Jorge Garacotche (Canturbe): “La reedición de un trabajo publicado hace 43 años siempre es una alegría”

 

El grupo Canturbe nació, paradójicamente, en épocas de muerte, durante la última Dictadura. En 1980 el grupo publica su primer trabajo, El vuelo de los olvidados. En los créditos figura como invitado un tal Carlos Alberto García Moreno, públicamente conocido como Charly García. Rock, música rioplatense, esbozos tangueros. Su sucesor, Bonpland, fue lanzado en octubre de 1983, con la vuelta de la democracia como horizonte. Siempre con su fundador, Jorge Garacotche, como guitarrista y líder, este disco acaba de ser remasterizado y reeditado en CD y plataformas, gracias a una coproducción entre los sellos Viajero Inmóvil, Mucha Madera y Tino Music.

Por Andy Andersen y Jorge Hardmeier

Luego de más de cuatro décadas y de tanta música corrida bajo el puente, hay una sutil diferencia entre el primer disco de Canturbe y Bonpland. La canción porteña sigue presente y sin embargo hay cierto aggiornamiento al sonido de entonces, con tintes más pop y cierta orientalización de la música, proveniente, quizás, de cierta escucha de Garacotche de bandas uruguayas de “moda” entonces como Opa, Raíces y La Banda, aunque también diversos pasajes sonoros remiten a Camel. “Mucha gente” – comenta Garacotche –  “nombra a Camel, por los arpegios de guitarra en algunas canciones de Canturbe, pero eso tiene más que ver con Genesis, que era lo que escuchaba mucho por esos años. Con respecto a la influencia rioplatense, es cierto, a mí eso me interesaba, estaba rodeado de algunos uruguayos, conocí lo primero de Jaime Roos y me gustó mucho, fueron un impacto esos rasgueos tan rítmicos y el laburo de la percusión. En el tema ¿Puede ser un poco? tuve la idea de experimentar con la murga porteña y ahí estuvieron el Negro Rada y Norberto Minichillo, dos grandes que me la hicieron fácil. Con respecto al sonido general, el disco es de 1983, el sonido ochentoso  aparece por razones lógicas, grabamos en el mejor estudio por esos años, Moebio, y tuvimos tecnología de mucha mejor calidad a nuestro alcance y la aprovechamos”. Este segundo disco de la banda, ahora relanzado, fue originalmente publicado “por el sello multinacional RCA Víctor, tuvo bastante difusión, una excelente distribución, estaba en todas las provincias y llegó a Uruguay, Paraguay y Colombia”. Pero no solamente la difusión diferenció a El vuelo de los olvidados de Bonpland: “Hubo una producción que bancó con creces todo lo que gira alrededor de un disco, un productor artístico que fue un lujo, la convocatoria a músicos sesionistas, un estudio que era una nave espacial, un técnico que había trabajado en Inglaterra varios años, es decir, pudimos hacer notar que era un segundo álbum, hubo un crecimiento artístico y a nivel producción, me sentí más respaldado”, rememora el líder de Canturbe. También se percibe, en este segundo disco de la banda, una textura distinta, producto del contexto social. Una menor oscuridad producto, probablemente, del cercano advenimiento de la democracia. Al respecto, comenta Garacotche: “Si bien veníamos de una etapa trágica y yo era algo pesimista con respecto al castigo que iba a recibir la Dictadura, deseaba que ese castigo fuera ejemplar, lo cierto es que en el aire se respiraba otra cosa, había muchas ganas de humanizar el país, de retornar a lo vivible. Se estaba yendo la Dictadura, había otro ánimo y la esperanza comenzaba a asomar después de tantos años. De cualquier manera, en las letras creo que está lo agobiante de la ciudad, una crítica a la mentalidad de mucha gente luego de años de oscuridad, la Dictadura había reseteado muchas cabezas y se convivía también con eso”.

Ya en 2026, Bonpland renace en formato CD. Pablo Farago en guitarra, Alejandro Giusti en bajo y Gustavo Libutti en batería. Invitados de lujo: el Negro Rada en percusión, Norberto Minichillo en batería y José Ogivieki en teclados. Y Garacotche, claro, cantante y líder de la banda, que comenta sobre esta reedición: “Fue una idea de los sellos Tino Music y Mucha Madera que se asociaron a Viajero Inmóvil, el sello con el que publico desde hace muchos años. La distribución será lenta pero efectiva, incluso Viajero Inmóvil tiene una fuerte presencia en el exterior”. Épocas de desmaterializaciones varias, plataformas, redes, un mundo decididamente distinto al que había recibido al Bonpland original: “La reedición de un trabajo publicado hace 43 años siempre es una alegría, no puede generar otra cosa, pareciera como que son canciones que logran vencer al paso del tiempo, lo cual es un honor. Me gusta que, además de las plataformas digitales, se publique en formato físico, sigo creyendo en el CD, en el arte de tapa, en la info que traen, en el ritual de escuchar un disco. Es como si pensara que eso es más real. Además, gracias a la tecnología actual pudimos hacer una muy buena remasterización que mantuvo la esencia de aquel sonido y de ese modo de producir”.

Para finalizar, Garacotche enumera los pasos venideros de la banda, tanto en lo que respecta a la presentación del viejo nuevo disco como de futuras grabaciones: “La idea es presentarme en algunas disquerías. Hace unos días lo presenté en La Plata, en agosto voy a estar en la Universidad Nacional de Rosario y en la Biblioteca Popular Pocho Lepratti, de la misma ciudad. También habrá fechas en Mendoza, Tucumán y un recital en Buenos Aires. La idea es volver a grabar un nuevo disco, estoy trabajando en eso, preparando canciones luego de nuestro último álbum, Los lanzallamas, de 2023. También estamos grabando un EP con el músico mendocino Marcelo López, un notable compositor y además un gran amigo de muchos años”.

*La reedición de Bonpland se presentará, en el marco de este ciclo de conciertos por su relanzamiento, el sábado 8 de agosto en el Espacio Cultural de la Universidad Nacional de Rosario (ECU), San Martín 750.