550\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Synco\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"14 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#website\",\"url\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/\",\"name\":\"Proyecto Synco\",\"description\":\"Observatorio de ciencia ficci\\u00f3n, tecnolog\\u00eda y futuros\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#primaryimage\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/MargaretAtwood.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/MargaretAtwood.png\",\"width\":980,\"height\":550},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#webpage\",\"url\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560\",\"name\":\"Entonces eres ellos - Proyecto Synco\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#primaryimage\"},\"datePublished\":\"2019-06-20T19:51:10+00:00\",\"dateModified\":\"2019-09-29T21:23:51+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#\/schema\/person\/b433eadf728c36224fee48b67d3ca4ed\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Entonces eres ellos\"}]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#\/schema\/person\/b433eadf728c36224fee48b67d3ca4ed\",\"name\":\"Synco\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#personlogo\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/417982e64e8517c66f546625d675f2b6?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/417982e64e8517c66f546625d675f2b6?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Synco\"},\"url\":\"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?author=1\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Entonces eres ellos - Proyecto Synco","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Entonces eres ellos - Proyecto Synco","og_description":"Lectura de Frederic Jameson sobre Los a\u00f1os del diluvio de Margaret Atwood [...]","og_url":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560","og_site_name":"Proyecto Synco","article_published_time":"2019-06-20T19:51:10+00:00","article_modified_time":"2019-09-29T21:23:51+00:00","og_image":[{"width":980,"height":550,"url":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/MargaretAtwood.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Synco","Tiempo de lectura":"14 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#website","url":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/","name":"Proyecto Synco","description":"Observatorio de ciencia ficci\u00f3n, tecnolog\u00eda y futuros","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#primaryimage","inLanguage":"es","url":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/MargaretAtwood.png","contentUrl":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/MargaretAtwood.png","width":980,"height":550},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#webpage","url":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560","name":"Entonces eres ellos - Proyecto Synco","isPartOf":{"@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#primaryimage"},"datePublished":"2019-06-20T19:51:10+00:00","dateModified":"2019-09-29T21:23:51+00:00","author":{"@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#\/schema\/person\/b433eadf728c36224fee48b67d3ca4ed"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?p=560#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Entonces eres ellos"}]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#\/schema\/person\/b433eadf728c36224fee48b67d3ca4ed","name":"Synco","image":{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/#personlogo","inLanguage":"es","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/417982e64e8517c66f546625d675f2b6?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/417982e64e8517c66f546625d675f2b6?s=96&d=mm&r=g","caption":"Synco"},"url":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/?author=1"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/560"}],"collection":[{"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=560"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/560\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":610,"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/560\/revisions\/610"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/563"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=560"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=560"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/sonambula.com.ar\/synco\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=560"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}