Santiago Segura, biógrafo de Don Cornelio y La Zona: “Don Cornelio es como una resaca violenta”.

Ph: Paolo Campochiaro. Don Cornelio: Pandolfo, Iskowitz, Fernández, Ghazarossian, Varela.
Editorial Vademécum es un sello dedicado exclusivamente a la música y con preponderancia rock. Una de sus joyas: Pozoguerrilleroirascible, la biografía del periodista Santiago Segura sobre esa banda mítica liderada por Roberto Palo Pandolfo, Don Cornelio y la Zona. Es, asimismo y como afirma el subtítulo del libro, Una biografía de los 80.
Por Jorge Hardmeier
Canaro Bar se encuentra ubicado sobre la calle Viel, a pocas cuadras de Avenida Cobo. Parque Chacabuco y un café a la antigua: pocas mesas, un piano y sonido de tango reproducido desde una bandeja de vinilos. Casas bajas, ambiente de barrio. Allí nos encontramos con Santiago Segura para conversar sobre su libro centrado en la efímera trayectoria de una banda emblemática y legendaria: Don Cornelio.
Soy el visitante.
Oriundo de San Miguel, Santiago es en la actualidad vecino del barrio. Pozoguerrilleroirascible, así, todo junto, se trata de un trabajo minucioso basado en investigaciones y entrevistas a los diversos miembros de la banda y a otros seres vinculados, de un modo u otro, al universo Cornelio. ¿Cuál fue el germen de esa búsqueda? Segura afirma no recordar la primera vez que escuchó a la banda: “Escuché primero a Los Visitantes que a Don Cornelio, pero no me acuerdo cuál de estas dos situaciones es la primera: el disco Tributo a Sandro: Un disco de rock, que es de 1999 y participaban Divididos, Caballeros de la Quema, Los Cadillacs, todas bandas muy grandes. Y estaban Los Visitantes con una versión increíble de Trigal. Extraordinaria versión, Palo siendo Palo al mil, a los gritos, Varela con la viola a tope, muy groso, una versión muy descarnada. Me dije: ¿Quiénes son estos locos? Y la otra es un compilado, que me pasó un compañero de colegio, de alguna revista de los noventas. Todas canciones del 92, 93 y tenía un tema de Los Visitantes, creo que Playas oscuras. Esas fueron las primeras conexiones con Palo. Y después empecé a comprarme cosas, todo muy lento. Estoy hablando de fines de los noventas que accedías a las cosas de otra manera: radio, algún video en MTV o Much Music. Yo no tenía guita para suscribirme a la Rolling Stone, pero la compraba a veces, o La García y los ibas encontrando a cuentagotas. En algún momento de toda esa búsqueda llegué a Don Cornelio. 2005. Estaban muy de moda los blogs de descargas. En alguno de esos me topé con el disco. El de Don Cornelio era un disco que todavía se veía, en Musimundo, en alguna otra disquería, ya estaba medio descatalogado pero lo veías. Me llamaba mucho la atención la tapa, es muy fuerte, se siguen viendo remeras con esa tapa, la de Nessy Cohen, un fenómeno. Me llamaba la atención pero nunca lo había escuchado. Los Calzones sacan un disco de versiones de rock argentino y escucho Ella vendrá por primera vez, no cantada por Palo, sino la versión de Los Calzones, igual estaba Palo de invitado. Después escuché la versión de Don Cornelio que es otra cosa. El disco entero lo escuché recién después del 2005. Estoy hablando del primer disco. Patria o muerte tardé un montón en conseguirlo. Era muy difícil de encontrar. No se encontraba el CD físico y el disco tampoco circulaba. No existía Spotify. Ahora parece que existieran de toda la vida, esas cosas. YouTube creo que nace en 2005. O lo encontrabas en un blog o pirateado por alguien o no había forma. Habrán pasado dos o tres años hasta que pude escuchar Patria o muerte. Después lo terminé consiguiendo en físico, pero fue un proceso largo. Antes fui consiguiendo otras cosas de Palo, de Los Visitantes…”

