Imaginación o barbarie (I): Seis libros gratis para atreverse a soñar un mundo mejor (ficción)

Leticia Bianca Cappellotto – @tododoble
Leticia Bianca Cappellotto vuelve a la carga para recomiendar y regalar seis obras que podrían contribuir a la recuperación del músculo más atrofiado de la progresía global: la imaginación. Hacer clic en las portadas para acceder a los enlaces de descarga.
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Si la tarea es inventar, voy a inventar una palabra para explicar esta dupla de artículos con forma de diatriba incendiaria contra todos mis compañeros del campo no reaccionario, trosco, Nac&Pop o como quieran auto percibirse. La palabra es Diagnosticítis y es de lo que es evidente que adolece la izquierda global, quizás desde la caída del muro de Berlín, pero seguramente luego de aquel fatídico 2016 donde el Brexit y Trump rompieron el consenso del neoliberalismo progresista en el que creíamos que residiríamos eternamente. A partir de entonces lo único que venimos haciendo es diagnosticar (el origen de, el avance de, la consolidación de, etc.) y como ´parece que eso nos alcanza (el diagnóstico siempre trae calma, aunque sea letal), nos la pasamos produciendo y consumiendo contenido académico, periodístico, literario y audiovisual que ya no sólo diagnostica el cada vez más decadente estado de la vida y de las cosas, sino que también lo extrapola hacia el peor final después de la resignación: la distopía apocalíptica.
Aterrizada en una Argentina carente de espíritu (y tan alejada de eso que decía Bukowski de “no tengo tiempo para cosas que no tienen alma”), la Diagnosticitis se convirtió en Híperdiagnosticísmo y ya es una religión: gobierna a la extrema derecha, todo está mal, va a ir a peor, listo. Y para rematar, la inevitable paradoja, el diagnóstico del diagnóstico: a la izquierda argentina le falta muchísima imaginación política.
Harta ya de estar harta de observar cómo el híperdiagnosticísmo de mis compañeros de trinchera se va convirtiendo frente a mis narices en Diagnosticidio, evoqué a Berugo Carámbula, quien triunfaba en la televisión durante mi tierna infancia con un programa de preguntas y respuestas llamado «Atrévase a soñar» e, imbuida por su magia, busqué hasta debajo de las piedras libros que nos permitan atrevernos a hacerlo. Pero mientras investigaba sobre el tema, me enteré de que a la par de de su show en televisión, Berugo también conducía un programa en Radio El Mundo llamado “Anímese a escuchar” (la radio, siempre la radio, ese hogar hecho por solitarios para solitarios).
Entonces me animé a escuchar:
Presión salió a la venta en 2003 y fue el segundo disco de la banda de rock “barrial” Callejeros. Contaba con catorce temas, de los cuales «Una nueva noche fría» fue el que los catapultó a la fama. Pero al lado del hit aparece “Imposible”, una canción pegadiza que contiene una serie de deseos que en ese momento parecían, efectivamente, ridículos por inverosímiles. Escuchada hoy, la pieza adquiere otra relevancia, porque entre los anhelos que enumera, el cantante Patricio Fontanet (también autor de los versos) menciona tres asuntos que en 2003 parecen “Sueños Imposibles”. A saber:
- “Por fin el gobierno va a ser de una mujer” (Presidencias de Cristina Fernández de Kirchner desde 2007 a 2015).
- “Y no habrá juicio por fumar sin joder” (Ley REPROCANN de 2016).
- “Que decir aborto suene a legal” (Ley de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo de 2020.
Con esto en mente, no queda más que dejar de una puta vez de diagnosticar y seguir soñando, como reza el tema, que anticipa “Todos nuestros hijos van a poder comer” y “En nuestras almas va a dejar de llover”. Venceremos.
1 – El oasis (Mary McCarthy, Impedimenta, 2019)
Mary McCarthy (1912-1989) es una intelectual estadounidense que escribió prosa, ensayo y periodismo y aunque publicó esta novela en 1949, recién fue traducida por primera vez al español hace unos años. Cuenta la historia de un grupo de intelectuales neoyorquinos que viaja a las montañas de Nueva Inglaterra para fundar una comuna utópica, pero en el fragor de la causa el grupo se divide pronto entre los «utópicos puristas» y los «realistas», lo que genera tensiones ideológicas y peleas absurdas entre ellos hasta llegar a un desenlace tragicómico que no spoilearemos. En la introducción de Vivian Gornick queda claro que McCarthy se inspiró sin filtros en sus propios amigos, exparejas y conocidos, pertenecientes a la élite cultural estadounidense, para darle forma con ingenio, mordacidad y sarcasmo a todos los lugares comunes del círculo ilustradísimo al que pertenecía, pero al mismo tiempo se permitió pensar que un mundo mejor era (aunque sea por un rato) posible.
2 – Matriarcadia (Charlotte Perkins Gilman, Ediciones Akal. 2018)
Publicada por primera vez en 1915, esta novela relata la historia de una sociedad utópica en la que sólo existen mujeres que gobiernan una de forma ordenada y pacífica sin varones desde hace dos mil años, pero cuya apacible vida se ve alterada cuando una expedición de tres hombres (un sociólogo de mente abierta, un médico romántico y un millonario machista) invade sus tierras y se acopla más o menos a las normas de este matriarcado. Es así como Charlotte Perkins Gilman, una acérrima activista feminista norteamericana de principios de siglo XX pone en evidencia la rigidez de la sociedad yankee en la que ella vivía (y nosotras vivimos) en contraste con una imaginaria, por lo que, a través del choque cultural entre los exploradores y las habitantes, la obra expone y critica de forma satírica los roles de género tradicionales de la sociedad patriarcal de la época (y la actual).
