Marinés Scelta: “La literatura argentina de la última década se está mirando la pelusa del ombligo todo el tiempo”.
Camorreros & Irreverentes – Reportaje en serie a poetas #4

Por Hernán Casabella
Nueva entrega de Camorreros & Irreverentes. La poeta mendocina Marinés Scelta escribe por las mañanas, solamente en computadora y nos revela cuál fue el primero de los libros que adquirió en solitario.
Marinés Scelta
Marinés Scelta nació en Mendoza, Argentina, en 1984. Es profesora de Lengua y Literatura y tallerista. Forma parte del colectivo literario y feminista Write like a girl, cuyo objetivo es investigar y difundir la literatura hecha por mujeres, disidencias y la creación colectiva. Publicó Saber lo que se pierde (Peces de Ciudad, Buenos Aires, 2016), Otros territorios posibles (elandamio ediciones, San Juan, Argentina, 2021), Así ha de ser la ausencia (El ángel editor, Quito, 2023 y Almadegoma ediciones, Jujuy, 2026) y El oficio equivocado (Falta Envido ediciones, Tucumán, 2024). Organiza el Encuentro de Poetas Cuyo-Pampa. Participa, además, en el programa radial Restos Diurnos (que se transmite por Radio UTN Córdoba, Argentina) con la columna Los ritos, sobre poesía contemporánea.
POESÍA Y LITERATURA
¿Dónde está lo poético?
En las imágenes, en el silencio.
¿Cómo se lleva tu poesía/literatura con el insomnio, con las noches, con los vicios?
Muy mal. Mi mejor momento del día para escribir e imaginar es la mañana (muy señora todo).
Tus poemas preferidos son…
Apuntes de Alberto Szpunberg, campidoglio de Jorge Eduardo Eielson, Tan huesolita que te ibas de Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Qué te vas a acordar, Isabel de Raúl Gomez Jattin (sólo por nombrar poetas en clave masculina).

¿Utilizás tu condición de poeta para ejercer la seducción?
Claro que no. Ser poeta nunca me ha servido para nada.
¿No sentís que la poesía actual se ha convertido en un género que solo leen otros poetas para ver qué están haciendo mal?
Más bien creo que una de las características de la poesía de hoy es escribir cualquier frase instagrameable. Claro que hay muy buenas excepciones.
RELEVO DE PRUEBAS
Tu última mentira…
Estoy bien.
¿Qué opinás de la poesía/literatura argentina de la última década?
Que se está mirando la pelusa del ombligo todo el tiempo.
Vamos a una tradicional: Noche de bodas, quién lleva en brazos a quién: ¿Rimbaud a Lorca o al revés?
Me gustaría que Lorca me llevara en brazos a mí, pero supongo que todo eso es imposible, empezando porque yo nunca le hubiera gustado.
Así de arrebato, ¿qué final/comienzo literario te viene a la memoria?
“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”.
Los libros ¿se compran, se regalan, se prestan, se pierden, se devuelven, se venden, se roban?

Los libros se rayan, se marcan con stickers, se besan, se atesoran y sobre todo, se escriben (hay mucha gente escritora sin libros).
LEO, LUEGO ESCRIBO
¿Tenés alguna rutina al escribir?
No, pero sólo escribo en la computadora.
¿Tenés objetos fetiches que te sean vitales al momento de escribir?
Escribo en la compu siempre, no tomo notas previas (eso es muy malo). Me encantaría escribirme versos a mi número de Whatsapp para después amplificarlos y esas cosas que hace alguna gente, pero no. Solo me siento y escribo, a veces con más éxito, a veces sin ninguna clase de éxito.
¿La escritura puede aprenderse en un taller?
Por supuesto, es como nadar.
A calzón quitado, ¿leés a tus contemporáneos o solo leés las contratapas y solapas?
Leo mucho a mis contemporáneos y contemporáneas, compro sus libros, si me gustan recomiendo sus libros y los difundo todo lo que puedo.
¿Los libros se leen hasta el final o se abandonan?
Se abandonan, no tenemos tanto tiempo de vida para leer hasta el final un libro que ya sabemos que no nos está gustando.
GUSTOS
¿Cuándo comenzó tu gusto por la escritura?
No sé, pero en mi casa mi papá leía mucho. Me encantaba que mi mamá me leyera el único libro que había ganado en la escuela como un premio de algo, me gustaba revolver la biblioteca de mi tía. Supongo que así empezó.
¿Cuál fue el primer libro que leíste?