Santiago recuerda el impacto de la escucha de Patria o muerte en relación al primer disco de Don Cornelio: “Otra banda. Lo que le pasa a todo el mundo. A los ejecutivos de la compañía y hasta buena parte del público. No me gustó al principio, tardé. Me gustan los Pixies, Sumo, bandas más sucias, que influyeron en ese disco, pero era un contraste muy fuerte. Cuando ya lo tenés más masticado te das cuenta de que son los mismos. Hay conexiones. Es un delirio, no sé cuántas bandas en la Argentina hicieron eso. Un suicidio comercial. Las bandas, cuando les va bien, generalmente apelan a lo seguro. Recién cuando sos exitoso, capaz, te animás a experimentar un poco más. Hay una analogía posible entre Almendra y Don Cornelio: dos discos en poco tiempo, el primer disco más romántico y el segundo más sucio, todo un poco más podrido, distintos encares de la producción. No sé cuánto pensaron los Almendra que, como Don Cornelio, pusieron las guitarras al mango. No es que no estuvieran en el primero pero en el segundo Mario Breuer dice: me bajaban los teclados, lo dice Daniel Gorostegui, el tecladista: estaban con las perillas de los teclados para abajo y las de las guitarras para arriba y nos peleábamos por eso. Son muy pocos los casos de grupos, sea de rock o de lo que sea, que metan un cambio tan extremo. Ese cambio dinamitó la existencia del grupo”. Una presunción sobrevuela ciertos pensamientos: el auto boicot de Don Cornelio, que luego se trasladó a las carreras solistas de sus integrantes, Palo por ejemplo, el cantante devenido leyenda: “Se fue dando eso a lo largo de su carrera. Con el tiempo lo fui pensando y más que auto boicot hay auto preservación. No todos los músicos están dispuestos a ser parte y por qué tenés que serlo además, de una industria más mainstream, en la que tenés que hacer ciertas cosas que no te interesan. Tiene que ver con decisiones artísticas y de vida. Ellos venían de hacer el disco con Calamaro, hubieran podido hacer otro disco con Calamaro pero lo quisieron hacer solos y lograron que la compañía les diera el ok. Uno pensaría: uh, estos pibes, auto boicot total, pero si eso se repite… y dicen hasta acá, con esto estamos bien, no necesitamos ni queremos esto. Y si tenemos que ir a lo de Tinelli con Los Visitantes y tenemos que hacer play back, nos rompe las pelotas; vamos a hacer otra cosa. Y así siempre. ¿Qué diría uno mirándolo de afuera? Che, tendrían que haberlo hecho y se llenaban de guita. Pero no querés ser Ricky Martin. Sos Don Cornelio, sos Los Visitantes, Palo, Fede, Claudio, Alejandro… el que sea. Lo tuyo va por otro lado”.

Laten mis sueños.
Santiago Segura publicó, en principio, una nota en el sitio LaAgenda sobre Cornelio, hasta ese momento no se había propuesto escribir un libro sobre la banda. “Hace muchos años escribo en medios. Siempre me interesó entrevistar, conocer a los músicos que admiro. A Palo y a Federico (Ghazarossian) ya los conocía. En algún momento de ese periplo los entrevisté para algún programa de radio o para el blog La música es del aire. En 2017 estaba pensando un sumario para presentarle a algún editor y digo: se cumplen treinta años del primer disco. Le escribí al editor: ¿che, te interesa esto? Yo me tiro a la pileta y les escribo a todos, creo que se van a copar. Que cuenten la historia del disco y de la grabación. Me puedo tirar un lance con Calamaro, que también había tenido un par de contactos por mail muy divertidos y ubico a Nessy Cohen y con ese núcleo armamos la nota. Y terminan estando los seis que graban en ese disco, Calamaro y Nessy. Esa nota tuvo mucha repercusión en cierto círculo. A fines de ese año, me escribe Roque Di Pietro, el editor de Vademécum. Lo conocía por el libro Esta noche toca Charly, me parecía espectacular. Pero no nos conocíamos en persona. Creo que le pasó mi teléfono Martín Graziano que había publicado en la editorial el libro de Invisible, Tigres en la lluvia. Otro librazo. Voy a la casa de Roque. Me dice: podemos hacer algo con lo de Cornelio, vi tu nota y está buena, ¿tenés más material además de eso que se publicó? Porque Vademécum tiene o tenía una sección dedicada