Habla Dionisio Martínez, jefe toba: “La vida del cacique no vale nada”

Ante la creciente persecución y estigmatización de los pueblos originarios -primero con la violentísima campaña política y mediática contra el pueblo mapuche y, más recientemente, con la represión a una comunidad wichi en Formosa y el eterno incumplimiento de las promesas por parte del Gobierno, vuelto a denunciar esta semana por el cacique qom Félix Díaz- rescatamos esta entrevista que realizó Mempo Giardinelli en 1972. Entonces estaba generalizada la denominación de toba para el pueblo originario que hoy se conoce como qom (toba es una palabra de connotación despectiva que utilizaban los guaraníes para referirse a los qom). A más de 40 años de su publicación, los planteos y las reflexiones del cacique Dionisio Martínez mantienen una actualidad dolorosa.

 

Mi nombre es Dionisio Martínez y tengo 56 años, para el 15 de mayo de este año. Soy el último cacique toba de este barrio. Cuando estábamos en la calle dié yo era obrero; despué hicimo una junta, buscando el derecho, y yo, como masomeno entiendo algo para defender, me eligieron. Fue en el año 59. Y soy cacique hasta hoy.

La vida del cacique, me dijeron que no vale nada. Pero sin embargo yo sigo atendiendo. Y cualquier cosa nomá, manera de contar a cualquier doctor, a cualquier hombre que gobierna este Chaco. Yo estoy solo como cacique, nomá.

Pero ello quieren tapar todo. Ello son lo gobierno de la ciudá esta de acá. No quieren que yo sea cacique. La vida dle cacique no vale nada, dijeron. No termino de entender… Entonce le pregunté a un hermano que trabajó acá, y me dijo “bueno, la vida del cacique nunca se termina. Hasta que se muera”. Pero agora no hay ninguno má. Se fallecieron todos lo cacique en Resistencia; güeno, eso es un cuento de agüelo, que se llamaba Cacique Naré, que se falleció ya y resistió acá, en Resistencia, en el siglo pasado.

Yo nací en 1917, en Malgarita Belén (Margarita Belén, capital del departamento Primero de Mayo, a unos 30 kilómetros al norte de Resistencia). Mis padres eran tobas, pero mi aguúelito jué el que me crió, en los principios. Me hizo mandar a la´scuela, pero estudiando poco a poco, porque todos nuestros agüelos son golondrina. Golondrina, que no quedan. Y cada vé, cuando hay cosecha. Y cuando se termina la cosecha, se iba a otro lugar. Terminaba la zafra de la caña y venía de güelta. Y metíamo al monte, así era. Y el estudio, poco, poco…

Yo estudié hasta casi cuarto grado. En la escuela 48, Malgarita, Costa Iné (Paraje cercano a Margarita Belén, a orillas del riacho Iné). En esa época eramos mucho los toba. Mile. Mile y diezmile. Y hoy ya somos tan pocos porque en aquellas época se fundió todo mis tribu. era el trabajo el que más pesaba, el obraje. Todos trabajaban en lluvias, igual que en la época de las cosecha de caña. El sudor que viene, toda la mañana, al mediodía viene la lluvia, entonce se hace la pulmonía. Morían mucho, sí mucho.

Mi padre se llamaba Pedro Sánchez Martínez y mi mamá Teodora Teresa Ventura. éramos tres hermanos, pero todo de diferente padre, porque el mío se jué cuando yo era chiquito. Despué le vi de grande. Él me buscó y así le conocí.

Donde yo nací era un toldo. Chiquito un toldo, como un rancho: dos estacas con un travesaño y pajas a los costados. Eso se llama toldo. Era muy común, la vivienda. Pero de los más antiguos no, era un redondo, un redondito así, un huequito, como si juera un arco en la tierra. Así eran las casa de los antiguo.

Hacíamo cualquier trabajo. Pero de los anteriormente, me contó mi agüelito que no, porque no había algodón. Después vino todos los egropeos de la Egropa. Pero no le pagaba con plata; le pagaba con plenta de mandioca; vales no, tampoco, comida nomá. Le pagaban con pieza de lienzo también, le paga por persona, la mujer, los hijo, para que coma y un pedazo de ropa. Plata no conocían, me contó mi agüelito.

