“El horror continúa, la dictadura continúa”, un poema de Raúl Zurita

Por Raúl Zurita

Hace menos de un año, el 14 de noviembre de 2018, las bestiales fuerzas represivas del país modelo de los políticos neoliberales de América latina asesinaban al comunero mapuche Camilo Catrillanca Marín, de 24 años. Al día siguiente del crimen perpetrado por el Grupo Táctico de Carabineros “Comando Jungla”, el poeta chileno Raúl Zurita (probablemente el poeta latinoamericano más importante de la actualidad), escribía en su homenaje “El horror continúa, la dictadura continúa”.

Contra el hipócrita gesto de sorpresa de tantxs frente a la brutalidad militar desatada en los últimos días por el presidente Sebastián Piñera contra los estudiantes que nuevamente se rebelaron contra la naturalización neoliberal de la desigualdad, recuperamos este poderoso y dolorido poema de Zurita. Desde el golpe de Estado pinochetista contra el Presidente Salvador Allende, Chile está lejos de ser un “oasis” de paz, como pretenden los verdugos y sus cómplices. Ese “modelo chileno”, basado en la desigualdad y la represión voló por los aires esta semana.

En estos cinco días vertiginosos en los que los estudiantes fueron logrando que se sumen a la lucha gremios, partidos y organizaciones sociales, el gobierno “ejemplar” de Piñera ya reconoció por lo menos 15 civiles asesinados, cientos de heridos en la represión y miles de detenidos. Mientras tanto, se multiplican las denuncias sobre violaciones a las mujeres detenidas, desapariciones y secuestros ilegales, allanamientos brutales contra dirigentes estudiantiles y una participación activa de las fuerzas de seguridad en todos los delitos que se le endosan al pueblo rebelado.

Presidente, ¿cuántos les faltan por matar todavía?

Mejor váyase.

.

El horror continúa, la dictadura continúa

El horror continúa: el asesinato de Camilo Catrillanca perpetúa todos los crímenes, los repite con mayor ferocidad en el pueblo mapuche.

¡Asesinos! ¡asesinos! ¡asesinos!

Presidente ¿cuántos les faltan por matar todavía?

Con este asesinato la democracia se transforma en una mascarada sangrienta, en un disfraz lleno de sangre, el estado de derecho es solo una careta que oculta y perpetúa a los criminales.

No hay democracia, no hay derecho, no hay justicia, solo hay crimen y horror. Frente al asesinato de un hombre esas palabras son obscenas, podridos escupitajos.

Solo hay crimen y horror.

Las bandas armadas del Comando “Jungla”, por este crimen dejaron de ser agentes del Estado para ser asesinos al servicio del Estado, y mil veces más asesinos que los asesinos que se cebaron con sangre en la dictadura.

¿A qué país quieren llevarnos los criminales, los sanguinarios? ¿Éste es el progreso? ¿Que las bandas armadas ataquen a las comunidades y asesinen a mansalva a los comuneros?

¿Es este el diálogo con la Araucanía ministro Moreno? ¿Es este su nuevo país presidente Piñera?

¿Solo sangre y más sangre? ¿Solo sangre y más sangre? ¿Solo sangre y más sangre?

Chile, levántate, no dejes que maten a tu gente.

Y ahora que se declare duelo nacional, que todos los edificios públicos pongan su bandera a media asta. Que el Congreso Nacional ponga su bandera a media asta y que los parlamentarios sesionen con crespones negros en sus brazos.

Que el rostro de Camilo este en todas las estaciones de metro, en la vallas publicitarias, en las salas de embarque de los aeropuertos.

Que su rostro de 24 años cubra el horizonte.