a discos clásicos del rock argentino. La idea era que el de Cornelio fuera parte de eso. Y ya en la vereda, despidiéndonos, me dice: Don Cornelio tiene dos discos nomás, si hacemos del primero me imagino que algo del segundo tenés. El disco para ellos es el segundo, es su disco maldito y todo artista ama más a su obra maldita que a su obra exitosa. Me puse en campaña. Volví al núcleo del principio, a esos seis que habían participado del primer disco. Y les dije: miren, está esta propuesta, ¿qué les parece? Me dijeron que sí salvo uno. Palo, por supuesto. No estaba conforme con el resultado de la nota. Cosas de artista” Risas de Santiago. “Le dije: juntémonos, Palo. Lo tengo que convencer a este hombre, no puede ser. Palo, déjame ir a tu casa, te llevo los libros de la editorial y vemos. Aceptó. Puso algunas condiciones, todo realizable, sabía que yo le iba a decir que sí a todo. Uno de los pedidos fue que estuviese la prehistoria de Don Cornelio, porque son importantes todos los años formativos. Dale Palo, vamos para adelante. Y tal persona tiene que estar sí o sí. Obvio, le digo, eso no es problema, aparte lo tenía en mente. Ya con el ok de todos empecé a hacer más entrevistas y así pasaron cuatro años y medio. El libro salió recién en junio de 2022”. La pandemia, en cierto sentido, benefició a Santiago. Se abocó a terminar el libro. Desgrabaciones, entrevistas por mail o teléfono, ordenamiento del material. odo el trabajo encerrado en un dos ambientes compartido con su novia y los gatos de la pareja. Y el 22 de julio de 2021 la peor noticia: el fallecimiento de Palo Pandolfo: “En ese momento yo había avanzado mucho. Cuando falleció Palo era pandemia pero ya era un momento medio flexible. De hecho hablé con él unos días antes y estaba la posibilidad de juntarnos. Él estaba viviendo en Caballito, a seis cuadras de donde yo estaba viviendo en ese momento. Estuvo en lo de la hermana y después estuvo en un lugar en Caballito. Se armó ese santuario en el lugar donde falleció, en el Banco Francés, Parque Centenario. El departamento se lo prestó Sandra Entin, su profesora de canto. Tenía una suerte de escuelita, creo que ahora la cerró, con un par de cuartos y Palo estuvo ahí. Yo estaba ultimando detalles del libro, y les empecé a mandar a todos whatsapps, diciéndoles: che, tengo una duda sobre tal y tal cosa, les mandaba las preguntas y me iban contestando. Estábamos en esa y Palo un par de días antes me dice: podemos vernos, si te parece. Yo le dije: sí, claro, me encantaría. No lo quería joder, no quería ser invasivo y sentía que el libro lo tenía que cerrar yo. Ellos ya habían aportado todo, sabía que estaban proyectos como el de la película y no quería que se cayera el proyecto libro por seguir pinchándolos hasta último momento. Y al final no nos encontramos, lamentablemente eso no sucedió. Su aporte está, siempre lo hizo consciente de que era para esto. Y es una cagada que no lo haya visto, claramente se lo merecía. Un tipo fenomenal. Un gran personaje y un artista en la vida y en la obra”. Pozoguerrilleroirascible abre con un bello texto: el inconfundible tono de Pandolfo, a pesar de que el testimonio no lleva firma: “Ese texto fue uno de los cambios que hubo en el libro a partir de la muerte de Palo. El libro estaba un ochenta por ciento hecho cuando pasó lo de Palo. Me quería morir yo también. Entre las cosas que decidí agregar estuvo ese texto, en el cual Palo habla de un momento clave en su vida, las operaciones, una cosa un tanto mística que siempre tuvo muy arraigada. Y me pareció que tenía que abrir eso. Porque aparte dice: me pasó esto y lo otro y después arranqué con la música. No hay ninguna referencia pero la gente lo va a leer y lo va a entender. Y si no entienden al principio, cuando terminen de leer esa página del libro, van a entender quién está hablando. Era un pequeño homenaje pre Cornelio”.
Psicodelia romántica: fuego más velocidad.