Se vivía todo junto. No dispersado. Porque, por ejemplo, yo tengo una familia y cuando se casa un hijo, hago una casita al lado. Entonces van siguiendo así, uno al lado del otro. El cacique decía: “tiene que vivir alrededor del toldo”. Y los nietos también. Y así todos.

Éramos muy pobre, pobreza que viene de lo antiguo. Y los antiguo eran pobre porque eran pobre, porque es nacido acá y no conoce nada… Vivían por la pesca nomá. Y la caza. Cazaba cualquier cosa, animale que se comen. mi agüelo cazaba tigre, guazuncho. Se sigue el rastro y se encuentra. Y ahí se le agarra. Pero no a cuchillo, a flecha. Otros, con garrote. Y en el riacho Iné, pescaban con una ré. Igual que en las laguna. Se pesca sábalo, surubí, hasta cascarudo se come.

Cazaban y pescaban porque no le alcanzaba lo que los egropeo le daban. Cuando egropeo vinieron para poblar, mi tribu recién conocieron la galleta, azúcar, yerba, todo eso. Porque el egropeo le pagaba con eso. Y despué, recién al final, conoció el dinero.

Mi familia iba siempre como golondrina de Malgarita a Las Palmas (Localidad del departamento Bermejo, a unos 60 kilómetros al noreste de Resistencia), cuando hay cosecha en la zafra. En la caña. Yo empecé a trabajar con ello. Masomeno cuando vino lo egropeo, lo bringo que trabaja la siembra del algodón. A mi agüelito, el patrón le daba un pedazo de tierra, una cuadra o dos, para entregarle despué. Se llamaba Julio Foschatti, lo más principio que recuerdo. Ayudaba el gasto, también, era buen patrón.

Y mi agüelito plantaba batata, mandioca, un pedazo de algodón también. Y eso se le daba al patrón para pagar la cuenta. Pero siempre, cada año, nosotro teníamo que deber la cuenta porque cuando no hay trabajo, no hay trabajo. Entonce, el patrón daba el crédito; y cuando la época de la cosecha, o de la carpida, nosotro hacíamo el trabajo para pagar la cuenta. Pagábamo siempre, la cuenta. Entonce el patrón nos daba la comida, la polenta.

Ante, cuando no venía lo egropeo, dice mi agüelito que la tierra son de nosotro, y eso yo no sé por qué. Hasta hoy en día no sabemo por qué será que no nos dio ni un pedazo de tierra. Ni que sea para apropiar a nosotro. Ni que sea el gobierno, que reconozca que somos nativo de esta tierra y entonce pueda dar cualquier lugar, como para bienestar, que podamo ocupar y trabajar.

Ante que venga el egropeo, todo el Chaco era de nosotro. Así me dijieron. Pero quién sabe, nadie sabe por qué le tapan todo. Le tapan para no mostrar que nosotro somo de acá, dueño de acá, de la tierra. Los echaron a todo. En el siglo pasado fue, no sé cómo los echaron. Pero dice que cada vez que venía un egropeo decía: “yo compro un lote, dos lote, acá”. Y dónde está aborigen, que salga. Dispué, cuando se asienta, tiene trabajo, entonces los llama otra vé. Pero aborigen ya se caminaron, se dispersaron, andan por todo lado, en la tierra…

Agora, mi agüelito no me contó de cuando ello se resistieron a la venida del blanco. Yo no supe nada de malone. Pero me contaron que acá hubo un cacique que trabajaba en obraje y le amenazaron mucho. Y despué se pelearon… Y más adelante, otros indio se resistieron y el gobierno les dio una vivienda y les dijo, bueno, vamo a hacer un contrato para que ustede no falte de comer; nosotro vamos a traer mercadería para que estén contento. Y la condición, que le llamara a unos cuanto cazadore para que traiga plumas de ñandú y todos los cuero.

