Alina Moro: “La escritura como un baile, como una coreografía del lenguaje”.

Vecina de Lomas de Zamora, profesora de literatura en escuelas secundarias y egresada de Letras UBA, donde “no se lee mucha poesía, la verdad”, Alina ha publicado su primer libro de poemas, Danza, editado por Ediciones Monserrat en 2025.
Por Jorge Hardmeier
La poesía es un bello país
“En 2009, 2010, no recuerdo bien, hice un seminario que se llamaba algo así como Literaturas Eslavas y ahí leímos mucha poesía rusa, entre ellas estaba Marina Tsvietáieva y me fascinó. Ahí comenzó mi camino como lectora de poesía, no fue desde chica. Empecé a hacer un taller, después de la pandemia, con Natalia Litvinova, una poeta bielorrusa que vive acá, en Argentina. Quedé fascinada con un montón de poetas, argentinas sobre todo. Las clásicas, por decirlo de alguna manera, como Diana Bellesi, Estela Figueroa, Susana Villalba, Claudia Masín que son poetas que me encantan. De otros lados, por ejemplo: Marina Tsvietáieva, Hilda Doolittle, Wislawa Szymborska. Empecé a leer poesía y se transformó como en una obsesión. De hecho me costaba mucho leer narrativa. No quiero decir que la haya abandonado. Y ahí empecé a escribir y muchos o varios de los poemas que están en el libro salen de ese taller. Después el libro se fue construyendo de a poquito. Son poemas de 2023. En 2024 sale una convocatoria del Concurso de Poesía Néstor Perlongher, en la Provincia de Buenos Aires. Y ahí dije: voy a armar algo para mandar, me animé, digamos, porque nunca había mandado, salvo a alguna revista digital. Y armé, con poemas que ya tenía y con otros que fui escribiendo y que estaban en el tono de los que ya tenía escritos un poemario y lo mandé a este concurso y recibí una mención. Eso fue como un impulso. Lo empecé a mandar pero se puso difícil, las editoriales no recibían o decían que no directamente, etc. Y después de meses recibí un correo de Claudio, de Ediciones Monserrat donde me decía que les había gustado mucho y que querían publicarlo. Ahí empezó el camino de la edición. Y fue un camino súper lindo. Me sentí muy guiada, muy acompañada, tanto por Claudio Gómez como por Laura Bravo. El manuscrito era el mismo que yo había mandado al concurso, después fui sumando algunos poemas, quitando otros, haciendo pequeñas modificaciones. Ellos me ayudaron mucho en la organización y a ver cosas que una, de tanto leerse a sí misma, no veía. Además el hecho de hacer taller y compartir con otras poetas estuvo buenísimo, escuchar otras voces y leer a otras personas también te nutre, nutre la escritura de una que si bien se hace sola no se hace en soledad. Cuando me metí con la poesía se convirtió en una obsesión, estaba mirando mi biblioteca que eran casi todas novelas y ahora son casi todos libros de poesía”.
Siga el baile, siga el baile…
El poemario de Alina está conformado por tres secciones, cuyos títulos están relacionados con ciertos movimientos del arte de la danza. En el primero de ellos, Plies, Moro indaga poéticamente su fascinación por el baile: “Yo danza no hago. Me encantaba bailar, cuando era chiquita, como dice uno de los poemas, me encerraba en la habitación o cuando no había nadie en el living de mi casa, bailaba y armaba coreografías y todo tipo de bailes con las chicas, las niñas de mi familia, amigas, vecinas. Pero lo cierto es que nunca practiqué danza como una disciplina, me hubiera encantado ser bailarina, creo que es una de mis grandes frustraciones. Creo que viene por ese lado, el hecho del baile y de la poesía. La escritura como un baile, como una coreografía del lenguaje. La danza tiene, obviamente, algo del movimiento como también lo tiene la escritura, con el cuerpo siempre presente cuando una escribe. Y en Danza hay algo de lo siniestro o de lo oscuro. Porque todo movimiento también tiene un fin. Creo que fue la idea, tal vez inconsciente, la de escribir como si fuera un baile, una coreografía. Que empieza en la infancia, con esa soltura que tiene la niñez, con esos movimientos más libres que después se van cercenando o se van inhibiendo un poco y de alguna forma van muriendo, ¿no? Además, lo que tiene el libro es que, en algún momento, una de mis obsesiones fue observar el mundo animal. Y cómo los animales bailan, también, de alguna manera. Y eso equipararlo con la danza humana o cómo nosotros replicamos las danzas animales y sus comportamientos. La primera parte del libro termina con que el poema o el movimiento se parecen a un baile de terror. Y la voz poética dice algo así como que quiere dejar atrás ese animal solitario”.
