Todo es vigilia para los ojos abiertos

 

Foto: Diego Quiroga

Por Dolores Reyes

Dolores Reyes escribe una crónica de la noche feminista más maravillosa. Mientras en el Congreso los diputados se pasaban la palabra, en las calles varias generaciones de mujeres se reunían para hacer Historia. Desde las pibas de los colegios secundario hasta las fundadoras de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Todo lo que ya era victoria antes de que se diera media sanción a la ley. 

 

Arranqué temprano para la vigilia. Quería estar porque esta espera abre un período crucial en la lucha de las mujeres por vivir. Falto al taller de Selva y las compañeras, al final, una a una, se suman todas. Hasta la maestra. Las busco durante 12 horas por todos lados, pero somos miles.

La interrupción voluntaria de embarazos no deseados es la lucha por nuestra vida y la vida de miles de mujeres y cuerpos con capacidad de gestar que ni siquiera tienen la posibilidad de leer estas palabras ni de llevar un pañuelo verde, porque esa posibilidad de decisión y de manifestar cualquier tipo de voluntad no es homogénea para todas, está atravesada por cientos de contingencias socioeconómicas. Muchas no pueden estar hoy acá. Muchas murieron en esta lucha y otras tantas como resultado de un aborto en condiciones deplorables. Queremos esta ley para la libre decisión de todxs. Mientras viajo para el Congreso, dejo atrás el cementerio de Podestá (trabajo a dos cuadras) donde están enterradas Melina Romero y Araceli Ramos. Las escuelas en las que trabajé todos estos años con sus embarazos en sexto grado por violaciones adentro de la familia y cientos de embarazos de chicas de 14, 15, 16… Si vengo hasta acá, también es por ellas. Quiero otra vida para mis alumnas, mis hijas, mis vecinas conurbanas y todas las mujeres. Hayan venido o no.

Llego a las cercanías del Congreso cuando apenas son las 14 y hay un viento que arrasa en las calles que lo rodean: Es la marea feminista y ha llegado para quedarse. Abrir la posibilidad de elección de una mujer sobre su cuerpo y su futuro sin tutela de un padre, un hermano, un juez; debe incluir la seguridad legal y de salud para todxs los cuerpos con capacidad de gestar. Esta exigencia nos lleva al núcleo central del reclamo y de la lucha… y somos miles.

Las de los ojos abiertos

Atravieso ramilletes de chicas con mochilas, glitter y pañuelos verdes. Están felices, cantan, bailan, nos contagian a mí y a mis compañeras –estoy con dos escritoras del colectivo Nosotras Proponemos Literatura, y con Lola, la hija de una de ellas-. La alegría enérgica de las chicas nos confirma no sólo que estamos asistiendo a un día y a una jornada bisagra en nuestras vidas, sino que la vida misma y el futuro están hoy acá. La marea verde tomó colegios, universidades, terciarios y calles para desbordar en consignas y en voluntad de hacerse oír.

 

Foto: Magdalena Gimenez

Camino desde Mu hacia la Carpa Uno. A lo largo de la tarde y de la noche voy a hacer este recorrido muchas veces para ir a lecturas, mesas, descansar, leer. Pero también para compartir un mate, una medialuna, una experiencia, unas fotos, las intenciones de votos de lxs diputadxs, una impresión. Todo circula, todo se vive colectivamente y es una fiesta enorme de lucha y encuentro. Desacralizar la vigilia y que sea nuestra: No esperamos la llegada del cuerpo de ningún salvador, esperamos que retiren esas doctrinas de nosotras: Las mujeres ingresamos juntas en la historia apropiándonos de nuestros cuerpos, descubriendo la belleza real de una vida posible, juntarnos nos da la fuerza y el poder que nos han arrebatado durante siglos. Más allá de los resultados de la votación de esta noche, sabemos que nada volverá a ser lo mismo.

La primera mesa a la que voy en la Carpa Uno de la Campaña es de estudiantes secundarios. Dicen todEs, compañerEs y extienden la exigencia de que se retire el FMI. Dicen que para que la ley se lleve adelante, debe haber recursos en los hospitales, ESI en las escuelas, fondos que no se condicen con los recortes presupuestarios en salud. Por un momento me da vergüenza leer acá después de todxs ellxs. ¿Puedo decir todEs yo también? Después, cuando vea la intervención de algunos diputados, me voy a dar cuenta que cualquiera de esxs pibis me representa de forma abismalmente más genuina que ciertxs habitantes de las cavernas que hoy están en el recinto. Una carpa llena con 150 chicxs de 15, 16 o 17 años en la que todEs se escuchan y cuentan como vienen luchando, cuáles fueron sus debates previos, cómo llegaron hoy hasta aquí…Siento una energía enorme que me corre por las venas viendo a las principales protagonistas a la hora futura de poner el cuerpo: Si no se vota la ley, el aborto clandestino representará un femicidio de Estado sobre nuestras adolescentes. ¡No vamos a permitirlo! Esto recién empieza.