No sé cuál fue el primero que leí, pero el primero que me compré yo sola fue Dailan Kifki.
¿Qué estás leyendo actualmente?
Estoy leyendo a Carlos Busqued, a Sergio Chejfec, a Virgina Woolf, a Diana Obando (narradora colombiana).
¿A quién releés periódicamente?
A Olga Orozco, a Alberto Szpunberg, a Antonio Di Benedetto.
¿Cuáles son tus libros preferidos de la literatura argentina?
Supongo que alguno de poesía.
¿Hay algún personaje de la literatura con el que te sentís identificado?
No, pero me gustaría haber sido la Alina de Javier Galarza. Es un personaje creado por la poesía de Javier tan brutal y bello, que creo más que ser ella querría haber podido darle palabras tan precisas a alguien como lo hizo ella.
VUELOS
¿Escribe para ser recordado o para que la gente en las librerías independientes crea que usted es interesante?
Escribo para ser interesante, absolutamente. Ojalá las librerías independientes me vieran así, pero creo que nadie se va a acordar de nada en diez años o antes.
En un mundo en crisis, con guerras y colapsos económicos, ¿de qué sirve escribir un poema sobre la luz que se filtra por la ventana? ¿No es una desconexión elitista?
Es totalmente una desconexión elitista.
¿La poesía cambia algo, o es solo un analgésico elegante para la clase intelectual?
La poesía no cambia nada ni hace nada, ni siquiera sabemos muy bien para dónde va en estos días. Espero que sea para alguien alguna especie de consuelo, como lo ha sido para mí.
PLUMAS
¿Cuánto de la fascinación actual por Lorca se debe realmente a la revolución formal de Poeta en Nueva York y cuánto al peso romántico y terrible de su trágico final?
No tengo la menor idea. Poeta en Nueva York es un libro que amo y eso es todo lo que sé.
Si Lorca hubiera muerto de viejo en los años 70, ¿seguiríamos buscando el “duende” con la misma devoción, o lo veríamos como un costumbrista andaluz sobrevalorado?
Sería un viejo verde, probablemente, allí estaría su duende y al menos habría llegado a la vejez. Todes merecemos llegar a la vejez.

Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Ricardo Reis… ¿fue una genialidad literaria o el mecanismo de defensa de un tipo que no se animaba a vivir una sola vida de verdad?
Fue el mecanismo de defensa de un tímido.
Libro del desasosiego es una obra cumbre, pero ¿es el diario de un filósofo o el lamento de un empleado que nunca se atrevió a cruzar la línea?
Amaría que fuera sólo el lamento de un empleado.
Dejar de escribir a los veinte años para traficar armas en África… ¿fue el acto de renuncia poética más radical de la historia o simplemente el berrinche de un chico burgués y caprichoso, que se aburrió del ambiente literario de París y de los dramas con Verlaine?
Dejar de escribir para traficar armas, sin morir en el intento, me parece un planazo.
Si Una temporada en el infierno la hubiera escrito un hombre de cuarenta años, ¿nos parecería igual de mística, o la leeríamos como una crisis de mediana edad mal resuelta?
Me dio risa. Claro que sería un diario berreta de un tipo que no procesa sus emociones.
El realismo sucio de Bukowski, con sus botellas, con sus carreras de caballos y con sus misoginias explícitas, ¿sigue siendo un grito de autenticidad marginal o se convirtió en el cliché más previsible para adolescentes que descubren la cerveza?
Cliché, y además tiene olor a pis.
¿Hay verdadera poesía en su sordidez, o era solo un formato cómodo que aprendió a facturar muy bien cuando le llegó la fama?
No sé, pero qué bueno encontrar la manera de facturar, haciendo lo que sea.
Hay una línea muy delgada entre la honestidad brutal de los márgenes y la caricatura del viejo verde profesional. ¿Las flores del mal siguen oliendo a azufre o tienen hoy el aroma inocente de un perfume de shopping?
Las flores del mal han sido tan tristemente prostituidas que ahora sólo son las señas particulares de un fisura.
¿Por qué la poesía contemporánea insiste en imitar el silencio y su herida [Alejandra Pizarnik] convirtiendo el dolor en una pose estética en lugar de un abismo real?
No tengo idea, pero sí creo que la realidad es el abismo.
CONFESIONES DEL ESTRIBO
Un libro: La rapájara de Margarita Laso.
Un amante famoso: me encantaría tener.
Una ciudad: Buenos Aires.
Una película: un documental, El botón de nácar de Patricio Guzmán.
Una canción: El karma de vivir al sur.