Canción animal
La segunda parte del poemario de Alina se titula Développé y es una investigación poética de ciertos comportamientos o condiciones del mundo animal y su relación con lo humano. “Es un poco por la belleza que observo en el mundo de los animales, por una cierta complejidad bella. Quedé fascinada cuando, en el marco de una visita escolar, en el Museo de Ciencias Naturales, la persona que guiaba la recorrida, daba información acerca de que los pulpos tienen tres corazones. Cómo si un corazón fuera poco. El corazón está muy presente en mis poemas porque tengo toda una historia ahí que tiene que ver con algo fisiológico. Esa historia de los pulpos me quedó muy grabada. Aparece ahí la posibilidad de ser un otro, en este caso otro animal y ese deseo de protegerse de todo el terror del mundo, de la soledad del mundo, de esconderse del peligro. Y de superarlo, de alguna manera. Pero en el mundo animal está también, me parece, la dificultad o esta imposibilidad que tenemos de encontrarnos con otros, con otras. Por eso hay animales muy frágiles en los poemas, como las mariposas, como las polillas, como las luciérnagas. Son de algún modo, salvajes pero también pequeñas, indefensas como una niña. El sentir, la emoción, en esa parte del libro, viene mediada por los animales y por los insectos. También está muy presente mi hija en el libro: cuando era chiquita era muy fanática de todo lo que es el mundo animal, en casa hay muchos libros curiosos sobre animales. Y eso me despertó la intriga y la búsqueda de la poesía dentro de lo que tiene que ver con eso. Hace poco vi una entrevista a Diana Bellesi donde dice esto, de que hay que escuchar la pequeña voz del mundo, los grillitos y todos esos insectos que andan por ahí”. Continuando con la relación con la naturaleza, Alina, en este segundo apartado, se interroga: “por qué las poetas que me gustan escriben en el bosque”. La emboscadura, la metáfora vegetal: “En ese momento estaba releyendo a Mary Oliver, a la poeta Westonia Murray que tiene un libro muy hermoso que se llama Hongos nupciales, en donde se va al bosque a escribir y lo recorre en busca de esos hongos. Estaba leyendo también a Diana Bellesi, que si bien en ese caso no es el bosque es la naturaleza. Creo que es un poco por eso, más allá de todo lo que implica, todo el significado que trae la idea de bosque en la literatura, todos los significados que tiene el bosque en la literatura infantil. Creo que esos versos tienen algo de lo literal. Me fasciné con poetas que están relacionados con el mundo de lo natural o que hacen de eso su poesía. Como un caminar, otra vez el movimiento. Y también, pienso, en ese irse al bosque para escribir, en un sentido metafórico. Correrse un poco del ruido constante, del ruido material, del ruido de la ciudad, no para escribir poemas sobre la naturaleza sino para frenar ese barullo mental y poder escuchar otras cosas. Me parece tan necesario silenciar por un ratito todo ese barullo”.