Nos ceden el micrófono y Gabriela explica qué es Nosotras Proponemos Literatura. Lee unos fragmentos de La china Iron, mientras Cecilia Tiene el cartel de NP por el aborto legal, con un gran pañuelo verde. Lola las filma y yo saco algunas fotos y las comparto al resto del colectivo. Las miro haciendo ese acto de presencia tan sencillo y rememoro todos los años y cursos de literatura que hice, en los que naturalmente no se incluía a ninguna mujer en sus programas, la misoginia de muchos profesores de la carrera de Letras, su sonrisa socarrona cuando alguna alumna se presentaba a dar un final habiendo elegido exponer Alfonsina Storni. Acá estamos, rompemos el silencio trayendo nuestra voz, acompañándonos entre nosotras, leyendo, compartiendo. Escritoras de las que me enorgullezco y disfruto van a leer acá hoy. Estamos felices con diez minutos de presencia. La belleza y la felicidad, si se comparte, es tanto  y tan poco.

Las campeonas de todo

De todas las mesas a las que pude asistir, de todas las lecturas, perfos, imágenes y bailes, me quedo con los cuarenta minutos de escucha de las compañeras fundadoras de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Son unas siete mujeres que rondan los setenta años, avanzada la charla abrirán paso a una compañera que entra en silla de ruedas. Si a mí me costó llegar me imagino a ella. Pero acá están, se emocionan, ríen, lloran, alzan los puños y después, bajan las manos despacio. Algunas se las toman entre ellas antes de empezar a hablar.

Aprieto los dientes y me trago las lágrimas. Ellas no. Todas dicen que este día es un sueño hecho realidad y cuentan los comienzos de la lucha, las actividades en que eran tres en un plaza, en la esquina de un colegio, un puñado de mujeres acompañando a una chica violada para exigir el cumplimiento de su derecho a aborto mientras que una turba reza el rosario a los gritos en las puertas del hospital, en los pasillos, en el patio y se meten en las salas, amedrentan, hacen nacer el miedo desde sus cruces y sentencias bíblicas: Parirás con dolor. Pero el miedo siempre es derrotado por la fuerza del deseo de justicia y acá están estas mujeres hermosas. Lloran sus ojitos viejos pero su voz sale clara y potente. Llevan décadas de lucha en la piel, nada puede frenarlas hoy, el día en que quizás cristalice su enorme deseo de empoderar también a las otras mujeres, a las que la posibilidad reproductiva de sus cuerpos les significa pobreza, violación, encierro y muerte. Hoy estas mujeres que no se han gastado en la lucha cuentan cómo fue la primera vez que usaron los pañuelos verdes, unos pocos, sin el logo ni las consignas, porque eso vino después, y cómo hoy esos pañuelos se han reproducido en miles de miles, en los brazos en alto de mujeres jóvenes que vienen a llevar, junto a ellas, las consignas de la Campaña Nacional por el derecho al Aborto: Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Dicen, todas: Soñamos tantos años con este día…

Y esto es una fiesta que va desde algunxs bebés que toman las teta envueltxs en mantas verdes hasta la señora, enorme, de la silla de ruedas que abre su boca para decir que las mujeres siempre abortamos, que venimos a exigir que el Estado se haga cargo de nuestro derecho a decidir si queremos ser madres o no, cuándo queremos ser madres, cómo queremos vivir nuestras vidas, que esta lucha no tiene vuelta atrás, que si no es esta noche la ley va a salir igual, que basta ya de penalizar la sexualidad de las mujeres.

Afuera oscurece, una enorme marea verde conduce la noche hacia la posibilidad de la victoria que se concretará en la mañana. Hace frío pero somos miles. Hay mate, saltos, mantas y bolsas de dormir, risas, apretones de cuerpos eufóricos como en los campamentos de la infancia. Identificada con el verde de la campaña por el aborto legal, la lucha por la legalidad, libertad y gratuidad de la interrupción voluntaria del embarazo hace ingresar a las mujeres como un movimiento masivo a la Historia. Camino rodeada de amigxs, son cuadras y cuadras hasta que la muchedumbre apenas empieza a descomprimirse. Todavía no sabemos que la votación se ganará y que obtendremos la media sanción. Igual, pienso, lo que resulte de esta lucha ya es conquista de todas.