Jue a principio de siglo, creo. El gobierno compraba todo, lo que se mata ellos fabricaba. Tonce mataba nutria, mataba ñandú, mataba tigre, mataba cierto, leone, iguana, diferentes clase. Todo lo que vale el cuerpo. Y ahí se anda bien con el gobernador. Pero despué yo no sé cómo se fundió esa gente.

Los indio se fundieron porque se desparramaron todo. Eso pasó. Pero por qué será que se desparramaron, eso ya no sé. Se desparramaron nomá.

Yo trabajé de la cosecha de algodón, desde chico. Dos mese al año. Cobrábamos por la arroba, de diez kilo. Y después ya se pagaba, 15 o 20 centavos los diez kilo. Ahí recién vino el dinero, recién conocimo. Yo tenía 15 año cuando vi por primera vez esos papeles de un peso nomá, y de cincuenta. Tenía valor, sí, así me dijeron.

El dinero es importante para comprar toda la cosa. Y para el vestido. Pero nosotro siempre fuimo pobre, porque la gastamo, no sabemo cómo gobernamo la plata. Nadie vino para enseñar cómo se guarda la plata. Y eso es lo que junde a nosotro. Porque si nosotro tenemo trabajo fijo, entonce se puede guardar. Pero nosotro malgastamo porque no se puede guardar. Y ademá ganamo poco. Todo al día; se paga al día, y se gasta porque se compra las cosita.

Yo salí de Malgarita el año 55. Mi primera mujer fue la que tuve agora nomá. La misma. La conocí cuando yo tenía 22 años. Me casé así nomá, juntado nomá. Y despué, cuando conocimo la ley, por medio de los patrone que me explicó, de entonce soy casado en el registro civil, para que no se pierda. entonces yo le dije bueno, no hay que hacer como los antiguo, para que no se pierda. Tonce ahí tengo la libreta, todo…

Hijos tengo ocho. Y nietos… cinco, cinco tengo. Mis hijos, uno solo trabaja. Otro está muy enfermo. No sé qué tiene. Las enfermedade han sido muy dura para nosotro. Los embromó a nosotro el reumatismo, desde los antiguo. Porque antiguamente no hay doctor; cuando uno se enferma, se enferma hasta que muera nomá, en su casa. Pero ahora hay pastilla, tratamiento. Ante, mile, millone de gente que yo he visto que se moría por el reumatismo, se hinchaba todo. El trabajo era duro, y eso fundía a la gente. Era trabajo de hacha, en el obraje. La juerza e lo que más junde a la persona, el trabajo pesado. Tiraba un árbol por día, según de grande. Y había hachero que se tiraba dos, y árbole grande. Pero cansa mucho, mucho…

Para hachar, mi agüelito me enseñó: tené que cortar el tronco, le tené que hacer dos tajada al otro lado y le pagá por aquí para que se caiga enseguida. Pero igual es trabajo duro, que funde enseguida. Y ademá cuando se va en el obraje se pisa el barro, todo el día pisando, y entonce se hincha los pié, y ahí viene el reumatismo.

Entonces me juí para la chacra, con un patrón. Cosechaba algodón, que es más liviano. Pero se enferma igual, de mucha enfermedá. Y los chico es lo que más se morían. Nosotro perdimo dos. De diarrea.

Ahí vivíamo en el campo abierto nomá. De unos agricultore. Comíamo cuando era la época del trabajo. Y despué, si terminó el trabjo, rebuscamo y mariscamo (mariscar: cazar). Cazamo pato, pescado, y eso comíamo. Pero hubo día que no comíamo nada. ¿Y qué decíamo? Nada. Porque cuando no hay trabajo, no hay trabajo. Ahí hay que esperar al otro año. Y mientras, el patrón ayudaba, con mercadería. Cada veces, íbamo a la casa y molestamo. Pero no se enojaba, no se puede enojar porque él sabe que necesita por mí, no puede negar si yo le pido. Y al año que viene tengo que correr para pagá la cuenta: trabajar la chacra y recolectar el algodón, para pagarle a él. Por eso nunca tenemo plata, y siempre fuimo pobre. Así que todo nosotro enriquecemo a ello, los colono. Mi tribu son así, lo enriquecieron a ello. Pero nosotros nunca enriquecimo. Con ese trabajo no puede enriquecer para uno.

