Cuerpos mediados por la virtualidad, el deseo y el erotismo

Por Ivana Zacharski / Foto de Lina Frigerio Ceballos

Entre el encierro narcisista del cuerpo mediado y el estremecimiento común del deseo, la propuesta de Rhea Volij plantea gestionar colectivamente nuestras ausencias. Ivana Zacharski recomienda enfáticamente no perderse esta obra, que se despide el sábado 31 de octubre. 

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El hilo de fuego es la nueva obra de la coreógrafa y bailarina Rhea Volij, una de las referentes locales de la danza butoh. La pieza nació de una pregunta sobre el erotismo y la provocación, y toma al erotismo como un hilo que enciende e impulsa todo lo vital. Desde el universo del butoh, aunque sin limitarse a ese estilo, la propuesta recorre el camino que va del encierro narcisista del cuerpo mediado por las pantallas hasta el estremecimiento compartido del deseo, cuando sus fuerzas se vuelven visibles.

En escena, un grupo de siete intérpretes ocupa un espacio vacío con un lenguaje de movimiento hecho de sacudidas, escapadas, flexiones que cierran los cuerpos para luego abrirlos y patrones rítmicos que evocan la ansiedad del presente.

La obra parte de un estado que conocemos bien: cuerpos desconectados entre sí, con la atención puesta en la pantalla y el cuerpo disociado de ella. Pero El hilo de fuego no se queda en el diagnóstico. Traza el recorrido de siete intérpretes que van creando en sus transformaciones criaturas extrañas que buscan el contacto con otro como refugio. El espacio vacío da cuenta de la crisis de vivir sin un «acá». Sin objetos ni escenografía, el espacio se construye solo con la distancia entre los cuerpos y sus relaciones posibles.

Lo que se ve no son formas sino fuerzas: un temblor casi permanente que solo se aquieta en el contacto,
cuando un cuerpo carga el peso real de otro, eso que la lógica de lo virtual no puede traducir. Así, los
siete se vuelven un solo cuerpo social, más un nosotros que un yo. En una época que encierra el dolor
en la intimidad de la pantalla, la obra propone gestionar colectivamente nuestras ausencias, sin olvidar
que el fuego sigue ahí, como la mecha de otra forma de organizarnos.

El elenco está integrado por Sheila Dempsey, Eugenia Frigerio Ceballos, Lucía González Chiappe, Vladimir Hansen, Mauro Luno, Graciela Montoya y Chiara Mosca. La música es de Matías Azulay, Fermín Dublo y Fuego Fatuo, la iluminación de Matías Sendón, el vestuario de Blu Spinotti y María Cecilia Ximenes, y el video de Felipe Wonk. La producción es de Disco Eros.

El hilo de fuego se presenta los sábados a las 22:30 en Espacio Callejón (Humahuaca 3759, Almagro). La última función es mañana, sábado 31 de octubre. La obra dura 60 minutos y las entradas cuestan $25.000 y $28.000, y se consiguen por Alternativa Teatral. No se pierdan esta última oportunidad para verla.