Clara Anich: “Esta es mi historia pero también puede ser la de otras”

Entrevista por Jorge Hardmeier / Foto Julia Flurín
Jorge Hardmeier entrevistó para Sonámbula a Clara Anich, narradora, dramaturga y poeta centrándose en la publicación de su libro Futuras madres lesbianas, editado por Pánico el pánico en este mismísimo 2025.
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Poemario de Alicia en el país
Clara fue una de las fundadoras, en 2005, del Grupo Alejandría. Amplia trayectoria. Publicó, entre otros, Árbol Microficciones Familiares, el libro de cuentos Privado (Gárgola, 2014) y el poemario Juego de Señora (El Suri Porfiado, 2008). Pautamos un encuentro en el bar El Coleccionista, frente al Parque Rivadavia. Dos cafés en jarrito, maestro. Y conversamos sobre su libro Futuras madres lesbianas: “Es reciente en su publicación, no en su escritura. Lo empecé a escribir cuando quedo embarazada de Alicia. Fueron escritos, algunos poemas, en el medio del proceso y empiezo a escribir cuando quedo embarazada. Me había dicho, previamente: no voy a escribir sobre mi maternidad, porque sentimos que nuestra maternidad o nuestra paternidad es espectacular y le queremos comunicar al mundo lo especial de eso. Y estaba cayendo en eso que dije que no iba a hacer, pensar que mi maternidad es única. Tenía que armar de esto un hecho literario, sabía que me tenía que distanciar. Tenía un prejuicio previo. No soy una persona que se apura en publicar. Fue un proceso de escritura largo y ahí entra la coyuntura política. Cuando gana Milei viene mi hija – ya estaban todos los poemas, los de la búsqueda y algunos poemas eróticos que para mí no formaban todavía parte del mismo libro – a la mañana siguiente, pues se había ido a dormir sin saber el resultado, y me pregunta quién ganó y la miro y le digo que ganó Milei y se le trastoca la cara. Subimos al auto para ir al colegio y: qué pasa. Mamá, ¿ahora te pueden matar por ser gay? Ella es hija de dos mamás, si bien estamos separadas somos una familia visible, mi hija se maneja en el mundo de una manera visible. Y agrega: no entiendo por qué odian a familias como las nuestras. Ganaron las elecciones. Y empezaron a pasar cosas: mi hija no quiere ir a la marcha del 8M, no quiere ir a la marcha del 24. La imagen de la tapa del libro es Ali grafiteando con espuma en el piso. Los ataques a gente del colectivo aumentaron muchísimo desde la asunción de Milei. Yo fui ingenua. ¿A vos te pueden matar? No creo que lleguemos a ese extremo. En ese momento ella tenía ocho años, ahora tiene diez”.
Todo libro es político
Clara afirma sentirse algo intrusa en la poesía: “Vengo de la narrativa. De hecho mi poesía es narrativa”. En teatro, estrenó Cuánto es mucho para mamá; la ópera breve La colisión de los cuerpos, en coautoría con el compositor Rafael De Moro y Lo fecundo. Sobre su libro de poemas, el lesbianismo y los cuerpos: “Me di cuenta de que había otros temas en los que me fui metiendo y también me interesaban y que tienen que ver con el erotismo y la maternidad, y eso no solo nos toca a las tortas. De hecho poner lesbianas en el título fue una elección política, más política que estética. Estamos en una coyuntura donde sentí que el libro es un hecho literario pero también es un hecho político. Venía escribiéndolo hace ocho años pero el momento de publicarlo era este. No replegarnos y sacarlo, no replegarnos y decir esta es mi historia pero también puede ser la de otras. Che, acá estamos. La maternidad para mí no está afuera del erotismo y también, por eso, elijo esta estructura para el libro, que arranque con un cuerpo erótico y un cuerpo desde el deseo. El cuerpo del disfrute, el cuerpo deseante y deseado. El deseo de buscarte. La primera búsqueda es la del deseo propio. Esa es una posición ética. También tiene que ver con la estructura del libro. Si bien es una narrativa ficcional lo armé así porque representa una búsqueda. Me hago cargo de ese deseo. Un deseo compartido, una maternidad compartida. Hicimos seis intentos. Nos comparan con parejas heterosexuales y nadie cuenta cuántas veces coge una pareja hétero. Tuvimos suerte nosotras, nunca entramos en una cosa sistemática de uno tras otro. Nos dimos mucho tiempo para encontrarnos, de que esa búsqueda fuera en coincidencia. Se planteaba como una bella incertidumbre. Arranco con el deseo de ser madre, sin saber si ese deseo se iba a concretar. Podía ser gestante, no gestante, podía adoptar. Las posibilidades eran muchas”.