No, no me parece bien. Pero no sé, somo pobre, qué vamo a hacer. Tenemo que aguantar. Y disparar, cuando se terminó la cosecha, para Las Palmas, que ahí se cosecha la zafra, en mayo. Entonces le digo: “bueno, patrón, tengo que ir a la zafra”. Y me iba con la familia.

Ahí paga el ingenio. Según, a dos pesos era, o uno y cincuenta, los vagone. Uno y cincuenta el vagón, casi de mil kilo. Hay de ochociento, setecientos kilo. Si la caña es bien derecha, alcanza a mil. Y por eso nos pagaban uno y cincuenta. Pero nosotro trabajábamo al bulto nomá. Zafrábamo mil kilos por día. Y se aumentaba según la mano, según la familia. Ahí se pagaba con plata, ya, pero anteriormente con vale. Pero no es mucho, poca plata es. Comíamo bien y comprábamo ropa, pero no puede guardar plata.

Y en esa época falleció mi agüelito, que era el cacique Francisco Moreno. En Malgarita murió. No sé qué año. El 40 capá.

Yo juí en la´scuela y aprendí a leer y escribir. Pero no sirvió de nada, porque igual tenía que seguir trabajando. Y nosotro no tenemos ninguna ayuda. No le ayuda ningún gobierno. Nada. Yo no sé por qué será eso. Porque a lo mejor nadie se protesta, capá. Si protestamo, entonces creo que van a conocer a nosotro. pero si no protestamo, así nomá estamo.

Pero agora estamo conociendo que hay un dios que nosotro recurriò para defender nuestro derecho. Entonce, por medio del Evangelio, se muestran las cosa que no se debe hacer.

Yo no conozco todos los dioeses tobas. Pero tiene que estar en el monte. Se llama Nohuet, uno. Y Caá-ví-yará pero no conozco ése. Nohuet sí que es dios toba en el monte nomá. Pero yo creo que no creo má en Nohuet, porque ya desaparecieron todo lo dioses. Hay alguno, pero… no sé, ha de estar en un campo desierto. Pero cuando vino el blanco, el egropeo, no se fue todavía. Y todavía tiene que estar, ha de estar en el monte, quién le va a conocer… Ese es casi como… como un viento que se habla. Así es Nohuet. Por ejemplo, si usté cree, entonce oiría lo que él dice. Mi agüelito sí lo oyó. Y ahora nosotro podemo oír, oír a un dios, que es un viento también. Un viento desbordador, que se le mostró que viene del cielo.

Ahora vivimo así nomá, los que estamos acá. Hacemo ese fuego, bajo tierra. y estamo frente al rancho, que se hace con cuatro o seis horcone y una cumbrera en el medio y tiene una caída. Y todo de paja, y las parede de barro. Y si tengo pasto, según, le meto también. Y el techo es de paja. Y acá somo unos cuanto, los que vivimo. Nueve somo agora.

Pero el terreno no es mío. Creo que es tierra nacional, porque esto era ante una vía de ferrocarril francesa. Nos vinieron a echar, sí, del año 60 que nos están queriendo echar. Pero ya que estamo istalado acá, entonce no sabemos dónde ir. Hacemo un rejuerzo de la mayoría y le hicimo una nota al ministerio. Y yo hice un levante, toda mi tribu juntamo 250 firmas. Yo no sé quién vino a echarnos. No sé, de los grandes que se nombró, de los que ganó de los partidos. Pero no sé qué partido, no conozco.

Porque a nosotro nos echan siempre. Entonce reunimo una juerza de 200 firmas y entregamo al ministro de gobierno. Y reconoció a nosotro, que nos dejaran tranquilo. Y ante había venido la cruz roja para el aborigen y le levantamo una´scuela pa´que se eduquen los chico. Porque no teníamo suerte, ni un político me hacía caso. Venían partido de Lista Verde (Fracción del radicalismo chaqueño), radicale, peronista, todo, y no tenía suerte. Y cuando llegué acá, sí, estaba mejor con el peronismo, por lo meno ayudaba un poco, daba ropa nomá.

