Feminismo sin concesiones

Por Lucía Cytryn

Lucía Cytryn participó de la tercera asamblea feminista de preparación del paro de mujeres del próximo 8 de marzo y lo cuenta para Sonámbula. Reclamos contra los femicidios y travesticidios, contra el ajuste y por el aborto legal entrelazados con luchas gremiales contra los despidos, con críticas a la “gordofobia” e invitaciones a la “disidencia vial”. Un encuentro multicolor y diverso que no para de crecer porque “para una feminista no hay nada mejor que otra feminista”.

 

Cada vez estoy más convencida: para una feminista, no hay nada mejor que otra feminista. Las asambleas, como los Encuentros Nacionales, son un espacio único porque no sólo tienen el valor de agruparnos, de juntarnos a todxs en un lugar para discutir el armado de una jornada histórica, sino porque, además (y, creo, sobre todo) son un espacio libre de machos. Prácticamente el único que la mayoría de nosotrxs tiene. Quizás por eso nos molesta tanto cuando los varones cis empiezan con el temita de la “participación” en el 8M:  la comodidad de saberse entre pibxs feministas es algo que solo nosotrxs conocemos, porque también solo nosotrxs conocemos la incomodidad del afuera (y esta incomodidad vale doble para las pibas trans, travas, para les pibes de identidades no binarias y los pibes trans). Y afuera, lo sentimos por el bienintencionado que se quiere deconstruir en nuestros espacios, dominan ellos.

Las casi 4 horas que duró la asamblea del viernes pasaron rápido. Aunque duela escuchar lo que tenemos para decir, estar entre nosotrxs es una tranquilidad: porque sabemos que lo personal es político, lo que duele se transforma en acción política urgente, organizada, dispuesta a todo y en unidad. Y somos un montón. “Pines creativos, pines concientes”, canta un vendedor mientras voy entrando con la bicicleta por el pasillo de un lugar que no conozco, siguiendo a las pibas que veo entrar y guiada por la voz de otra vendedora de merchandising feminista. Llegué temprano y sola, sin planes de encontrarme con nadie en particular. A las 17.30 todavía no somos multitud y puedo sentarme en una de las viejas vías del tren en frente del galpón de la Mutual Sentimiento, cerca del micrófono. Sabía que habría más de una cara conocida. Rosalía, a quien conocí en Resistencia el último ENM, me ve y se sienta conmigo. Hablamos de las vacaciones, hablamos de las amigas, hablamos del bajón de volver al trabajo, hablamos de lo lindo que es ser feminista. Todavía no empezaba la asamblea pero el lugar se empezaba a llenar. Pidieron silencio: las mujeres en lucha de varios sindicatos agarraron el micrófono para hacer los anuncios. La realidad de los privilegios te golpea fuerte cuando sos una mujer heterosexual de clase media con trabajo estable en la era Macri.

Una consigna anunciada

Hablaron las compañeras despedidas de Yacimientos Río Turbio, de La casa de la moneda, del Hospital Posadas, del INTI, de la Secretaría de Integración Social y Urbana de la Villa 31, del Ministerio de Defensa, de Trabajadoras Judiciales. Habló Mariana Gómez, procesada por besar a su esposa Rocío Girat en la Estación Constitución. Habló una mujer del gremio ferroviario para denunciar el despido ilegal de una víctima de violencia. Habló una compañera de La Dignidad para denunciar la situación de las mujeres en situación de calle y abuso de sustancias. Hasta las 19 no comenzó formalmente la asamblea pero el rumbo se marcó en la primera hora y media.

La feminización de la pobreza es un hecho en Argentina y en el mundo. Las cifras son claras: según Economía Femini(s)ta, en nuestro país la brecha salarial entre hombres y mujeres es de un 27% y las mujeres sufren los mayores niveles de desempleo y precarización laboral; el promedio de horas semanales dedicadas al trabajo no remunerado es de 13 horas en hombres y de 39 horas en mujeres; en el sector sindical las mujeres ocupan sólo el 18% de los cargos aunque representan un  porcentaje mucho mayor de trabajadoras; el 95% de los abortos en Latinoamérica son clandestinos y causal de muerte de miles de mujeres pobres a diario.

Los números siguen. En la asamblea, y después de escuchar en primera persona las consecuencias directas y reales de estas cifras, siguieron las denuncias. De No Matarás hablaron de la falta de presupuesto para luchar contra la violencia de género. De Comando ESI denunciaron la falta de aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral. Victoria, de la Campaña en contra de la prescripción del delito sexual, remarcó que “los abusadores no son enfermos, son hijos sanos del patriarcado” y Lola Cufré, de Desobediencia feminista, expresó la importancia de un feminismo interseccional y transversal. Yo no fui, organización que trabaja con las mujeres privadas de su libertad, afirmó que “toda presa es política”. Florencia Guimaraes, de Furia Trava, exigió justicia por el travesticidio de Amancay Diana Sacayán y recordó a Lohana Berkins, y se pronunció en contra de la persecusión biologicista. Todxs lxs oradorxs denunciaron el ajuste, repudiaron la represión, la reforma previsional, laboral y estudiantil. Se insistió en la necesidad de exigir a los sindicatos que acompañen la medida para lograr un paro real y efectivo. Varias de las intervenciones coincidieron en la importancia de que el 8 de marzo la marcha sea encabezada por las mujeres en lucha. El punto en común, de los despidos al desguace presupuestario, del aborto legal, seguro y gratuito a la necesidad de representación en la cultura, es que este paro y esta marcha se los hacemos a Macri. El feminismo en Argentina no hace concesiones. Las consignas generales del paro, “24 hs. de desobediencia al patriarcado”, por lo pronto:

-Contra los femicidios y travesticidios, contra la violencia sexual y económica, contra el Estado represivo.
-Contra el ajuste. Contra la reforma previsional y la reforma laboral.
-Por el aborto legal, seguro y gratuito.