3 – Mujer al borde del tiempo (Marge Piercy, Editorial Consonni, 2020)
¿Es posible usar el lenguaje inclusivo, salir del género binario, vivir respetando el medio ambiente y acabar con la discriminación por sexo, raza o clase social? Sí, todo esto se puede en la novela publicada en 1976 por Marge Piercy, nacida en Detroit y autora de varias novelas, muchos libros de poesía (es una de las poetas más vendidas en USA) y una ferviente activista de batallas políticas progresistas, incluyendo el movimiento contra la guerra de Vietnam, el feminismo y la resistencia a la guerra de Irak. Connie, su protagonista, es una cuarentona gorda y pobre con antecedentes delictivos y psiquiátricos a la que, otra vez ingresada en una institución mental, se le aparece Luciente, un ente que viene del futuro y la hace viajar con ella allí, lo que le permite ver un mundo en el que la forma de gestionar el nacimiento, el aprendizaje, la crianza, la enfermedad o los recursos nada tiene que ver con la sociedad de 1976 (ni la actual), como tampoco sus maneras de entender el sexo, la muerte o la memoria colectiva. Pero los viajes en el tiempo de Connie no siempre son tan instructivos y serenos, porque en ocasiones ve un futuro distópico, en el que las mujeres son mercancía, genéticamente modificadas y carecen de cualquier tipo de poder.
4 – El Mundo Resplandeciente (Margaret Cavendish, Editorial Siruela, 2017)
Publicada en 1666, esta es la única obra de ficción utópica escrita por una mujer en el siglo XVII, pero encima su autora cometió la osadía de firmarla con su nombre real, lo cual era algo impensable por entonces y le valió críticas de todo tipo y factor, aunque ya antes la apodaran “Mad Marge” debido a lo que en los círculos científicos machirulísimos definían como su “excentricidad” (same old same). Cuenta la historia una joven que entra a un reino utópico y satírico situado en otro mundo al que se puede llegar a través del Polo Norte. Rápidamente la doncella se convierte en la emperatriz de una sociedad compuesta por varias especies de animales parlantes y organiza la invasión de su mundo de origen con submarinos arrastrados por hombres peces. Con una mirada moderna y subversiva, esta autora inglesa desafía los roles de género, las divisiones religiosas y las teorías científicas conservadoras de su época y también de la nuestra, al punto tal de ser inspiración para el favorito de Mariana Enriquez, el escritor Alan Moore, así como para el enfant terrible de las letras británicas, China Miéville o para Siri Hustvedt, que, en su novela Un mundo deslumbrante de 2014 hace que su protagonista se refiera varias veces a Margaret Cavendish con idolatría.
5 – El ministerio del futuro (Kim Stanley Robinson, Editorial Minotauro, 2021)
Uno de los libros favoritos de Barack Obama, esta novela arranca con una brutal y mortífera ola de calor en la India que se cobra millones de vidas, lo que obliga al mundo a tomarse en serio la crisis climática, por lo que la historia gira en torno a una nueva agencia de la ONU (El Ministerio del Futuro) que tiene la misión de defender a las próximas generaciones y a el resto de los seres vivos del planeta de los peligros que genera el asunto meteorológico. Pero en lugar de una visión totalmente apocalíptica, el escritor estadounidense Kim Stanley Robinson (ganador de los premios Nebula y Hugo, los galardones más importantes de literatura de ciencia ficción) plantea un futuro complejo donde la política, la economía, la ciencia y la geoingeniería se combinan para buscar soluciones a todos los males, al tiempo que al usar el recurso de narrar a través de un coro multifacético de testigos directos ficticios de la experiencia, refuerza y abona a esa vieja teoría paulofreireana de “Nadie salva a nadie, nadie se salva solo, los hombres se salvan en comunidad”.
6 – Ecotopía (Ernest Callenbach, La Linterna Sorda Ediciones, 2013)
Publicada en 1975 por su autor tras ser rechazada por varias editoriales y convertida luego en un clásico de culto, esta novela imagina un escenario por el que se produce la secesión de los estados de Oregón, Washington y el norte de California de los Estados Unidos en 1980, tras una profunda crisis económica, y da lugar a un nuevo estado llamado Ecotopía. La novela sigue a un periodista que en 1999 viaja a esta nueva nación para escribir una serie de artículos críticos por encargo. A través de su mirada, que va del escepticismo a la fascinación, el lector descubre una sociedad construida a escala humana donde se han erradicado las jerarquías tradicionales, el consumismo desmedido y el uso masivo del automóvil, dando paso a ciudades sin coches, transporte público eléctrico, trenes de alta velocidad y una completa igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Callenbach, hastiado del consumismo que lo rodeaba, diseñó un proyecto para la supervivencia de nuestro planeta con las ideas descentralizadoras y antiautoritarias de los movimientos sociales emergentes de su época como los hippies, el ecologismo, el feminismo y el black power, por lo que esta novela funciona como antídoto perfecto para nuestro acuciante presente y ofrece la posibilidad de soñar que sí hay alternativa, que un mundo mejor es posible, que tarda en llegar pero al final hay recompensa y que mañana es mejor.









