El medio es el lenguaje: «Areté», el nuevo disco de Charo Bogarín

Por Ruso Tonko

Un análisis minucioso basado en  la arqueología, el lenguaje y la musicología del nuevo trabajo solista de Charo Bogarín, Areté,  disco que indaga en los sonidos y cosmovisiones de los pueblos originarios.

 

Acaba de editarse Areté, el cuarto disco solista de Charo Bogarín, cantante surgida del dúo Tonolec y quien, desde hace ya bastantes años, viene trabajando y editando discos en plan solista.

Desde su aparición en la escena musical con Tonolec, junto a su compañero Diego Pérez (el proyecto solista de Diego Pérez se llama Nación Ekeko y es realmente interesante de conocer), La Charo nos propone una revisión de los sonidos de las comunidades indígenas del territorio argentino, con composiciones propias y cantadas en lenguas originarias y, en ese camino, fue incorporando en su obra los lenguajes aprendidos. Así, en sus diferentes discos, La Charo compone e interpreta canciones en castellano, en lengua quom, en mocoví y en guaraní. En este, su último disco, también lo hace en selk’nam. Anteriormente lo había hecho en mapudungun, lengua mapuche. Charo Bogarín protagonizó la serie, luego película, sobre la vida de la cantante mapuche Aimé Painé, en la que interpretó composiciones mapuches y tehuelches.

Bogarín siempre lo hizo de una manera activa y consciente. Visitó, convivió, intercambió música y sabiduría con las diferentes comunidades. Aprendiendo sus idiomas y sus cantos, sonoridades y bellezas. Esta práctica, estas opciones, las realiza desde los comienzos de su carrera. Desde un principio, con su compañero de Tonolec, incursionaron en las comunidades quom del Chaco argentino, como se refleja en sus primeros discos: Tonolec en 2005, Plegaria del árbol negro de 2008,  Los pasos labrados de 2010 y luego en las comunidades guaraníes de Misiones, para el disco doble Cantos de la tierra sin mal de 2014. Posteriormente, en su trabajo solista, La Charo se amplía hacia las culturas de los pueblos patagónicos, tehuelche, mapuche y ona.

Esto nos muestra un claro posicionamiento artístico, cultural y político en su arte.

Elegir rescatar las voces de las comunidades originarias y componer desde ellas.

Sus cantos, los de las comunidades, son expresión artística, pero también, son cantos de sanación, cantos de una cosmovisión. Fundamentalmente: diferencia, particularidad. Y ella, La Charo, decide crear arte desde esa particularidad. Música desde esa diferencia.

En este caso, la cultura de las comunidades  es un elemento que contrasta bastante con nuestro cotidiano y a eso sumémosle peso histórico en el caso de los pueblos originarios. Esto lo hace también político. Profundamente político. Claramente político. Guevaramente político.

Hago, en algunos casos, una defensa de la apropiación cultural. O, por lo menos, no es un tema que me sea indiferente. El rock representaría apropiación cultural. En cualquier país que se toque tango estaría haciéndose apropiación cultural.

Pero no sería este el caso, ni por lejos. En La Charo, esta expresión resulta indudablemente legítima. Ella puede reivindicar a sus ancestros en las raíces indígenas argentinas.

Eso la convierte en genuina portadora de esta voz. De estos cantos. Por supuesto que no todas las lenguas son su lengua. Pero es como quien escucha hip hop. ¿Te gusta el hip hop? Bueno, te gusta en todos los idiomas. Charo le canta, y canta con, las comunidades a las que pertenece.

Solo eso ya es un montón. Pero encima hay más.

Su obra, su música, si bien recaló fundamentalmente en cantos autóctonos, nunca fueron antiguos. Utiliza los sonidos de la música electrónica como herramienta, siempre presente en sus composiciones.

 

ARETE/TIEMPO VERDADERO. Es su último disco donde, además de cantar, toca bombo y charango. Cuenta con la producción musical y artística de Juan Sardi y Juan Blas Caballero.

Una de las particularidades de este disco es que no canta en castellano. Las voces invitadas son: Carina Corriqueo, cantante mapuche, investigadora, actriz y escritora, quien se dedica a la difusión del canto en mapuzungún y Ema Cuañeri, cantante del pueblo toba-qom del chaco argentino, docente, actriz e investigadora de esta cultura originaria.

Los temas de este disco de La Charo:

1- Areté. En lengua guaraní, tiempo de cosecha y producción, es un ritual sagrado equivalente al culto de la Pachamama de las culturas andinas, tiene que ver con el agradecimiento a la Madre Naturaleza.

2- Eikanoi. «Eikanoi es un término propio en el lenguaje de los chamanes, cuya entonación repetitiva se usa para curar. Una canción como tantas otras que heredé de mi padre y sigo compartiendo para mantener viva la cultura Qom», dice Ema Cuañeri, invitada a cantarla junto a La Charo y revisada en clave electrónica.

3- Canto Tehuelche. Canto del caballo blanco, considerado parte del cancionero sagrado de la comunidad Tehuelche. Obra anónima, registrada en 1967 en la voz de Liborea Crespo y popularizada en la década de los ochentas por la cantora Aimé Painé.

4- Primavera verde. Enmarcada en la cosmovisión de Areté, una estética espiritual que combina lo femenino, lo ancestral y lo contemporáneo.

Araruna. Es una canción de los indígenas parakanán de Pará, en el norte de Brasil. La canción indígena fue adaptada y arreglada y, a partir de ahí, también popularizada por la cantante y compositora Marlui Miranda, investigadora de la cultura indígena brasileña.

6- Canto del Pewen. Canción sagrada de la araucaria. Adaptación de Bogarín del canto difundido por la cantante mapuche Aimé Painé.

7– Ialole / Hijita mía. Compuesta e interpretada por La Charo y Ema Cuañeri. Ialole es una palabra ancestral, utilizada por las abuelas en sus cantos para referirse a sus hijas.

8- Canto del zorro. Loncomeo, expresión de la cultura mapuche-tehuelche, una rogativa que mezcla poesía, espiritualidad y conexión con la naturaleza

9- Canción de cuna selk´ nam. Compuesta por Carina Carriqueo, invitada para interpretarla junto a La Charo en este disco. Canción dedicada a los niños y niñas del pueblo Selk’ nam.

Una vez más,  Charo Bogarín nos entrega una obra musical deliciosa y cargada de simbolismo. Con una muy buena producción musical y artística. Una de esas obras que invita a ser escuchada muchas veces, ya que en cada escucha podés encontrar nuevas riquezas. Una obra compleja. Como toda buena obra.