Una vitrola agogó, / tocando y tocando, / pozoguerrilleroirascible, / bombardeando bombardeando. Los inconfundibles versos de Tazas de té chino que dieron, décadas después, título al libro de Segura: “Fue otra idea de Roque Di Pietro. Habíamos hecho una lista de varias opciones y en un momento decantó esa. Era un neologismo de Don Cornelio. Algo que propició que en la mayoría de las notas el nombre del libro esté mal escrito. Tienden a escribir las tres palabras por separado. Y es una sola. Fui al librito del disco y está todo completo y dijimos: sí, es por acá”. La poética, la mística, la oscuridad de las letras de Cornelio, fundamentalmente de Palo: “Spinetta puede ser un punto de partida. En especial en el primer disco, en el segundo se torna algo más salvaje, un poco más urbano, de todos modos siempre hay un cuidado. Aparecen las primeras canciones de Federico, aparece Bajaremos firmada con Karina (Cohen), también. Al disco siempre se lo asocia con la podredumbre rockera pero está el tema Ataco, que es medio tanguero, Bajaremos, si se quiere, es algo tanguero también. Lo escucho y es muy porteño. Entre Salud Universal y Patria o muerte hay una conexión. Así como ocurre con el segundo disco y el primero de Don Cornelio, si se presta atención hay una conexión entre Patria o muerte y Salud Universal, también. Me parece que hay como una cosa más divertida, entre comillas, burlona, en el segundo disco de Cornelio, como una ironía salvaje que después está en Los Visitantes, un poco más festiva. Don Cornelio es como una resaca violenta”. Salud Universal, primer disco de Los Visitantes es, en cierto modo, una continuidad: “Don Cornelio iba hacia ahí. En las reediciones de Cornelio agregan dos canciones, que grabaron en 1989: Dormís sola y Para amarte. Escuchás esos temas y hay un nexo con Los Visitantes. Aparece la guitarra española en un solo, están un poco más rocanroleros. Iba a pasar eso, si en lugar de armar Los Visitantes, Don Cornelio seguía. No iba a ser igual porque los músicos eran otros, las ondas eran otras, si bien muchos de ellos estuvieron también en Los Visitantes pero había una continuidad, ellos habían pasado de cero a cien y me parece, que si hubiera habido un tercer disco de Cornelio, habría sido un cincuenta, en el medio, como una regulación de las dos energías.”
Los Don Cornelio definían su propia música como psicodelia romántica. Posteriormente, desde la crítica, comenzó a utilizarse el término post punk. “Ellos buscaban sus propias etiquetas para buscar su personalidad. Pero no decían: voy a hacer post punk. Hay como un sonido, tal vez, pero no sé, será luego del libro de Reynolds que toda banda es post punk. Es raro. Había procedimientos en su música y en sus maneras de vivir ese momento que eran psicodélicos: tal vez. Pero estabas en Argentina en 1987 cuando se ponían ese título, habían pasado 20 años. Suena divertido. Eran pibes en una búsqueda. Y el primero es un disco muy romántico y muy salvaje también. Creo que lo de psicodelia romántica, los eslóganes que usaban, es por eso de estar todo tiempo en acción, buscando cosas nuevas, algo muy típico de un pibe de veintipocos años de ser algo en la vida, en especial en el aspecto artístico. Y sí, eran una banda de rock, pero las buenas bandas de rock siempre tienen otros intereses. No son tan cuadradas, ni musicalmente ni en las ideas. Y ellos eran pibes que absorbían todo, Palo era un tipo muy leído, además rodeado por la familia Cohen: con Karina que era una piba que hacía danza y también escribía, Nessy que pintaba y que le pasaba libros a Palo, a Claudio, a todos, el tema del cine también. Se juntaban a escribir y a pintar, había una curiosidad, me parece que eso es muy de la cultura rock”.