En este sentido, se recordaron las convocatorias para este lunes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito: un “tuitazo” de 12 a 14 y un “pañuelazo” de 18 a 20 frente al Congreso de la Nación exigiendo #AbortoLegalYa. Desde “Ni Una Menos” también se convocó a adherir, levantando consignas propias, a la concentración contra la política económica del macrismo convocada por Camioneros  para este miércoles #21F de la que participarán diversos gremios de la CGT, las dos CTA, los movimientos sociales y la izquierda.

La estatuilla de oro feminista va para lxs gordxs

El pasado Encuentro Nacional de Mujeres fui al último taller de la grilla, el Taller de Activismo Gordx coordinado por el Taller Hacer la vista Gorda. Supe del taller porque soy oyente de Srta. Bimbo, una de las comunicadoras que militó el espacio. Y es que hubo que militarlo: la Comisión Organizadora del ENM no quería darle lugar al taller (dijeron que para eso estaba el taller de “Políticas del cuerpo”) y lo cedieron de mala gana ante la presión de una comunidad de gordxs que se negó a callarse la boca. Cuando terminó el taller, no quedaba nadie sin llorar y no quedaba nadie sin convencer: lxs gordxs habían salido del clóset. Contra la patologización de la gordura, contra la violencia, contra la discriminación, contra la normalización de la belleza, contra la gordofobia en todos sus aspectos: Resistencia Gorda. Unos meses después, se presentó en Casa Brandon el libro Gordx el que lee. Lecturas urgentes sobre disidencia corporal y sexual, una antología de textos leídos en el ciclo del mismo nombre y coordinado por Nicolás Cuello, Flor Monfort y Laura Contrera, del Taller. El viernes pasado, Laura salió vitoreada de su intervención en la asamblea. Reclamó “por la integridad de nuestros cuerpos gordos y de nuestros cuerpos intersex” y se despidió con una frase para la estatuilla: “Queremos hacer temblar la tierra, para eso estamos las gordas”.

Pero la calma y la buena onda generalizada que definían el ambiente en Chacarita se quebraron con la discusión que hoy encarna la gran grieta del feminismo. Ana, del Círculo de Amigas Feministas, afirmó que “la prostitución es violencia hacia las mujeres”. La respuesta de las trabajadoras sexuales nucleadas en Ammar no se hizo esperar: “Las putas también somos trabajadoras, y al que no le gusta, la soba, la soba”. Georgina Orellano intervino en medio de una situación de mucha intolerancia de parte de un sector, mayormente abolicionista, que reclamaba que ella no estaba anotada en la lista de oradorxs. Del otro lado se escuchó bien fuerte: “Queremos escuchar”. Las palabras de Orellano fueron contundentes: “El trabajo sexual no es violencia, violencia es el capitalismo, que nos explota a todas y a todos por igual. Este el feminismo que nosotras queremos, un feminismo del 99%. Así como hay compañeras que no eligen la prostitución, también hay quienes sí, y decimos que el trabajo sexual es trabajo.” Y concluyó: “Cuando la policía nos lleva presas no nos pregunta si somos abolicionistas, reglamentaristas, mujeres en situación de prostitución o putas feministas”.

Pedalea como una piba

Hace poco más de un año que la bici es mi medio de transporte. En enero del año pasado, apenas la había comprado, conocí a un pibe trans llamado Ese Eme que se me acercó una noche por la bicisenda de Loyola para preguntarme si hacía mucho pedaleaba e invitarme a formar parte de un grupo de Facebook. Eran las 2 de la mañana y yo estaba volviendo sola de la casa de una amiga: la verdad que tuve miedo cuando vi que un flaco se me acercaba en la bici. Cuando me di cuenta que el flaco era flaca, me tranquilicé: mi lógica mental binaria seguía con los prejuicios todavía intactos. Llegué a mi casa y me metí en el grupo, y aproveché para enviarle solicitud de amistad a Ese, que en ese momento tenía otro nombre. A los pocos días ya estaba en dos grupos feministas: “Lxs pibxs pedaleamos” era uno; el otro era “De la copita y demás”, un grupo creado originalmente para que lxs pibxs compartamos experiencias sobre la copa menstrual y que hoy en día funciona como grupo de contención, intercambio y mil otras funciones que no podría reproducir acá. A De la copita le debo, entre otras cosas, haber aprendido a comunicarme con pronombres inclusivos.

Lxs pibxs pedaleamos, la “disidencia vial”, estuvieron en las asambleas de cara al 8M y se definen como un colectivo que “impulsa la bici como medio de transporte y empoderamiento de personas que no gozan de los privilegios del varón cis”, organizan clases de mecánica básica de bici para la autogestión de lxs pibxs (“para no depender de machirulos”) y hasta hicieron un grupo de whatsapp de SOS (del cual formo parte) para pedir ayuda en caso de incidentes con la bici. Cuando terminó la asamblea del viernes, a eso de las 21 hs, fui a buscar mi bicicleta, que había dejado atada en una hamaca al lado del galpón. La noche estaba hermosa para pedalear y un hada feminista me había dejado un regalo enganchado en la luz delantera: un sticker que dice “Pedalea como una piba”.

 

Foto de portada: Gala Abramovich