Y bueno, en el 61 vino la señora de Márquez, de la cruz roja aborígen, y me entrevisté con ella. Y le permití que muestre la educación pa´nuestro hijos. Está bien así, le dije, porque yo soy quemado, hambre quemado de la promesa… y nadie cumple promesa. Sí, yo quería que venga, pero le expliqué que estoy quemado de la mentira, todo la mayoría que hacen promesa y no cumple. Y ella me dijo uqe era aparte de la política y al final nosotro le levantamo la escuela para educarle a los chico, para que nosotro cambiamo nuestra idea.

Los político solían venir, decían tantas cosa como para votarle a ello. Me hablaban y pedían los voto. y yo le decía, bueno, pero nosotro hacemo tantas cosa y qué hacen ustede, nunca puede ayudar a nosotro, ni una mano nos da, ahora estoy sonado… Y sí, le negué los voto. Votamo en blanco. Pero despué volvimo entrar todo en el peronismo. casi la mayoría, y tenemo una unidá básica. Y yo sigo siendo peronista nomá, porque el nombre de Perón es el único valor acá. Él ayudó a nosotro, el único que ayudó, ésa es la verdá.

Pero mi tribu no es rebelde, mentira lo que se dice. Toba son inocente, son tranquilo, tienen su trabajito y son hombre tranquilo nomá. Ahora creo que todo hacen cacharro, trabajito con barro para comer nomá, y hacen cestos, sombreros, collar, cacharritos, de todo… Y no hay peleas, no, antes había, porque muchos tomaban y andaban borrachos… Pero ya no, porque ahora entró la religión del evangelio, ése es lo que mostró el camino. Como para dejar la vida, porque la vida funde a la persona. Toda la gente se funde. De mi tribu, de los antiguo, todo se jundieron. Entonce nosotro vimo ahora que por medio de esa religión, para conocer el camino, que no tenemo suerte peleando unos con otro. Siendo que la persona puede amar unos a otro.

Yo nunca pelié con nadie. Y aunque hay muchas cosas que no entiendo, siempre trato de tener un trabajito nomás. Pero me pasó una cosa triste, anteriormente. Porque yo tenía trabajo tranquilo, en la municipalidá, en el año 57, pero me dejaron cesante porque me acusaron de que estaba borracho. Y era mentira de un capatá general nomá. Pero me denunció y me dejaron cesante. Y entonce volví a cosechá. Y despué encontré trabajito en Vialidá Provincial, y ahí estoy con esa changa. Y aunque no alcanza con lo que gano, masomeno le defiendo a mi familia. Y la crú roja me´stá ayudando.

En mi casa tengo dos pero, pero gallina no tengo. Yo tenía como 40 gallina, pero toda se manotearon. Se manoteaba así, cada vé má. Dos, tres un día. Despué dié y así se jueron manoteando. No sé quién. Y me jundió el gallinero.

Veces pienso en la muerte, ahora. Pienso que le tenía miedo. Pero ahora ya no más. No, no pienso má en la muerte. Pasa que casi me morí, por una fermedá que tengo, una piedra dentro del hígado, eso tengo. Y casi me morí, pero me salvó un doctor Dellamea, por medio doctor Lestani. Ese es gran médico y buen amigo de la tribu toba. Me salvaron de la muerte.

Porque yo creo que la gente es buena. No creo en el mal. Ya no hay má gente mala. De los antiguo sí había, los viejo eran malo, que no le gustaba una cosa y ya… Pero en cambio nosotro, cada vé más le buscamo las cosa con pacencia. Tenemo que tené pacencia. Yo creo que la pacencia vale más que los hombre.

De los rico yo no pienso nada, ellos piensa para ellos. Pero si igual son bueno… y sí, pero cuando es rico ya no se le importa nada de los pobre, y eso está mal. Eso es lo que yo veo de muchos patrone, que cuando consigue toda las cosas ya no es más bueno. No, eso no está bien.