En Pozoguerrilleroirascible es importante, además del obvio recorrido por la trayectoria de la banda, el contexto de aquella Buenos Aires, sus lugares, sus costumbres y sus personajes, por eso Una biografía de los 80 como subtítulo del libro. “Ese fue un desafío, el de reconstruir la época, teniendo en cuenta el formato del libro que es una biografía coral. Yo no conocí esos lugares, entonces tenía que tratar de reconstruir con gente que haya estado ahí, además de los músicos. Por suerte se coparon también los productores, los técnicos, fueron fundamentales los fans: ahí me salvó Facebook. Don Cornelio tiene su página, estaba inactiva y la reactivaron. Cuando empecé con el libro empezaron a subir cosas. Y la gente comentaba: yo los fui a ver a tal lugar, yo fui a este otro. Y dije: gracias Dios por esto. Porque toda esta gente me puede ayudar. Empecé a escribirles, algunos tenían flyers, otros tenían listas de temas. Gente como Edu Formigli me ayudó un montón, porque hacía un fanzine, Runners, con una de las últimas, sino la última entrevista a Don Cornelio. Lo conservaba así que lo escaneamos, pusimos un fragmento de esa nota en el libro. Llegué a una fan chilena, Adriana Zuñiga, porque ellos tocaron en Chile dos veces. No giraron tanto, no llegaron a tocar por todo el país. Creo que tocaron en Mar del Plata, en Córdoba, en Rafaela, en Neuquén y creo que en ningún otro lugar. Traté de conseguir testimonios de esos recitales. Y después de publicado el libro también apareció gente. Aparecieron los videos de Chile que también los había estado rastreando, la presentación en la tele. Había en YouTube un canal de archivo de la televisión chilena. Les escribí al mail que tenían, nunca me contestaron. Yo tenía la fecha en la que habían estado. Los tipos lo iban subiendo cronológicamente. Iba mirando y no llegaban más al 88. Y en un momento, cuando ya se había publicado el libro, antes de la presentación veo que están llegando a la fecha. La presentación fue en la Biblioteca Nacional. Iba a ser en agosto y se posterga porque había una filtración de agua. Y en ese lapso aparece el video. Por un lado me quería matar porque no había aparecido antes. Nadie sabía que ese video estaba subido a YouTube, subieron el programa completo que duraba como tres horas. Siempre Lunes era como un Sorpresa y media, Badía y Compañía, uno de esos programas largos de fin de semana, pero los lunes, como dice el nombre. Cuando lo subieron dije: esto es increíble, casi me pongo a llorar. Le dije a mi amigo David Fernández, un gran cinéfilo: ¿me lo podés bajar en alta? Bajame esto que lo pasamos en la presentación como sorpresa para ellos. No les conté nada. Y lo pasamos ahí por primera vez. Y hace poco apareció la presentación en Teletón que es tipo Un sol para los chicos de Chile. Era la proyección que tenía la banda, porque sonaron bastante allá”.
Abrazando los mundos.

Sandra Entin, quien le prestó un departamento a Palo durante los últimos tiempos de presencia física del artista, fue su profesora de canto. Pandolfo quería romper su voz. Ese trabajo vocal era notorio en los recitales: “No lo hizo paulatinamente. Lo hizo de un año al otro. Él logra un estilo muy particular cuando estaba en tránsito en Don Cornelio y ya en Los Visitantes hay un modo de cantar que decís: este es Palo. En el segundo disco de Don Cornelio, ya se insinúan algunas cosas”. Y regresamos a Tazas de té chino: una azucarera misionera, / un pericuerpo de luz, / es el cuadro de Coruro, / que murió duro y no pudo, evitar el pavor. A ver si Santiago nos saca de la duda, ¿quién es Coruro? “Nunca lo sabremos. Hay cosas que no pregunté, además. En Crónicas e Iluminaciones, de Eduardo Berti, él le empieza a preguntar a Spinetta por las letras, casi línea por línea. Evité eso. Hice como un repaso más general de los temas con cada uno de ellos pero no quise hacer de exégeta, desentrañar línea por línea. No me surgió, no hacía falta, hay cosas que no se tienen que saber. Será alguna cosa familiar. No todo está en Internet. Es lo primero que hay que saber. Si algún fan o un familiar lee la nota nos puede ayudar. Título de la nota: Buscando a Coruro”. Más allá de esta letra en particular, la lírica de Palo incluye cierto misticismo, también presente en La estrella primera, su libro de poemas publicado por Editorial Conejos. Ese misticismo era una herencia de su madre: “Sí, eso siempre estuvo. Lo que pasa es que con uno o dos discos tal vez no lo pensás. Pero si repasás la obra y lo escuchaste hablar alguna vez, se nota que hay cosas que se repiten, porque son parte de él. Inclusive quería armar un partido político. Hay una chica, Adriana Gurskis, que se había hecho muy amiga de él en los últimos años y me comentó que Palo estaba anotando, escribiendo su manifiesto para un partido político. Él hablaba de ecohumanismo, lo mencionó mucho en sus últimas entrevistas, era un tipo que siempre decía: hay que dialogar. Un pensador”.