El cuerpo como objeto
En 2024 Clara obtuvo una Beca Formadores del Fondo Nacional de las Artes para continuar con el taller de escritura para gente del barrio en el Hospital Laura Bonaparte. La gestión comandada por Milei hizo trizas ese proyecto como tantos otros
. Pero Anich prosigue, como puede. Los cuerpos, la manipulación de estos por el poder es el tema: “En el libro aparece la medicalización que se ejecuta sobre los cuerpos. En el poema en el cual ella está en la ecografía y el ecografista le dice que lindos son tus ovarios, bueno, más manipulación cuando te están haciendo un estudio con un ecógrafo… El cuerpo como espacio, como territorio invadido por la medicina. En todos los procesos de fertilización asistida el cuerpo pasa a ser un objeto. Y en varios poemas hablo de donante anónimo. Fue algo que me interesó trabajar en el libro: cómo llevar el lenguaje de las inseminaciones, el lenguaje muy médico al territorio de la poesía. Fue un desafío. El desafío fue no esquivarle al lenguaje técnico, hay hormonas nombradas. En una semana me hacían tres ecografías y entonces tenés un proceso donde tu cuerpo pasa a ser territorio de la medicina. En uno de los poemas, estoy internada, digo: ni mis tetas, ni mi concha, nada es mío mientras estemos acá, soy un objeto médico, soy un aparato. Estás entregada. Dejé mi yo en casa. Vine acá y soy partes, soy órganos y eso es lo que produce la medicina: uno te mira los ovarios, otra te acomoda unas tetas… ¡Ey, pensé que era una persona! Hay algo del orden de lo fragmentado. Perdiste tu yo. Estás ahí, en una situación muy incómoda. Cuando el tipo que me hizo la ecografía me dijo que tenía lindos ovarios me dije: recibí el piropo más inesperado. Algo que nadie me había elogiado”.
Orgullo
Anich realiza presentaciones de su libro en diversas ciudades. Experiencias, por ejemplo, en Mar del Plata: “El público es de lesbianas, pero estaba un gay, había adoptado a un varón y ese hijo tiene veinte y dos años. Interesante. Antes de la Ley. Hablamos de una lucha que se tiene: hasta dónde tironeás. Tengo derecho a que mi hijo vaya a esta escuela. Es difícil batallar ahí. Cuando nació mi hija, mi ex podía inscribirla. Ya estábamos casadas, estaba la ley. Va a hacer el trámite al registro civil, vuelve con mucha angustia y se lo habían negado. Eso fue en el 2014. Yo estaba hecha un fuego. Pero me tenía que ir con la partida de nacimiento de mi hija, me tenía que llevar el documento. Esta es una batalla por mí y por lxs que siguen. Le digo: decime en que artículo de la ley a ella, mi compañera, se lo pueden negar. Fue discriminada. Y una chica me hace una seña tipo no discutas, este juez tiene problemas. Y esto en Capital Federal. Lo que puede llegar a pasar en otros lugares… Acá hay dos mamás. Eso constituye una familia distinta. Hace unos años mi hija salía del colegio y dice: mami, casi todxs tienen una mamá y un papá. Sabe que es de cierta familia y de lo que es sentirse una excepción; era como cuando en nuestra época sabíamos quiénes eran hijos de parejas separadas. Mis padres se separaron cuando yo tenía tres años y era la diferente. Alicia, mi hija, en cierto contexto, es la única que tiene dos mamás. Dejame ser normal mamá. Todo bien con la palabra donante, dejame ser como el resto. Le quiero decir semillita. Yo elegí mi lesbianismo, yo elegí mi pareja, ella es consecuencia de eso. Durante la pandemia me preguntaba: papá está muerto, papá está desaparecido. Y en un momento: mamá tus respuestas suenan bla bla bla blá. Por eso en un poema escribo yo pensé que iba a ser mucho más fácil. Y Futuras madres lesbianas ahí lo tiene, en su biblioteca”.