Pero yo no estoy resignao. No me resigno, no, tenemo mucho que hacer. Ahora estamo medio mejor porque los chico van a la escuela, y van a saber valerse. Lo más importante en la vida de un hombre es saber leer y escribir. Así después se tiene trabajo y ya va a saber cómo ahorrar la plata, y no va a estar quemado de la promesa y le va´ayudar a su gente.

Yo quiero tener un terreno mío. Nunca tuve título, nada, nada… Ni contrato, no sé qué es. Por eso digo que no me resigno, pero ya estoy quemado de las promesas.

Yo no comprendo las leye. No sé qué son las leye. Muchas cosas nosotro no sabemo… Lo que sé es que la ley corresponde para casarse, para nuestra educacione, eso sí sé… Pero de otras cosa, no. Ni lo que pasa en el mundo y eso que dice que el hombre llegó a la luna. No sé yo de eso… Qué tengo que pensar, no sé… Ha de tener más estudio para llegar a la luna. Si llegó, no sé yo…

Nosotro vivimo al costado del mundo, así… No, no es al costado, sino que estamo en el medio. Estamo en el medio. Veces leo diario. a veces… Entiendo todo, sí… Pero no sé cómo pienso del mundo, completamente no sé. Nosotro nomá pensamo por el trabajo para que nosotro tengamo vida. El que no puede trabajar, vive poco… Pero es difícil encontrar trabajo. Y no hay plata. Y los que tiene la plata, no se le importa de nosotro. Como cuando yo cobro alguna plata. De veinte, treinta mile, le agarro, pero ese treinta no es mío… Es del almacén, entra ahí y yo me quedo otra vé como siempre. Claro, lo que yo cobro va para el almacén, porque él me da crédito… El almacén es de… del dueño, no sé yo, un blanco es. Vive al costado de mi tribu. Mucha plata tiene, digo yo, si levantó el almacén…

A veces sí tengo bronca, porque faltan cosa, falta nuestro terreno, algo de apropiar nosotro para la tranquilidá. Yo viviría del trabajo, en un pedacito de terreno, me gustaría volver a cultivar, sí, cómo no… Algodón que es importante y alimento, como mandioca, batata, zapallo, lechuga, eso…

Porque ahora ya casi no cazamo, y entonce viene el hambre a vece. De la última vez, cuando me quedé cesante en mi trabajo. Pero resulta que ya no es como antes. Todo el campo está cerrado ahora, alambrado totalmente. Y la verdá es que nosotro tenemos muchas cosas pa´comer en el monte. Hace mucho, de los anteriormente, encontraba campo abierto, todo, y abundancia de carne. Pero cuando entró lo bringo, lo hacendado, prohibió y encerró todo con alambre. ¿Y nosotro qué hacemo enconce? Ya no podemo vivir má, ni mariscar, ni nada de eso… Y despué caí preso, porque fui a cazar ñandú pa´comer. Pero dice que probido cazar ñandú por la zona de Benite (Colonia Benítez, localidad del departamento Primero de Mayo, a unos 20 kilómetros al norte de Resistencia). Tonce fuimo p´al lado de Lapachito (Pequeño poblado del departamento de General Dónovan, a 80 kilómetros al noreste de Resistencia), cazamo una presa y fuimo todo preso otra vé… No, ya no se puede cazar má.

Ni a nosotro que somo los nativo, nos dejan cazar. Ni reconoce a las persona; todo los hacendado no reconocen a nadie. Y por eso es que nosotro, los toba, nos vamo´acercando a la ciudá, n´el pueblo donde podamo trabajar y no vayan a echarno como en el campo. En el campo, ni un lado nos dejan estar. Nada, nada, completamente.

Nos echaron todo, de todas las tierra. Y por eso venimo a la ciudá. Hay alguno que quedan todavía, en un pedacito, allá una tribu de Costa Iné, pero un pedacito nomá. Y la tierra no es de ellos; es de los patrone.