Saludo y pateo la mirada del dolor.
Una investigación, en este caso en formato libro, es de difícil finalización. El archivo se ramifica, el rizoma de posibles entrevistados y testimonios tiende al infinito: “Yo tenía una lista de gente para seguir”, reconoce Santiago. “Lo que pasa es que es un libro larguísimo sobre una banda que duró, profesionalmente, cuatro años activa. Han salido libros sobre bandas que duraron poco pero un libro de cuatrocientos y pico de páginas es inusual. Me fui un poco de mambo. Me parecía necesario que el libro fuera así, desmesurado, no un libro de ciento y pico de páginas de fácil lectura. Dentro del libro está lo de retratar un poco la época, está la historia del sello Berlín Records, lo que pasó con una camada de bandas que en esa época eran llamadas darks. Y lo que pasaba con el rock argentino y el país, también, la situación de la Primavera Democrática y cómo eso se desvaneció en poco tiempo, entonces decidí que se extendiera lo que se tenía que extender. Roque me decía: creo que ya estamos llegando a buen puerto y a mí me parecía lo mismo y los testimonios que estaban eran los esenciales. La estructura del libro ya la tenía. El grueso de los capítulos ya estaba. Como era una banda de la que había muy poco archivo circulando, le propuse a Roque intercalar como descansos, entre capítulos, archivo sobre la banda que fuera avanzando a la par: fragmentos de entrevistas en la Rock and Pop, notas en el Sí de Clarín o lo que fuere. Los primeros capítulos son cortos, una especie de trampa, capítulos de veinte páginas y después, por ejemplo, el capítulo de la grabación del primer disco son cuarenta y el capítulo de grabación de Patria o Muerte son ochenta. Se va poniendo todo más espeso. El final del libro no lo había pensado así, inicialmente. Termina habiendo un capítulo que es casi exclusivamente sobre Los Visitantes. Y el epílogo es esa noche del CCK, el homenaje a Palo, donde pude ver a Don Cornelio ya sin él. Fue terrible. Fue devastador. El auditorio estaba con las disposiciones de pandemia. Dos asientos ocupados, cuatro vacíos. Te cae la ficha: Palo es un gran creador, que hacía la mayoría de los temas, pero en esa banda pasaba algo, que empujaba y acompañaba e iba mano a mano con lo que hacía Palo. Era la banda para Palo. Alejandro Varela para mí es el mejor guitarrista argentino de rock por escándalo. Cuando se arman esas encuestas, listados, qué sé yo y Varela no aparece o está en el puesto ochenta y ocho decís: loco, hay poca gente que toque la guitarra así en la Argentina, ¿eh? Hay pocos, tres, cuatro o cinco. Excepto esas modificaciones que fueron a partir de la muerte de Palo, la estructura del libro siempre fue esa. Y se me ocurrió, al final, poner una especie de apartado poético, una selección de palabras que estaban muy presentes en las letras de Don Cornelio, algunas muy simples, otras de su particular universo y pusimos poszoguerrilleroirascible debajo de todo, como si fuera la decantación. Me pareció un jueguito poner eso al final, un homenaje a la poesía de él, en un punto. Y hay alguna palabra dejada afuera a propósito”. Santiago, que no quiere adelantar mucho y solamente anuncia que está trabajando en el libro sobre un trío, nuevamente junto a Di Pietro y su editorial Vademécum, afirma estar contento con el resultado de esta biografía: “Va a ser siempre una espina lo que pasó en el medio y que Palo no lo haya visto. Inevitablemente va a quedar siempre ahí, ese dolor. Pero estoy contento con que haya salido, que haya salido más o menos bien, la recepción que tuvo fue impresionante y no me refiero a libros vendidos sino a la respuesta que tuve de la gente, los primeros tiempos casi a diario me escribían sobre Palo. Hubo una suerte de catarsis muy amorosa que fue muy fuerte y muy linda, también. A ellos también los copó, que no les gustara podía pasar y tampoco había drama. Y siguen apareciendo cosas. De hecho tengo un VHS que me dejó Nessy, la última vez que vino, de un video clip de Los Visitantes, inédito. No lo vi todavía, lo tengo que digitalizar”.
Y en Canaro Bar la vitrola sigue tocando y tocando.