Un álbum: Jagged Little Pill (fue mi educación sentimental).
Una delicia: papas fritas (a toda hora).
Un personaje literario: Adrian Leverkühn del Doktor Faustus de Thomas Mann.
Una frase: como te ven te tratan…
Un poema:
Carta: Hälsskar
(Autora: Su Xiaoxiao)
estoy aquí. la cabaña solitaria en la isla de hälsskar. el verano se acaba y pronto serán los días cortos y después empezarán las ventiscas y por fin las nieves y el hielo.
de todas maneras estoy ocupada pescando, reparando las redes, persiguiendo al único gato que hay en la isla.
a veces pasa gente por aquí pero a nadie le permito dormir en la cabaña salvo que esté cayendo una tormenta. en los últimos meses ha venido a menudo un capitán de fragata de la marina sueca, y han estado de paso un par de veces un padre con su hijo, cazadores.
en los últimos meses ha pasado más gente que nunca pero tú no, no el cuerpo que ando buscando. vienen, comparto con ellos la pesca y el silencio del atardecer, algunos dejan algo, otros no.
la melancolía del final del verano es como un reguero de agua negra que se abre camino entre las rocas blanqueadas por la luz feroz del sol. he recogido esa agua en vasijas polvorientas para tener qué beber durante la estación de los hielos.
cuando me quedo quieta y escucho, siento que mis órganos internos se pulverizan. estoy perdiendo la capacidad de articular palabras. pero te escribo y la finísima lámina de ónice que me atraviesa el cerebro me mantiene serena.
estoy bien. vivo lejos, acciono la cámara interior que guarda los reflejos: la mano que se acerca a mi mejilla, a mi boca, a mi garganta. eras el hombre más silencioso de la aldea, y me atrapó tu caminar ligero, libre como eras del fardo de conocerte demasiado. pero tus cartas nunca llegan, forman un alud de palabras a las que el deshielo no alcanza, inmóviles en algún lugar muy elevado. recuerdo la vida allí, las grietas en las paredes de la casa, el frío silbando por la casa y el modo en que sosteníamos nuestras gastadas tazas de té. tus ojos de una claridad glacial se posaban en puntos situados a mi alrededor, casi nunca sobre mí.
el tiempo y el espacio son sólo un espejismo, su parálisis es falsa. la isla se mueve por las noches y pronto, pronto, la distancia cederá. los endurecidos bloques de silencio están a punto del deshielo.
me llegan rumores de un cangrejero japonés hundido muy al norte.
no es así como tengo que escribir, estos no son los elementos que te traerán de vuelta, pero entró demasiada sal en mis pulmones y tal vez, después de todo, no sea volver a verte lo que busco.
Dos poemas míos:
Como se va a un lago
Yo no toco tu vida, tu soledad, tu frente,
yo no soy en tu noche más que un lago, una copa,
más que un profundo lago.
(Idea Vilariño)
Voy a tu encuentro como se va a un lago
descalza es el frío del agua
he medido antes la distancia en los pies
y no he fallado
pero es noche de luna y te pronuncio
como un trofeo murmullo en la quebrada
el jardín de tu orilla prohíbe el paso
el cuerpo agrietada roca en el terreno
carne viva
la oscuridad
reclinado el oído sobre la hierba
necesita el latido de la tierra o del corazón
percibir lo que debajo del polvo arcilla
sigue vivo
el cauce del río me aguarda
en su parte profunda
con vos fue el rocío y su bálsamo
y desde entonces
los pies caminaron lastimados el día
resbaló el amor
apenas un paso en falso
un cruce frágil por el puente de piedra
y la conquista del agua sobre las cosas.
*
qué dejarías
a la distancia puedo tomarte entre las manos
simular un capullo donde dormís
encerrado por la tibieza
un pájaro dentro
como el canto del trayecto que recorrimos
¿cómo suena ahora esa melodía?
pienso en el resplandor de la complicidad
la hora por la que se filtra aún
debajo de la puerta tanto de los dos
estás en esa mañana una y otra vez
es el frío de algo que gotea
una cortina
que solo con ruido se levanta
las perras duermen afuera
y esa es la única postal
el viento y no otra cosa
un mensaje con esa mirada
a través de lo perdido
¿qué dejarías ahora
si este fuera el final?
veo un cielo de álamos rapados
y es invierno
yo sé
ese es el único paisaje
que va a verme envejecer
nada queda de ese otro
que construimos al resguardo de una casa
donde la humedad socavó los cimientos
imperceptible también
como la decepción.