Servicio Meteorológico
La tercera parte del poemario, Brisé, indaga también la relación con el mundo natural. Pero en este caso es una naturaleza fuera de control, invasiva, agresora: “En la última parte del libro aparece como la anunciación de un final. Estas catástrofes, estas invasiones climáticas que irrumpen en el hogar, como si la naturaleza se saliera de su control, si es que la naturaleza puede tener un control, invadiéndolo todo. Así como la danza nos puede impulsar hacia un movimiento armónico, de repente puede pasar algo que viene del afuera, del afuera de la naturaleza, o la ruptura de algún vínculo o el amor que viene a romper ese orden armónico que, quizás, tiene una danza. Irrumpe algo inesperado y el baile se termina. Así puede pasar con la escritura o con cualquier cosa. Es un poco anticiparse a un futuro o un presente, ¿no? donde lo imprevisto puede venir a quebrar o romper todo. En el prólogo que escribió Lola Halfon para el libro, ella cita a un bailarín, que yo no conocía, Lucas Condró: ‘el cuerpo que entiende que no todo depende de su voluntad, el cuerpo que se deja mover por la fuerza de la gravedad, es un cuerpo entregado al movimiento. Bailar es, en definitiva, / dejarse caer, es la combinación / de estas dos ideas (dejarse y caer). / En medio de la caída está la danza’. Un poco entregarse, también, tanto en la danza literal y metafóricamente, como en la escritura, soltarse y saber que en cualquier momento algo puede romperse. Pascal Quignard dice que todo lo que nos hace nacer nos deja caer”. El último poema de Danza es una suerte de manifiesto poético: “Y en ese plural que está ahí, en ese último poema, está incluida una amiga, porque ese poema nace de un viaje, muy cortito, que hago con esta amiga y que fue muy intenso”.
El arte de leer
Fin de baile con las últimas lecturas de Alina Moro: “Todo el tiempo estoy leyendo, porque también doy talleres de poesía y pienso que es fundamental algo: para escribir hay que leer. Es una premisa que tengo. Estamos hechos y hechas de voces de otros que están escribiendo y que escribieron. Lo último que me gustó mucho fue un libro que salió por Rara Avis que es Las gemelas, el sueño, de Diana Bellesi y Ursula K. Leguin. Aparecen sus historias, aparecen sus cartas, su vínculo. Me gustó mucho un libro que no es de poesía pero escriben todas poetas, que está editado por Llantén, que se llama Tu deriva a la que obedezco. Son cartas. Y siempre vuelvo a Claudia Masín, La mujer maravilla y yo me encantó; leí hace poco Animal amor, de Helene Cisoux, que es como un ensayito. El último libro de Lola Halfon también me gustó mucho, se llama Fuera de zona. Hay varios libros que me van interpelando por distintas cosas. Y hace unos días me compré Ni bosque ni sonido, que es sobre la vida de la poeta Safo. Siento que hay muchos y muchas buenas poetas que circulan, que escucho en ciclos de lecturas y que quizás no están publicados que me parece una pena, pero al menos se escuchan ahí. Y pienso que leer y escribir es ir un poco a contramano del mundo, porque requiere de otro tiempo, un tiempo distinto, un tiempo de comunión con el lenguaje. De desautomatizar la percepción, de mirar de otra manera, con lo terrible que está todo, creo que la escritura o la poesía, en realidad, es el espacio donde se puede hacer visible la belleza, cómo sacar belleza de lo inmundo, de alguna manera. Y me sirvió la publicación del libro para soltar esos poemas y empezar a escribir otra cosa”.
DOS POEMAS DE DANZA
efímera
me nombraron
me disuelvo para amar
si vieran como yo veo
si vieran
esta danza nupcial
sincronizada
perfecta
entonces también se dejarían
arrastrar hacia la muerte.
¿por qué no seremos pájaros?
obedientes a las leyes
del hambre y del amor
sólo la sabiduría del instinto
la paciencia del vuelo nocturno
¿por qué no podemos consagrar
todas las horas
a nuestros pichones?
¿por qué repetimos
esta cacería que nos daña
una y otra vez
hasta quedarnos sin alas?
cargamos piedras en los bolsillos
no sabemos tejer nidos
no somos inocentes
pensamos demasiado los bosques
se incendian
arden las ciudades
nos abandonamos
¿por qué no pájaros?
esos dioses menores.