Ahora, lo que pasó a mi tribu no me parece bien. Me parece mal, porque nosotro siempre perdimo. Cuando vino l´egropeo, hizo lo que quieren ello nomá. Le maltrataba a los indio, nos trababa como si juera menos. Y nosotros disparamo nomá. Uno se dispara para cambiar de patrón, por ser mal tratamiento… Esa es la razón.

Con la palabra la retaba, indios vago, decía, que no trabaja… Pero sin embargo uno quería trabajar. Ellos venían como dueño nomá, y nosotro no entendíamo qué nosotro éramo dueño. No sabíamo. Porque recién ahora estamo recordando que la tierra era nuestra, todo el Chaco… Y sí, vece tenemo tristeza, pero qué vamo hacer… Queremo volver a ser dueño del Chaco, claro, creemo que seguimo siendo, pero queremo que el gobierno reconozca. Que haya tierra pa´nosotro. Pero pasa que los que están ahora no quieren. Los hacendado se agarraron todo nomá y ello son lo dueño ahora. ¡Uf!, ésa es mi bronca ahora, que los hacendado tenga tanta tierra y nosotro nada… Veces me da bronca, porque ello agarró todo y cerraron con alambre. Y nosotro… a la calle, nomá. Y no quedó nada, porque de los antiguamente, viera, nosotro teníamo mucha caballo, bandada, manada de caballo, pero cuando l´echó a la calle, los caballo se desapareció todo… Robaron, no sé, llevaron todo ello.

Pero yo no sentía gana de pelear, cuando era joven. Ninguna. Y aceptaba mi vida, nomá, y cuando algún patrón malo me trababa mal, yo le escucho nomá. Y despué, arreglo mi pilchita y me voy. Eso es todo lo que hacía. Me pongo triste, sí, pero que viá defender, cómo defender… Con qué tengo que defender. Sí, capá que estoy resignado nomá. Pero si no tengo nada, qué viá hacer…

Yo no entendía nada, y eso me embromó mucho, no entender muchas cosas. Yo perdí mucho en la vida. Y la juerza fui perdiendo. Y el interés delas cosa. Jueron robando todo, y perdí las cosa, y otro lo que se vendió pa´poder comer… Y muchas vece me engañaron, sí, muchas veces, y por eso digo que´stoy quemado. Por pura promesa nomás. Nadie cumple y uno no sabe qué hacer, y tonce está quemado.

Y a quién le viá culpar. Al destino nomá. El aborigen siempre se castigó. Pero yo creo que nadie me acusó nunca de no hacer nada por mi tribu. Ni me acuerdo si alguna vez lloré, capá que sí, no recuerdo… Pero lo que sí me acuerdo es del hambre, sí, cómo no, muchas vez. Falta el alimento para nuestro cuerpo y uno se siente débil. eso es el hambre. La mayoría de mi tribu mucha vece no alcanzó ni un pedazo de pan. Nos falta cada día. Veces come de mañana, veces hasta el mediodía. Veces a la noche. Y veces que no come nada… Asegún…

Y cuando no come se siente mal, por una debilidá que sentimo, que falta la juerza. Antes, salía al campo y mariscaba. La familia espera, todo junto, y uno tiene la juerza apena pa´traer una comida, de lo que marisqué. Y da lástima, sí, que le espera la familia toda la noche. No duerme ninguno por el hambre. Cuando llego, entonce, sí, todo tranquilo, si tenía suerte de cazar. Y si no, bueno, no traigo nada, y dormíamo con hambre nomá. Se duerme con cansancio y a la mañana uno va y le molesta a un patrón, que le da un pedazo de pan y le anota en la libreta…

Y ésta es la cosa de mis tribu. Yo lo único es que les quiero mucho a mi gente. Le quiero más que a los blanco. Más que a cualquiera. Eso es lo que quiero que diga, si usté es periodista, para que nos pueda ayudar. Porque el problema es la falta de ayuda, ¿sabe?

 

Entrevista realizada por Mempo Giardinelli en marzo de 1972, en el llamado “barrio toba” de las afueras de Resistencia. Fue publicada en la revista Crisis Nº 34, del febrero de 1976. 

 

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